miércoles, 26 de marzo de 2014

La Semana de la Mantequilla o el gran atracón de blini para recibir a la Primavera rusa






Ahora que Rusia alza su atronadora voz como en tiempos pasados y pone firme a Europa a causa de la cuestión ucraniana, es tiempo de recordar que el ruso es un pueblo grande por sus tradiciones - fruto de la mezcla de influencias vikingas, eslavas, bálticas, tártaras, bizantinas, centroeuropeas y de las paganas tribus esteparias - , su amor al arte y la música, su apego a la tierra que les vio nacer y sus ganas de disfrutar, a veces con todo lujo de excesos, de los placeres que les ofrece la vida, tal y como refleja el maravilloso cuadro pintado en 1869 por el pintor romántico de origen moscovita Konstantin Egorovich Makovskiy: 'Maslenitsa en la Plaza Admiralteykaya de San Petersburgo' (Foto 1). En él se refleja la bulliciosa celebración de la Maslenitsa (Semana de la Mantequilla -"maslo" es mantequilla en ruso- o Semana del Blin), la única festividad de origen pagano que simboliza el fin del invierno (que allí es la repera) y el renacer del sol y que se celebra en Rusia -generalmente en el mes de marzo- tras ser asimilada por la todopoderosa iglesia ortodoxa en su calendario oficial como antecendente a la Cuaresma, a modo de nuestro Carnaval. Originariamente eran 14 días de ritos continuados que las autoridades religiosas consiguieron reducir a sólo una semana allá por el siglo XVII. La relación con la mantequilla entronca con ancestrales costumbres paganas según las cuales al Sol se le engatusaba con la untuosa mantequilla para lograr su favor a lo largo del año…

¿Por qué se conoce como la Semana del Blin? Porque los blini (plural de blin), las famosísismas tortitas rusas elaboradas con trigo sarraceno, huevo, leche y mantequilla (su receta es muy similar a la de crêpes y filloas) son redondas y amarillas como el Sol, cuyo renacimiento se celebra tras las penurias invernales. La Maslenitsa dura exactamente siete días consecutivos, finalizando el domingo previo a la víspera de la Cuaresma. Cada día de la semana tiene un nombre tradicional y un simbolismo propio. A partir del jueves, como pasa con nuestra Semana Santa, se consideran días festivos y la gente deja de trabajar. Debido a la tradición de la Cuaresma, en la Maslenitsa no está permitido comer carne, así que la gente opta por los lácteos y el pescado para sustituirla esos días. Debido a estas limitaciones, las dos semanas anteriores suponen un cambio en la dieta habitual: en la llamada ‘vseednaya’ u ‘omnívora’, se puede comer de todo a voluntad, meitras que en la ‘ryabaya’ o ‘pecosa’ se alternan banquetes y ayunos.

Por supuesto, durante estos siete días que dura la Maslenitsa, lo suyo es atiborrarse de blini regados con abundante vodka… Los blini dulces llevan mermelada, chocolate, fruta de temporada, miel, frutos secos y crema de leche, mientras que el resto se cubren de crema agria con caviar, salmón ahumado, queso, patatas, champiñones, cebolletas picadas... Se acompañan con una bebida realizada en base a miel, llamada medovuja, introducida a finales del siglo XIX e inspirada en la bebida tradicional más antigua y popular del país, el hidromiel de tiempos de los principados vikingos de Kiev que cayó en desuso por la preferencia del zar Pedro I el Grande por dos bebidas que pasaron a ser las más consumidas en Rusia: el vodka (que se extendió desde Moscú al resto del país) y el vino, cuya producción impulsó el propio zar.

La lista de jornadas en las que se desarrolla la Maslenitsa es la siguiente:

Lunes: ‘La recepción’

Las familias se reúnen en torno a una mesa repleta de blini, dulces o salados, de los cuales una porción se regala a la gente pobre. Se fabrica con paja el gran muñeco que representa al Invierno y se lo viste con ropas viejas de mujer, se monta en un trineo y se recorre con él las calles cantando, hasta situarlo junto a uno de las pendientes nevadas por las que suele deslizarse la gente con sus trineos.

