lunes, 23 de enero de 2017

La impensable conexión sonora entre Elvis y Napoleón...









Cuando Chad Gates, el ricachón guaperas amante del surf con un extraordinario parecido a Elvis Presley que protagoniza esa entrañable película de 1961 que es ‘Blue Hawaii’ (o ‘Amor en Hawai’ en su estreno por estos lares), abre una antigua cajita de música y comienza a sonar una añeja melodía, pocos esperábamos escuchar a continuación una de las canciones más hermosas y recordadas de toda la trayectoria profesional del rey del Rock’n’ Roll: ese ‘Can’t Help Falling in Love With You’ que forma ya parte tanto de la historia del cine como de la música…

https://www.youtube.com/watch?v=roh2vIM_EAA

En realidad, el temazo que Elvis le canta en el filme a la entrañable actriz hawaiana Hilo Hattie, compuesto por George David Weiss, Hugo Peretti y Luigi Creatore, es en realidad una notable adaptación de una mítica composición clásica francesa, el 'Plaisir d'Amour' de Jean Paul Égide Martini, de cuando el reinado de Luis XVI vivía sus últmos y azarosos años.

La canción, una de las más populares del Rey del Rock, era siempre la elegida por Elvis Presley para cerrar sus conciertos en directo, como también lo haría años después otra gran estrella del show bussines de Las Vegas, Celine Dion.

De la peli, que tiene cosas tan curiosas como ver a Angela Lansbury ejerciendo de estricta madre de Chad/Elvis cuando la diferencia entre ambos era sólo de 10 años, destaca la banda sonora, todo un éxito de ventas en 1961. De hecho, no fue solo el disco más vendido del año (estuvo casi seis meses en el número uno del ranking estadounidense, y un año y medio en el top 10), sino también de toda la trayectoria de Elvis. La banda sonora de 'Blue Hawaii' estuvo en las listas de álbumes de pop durante 79 semanas, 20 de ellas en el primer puesto, vendiéndose 2 millones de copias.

Muchos artistas han versionado esta canción, como por ejemplo, de los más cercanos a nosotros, Andrés Calamaro, Mägo de Oz, Andrea Bocelli, junto a otros tan sorprendentes como Erasure, Bob Dylan, los Stray Cats, ,U2, Pearl Jam o Il Divo.

En 1993, el grupo de reggae UB40 la editó como primer sencillo de su álbum ‘Promises and Lies’. Esta versión aparece en la banda sonora de la película ‘Acosada’.

Pero tal vez lo más interesante nos lo aporta la edición original de la canción, ese ‘Placer de amor’ titulado originariamente ‘El romance del cabrero’ que Martini compuso tomando como letra un poema extraído del libro ‘La nueva Celestina’ del conocido fabulista y escritor Jean-Pierre Claris de Florian, sobrino político de Voltaire.

Resulta cuando menos curioso el título con que Martini bautizó la composición, si nos atenemos a los orígenes familiares de Claris de Florian, hijo de una dama española llamada Gillette (como las maquinillas de afeitar) de Salgues.

Gillette es el femenino del nombre provenzal Giles, el Gil tan popular también en España en tiempos medievales. Este nombre es una adaptación del griego clásico Egidio o Egidia, literalmente “piel de cabra’, en alusión a la égida o aegis, escudo de Zeus hecho de la piel de cabra Amaltea, que amamantó con su leche al dios en la isla de Creta.

Así que con la composición poética del hijo de la dama llamada “piel de cabra” escribió Martini su popular ‘Romance del cabrero’. Pero la coincidencia va más allá, ya que el tercer nombre de pila de Martini también era Egidio, aunque en algunas publicaciones musicales aparece como Giles.

Y la realidad es que el propio Martini es también un verdadero personaje por sí mismo, uno de los de mayor repercusión pública y musical en la ilustrada Europa del siglo XVIII y comienzos del XIX cuya tremenda importancia va perdiendo brillo entre la apabullante crisis que sacude en Europa y el resto del mundo al estudio de las Humanidades...

Martini, que de italiano no tenía nada, había nacido en la ciudad de Freystadt, en el Alto Palatinado de Baviera, perteneciente entonces al Sacro Imperio Romano Germánico, y fue bautizado Johann Paul Aegidius Schwarzendorf. Hijo de un maestro de escuela y bien considerado organista, Andreas Martin Schwarzendorf, quien fue su primer profesor de música y de latín, el joven Johann Paul ingresó como alumno en el seminario jesuita de Neuburgo en el Danubio con la intención de que ejerciese, pese a su juventud, la función de organista del centro religioso. A los 17 años ingresó en la Universidad de Friburgo de Brisgovia para estudiar Filosofía. Allí fue nombrado organista del convento de los franciscanos y poco después tomó la decisión de dejarse los estudios para dedicarse profesionalmente a la música, aunque no tenía demasiado claro en qué lugar.

Cuenta la leyenda que siempre acompaña la biografía de las grandes figuras históricas que dos años después, y tras desposarse su padre por segunda vez (su madre, Bárbara Aich, había muerto cuando él tenía 6 años), el joven organista subió a la torre más alta de Friburgo y lanzó una pluma con el firme propósito de tomar la misma dirección en que el viento empujase a la improvisada brújula en su descenso. Al parecer, en su caprichoso descenso a lo Forrest Gump, el ligero volátil apuntó hacia la frontera francesa, y hacia allí decidió Juan Pablo encaminar sus pasos, dejando atrás a sus 13 hermanos, 9 nacidos del primer matrimonio de su padre y 4 hermanastros del segundo...

El joven músico de 19 años se encaminó a Nancy, capital del Ducado de Lorena - ocupado por los franceses desde el reinado de Luis XIV - sin un mísero sou en los bolsillos y sin saber una palabra de francés, dispuesto a labrarse un nombre y un porvenir en el mundo de la música. Por el camino fue alojándose en conventos donde interpretaba piezas de órgano a cambio de alojamiento y sustento.

Lo primero, dado el origen villano y lo poco ilustre de su apellido familiar (Schwarzendorf es un topónimo que significa 'Villa/Aldea Negra'), y demostrando una gran clarividencia, decidió cambiárselo -inspirado por el segundo nombre de su padre- por el italiano Martini, patronímico que deriva de Marte, dios romano de la guerra...

Se sumaba así a la costumbre, tan habitual entre muchos músicos centroeuropeos de la época, de adoptar un nombre de pila o un apellido italiano, algo que se consideraba muy eminente y elegante, y que se asociaba a los grandes músicos transalpinos del Barroco como era el caso de Vivaldi. Así lo hicieron Mozart, que trocó su germánico Gottlieb por Amadeus, o Joseph Hayden, Giuseppe de nombre artístico...

Pese a los esfuerzos por esconder su origen bávaro, al bueno de Johann (o Jean, ahora que había decidido asentarte en tierras bajo soberanía de Francia) Paul, la gente del gremio cultural lo conocía como Martini il Tedesco (el Alemán), para distinguirlo del boloñés Giovanni Battista Martini o Padre Martini, el sacerdote italiano de gran fama en aquellos tiempos como teórico musical, profesor, compositor e intérprete. Otra figura fascinante de aquel periodo, amigo personal de Mozart...

En cuanto a su nuevo hogar, la ciudad de Nancy, Luis XV de Francia había impuesto como condición irrenunciable a dar su consentimiento a la boda de María Teresa de Austria y el futuro duque Francisco III de Lorena que el codiciado Ducado, habitual aliado de España, pasara a manos de su suegro,  Stanislas Leszczynski, el destronado rey Estanislao I de Polonia y padre de la reina de Francia, María Leszczynski, quien había sido depuesto en 1735 durante la Guerra de Sucesión Polaca.