Martes: ‘El Día de los Juegos’

La gente joven sale a buscar pareja, y muchos hacen de celestinos con sus amigos solteros. Muchas parejas rusas se conocen y comienzan a salir en esta fecha, incluso los más jóvenes, dado que, en los últimos tiempos, es costumbre que ese día los padres sean muy permisivos y dejen a los novios encerrarse en una habitación el tiempo que quieran.
También es tradicional que los mayores de edad participen en bailes de máscaras donde tienen lugar las conquistas amorosas.

Miércoles: ‘La Golosa’

El nombre responde a que ésa es la jornada en que se celebran las populares competiciones de “devoradores de blini”, donde no sólo importa la velocidad sino también el número de tortitas zampadas. También recibe un premio quien cocine el blin más grande del concurso.
Ese día es el de más repercusión social de la Maslenitsa, ya que se abandona la intimidad del hogar para participar en numerosas actividades al aire libre, entre las que no faltan las carreras de caballos, excursiones en trineos, reuniones junto a hogueras o la toma de la Fortaleza Helada, ancestral tradición que consiste en trepar por un castillo construido a bases de bloques de hielo y nieve y conquistarlo, tras dejar atrás al grupo de personas que lo defienden, incluso armadas con ramas de árbol. La ‘conquista’ finaliza cuando la frígida fortaleza se derrumba bajo el peso de su invasor, como reproduce en su maravilloso cuadro de 1891, titulado 'La toma de la Fortaleza Helada', el grandioso Vasili Súrikov (Foto 4).

Jueves: ‘El Desenfreno’

Primer día festivo de la llamada Gran Maslenitsa o periodo de cuatro días que dura hasta el Domingo del Perdón y en el que no se trabaja.
En una ceremonia de lo más concurrida y que tanto recuerda a nuestro murciano Entierro de la Sardina, los jóvenes queman al monigote de paja vestido con harapos que personifica el Invierno, al que también llaman Maslenitsa. La del espantajo en llamas es una de las imágenes más conocidas de toda la semana de fiestas.

Viernes: ‘La Cena de la Suegra’

Los rusos invitan a sus suegras para agasajarlas con una gran cena en sus casas. Suelen enviar una delegación formal por la mañana con la invitación, y cuanto más numerosa es la comitiva de invitados que acuden con la suegra, mayor muestra de cariño se considera por parte del anfitrión hacia su madre política y quienes la acompañan.

Sábado: ‘La Caravana de la Cuñada’ 

Las jóvenes casadas invitan a sus cuñadas, las hermanas de su marido a comer blini en casa, con el fin de halagarlas y ganarse su favor. En Rusia tradicionalmente se consideraba que existía cierta tirantez entre una recién casada y las hermanas de su esposo, y esta jornada era el momento propicio para conocerse mejor y limar las posibles asperezas. Si las cuñadas están solteras, es costumbre invitar a hombres casaderos para ver si del ágape surge una nueva pareja. Si están casadas, son invitadas con toda su familia, por extensa que resulte la comitiva.


Domingo: ‘El Domingo del Perdón’

Algo así como un día de acción de gracias, donde todo el mundo perdona a todo el mundo, para comenzar la Cuaresma libres de pecado, y se hacen regalos mutuamente entre familiares y amigos o (más recientemente) se envían cariñosos mensajes por el móvil. Los recién casados solían visitar con regalos a los invitados a su boda y a los ‘celestinos’ y ‘celestinas’ que habían propiciado su casamiento.
También se conocía coloquialmente como el ‘Día de la Despedida del Queso’, porque a partir del mismo ya no podrían consumirse productos lácteos durante toda la Cuaresma, al igual que sucedía con el pescado, el vino o el aceite de oliva durante la mayor parte de ese periodo.

Lunes: ‘El Lunes Limpio’

Comienzo de la Cuaresma, con la gente limpia de pecados y del consumo alimentos prohibidos a lo largo de este periodo.


En época de los zares no había Maslenitsa que no tuviera sus espectáculos con osos domesticados, tan populare entre los rusos, y que, sin que la gente fuera consciente de ello, enlaza con el origen mismo de estas fiestas, en honor al dios pagano Volos, una divinidad neolítica de los cultivos y rebaños que era representada tradicionalmente como un oso.

La tradición más llamativa de todas es la de los combates a puñetazos entre multitudes de parientes, familiares, amigos y vecinos (hoy se celebran en un ring de manera ordenada) como manera simbólica de sacarse todos los males del cuerpo acumulados durante el invierno y como previa al acto del perdón dominical. Una costumbre maravillosamente recreada por Nikita Mikhalkov en su soberbio filme 'El barbero de Siberia' y que, según las crónicas del siglo XVII, además de muchos dientes partidos, mandíbulas rotas y ojos hinchados, en ocasiones dejaba hasta 200 muertos sobre el terreno, dada la violencia de los golpes. En la época comunista, salvo por los ágapes gastronómicos dentro de las casas, la mayor parte de estas tradiciones, sobre todo aquellas que suponían reuniones tumultuosas o se celebraban en público, estuvieron prohibidas.

Actualmente, la Masletnisa se celebra con gran popularidad y asistencia de público en diferentes lugares del mundo en los que existe una importante comunidad de origen ruso, como sucede en Inglaterra o Australia, entre otros escenarios.

viernes, 21 de marzo de 2014

El efímero resplandor de Matoaka, aquella a la que llamamos Pocahontas...







Hoy hace 397 años que la viruela, esa gran aniquiladora de nativos de medio mundo que nunca habían estado en contacto con la enfermedad ni los patógenos que la provocan, nos arrebató con apenas 22 años de edad a Matoaka ("plumita blanca", en lengua algonquian), hija de Wahunsonacock, al que los ingleses llamaban errónemente con el nombre de su tribu, Powhatan, y una de sus mujeres,  Wahunsenacawh, que, precisamente por haber dado luz a una niña en lugar de un guerrero, perdió su condición de esposa del jefe y fue expulsada de su tribu, como marcaba las costumbre.  La hija mayor del jefe de la confederación algonquina, que sería bautizada con el bíblico nombre de Rebecca, la mujer de Isaac, era más conocida entre los europeos recién llegados por su apodo, Pocahontas ("traviesa"), aunque entre los suyos también recibía el nombre de Amonute.

Protagonista de una conocida historia de redención que bien podría ser una mala interpretación por parte de los ingleses de los ritos nativos, pero que, en definitiva, le salvó el pescuezo al intrépido aventurero John Smith cuando estaba a punto de ser ejecutado en el poblado de Werowocomoco... esta niña india ("princesa" para los colonos británicos recién desembarcados en Tsenacommacah, el lugar que luego se correspondería con la actual costa oriental de Virginia), fue tomada como rehén a los 17 años como 'agradecimiento' a las muchas veces que ella y otros niños de su poblado llevaron alimentos frescos a los recién llegados en señal de amistad y como muestra de hospitalidad. Fuentes sin confirmar aseguran que para entonces estaría casada con un poderoso guerrero de la tribu de los Patawomeck, Kocoum... que supuestamente habría sido asesinado por los ingleses tras su captura en 1613... y del que apenas nada más se sabe... La intención de los ingleses era intercambiarla por los rehenes ingleses de su padre, capturados por Wahunsonacock como medida disuasoria contra el conflicto armado cada vez más inevitable que se dibujaba en el horizonte, y que los ingleses habían ocupado las mejores tierras, que dedicaban al lucrativo cultivo del tabaco, privando a los Powhatan de sus fértiles campos y territorios de caza. Matoaka se adaptó bien a la vida con los blancos, seguramente gracias al misionero Alexander Withaker, quien le enseñó a hablar inglés, la convirtió al cristianismo y la bautizó con el nombre de Rebecca, en una ceremonia a la que su querido hermano Nantequaus se negó a asistir. Poco después, la joven comenzó a ejercer de traductora entre ambos bandos enfrentados.