A Francisco Esteban de Lorena se le compensaría esta dolorosa renuncia con el Gran Ducado de la Toscana, vacante tras la muerte sin herederos del último de los Medici, y que interesaba bastante más a los intereses geopolíticos de su suegro, aquel mismo emperador Carlos VI que 36 años antes soñaba con reinar en España y sus colonias, y cuyas ambiciones dieron paso a la Guerra de Sucesión Española.

Así pues, Nancy, y con ella toda la Lorena, cayó definitivamente en manos francesas en 1736, generando un gran escándalo entre sus habitantes, que se veían convertidos en súbditos borbónicos de la noche a la mañana, mientras que su legítimo señor accedía a un turbio cambalache a cambio de posesiones para su suegro en la lejana Italia.

Astutamente, Luis XV nombró entonces Duque de Lorena (sería el último) a su suegro, una pequeña compensación para quien había ostentado la corona polaca, con el objetivo nada secreto de ir 'afrancesando' progresivamente a los hasta entonces irreductibles loreneses, orgullosos defensores de su singular identidad e independencia, cuya creciente insatisfacción les llevó a protagonizar diversos levantamientos populares.

Pero, en contra de lo que muchos pensaban, el duque Estanislao, tal vez escarmentado de su experiencia como soberano, mostró un talante conciliador y dialogante, respetando en gran modo el hacer y las costumbres de sus nuevos súbditos, que pronto le consideraron un gran benefactor.

En el corazón de Nancy hizo levantar su construcción más emblemática y espectacular, la entonces llamada Plaza Real, hoy rebautizada en su honor Plaza Stanislas, de estilo neoclásico, así como la mayoría de los más bellos edificios del casco antiguo.

Ese es el entorno político, social y cultural que encuentra a su llegada a Nancy en 1760 el rebautizado Jean Paul Égide Martini, que pronto encontró trabajo en el taller de Dupont, un fabricante de órganos que supo apreciar a la primera las prometedoras virtudes del joven músico, al que incluso alojó en su casa. Mientras aprendía francés a marchas forzadas, Martini complementó su trabajo en el taller impartiendo clases de música, y pronto contó con el patronazgo y protección del ahora duque Estanislao I, a quien afinaba sus clavecines y órganos, así como de la poderosa Marquesa de Desarmoises

Allí compuso varias sonatas y arias con gran éxito, lo que, seguramente, le animó a dar el gran salto a París en 1765. Un año antes de su marcha a la rutilante capital, Martini se había casado, a los 23 años, con la sobrina del organista de la catedral de Nancy, una joven con un nombre de lo más romántico y sugestivo, Marguerite Camelot.
 
Habría de pasar dos años más hasta a la muerte de Estanislao I, en 1766, siendo entonces cuando el estratégico ducado de Lorena pierde definitivamente toda posibilidad de recuperar su independencia y, como había planeado Luis XV, se convirtió de manera definitiva en una provincia de Francia.

La llegada del matrimonio Martini-Camelot a la Ciudad de la Luz coincidió con la convocatoria de un concurso para dotarse de nuevas marchas militares, por parte del Regimiento de la Guardia Suiza, encargado de la custodia y protección de la Familia Real. Esa misma noche, Jean Paul Égide compuso contrarreloj la suya, que fue interpretada a la mañana siguiente durante un desfile de los fornidos guardias helvéticos, con gran éxito.

Aunque pidió un precio caro por la partitura, el todopoderoso Duque de Choiseul, entonces Secretario de Estado (lo que hoy es un ministro) de Guerra y de Marina (el titular de la Marina lo era también de todas las colonias y posesiones de Ultramar) no tuvo ninguna duda en pagársela. Quién sabe si en el desenlace de la competición influyó el hecho de que Choiseul era lorenés, nacido precisamente en Nancy, y prefirió favorecer a un 'paisano'.

Ése fue el comienzo de una brillante carrera como autor de marchas militares para diferentes unidades, fijando un innovador modelo cuya estructura ha llegado a nuestros días. Por esas fechas, fue iniciado como miembro de la logia masónica parisina Los Amigos Reunidos, lo que le introdujo en un círculo de gran influencia para poder prosperar social y económicamente.

Entre 1768 y 1772, recibió el título honrifico de subteniente sin destino asignado del afamado regimiento de Húsares de Chamborant, cuyo coronel era el marqués del mismo título, y por el que cobraba un estipendio que le permitía centrarse con más desahogo en sus composiciones musicales.

Pero su gran salto a la fama vendría de la mano de la ópera, y si bien en 1765 ya había compuesto ´La Convalescence de Thémire', divertimento en 1 acto con libreto de Gaultier, el verdadero pelotazo llegó con su segunda obra del género, escrita en 1771, cuyo título recuerda a uno de los mayores éxitos del Dúo Dinámico: 'L’Amoureux de quinze ans'/El amante de quince años, también conocida como 'La double fête'/La fiesta doble, Una ópera cómica al estilo italiano de tres actos escrita por Laujon con motivo de la boda del Duque de Borbón, a cuya esposa está dedicada, en cuya partitura el autor de la música figura como oficial de los húsares de Chamborant (sin duda, para ganar en prestigio social) aunque en algunas reimpresiones su apellido aparezca escrito como "Martiny",

Obra que fue representada en incontables ocasiones con grandioso éxito. Le siguieron seis óperas más, también muy aplaudidas, destacando por encima del resto otra comedia cuyo título bien -'El derecho del señor'- parecía un guiño cómplice a la monarquía, que entonces sufría una ola de gran impopularidad social, junto con arias, música religiosa, sinfonías y otras piezas orquestales, rondas, romances o canciones, como la inmortal 'Plaisir d'Amour' por la que hoy es universalmente recordado,,. que data de 1784.

https://www.youtube.com/watch?v=5XYqiDLW5h4

Todo ello le granjeó el nombramiento de director musical al servicio de personalidades tan relevantes e influyentes como el Príncipe de Condé o el Duque de Artois. En 1788 alcanzó la cumbre de su carrera, al ser nombrado Superintendente de la Música del Rey y responsable de las piezas musicales religiosas para la familia real, con un sueldo de 16.000 livres. Por aquel entonces, ejerció como músico cortesano al servicio de la reina María Antonieta, 14 años más joven que él, con la que compartía lengua y orígenes germánicos, siendo el director de los conciertos a los que asistía en privado la soberana. También dirigía las principales representaciones teatrales y musicales de París.

La llegada de la Revolución apenas un año después supuso un gran riesgo personal y profesional para Martini, tan vinculado a la monarquía, por lo que huyó con su familia a Lyon, perdiendo todos sus cargos y empleos, y buena parte de su patrimonio y ahorros. La huida y las grandes dificultades económicas terminan por costarle su matrimonio, y Marguerite le pide el divorcio en el verano de 1793. Mientras, cuenta la leyenda que los leales a María Antonieta le cantaban desde la calle su canción favorita, el 'Plaisir d'Amour' de su amigo Martini durante el cautiverio al que la reina vienesa de Francia fue sometida en el Palacio de Las Tullerías...

Demostrando su condición de superviviente nato, Martini pasó de estar al servicio de la Corona a compositor de las glorias revolucionarias, siendo el autor de varias piezas para el nuevo régimen a las que delata su título: 'Plegaria por el Rey' (1793) y 'Canto fúnebre' (1794), en referencia al bueno de Luis XVI, ajusticiado en la guillotina en enero de 1793... y los himnos revolucionarios 'Himno a la agricultura' (1796), 'Aniversario de la fundación de la República' y 'Canto triunfal' (ambos de 1798).

Seguramente el origen humilde de Martini, y su carácter amable y educado, así como su inteligencia y gran capacidad compositiva convencieron a las autoridades revolucionarias que era mejor 'reeducarlo' en la fe de la Revolución a que su cabeza cayese en una cesta cercenada por la hoja de la guillotina. Por eso, en 1796 su figura fue rehabilitada públicamente al ser nombrado uno de los cinco miembros del Directorio a cargo del Conservatorio de París, para el que escribió varias obras teóricas para la enseñanza musical de sus alumnos.

Cuenta de nuevo la leyenda que Martini fue el elegido para componer la música de la boda express que unió a dos de los personajes más carismáticos de la Francia revolucionaria, 'Yeyette' (para su familia) o Rosa Tascher, una criolla de la Martinica, viuda, gracias a la guillotina, del vizconde de Beauharnais, padre de sus dos hijos, y su fogoso y atolondrado enamorado, un joven general 6 años más joven, también nacido en una isla, la de Córcega, que todavía firmaba con su apellido corso de resonancias genovesas, Buonaparte... el futuro emperador Napoleón, todavía un ambicioso oficial dominado por la sed de conquista, que apenas dos días después partiría del regazo de su amada rumbo a la conquista de Italia, la primera campaña en la que comenzó a forjar a sangre y fuego una leyenda que aún hoy perdura...

Para él, Rosa, nombre por el que la caribeña era conocida por el todo París más influyente y relacionado, sería a partir de entonces Josefina, no en vano había sido bautizada en la pila María Josefa Rosa Tascher de la Pagerie, aunque pasaría a la posteridad como Josefina de Beauharnais, primera emperatriz de Francia...

Sin embargo, otras fuentes atribuyen la relación musical entre Martini y el Pequeño Corso a un momento muy posterior, como ya veremos.

Durante esta etapa revolucionaria, Martini escribió otras cinco óperas que no tuvieron ni remotamente el éxito alcanzado con anterioridad, posiblemente porque habían cambiado los gustos del nuevo público que ahora llenaba los teatros: burgueses y 'ciudadanos' que poco tenían que ver con los adinerados prebostes, aristócratas y prelados de antaño.

Finalmente, en 1802, en tiempos del Consulado, es despedido del Conservatorio, y se centra en la composición de piezas para actos religiosos, destacando sus salmos (uno de ellos dedicado a Napoleón en 1809, año de varios de sus mayores triunfos, una vez coronado como emperador en 1808), y misas solemnes.

Martini aprovechó su progresivo ostracismo social y musical para escribir su 'Escuela de Órgano', tres volúmenes dedicados a la enseñanza de este instrumento tan exigente, en una oportuna vuelta a los orígenes de su carrera. Junto a esta obra de referencia, escribió otras tres muy acordes con el espíritu recionalista de la Ilustración y la política de educación nacional impuesta por la Revolución. Obras de gran éxito en décadas posteriores como manuales para enseñanza de la música y el canto: 'Melopea moderna o el arte del canto reducido a principios' (escrita durante su exilio forzoso en Lyon), 'Plan para la institución de una música y una educación nacional' y 'Tratado de armonia y de composición'.

En pleno auge del poder napoleónico, llegó entonces el segundo episodio por el que se le asocia musicalmente con Bonaparte. Tras divorciarse de Josefina, incapaz de darle un hijo, y consciente de su capacidad reproductiva gracias al nacimiento de su hijo concebido con su amante (a la fuerza) polaca María Walewska, Napoleón contrae nupcias con la hija de su principal y más enconado enemigo, el emperador Francisco I de Austria. El último de su dinastía en ostentar el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que él mismo disolvió en 1806 precisamente para evitar que Napoleón se lo apropiara -y con el cargo, el dominio de Alemania-  tras su rotunda victoria en Austerlitz. Nieto de Carlos III de España y sobrino de la reina María Antonieta de Francia, Francisco siempre consideró su derrota más amarga la boda de su hija María Ludovica (Luisa), de apenas 18 años, con el engreído Napoleón que, dos décadas mayor que la novia, había llevado en 1810 a su imperio hasta su máxima expansión territorial tras anexionarse a Francia los Países Bajos (los franceses se habían apoderado de la actual Bélgica durante las guerras revolucionarias) y diversos territorios del Norte de Alemania.

Un año antes, Austria había suscrito con Francia la humillante paz de Wagram para evitar ser desmembrada por la ambición napoleónica, y uno de los puntos claves era esta boda que le otorgaría a Bonaparte la posibilidad de emparentar con uno de los linajes monárquicos más ilustres de Europa, tras haber depuesto del trono a los borbones españoles en favor de su hermano José. Napoleón soñaba con un heredero para su gran imperio, además de la alianza que dejaría desactivado a su gran enemiga, junto con Inglaterra. También fue considerada la boda con la gran duquesa Ana de Rusia, hija del zar Pablo I, pero Talleyrand y otros notables consejeros le convencieron para elegir la opción austriaca, una decisión muy celebrada en la corte vienesa, que temían verse atrapados entre una posible alianza franco-rusa.

La boda fue en Viena por poderes el 11 de marzo, ejerciendo como novio el archiduque Carlos, tío de la novia, que apenas tres días después partió rumbo a París a ver a su esposo, que ya era, formalmente, sobrino nieto de María Antonieta, aquella reina a cuyo triste e injusto final había contribuido en los primeros tiempos de la  Revolución. Durante la ceremonia se interpretó la cantata escrita por el músico austriaco Juan Nepomuceno Hummel para la ocasión.

La boda civil tuvo lugar el 1 de abril en la parisina iglesia de San José, mientras que el Louvre acogió al día siguiente la gran boda religiosa, celebrada en el Salón Cuadrado con las correspondientes pompas y solemnidades, y para la que compuso una marcha nupcial el parmesano Ferdinando Paer. Y aquí retomamos la historia de Martini, quien contribuyó al magno evento con una 'Escena heroica o Cantata para la boda de Su Majestad el Emperador Napoleón y Su Alteza'. Una de sus últimas obras de ensalzamiento del régimen surgido de la toma de la Bastilla en 1789 antes de que este terminara sus días cuatro años después.

Con la vuelta de los Borbones en 1814, Martini, cumplidos ya los 73 años, volvió a acreditar sus virtudes como 'ultimate survival' y fue rehabilitado por el mismísimo rey Luis XVIII, hermano menor del anterior soberano, quien lo repuso en su cargo de Superintendente de la Música del Rey que había ocupado entre 1788 y 1789. Es durante esa etapa de tarea cortesana, en 1815,  cuando compuso un réquiem o 'Misa de Difuntos para Gran Orquesta' en memoria de Luis XVI, que se interpretó con un gran éxito en la catedral de Saint-Denis apenas tres semanas antes de la muerte de su autor, cuya fecha no está demasiado clara, ya que algunos la sitúan el 14 de febrero de 1816, mientras que para otros tuvo lugar cuatro días antes,

 Quien fuera el hijo de un modesto organista de pueblo fue enterrado como músico de cabecera del rey de Francia en el entonces recién inaugurado cementerio de Père-Lachaise, en una suntuosa tumba, de la que luego fue desalojado al no haber pagado la concesión de la sepultura. Su legado musical incluye 329 composiciones y arreglos de todo tipo, además de importantes obras teóricas y una influencia todavía  perceptible en las más populares marchas militares francesas.