Tal vez por eso, o por las grandes diferencias que mantenía con su padre, que la consideraba poco menos que una traidora a su raza y del que había perdido el favor, cuando un año después estalló la anticipada guerra entre nativos e ingleses, la joven tomó partido por sus hermanos de fe en lugar de por los de sangre.  El 5 de abril de 1614 contrajo en Jameston (el principal asentamiento de Virginia, así llamado en honor al nuevo rey inglés, Jacobo I) matrimonio por el rito católico  -no sabemos si de manera más o menos forzada- con John Rolfe, un viudo -su mujer e hijo habían fallecido a causa de las hambrunas que sacudieron la colonia- procedente de Norfolk quien, tras obtener ilegalmente simientes porcedentes de las plantaciones hispanas del Nuevo Mundo, tuvo mucho éxito cultivando tabaco en Virginia, que el llamaba Orinocco para darle un aire más exótico y español, lo que permitió a los ingleses reducir drásticamente su dependencia del tabaco hispano, hasta entonces el único disponible y que nuestro país vendía en régimen de monopolio, inclinando a su favor la balanza comercial con los británicos, que sentían una gran pasión por su consumo; no es ninguna exageración afirmar que el éxito de esas primeras cosechas de tabaco virginiano de Rolfe salvaron a la colonia de la desaparición, y, quién sabe, tal vez cambiaron el destino de la Humanidad, que bien podría haber sido muy distinto de haber fracasado las primeras posesiones inglesas en Norteamérica.

A nadie se le escapaba que el próspero y exitoso Rolfe bebía los vientos por la joven nativa de 19 años, seguramente un bellezón comparada con las escasas mujeres solteras de origen europeo disponibles en la colonia. El suyo fue el primer matrimonio interracial registrado de manera oficial en la historia de la Norteamérica anglosajona. El 30 de enero de 1615 nació el único hijo de John y Rebecca/Pocahontas Rolfe, Thomas, quien tras la prematura muerte de su madre (y siguiendo una costumbre muy occidental también puesta en práctica por los españoles mestizos hijos de conquistador y nativa, como era la de reclamar como propios los territorios de toda la tribu de sus progenitoras como si, en su condición de hijas de jefe o cacique, fueran las herederas de un reino europeo), exigió ante las autoridades inglesas sus 'derechos de propiedad' sobre las tierras de los Powhatan...

La boda aplacó los ánimos entre ambos bandos (de ahí las dudas de que no fuera una solución política tomada a toda prisa más que el desenlace de un apasionado romance) y se firmó una paz que duró varios años, lo que generó una prosperidad entre ambas comunidades pero, sobre todo, aceleró la colonización de Tsenacommacah por cantidades crecientes de súbditos de los reyes Jacobo I y Ana de Inglaterra, una vez despejada la amenaza indígena...

Como 'prueba viviente' de que la colonia era más segura y sus nativos paganos susceptibles de ser 'domesticados' (por 'civilizados'), y para atraer nuevos inversores a Jamestown, en 1616 la familia Rolfe viajó a Inglaterra, y en junio su barco atracó en el puerto de Plymouth, desde donde se desplazaron a Londres en varios carruajes, incluido el séquito de once nativos que los acompañaba, de los que Uttamatomakkin, un chamán llamado por los ingleses Tomocomo, por ser más fácil de pronunciar, sería el más importante o de mayor rango.