Así terminó sus días el hombre que, con su música, enlazó, sin proponérselo, los destinos de dos jóvenes llamados a sobresalir entre sus contemporáneos, el Rey del Campo de Batalla, el corso Napoleone di Buonaparte, y el Rey del Rock'n' Roll, un risueño chaval de Tupelo, Mississippi, llamado Elvis Aaron Presley... El Chad Gates que siempre te conquista interpretando a la guitarra su ‘Can’t Help Falling in Love With You’...

Durante décadas, 'Plaisir d'Amour' ha demostrado su importancia como clásico musical y cinematográfico, siendo interpretada, entre otros astros de la música, por Joan Baez, Victoria de los Ángeles, Charlotte Church,  Andrea Boccelli o la mismísima Brigitte Bardot, acompañada de Guy Marchand en 'El Bulevar del Ron'
https://www.youtube.com/watch?v=oq5cO_K0tCs

, la típica coproducción italofrancoespañola rodada en 1971 en tierras almerienses, donde las playas de Almería hacían las veces de un falso Mar Caribe, tal como nos recordaba el NO-DO.

https://www.youtube.com/watch?v=Cieukwp3RNE


La melodía ha aparecido en 27 películas y series de televisión, ya desde el mismo año 1928 con la invención del cine sonoro, en filmes tan famosos como 'Tú y yo', 'La heredera',(en la que Montgomery Clifft se la toca al piano y canta a su ingenua engatusada Olivia De Havilland), 'La religiosa', 'Batman' (la peli de 1966 inspirada en la mítica serie de tv), 'Marchar o morir',  'El misterio del collar' (en la que se narran hechos históricos contemporáneos al autor) o 'Dos hermanos', la peli de Jean-Jacques Annaud protagonizado por dos tigres separados cuando eran cachorros, y en series como 'Los Waltons', 'Boardwalk Empire' o en episodio 7 de 'Band of Brothers', donde es cantada por un coro de niños en una iglesia de Foy (Bélgica) durante la Batalla de las Ardenas...

Por no hablar de que a mí me suena su melodía en el estribillo central de una de mis bandas sonoras favoritas, la de 'The Pacific', del gran Hans Zimmer... también alemán como Martini/Schwarzendorf y tocayo suyo (Hans se considera una abreviatura del más antiguo Johann...).
https://www.youtube.com/watch?v=2E-6Qd0wJlQ

El recuerdo de Martini perdura hoy en su localidad natal con el nombre de una escuela dedicada a su memoria (Martini-Schule)  y el pequeño callejón sin salida (impasse) que con su nombre le dedicó el Ayuntamiento de París, en el Distrito 10, a la altura de la calle Faubourg Saint-Martin.

Una vida tan apasionante como la de Martini da mucho juego, y el año pasado, coincidiendo con el bicentenario de su muerte, el escritor bávaro Hans Regensburger publicó una novela inspirada en las peripecias del compositor francoalemán, partiendo del momento de la prematura muerte de su madre... Obra que, como no podía ser de otra manera, tituló 'Plaisir d'Amour' (foto que cierra el post).
..

Y es que, como bien escribiera el hijo de la española Gillette de Salgues en su obra 'La Celestina' y dice el estribillo de la canción:

“El placer del amor dura sólo un momento,

La pena del amor dura toda la vida...”

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Evania appendigaster, la diminuta 'blade runner' de las cucarachas gordas





Hoy he tenido mi primer encuentro cara con uno de los insectos más llamativos y sorprendentes que jamás haya visto, que captura tu atención al verlo caminar por paredes y encimeras con sus dos patas traseras inmensamente desproporcionadas para su pequeño tamaño y sus ojazos azules como zafiros. Cualquier biólogo medianamente entendido o entomólogo aficionado, como es mi caso, lo identifica a la primera con algún tipo de avispa, más cuando contemplas cómo emplea sus patilargas extremidades traseras para masajear la punta de su abdomen, en la que oculta el largo y fino aguijón con el que deposita sus huevos. 

La impresionante Evania appendigaster, que parece sacada de una peli de ciencia ficción, es, efectivamente, una avispa negra de unos 2 cms. de tamaño, relativamente habitual en nuestros hogares y de origen posiblemente asiático. Ante el desconocimiento, el ciudadano medio lo más habitual que suele hacer (yo ya nunca más, a partir de hoy) es matarla por aplastamiento o fumigación, y, en el mejor de los casos, abrir la ventana para que salga correteando, lo cual es un ¡tremendo error!, y ahora se verá porqué. 

Su peculiar ciclo reproductor nos da la pista: Este himenóptero tan casero deposita mediante su largo y fino aguijón, a modo de taladro, su puesta (un único huevo) dentro de las ootecas (que así es como se llama a los grandes contenedores de huevos, generalmente con unas 15 unidades en su interior) que ponen las cucarachas. De este modo, cuando eclosiona el huevo de la avispa, la larva resultante se nutre del abundante contenido de la ooteca de cucaracha, destruyéndola. 

Esta diminuta y útil avispa parasita principalmente sobre la cucaracha americana (que en realidad es africana en origen, aunque tenga ese equivocado nombre científico), que es la que más se extiende ahora por nuestras ciudades. La Evania atraviesa en su etapa larvaria hasta 5 estados dentro de la ooteca cucarachil hasta convertirse en adulta. Así que lo más normal es que si veis una en vuestra casa, estará recién salida de alguna ooteca ya devorada que tendríamos escondida en nuestro hogar por algún lado. La regla de tres es bien sencilla: por cada avispita de éstas que vemos, hay 15 gordas y robustas cucarachas afroamericanas menos sobre la faz de la tierra. 

El adulto de la Evania appendigaster no pica, y se alimenta únicamente del polen de las flores en sus apenas tres semanas de vida. Por lo tanto, todo son ventajas con este bichito con alma de blade runner. En nuestra cruzada contra el imperio de las cucarachas, los humanos tenemos un formidable aliado en forma de avispa que no pica y que las aniquila incluso antes de ‘nacer’.

Para ser conscientes de la impagable labor que lleva a cabo la Evania en favor de la especie humana, conviene recordar que una cucaracha americana  puede vivir entre 15 y 20 meses, y en el caso de las hembras, cada individuo produce un promedio anual de 800 crías al año, y, por tanto, más de 1.000 si supera el año de vida. De ahí que la Evania appendigaster integre con todos los honores mi Salón de la Fama de Bicharracos Ilustres… 

jueves, 11 de agosto de 2016

El más glorioso día de los 'vânatori' rumanos...




Una de esas imágenes que llevas metida dentro toda la vida desde la primera vez que le echas el ojo es la maravillosa portada de Don Geer para el excelente libro de Squadron Signal dedicado a la llamada 'Década Prodigiosa' de la Real Fuerza Aérea de Rumanía y a su industria aeronáutica en los años previos y posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en los que, gracias a la adaptación de magníficos diseños del exterior (polacos, franceses, alemanes, italianos...) a sus necesidades y recursos disponibles, consiguieron sacar adelante con éxito aeronaves tan notables como el caza Industria Aeronautica Romana (empresa mas conocida por su acrónimo I.A.R.) IAR-80 y sus derivados...

De hecho, esta familia de legendarios aviones de caza y ataque en picado era el fruto del ingenio aeronáutico rumano para crear un eficiente 'frankenstein' multinacional a base de diversos componentes de distintos orígenes, fusionados por el profesor Ion Grosu con éxito: así, el fuselaje era el del ligero avión de caza polaco PZL-24 fabricado entonces bajo licencia en Rumanía, se dice que el ala podría inspirarse en la del afamado bombardero italiano Savoia-Marchetti SM-79, el motor era la versión rumana del francés Gnome-Rhône 14K II Mistral Major, mientras que estaba armado con versiones construidas bajo licencia de diferentes armas extranjeras: inicialmente 4 ametralladoras estadounidenses Browning M1919 del calibre .30 (7,92 mm) construidas en Bélgica por la FN de Herstal (iban a ser seis, pero la ocupación germana de la factoría redujo el número de armas disponibles, y cuando éstas escasearon, se tuvieron que apañar con su versión polaca, la Karabin maszynowy wz. 36), a las que luego se sumarían, según las versiones, dos ametralladoras pesadas francesas Hotchkiss de 13,2 mm (en los IAR-80 B) o dos cañones alemanes Ikaria MG FF (versión bajo licencia del suizo Oerlikon) de 20 mm  (IAR-81B) o dos más modernos y letales Mauser MG 151/20 de 20 mm (IAR-81 C, versión de bombardeo en picado, también empleada contra los bombarderos aliados por su contundente armamento). Y realmente avanzada para su época (año 1940) fue su innovadora cabina de cristal en forma ovalada, que facilitaba una alta visibilidad para el combate aéreo. 

Como decía, la pequeña obra maestra pictórica de Don Geer refleja lo ocurrido el 10 de junio de 1944 sobre los campos petrolíferos rumanos de Ploesti, principal suministrador de combustible para los ejércitos de Hitler y objetivo permanente de la potente 15 Fuerza Aérea estadounidense asentada en bases del Mediterráneo, que atacaba sin cesar los pozos rumanos con la intención de paralizar el esfuerzo bélico del Eje. En aquella memorable jornada veraniega, la Fuerza Aérea Rumana vivió su hora más gloriosa, con especial protagonismo para los cazas de construcción local IAR-80 y sus derivados, excelentes aviones en su momento (hasta finales de 1942) pero ya claramente obsoletos frente a los 400 modernos cazas estadounidenses P-38 Lightning y P-51 Mustang que aquel día escoltaban a más de 550 bombarderos pesados B-17 Fortaleza Volante y B-24 Liberator. Los B-17s atacaron las estaciones de ferrocarril de Mestre y Porto Marghera, y los depósitos de combustible de este último; los B-24s atacaron la refinería de Trieste, las instalaciones aeronáuticas de Ferrara y la ciudad de Ancona. A los ágiles y veloces cazabombarderos P-51 y P-38, muy superiores en prestaciones, al menos en teoría, a lo que les podían oponer los rumanos, se les encomendaron, además de sus misiones de escolta, ametrallar cualquier blanco terrestre de oportunidad que se les presentara en Rumanía, entre Bucarest y el Danubio, y al Sur de la ciudad de Craiova, y bombardear en picado una de las estratégicas refinerías de Ploesti. Ese día, 45 cazas P-38 del 1 Grupo de Caza escoltaban a otros 48 P-38 del 82 Grupo de Caza armados con una bomba de mil libras para el ataque en picado... lo que menos podían esperarse fue la respuesta de las unidades enemigas de caza allí congregadas, incluidas algunas escuadrillas alemanas.

En total, el 1 Grupo vio cómo le derribaban 14 cazas P-38 por otros 9 P-38 que fueron abatidos del 82 Grupo, la mayoría por la densa cobertura de artillería antiaérea. 23 P-38 en total, un 30% de todos los atacantes, la mayor pérdida en cazas en un solo día de la 15 Fuerza Aérea en toda la guerra... los Me-109 G6 alemanes de la JG 53 derribaron 5 cazas americanos a cambio de dos pérdidas propias (1 piloto muerto), mientras que los 28 IAR 80 y 81 C del 6º Grupul Vâenatore (Grupo de Caza) Rumano a los que los americanos confundían con los más poderosos FW-190 alemanes, al mando del capitán Dan Vizanty, un as con 15 derribos hasta entonces en su haber, consiguieron abatir 9 P-38 a cambio de cuatro pérdidas propias, dos de ellas por una colisión accidental entre los dos IAR en pleno vuelo. Vizanty, en el avión protagonista de tan maravillosa ilustración, el IAR-81 C con la matricula 344, añadió dos de los cazas americanos a su cuenta, que se elevó a 17 derribos.

Del inmenso mérito y gran preparación de los bravos pilotos rumanos, los afamados 'vânatori' (del latín venator: "cazador"), muy inferiores en número, da testimonio la diferencia entre el P-38, capaz de alcanzar los 650 km/h frente a los 515 km/h de velocidad máxima de los cazas locales. Este desigual duelo es uno de los que más me gusta recrear en el simulador de vuelo, por supuesto, siempre a los mandos de un caza rumano... es una pasada, intentar sobrevivir frente a rivales tan poderosos y a la vez aprovechar el mínimo resquicio para intentar darles para el pelo y mandarlos a besar el suelo...

Parecía que los yankees habrían aprendido la lección, pero aún peor sería la incursión del día 23 de junio, a cargo de más de 400 bombarderos y su escolta de cazas, que se saldó con la pérdida de 100 aviones estadounidenses entre cazas de escolta y bombarderos a cambio de los 30 interceptores derribados a los defensores... Sin embargo, y pese a los muchos enemigos abatidos, las pérdidas propias supusieron un verdadero mazazo para el selecto pero reducido elenco de pilotos de caza rumanos, que en los tres meses de verano que duró la campaña de bombardeo aliada habían sufrido la pérdida de 32 pilotos, 11 de ellos ases irremplazables, y más que en los dos años y medio anteriores de combates contra los soviéticos. Los indomables 'vânatori' rumanos ya no volverían a utilizar en combate los IAR-80 y 81, claramente obsoletos para entonces, que fueron reemplazados por los más potentes aunque menos maniobreros Me-109 G6 que empleaban sus aliados germanos. En total, en la fábrica de IAR en Brasov se montaron entre 1940 y 1944 un total de 346 cazas IAR-80 y 81 de una decena de variantes.

Al final de la guerra ya sólo volaban un puñado, y los escasos supervivientes fueron convertidos en 1949 en entrenadores con la adición de un segundo puesto de pilotaje, permaneciendo en servicio hasta 1952, siendo todos ellos desguazados por los ocupantes soviéticos, que también exigieron como reparación de guerra el traslado a la URSS de la fábrica de Brasov con todo su utillaje, en venganza por los estragos causados entre sus filas por los sensacionales cazas producidos allí por IAR. Con tan artero proceder, los camaradas comunistas de Moscú dejaban así a Rumanía desprovista de la joya de su más que capaz industria aeronáutica, obligando al país a depender de diseños soviéticos para su defensa aérea. Pero eso, como diría R.K, ya es otra historia...

viernes, 29 de mayo de 2015

De cuando se temía al mormón tanto como al vampiro...





En 1922, mientras el 'Nosferatu' de Murnau aterrorizaba a medio mundo mostrando las horripilantes correrías de un insaciable vampiro centroeuropeo por Londres, otra película llenaba de angustia y pavor al respetable público británico: 'Trapped by the Mormons', versión libre de la exitosa novela 'The Love Story of a Mormon' de Winifred Graham, coautora también del guión y una de las grandes líderes de la cruzada antimormónica que se vivía entonces en la sociedad británica, y que venía de décadas atrás (no olvidemos que la primera y exitosa aparición de Sherlock Holmes tuvo lugar en la novela 'Estudio en escarlata', en la que la rama danita de los mormones tiene un papel decisivo como villanos).