El 6 de enero de 1617, Lady Rebecca Rolfe y Tomocomo acudieron al Palacio Real de Whitehall (entonces el más grande de los de su clase en todo el mundo, gracias a sus 1.500 estancias, antes de su destrucción por un incendio en 1698) , presentando sus respetos a los soberanos de Inglaterra, Irlanda y Escocia. La joven Lady Rebecca fue recibida en la Corte con el mismo tratamiento que cualquier princesa extranjera, y fue sentada, junto a su acompañante, cerca de los soberanos, participando en la espectacular mascarada que ese día se representó en palacio: 'La visión del disfrute', escrita por Ben Johnson. Poco después, tal día como hoy, y a la edad de veintidós años, cuando la familia y amigos habían emprendido el regreso a casa a bordo del 'George', las fiebres provocadas por la viruela extinguían definitivamente la luz de quien estaba llamada a desempeñar una importante misión en favor de la colonización inglesa de Norteamérica. Su joven y vigoroso cuerpo apenas había soportado siete meses el tránsito de los grandes bosques y espacios abiertos de Tsenacommacah a la inmundicia, fétidos olores y trillones de agentes patógenos acumulados por aquel entonces en una capital tan hacinada de población e insalubre como aquel Londres anterior al gran incendio de 1666, tan purificador en su devastadora destrucción.

Los restos mortales de la malhadada Lady Rebecca fueron enterrados, en una localización desconocida, en el cementerio de la iglesia de Saint George's en Gravesend http://en.wikipedia.org/wiki/St_George's_Church,_Gravesend, la localidad de Kent donde expiró. Tras la muerte de Rebecca, John Rolfe y Tomocomo continuaron viaje (el chamán habló pestes de su experiencia en la corte con el rey Jacobo una vez que se reunió con los suyos, lo que generó aún más animadversión entre los Powhatan y los ingleses, que pronto acabaría en una nueva guerra). El pequeño Thomas Rolfe, de apenas dos años, quedó en Inglaterra, en casa del hermano de su padre, su tío Henry, que se encargó de dirigir su educación antes de que el joven regresara a Virginia en 1635 a la edad de 20 años. Por su parte, John Rolfe, tras su retorno a la colonia en 1617, contrajo nuevas nupcias en dos años después con Jane Pierce, hija del capitán William Pierce, y en 1620 nació la única hija del matrimonio, Elizabeth. John Rolfe murió en 1622 después de que su plantación fuera arrasada por un ataque de los nativos durante la tan anunciada como inevitable guerra entre ingleses e indios.

Una moderna escultura de bronce situada frente al edificio religioso de Gravesend recuerda la figura de la joven ataviada con una vestimenta propia de los nativos de la costa Nordeste de Estados Unidos a comienzos del siglo XVII, seguramente porque esa es la romántica imagen que popularmente se tiene de la popular Pocahontas, y no la que se corresponde con el único retrato que se le realizara en vida durante su breve estancia en tierras británicas (foto 1), del que conservamos un grabado realizado en 1616, seguramente nada más llegar de tierras americanas, por Simon van de Passe, afamado escultor y grabador holandés asentado en la capital inglesa, en el que aparece a sus 21 años, vestida a la moda femenina inglesa de la época, como se aprecia, nada sencilla y sí bastante historiada, abanico de plumas de avestruz incluido, y con un rostro serio y feuno, impropio de la romática leyenda que acompaña al personaje.

Rodea al retrato una mandorla que contiene una frase en latín, muy habitual en la época en las inscripciones asociadas a personajes ilustres: "MATOAKA ALS REBECCA FILIA POTENTISS: PRINC: POWHATANI IMP: VIRGINIÆ". Es decir: "Matoaka, alias Rebecca, hija del más poderoso príncipe del Imperio Powhatan de Virginia". A los pies del retrato, otra breve inscripción latina señala: "Ætatis suæ 21. Ao / 1616." ("Su edad, 21. Año 1616"). Debajo del todo, una inscripción en inglés de la época viene a decir lo mismo, con algún nuevo dato: “Matoaks, alias Rebecca, hija del más poderoso príncipe Powhatan emperador de Attanougaromouck alias Virginia convertida y bautizada en la fe cristiana y esposa del digno señor John Rolff".
Obsérvese que aquella a la que hoy conocemos universalmente como Pocahontas era, para sus contemporáneos, la princesa india Matoaka o Lady Rebecca Rolfe.