En la película, dirigida por H.B. Parkinson, se relata la historia de las jóvenes ingenuas y virginales británicas que eran supuestamente captadas (un eufemismo para no decir 'seducidas') por 'malvados' mormones para llevarlas a la remota Utah como una de sus varias esposas, donde servirían como verdaderas esclavas de sus maridos... Una visión de la época de lo que hoy llamaríamos 'trata de blancas'... Para llevarlo a cabo, y según era la creencia popular en la sociedad victoriana de la época, los hombres mormones poseían de un poder inigualable, "un magnetismo sexual comparable al hipnotismo a cuyos efectos no podían resistirse las piadosas mujeres británicas". Casualmente las mismas propiedades de control mental que la tradición y la literatura atribuyen a los vampiros (que son, también fervientes defensores de la poligamia, como el mismísimo Drácula) y de la que 'Nosferatu' es también un buen ejemplo.

No hay más que ver la mirada obsesiva -luego copiada por actores como Bela Lugosi en sus draculinas intepretaciones- con las que el malvado protagonista, Isoldi Keene (foto 2), interpretado por el expresivo actor británico Louis Willoughby en el que sería su último film, controla y manipula cual autómata o marioneta a la virginal Norma Prescott, a la que da vida la entonces muy popular actriz Evelyn Brent (foto cuatro), una preciosa chica de talla menuda y natural de Florida, experta en representar mujeres de las más diversas procedencias, como su heroína española Mañuela (sic), la racial protagonista de 'The Spanish Jade' rodada ese mismo 1922 en nuestro país, o sus habituales papeles de rusa, por no hablar de la exótica Shanghai Lil del serial 'Jim de la Jungla', adaptación del excelso cómic homónimo de Alex Raymond y uno de los héroes más populares de entonces,. Una pena de que hoy se la recuerde más como esposa de su tercer marido, el popular cómico y bailarín de revista Harry Fox (nombre artístico de Arthur Carringford), que ha pasado a la historia por la invención de un animado baile al que dio nombre: el Foxtrot...

Nada en 'Trapped by the Mormons' es casual. El pérfido protagonista, aunque de apellido estadounidense, se llama Isoldi por ser un nombre de reminiscencias rumanas o húngaras, orígenes asociados a los vampiros... (poca gente recuerda que Transilvania perteneció al Reino de Hungría, y como parte de éste, al Imperio Austrohúngarohasta que fue desgajada y entregada a Rumanía tras el abyecto Tratado de Trianón a la conclusión de la Primera Guerra Mundial). La película fue todo un éxito en el Reino Unido, a pesar de las quejas de la comunidad mormona del país, que, en una gran lección de pragmatismo, aprovechó la gran controversia y expectación levantadas para practicar su apostolado en la misma puerta de los cines entre el público que acudía a las proyecciones, para que comprobaran lo poco que tenían que ver en realidad con esos 'pseudovampiros' con que se los identificaba. Así se ve en la primera foto, en la que tres 'apóstoles' mormones posan junto al cartel de la película a la entrada de un cine en Inglaterra.

El filme, que sí se exhibió en el Canadá, fue, sin embargo, prohibido en Estados Unidos, para evitar desórdenes y actitudes violentas contra los mormones, además de las denuncias de estos. Su gran éxito llevó a rodar una segunda parte al año siguiente: 'Married to a Mormon', de nuevo con Evelyn Brent en el papel de otra ingenua jovencita británica de gran fortuna que tras casarse con un mormón viaja con él a Utah, donde su marido contrae un nuevo matrimonio y se desata la tragedia...

'Trapped by the Mormons' fue reestrenada con otro título aún más alarmista y denigrante, si cabe, 'The Mormon Peril'. Hoy día, superada la controversia, la película es vista a menudo por el público mormón como cualquier película cómica de cine mudo...las carcajadas no faltan en cada proyección...   En 2005, un grupo de jóvenes actores rodó una nueva versión, también en blanco y negro, de tan singular clásico silente a modo de parodia... pero eso ya es -Kipling dixit- otra historia...

viernes, 10 de abril de 2015

El plateado retazo de la más noble causa





Gracias a mi admirado Miguel Ángel Hernández Navarro me entero que esa maravilla con patas que es el British Museum ha elaborado una lista de 100 objetos http://www.teachinghistory100.org/ y obras de arte de uso más bien cotidiano con los que pretende explicar, de una manera tan didáctica como original, toda la historia de la Humanidad...

Y hete aquí que, entre ese centenar de piezas escogidas, se encuentra la 'canteen' (juego de cubiertos) de plata que llevaba consigo Bonnie Prince Charlie el 16 de abril de 1746 durante la Batalla de Culloden, cuyo cruel desenlace marcó el fin de la causa jacobita y cambió para siempre la historia del mundo como lo conocemos, sin Ministerio del Tiempo que pudiera evitarlo, y de la que ya hablamos aquí largo y tendido en su día http://horapensar.blogspot.com.es/…/16-de-abril-el-dia-que-…, y que fue capturado por su orondo y odioso primo, Guillermo Augusto, Duque de Cumberland, hijo de Jorge II y general en jefe de las tropas enviadas a reprimir a sangre y fuego en las Highlands la intentona legitimista de los Estuardo.

Con ella, los sesudos eruditos britishmuseísiticos quieren abordar conceptos tales como la Inglaterra georgiana, la relación entre gobernantes y gobernados o los conflictos armados, el origen y desarrollo de la rebelión jacobita, la gran trascendencia de lo acontecido aquella funesta jornada en Culloden Moor, y sus gravísimas consecuencias para Escocia que provocaron que, aún hoy, vivan allí menos personas de las que hay repartidas por el resto del mundo con ancestros escoceses...

La pieza, realizada en 1740-41 en plata el taller en Edimburgo del reputado orfebre Ebenezer Oliphant, que junto a su padre y su hemano también se sumó al ejército rebelde del joven príncipe Estuardo. un total de 31 piezas ricamente labradas integran el conjunto agrupado en su funda de plata decorada con el escudo de tres plumas del Príncipe de Gales, tal y como era considerado por los jacobitas Bonie Prince Charlie desde su nacimiento en el exilio en 1720, y con la Orden del Cardo de los reyes de Escocia.

En total, dos vasos de plata y un pequeño 'quaich' o copa ritual escocesa de dos asas http://horapensar.blogspot.com.es/…/de-aquellas-bodas-viene… , dos juegos completos de cubiertos quep ueden separarse en dos piezas para su almacenaje en la funda, un salpimentero, un rallador de la entonces preciosa nuez moscada y un práctico sacacorchos. Entregado por el Duque de Cumberland a George Kepple, uno de sus ayudas de campo y posterior conde de Albemarle, se conservó en el seno de su familia hasta 1963. En 1984, para evitar su venta y salida del Reino Unido, fue adquirida por suscripción popular por el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo, donde continúa expuesto. Apenas un plateado retazo de la gloria a la que aspiraba y se merecía la noble causa jacobita...

jueves, 6 de noviembre de 2014

El saludo fascista, el hijo menos conocido de la Revolución Francesa














Poco o nada se estudia en las escuelas y universidades del impacto y gran inflluencia que la Revolución Francesa y la posterior 'Experiencia Napoleónica' tuvieron en uno de los símbolos más identificables del fascismo, el nazismo y el franquismo, como es el saludo del brazo en alto tomado de los romanos. Asociado a un juramento (es decir, a cumplir con la verdad y lealtad, en el caso de quien alzaba el brazo) desde tiempos de la República romana, fue retomado por los revolucionarios franceses como símbolo de lo verdadero de su causa y su compromiso de llegar hasta el final por la misma. Así nos lo refleja el propio Jacques-Louis David, a quien debemos buena parte de la memoria gráfica de aquel gran acontecimiento histórico. David ya empleó esta fórmula en su famoso cuadro 'El juramento de los Horacios' (1784) (foto1), sin duda inspirado por una escultura similar a la del Augusto encontrado en 1863 en la Villa Livia de Prima Porta, a las afueras de Roma, prestando juramento a a la memoria de su tío y antecesor en el poder, Julio César (foto2), y en los relieves de la Columna de Trajano (foto3) donde algunos legionarios prestan así su fidelidad al emperador de origen hispano durante su ardua campaña para la conquista de la Dacia.

A David le gustó la fórmula, y recién triunfada la Revolución, cuando las autoridades del nuevo Régimen le encargaron en 1791 el cuadro que tendría que mostrarle al mundo cómo fueron aquellos momentos decisivos del llamado  'Juramento del Juego de Pelota' en el que los 577 representantes del Tercer Estado, una vez convocados los Estados Generales en junio de 1789, se reunieron el día 20 de los corrientes en esta especie de pabellón donde los parisinos más pudientes jugaban a un deporte antepasado del actual tenis, y crearon la llamada Asamblea Nacional, con un juramento colectivo por parte de casi todos (sólo se opuso uno) "los diputados del pueblo, expulsados de la sede ordinaria de sus sesiones" que juran "no separarse de ninguna manera hasta que no hayan dado una constitución a Francia", y ellos, tal y como reza en la placa conmemorativa de aquel hecho, "cumplieron con su palabra".  David sitúa pues, en su famoso cuadro (foto4) a los diputados protagonistas jurando con su brazo en alto cual sus Horacios... un gesto que luego adoptó también el escultor Leopold Morice para la pequeña escultura en bronce conmemorativa del histórico momento que realizó en 1883 (foto5).

Otro momento clave es el famosísimo cuadro de David en el que el joven (y victorioso) cónsul Bonaparte, a sus 32 años, cruza con su ejército los Alpes para derrotar a los austriacos en Italia en beneficio de Francia (rapiñó para su país todas las obras de arte y tesoros que pudo) y de la causa revolucionaria (foto6). La creación del mito, tras la gran victoria en Marengo, ya estaba en camino, y Napoleón es mostrado a caballo saludando a su ejército brazo en alto, de manera casi idéntica a cómo presta su juramento la escultura de Augusto, sin el tradicional bastón de mando asociado hasta entonces en las representaciones artísticas de los generales y reyes que mandaban tropas... Paradójicamente, este cuadro fue un encargo del rey español Carlos IV al embajador francés en Madrid para su palacio real, como testimonio de la alianza establecida por Godoy en nombre de España con el Primer Cónsul francés. Y en España estuvo semejante maravilla hasta que José Bonaparte, entonces rey José I de las Españas, puso pies en polvorosa en 1812 y se llevó con él el cuadro, que le acompañó en su exilio estadounidense , quedando en posesión de su familia hasta que su gran sobrina nieta Eugenia  Bonaparte la donó al Estado francés. A David, y a Napoleón, le gustó tanto el cuadro, que se hicieron otras cuatro copias, una de ellas para el propio autor, y que tras mil avatares a causa de las guerras y los cambios políticos y territoriales vividos en Europa desde entonces, descansan en Versalles (2 copias), Berlín y Viena.

Una vez triunfó esta fórmula artística de representar los juramentos públicos más solemnes, era sólo cuestión de tiempo que fuera adoptada por otros autores... tal sucedió, como es lógico con uno de los más talentosos discípulos de David, Pierre-Claude Gautherot, ya en pleno periodo imperial napoleónico, pintó en 1808 una escena para glorificar al pequeño corso, su famoso 'Arenga de Napoleón al Segundo Cuerpo del Gran Ejército antes del ataque a Augusta (Augsburg, en el topónimo original alemán, aunque nótese la curiosa asociación del nombre del lugar de la victoria y las reminiscencias romanas con el culto al emperador) el 12 de octubre de 1805' (foto7).  Un cuadro espectacular en el que Napoleón, más maduro y con su mano enguantada, repite el victorioso gesto del paso de los Alpes, mientras que los fornidos granaderos de su afamada Guardia le saludan brazo en alto como gesto/juramento de fidelidad hasta la muerte, tal cual harían casi siglo y medio después con Adolf  Hitler los miembros de otro cuerpo militar de élite de infausto recuerdo, las SS.

David recuperó esta demostración de fidelidad brazo en alto en 1810, en su cuadro 'La distribución de las Águilas' (foto 8), inspirado en las costumbres marciales de las legiones romanas y en el que un Napoleón en la cúspide de su poder (entonces sólo España con su obstinada resistencia empañaba su omnímodo dominio sobre el continente europeo), entregaba a los jefes de su ejército la nueva bandera con el símbolo imperial del águila dorada, idéntico al de las legiones romanas. Esta entrega de enseñas y estandartes es acompañada de un juramento de fidelidad al emperador por parte de los oficiales, muchos de ellos brazo en alto y la palma extendida, al que Napoleón responde con su ya consabido gesto 'a la augusta'...

Como era de prever, el gran culto a la personalidad que surgió en torno a la carismática figura de Napoleón Bonaparte y los símbolos asociados al mismo, caló profundamente en pensadores políticos de épocas posteriores y entre una gran legión de admiradores. Entre ellos, el escritor y activista político Gabriele D'Annunzio, que lo adoptó, entre otros símbolos del pasado imperial romano y napoleónico, como parte del ritual con que él y sus seguidores celebraron en 1919 la ocupación para Italia de la disputada ciudad húngara de Fiume (la actual Rijeka croata), hasta entonces estratégica posesión austrohúngara en el Adriático, de cuyo mar era y es el puerto más importante, y antigua sede de la prestigiosa Academia Naval de Austria y Hungría donde estudió durante cuatro años un joven marino austriaco que, años después, pasaría a la fama como cantarín aristócrata junto a sus hijos y segunda esposa, el capitán de corbeta y todo un as de los submarinos durante la Pimera Guerra Mundial,  Jorge Juan von Trapp (..."fa, es lejos en inglés"...).

Toda la parafernalia política de D'Anuzzio fue directamente adoptada por el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini, con el gesto del brazo en alto como muestra de fidelidad al líder como símbolo más reconocible... y que pronto fue adoptado por el Partido Nacionalsocialista del Trabajo de Adolf Hitler y, posteriormente, por Falange Española en 1933 (como la 'salutatio ibérica''saludo íbero', una muestra de lealtad y de promesa de paz, descrito en las fuentes romanas y teóricamente anterior a la llegada a la Península Ibérica de los romanos, que se lo habrían copiado a los hispanos, tal como ya hicieron con algunas de sus mejores armas, como las dagas o la gladius hispaniensis, verdadero origen de la eficaz y letal espada romana...), entre otras organizaciones políticas afines de medio mundo...

Hubo, sin embargo, otro admirador de la causa napoleónica bien distinto a los anteriores, subyugado con el símbolo del brazo en alto, el periodista estadounidense James B. Upham, editor del popular semanario juvenil 'Youth's Companion', de gran tirada nacional, que pensaba en el juramento romano-napoleónico con el brazo alzado como el mejor acompañamiento al texto del 'Juramento de Lealtad' a la Bandera de Estados Unidos escrito por el pastor protestante Francis Bellamy para los niños y jóvenes norteamericanos. Upham hizo una demostración a Bellamy mientras declamaba el poema de éste, brazo en alto. El 12 de octubre de 1892, aprovechando el día de fiesta nacional en todos los colegios, se puso en práctica el juramento, con todos los niños ordenados en filas sucesivas que, una vez izada la bandera, alzaban sus brazos y repetían las palabras escritas por el pastor Bellamy (foto9). Al igual que le pasara a Colón con Américo Vespucio, el juramento patriótico brazo en alto de los niños estadounidenses no pasó a la posteridad con el nombre de su creador, James Upham, sino con el del escritor del texto, siendo desde entonces conocido como 'Saludo Bellamy'. El saludo brazo en alto continuó practicándose en Estados Unidos, también por los adultos, hasta 1942 (foto10), tras la entrada en la Segunda Guerra Mundial, al identificarse como algo propio de las enemigas dictaduras fascistas, sin tener en cuenta que había sido adoptado en las escuelas norteamericanas casi 30 años antes que los propios fascistas y nazis. Una ley federal promulgada a finales de 1942 sustituyó el 'Saludo Bellamy' por la hoy tradicional mano en el pecho sobre el corazón como símbolo de respeto y lealtad al himno y la bandera estadounidense (foto 11)... Como se ve, ni es un gesto tan antiguo ni tan espontáneo como se piensa.

Otra curiosidad asociada a tan controvertido gesto tuvo como involuntario protagonista al conocido aviador Charles Lindbergh, quien visitó Alemania para conocer de primera mano el renacer de la Luftwaffe y era contrario a la entrada de su país en la Segunda Guerra Mundial, defendiendo la neutralidad y el aislacionismo como mejor política a seguir, hasta que Japón atacó el 7 de diciembre de 1941 Pearl Harbor, claro. Los muchos enemigos políticos de 'Lindy' le acusaban injustificadamente de pro-nazi difundiendo sus fotos con el brazo alzado como prueba de sus simpatías por el bando del Eje, cuando en realidad eran imágenes del famoso piloto practicando el 'Saludo Bellamy' mientras juraba lealtad a su país y su bandera...(foto12).

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tintín y Chaves Nogales: Crónicas de la Rusia Roja a golpe de avión










En 1929, dos periodistas europeos, bastante populares en sus respectivos países de origen, España y Bélgica, publican por escrito unas apasionantes crónicas sobre sus vivencias y tribulaciones en la entonces Rusia Roja, el legendario País de los Soviets del que, debido a la censura impuesta por sus autoridades, se contaban tales historias más propias de la obra de Marco Polo, desde los crueles crímenes y asesinatos de los opositores y creyentes de cualquier religión, hasta las loas desde el punto de vista obrero y sindical por los grandes logros de que disfrutaba por aquellos lares la clase trabajadora.

Para revelar la verdad a sus lectores de lo que realmente sucedía tras aquella impenetrable cortina trenzada a base de bayonetas y ametralladoras comunistas, dos prestigiosos diarios de la época decidieron enviar a su reportero más osado y audaz. El redactor jefe del 'Heraldo de Madrid', el sevillano Manuel Chaves Nogales http://manuelchavesnogales.info/index.html, para muchos (entre los que me cuento) uno de los grandes periodistas e intelectuales españoles del siglo XX, se embarca en agosto de 1928 en un viaje en avión por Europa, entonces el medio de transporte más avanzado y reservado para la élite social, que le lleva de Madrid a Bakú, y del Mediterráneo al Caspio, pasando por Berlín y Leningrado.

Tras su vuelta a casa, Chaves tira de notas y amplía el material publicado en el Heraldo, incluyendo las partes que habían sido previamente censuradas, y lo publica en 1929 en forma de libro con el título de 'La vuelta a Europa en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja'. El subtítulo recuerda que más de la mitad de la obra está dedicado a su periplo ruso bajo el régimen bolchevique, en el que aprovechó para entrevistarse con personajes como Ramón Casanellas, uno de los tres asesinos del expresidente Eduardo Dato junto a Pedro Mateu y Luis Nicolau en 1921, y que, a diferencia de sus compañeros, sí pudo escapar a la U.R.S.S., donde inició una prolija carrera como militar y agente de los bolcheviques que le llevó a participar en la guerra civil contra los rusos blancos y realizar labores de inteligencia en favor del Partido Comunista en Hispanoamérica y en España, hasta su muerte en 1933 en un extraño accidente de moto del que todavía se especula sobre su pudo deberse a una expeditiva 'depuración' política. 

Buena parte del texto se centra en la descripción desde su avión, (un modernísimo y precioso Junkers F-13, como el de la foto 5, que tuve la suerte de ver en el Museo Alemán de Munich) de los paisajes que va sobrevolando. Muchísimos españoles descubrieron así algo que hoy nos es tan común, y entonces algo tan ignoto como mágico, como era la sensación que uno siente al volar, entonces privilegio de unos poquísimos...Y también tomaron buena nota de las contradicciones del régimen soviético (dentro de lo que le permitieron conocer), con sus acciones en beneficio del proletariado y las arbitrariedades cometidas para llevarlas a cabo... Hoy las podemos conocer de la mano de la estupenda edición publicada en 2012 por los Libros del Asteroide, una de las recientes incorporaciones a mi biblioteca, con esa atractiva cubierta roja tachonada de pequeños Junkers F13...

El otro periodista, en este caso de papel y no de carne y hueso, es el joven corresponsal del diario católico belga 'Le Vingtième Siècle', dirigido por el abate Norbert Wallez, en cuyo suplemento infantil y juvenil llamado 'Le Petit Vingtième', se publicó por entregas la crónica de ese viaje bajo el título 'Tintín en el País de los Soviets', con el ánimo de mostrar a los niños belgas, que leían masivamente la entretenida publicación, plagada de historietas y amenidades, los males propios del ateo régimen marxista de la URSS. Para ello contó con el gran valor e inigualable inteligencia de Tintín y de su parlanchín y travieso perro fox-terrier, Milú... que también sobrevolaron el imperio soviético a bordo de modernos monoplanos de motor en línea, decorados con las escarapelas de la hoz y el martillo... 

Al igual que Chaves Nogales, la pareja viaja a Moscú vía Berlín, para hacer un reportaje sobre las políticas instituidas por el presidente comunista Iósif Stalin. Sin embargo, un agente de la policía política secreta soviética, la temida y cruel OGPU o Directorio Político Unificado del Estado, intenta impedir que Tintín relate a los belgas la verdadera faz del autoritarismo soviético, e intentan deshacerse de ellos con todo tipo de emboscadas y trampas, con el mismo éxito que Willie el Coyote con el Correcaminos. Mientras salva su pescuezo y el de su mascota, el avispado reportero irá poco a poco descubriendo los secretos que ocultan los bolcheviques al resto del mundo y cómo estos roban la comida a sus ciudadanos, manipulan las elecciones y asesinan a sus opositores políticos. 'Le Petit Vingtième' publicó las aventuras del joven del mechón, que regresó sano y salvo a casa entre loor de multitudes, del 10 de enero de 1929 al 8 de mayo de 1930, y fueron recopiladas en un ya legendario álbum homónimo publicado en 1930.

La Gran Depresión que desde el 24 de octubre de 1929 sumió al mundo en un lóbrego túnel de desesperación, miseria y hambre, dejó también en un segundo plano las crónicas viajeras de ambos periodistas, el real y el imaginario. Por desgracia, ni Europa, ni tampoco el resto del planeta, eran ya como ambos nos lo habían contado apenas unos meses antes en tan inolvidables crónicas...