El grabado fue reproducido en años posteriores en un cuadro al óleo (foto 2) en el que se dulcificaron e idealizaron en exceso los rasgos de la dama -que ahora luce una apariencia sin duda hermosísima para la época- a tal extremo que más parecen reflejar a una inglesa de blanca piel y pelirroja que a la nativa de piel canela y negra cabellera que era Matoaka. Además, en la inscripción inferior hay un error que demuestra bien a las claras que la obra se realizó bastantes años después, seguramente bien entrado el siglo XVIII ya que en ella se afirma que fue esposa del digno señor “Thomas Rolff”… nombre, como es sabido, de su hijo y no de su marido.

Este cuadro, que al menos estuvo colgado hasta 1770 en Booton Hall, la casa solariega de los Rolfe, fue adquirido para la National Portrait Gallery de Washington D.C. por el coleccionista de arte Andrew Mellon. Una copia del mismo retrato, en el que Pocahontas aparece algo menos favorecida, fue encargado por Henry S. Wellcome, empresario americano afincado en Londres, para la Exposición Colombina Internacional celebrada en Chicago en 1893, tras la cual fue exhibida en el Capitolio, hasta su donación en 1899 al Senado de los Estados Unidos, en cuyas dependencias continúa hoy expuesta.

La creciente popularidad de estos cuadros de época  –a la que el filme de Disney dedicado al personaje tanto ha contribuido- ha llevado a que la artista plástica Debbie Ritter haya incluido en su catálogo de muñecas y muñecos artesanos dedicados a populares personajes históricos a la Pocahontas ataviada al estilo estuardo…(foto 3)
https://www.etsy.com/es/listing/151422233/pocahontas-muneca-retrato-historico?ref=shop_home_active_1&ga_search_query=pocahontas

La rama americana de la familia Rolfe continuó manteniendo durante generaciones muy vivos el legado y la leyenda de Matoaka, cuyo nombre fueron heredando cada una de las mujeres de la familia; una de las cuales, Matoaka Whittle Sims, descendiente directa de Pocahontas por parte de padre y madre (eran primos hermanos), muestra en su retrato fotográfico realizado en 1884 (foto 4) la altiva elegancia y los rasgos de una nativa del más alto status social… Que el de Pocahontas era un linaje distinguido llamado a protagonizar grandes acontecimientos históricos, queda atestiguado por el hecho de que entre los descendientes más conocidos de la princesa de los Powhatan figuren dos ex primeras damas de Estados Unidos, Edith White Bolling Galt, mujer del presidente Woodrow Wilson, y  la no menos famosa Nancy Reagan (nacida Anne Frances Robbins, y de nombre artístico Nancy Davis)...

martes, 18 de marzo de 2014

El 'asombroso' día en que trabajar en España pasó de labor vil a ocupación honesta y honrada...





Tal día como hoy de hace 231 años, Carlos III promulgaba una Real Cédula en la que se declaraban "honestos y honrados" los oficios, considerados hasta entonces como ocupaciones viles.

“Declaro que no sólo el oficio de curtidor, sino también los demás artes u oficios de herrero, sastre, zapatero, carpintero y otros a este modo, son honestos y honrados. Que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que los ejerce, ni la inhabilita para obtener los oficios municipales de la república en que están avecindados los artesanos o menestrales que los ejerciten. Y que tampoco han de perjudicar las artes y oficios para el goze y prerrogativas de la hidalguía a los que los tuvieren legítimamente, conforme a lo declarado en mi ordenanza de reemplazos del Ejército de 3 de noviembre de 1770, aunque los ejercieren por sus mismas personas"... 

Esta revolucionaria proclama dirigida a sus súbditos por el monarca madrileño tenía por objeto poner fin de una vez por todas a la tan arraigada creencia española que databa de la Reconquista de que la limpieza de sangre de los cristianos 'viejos' no era sino expresión de su hidalguía o pertenencia a la nobleza menor, que consideraba un deshonor impropio de su rango social realizar cualquier tipo de trabajo, salvo los relacionados con las armas o las letras, ya que aquellos con una gota de sangre procedente de conversos judíos o musulmanes (muchos de ellos dedicados a las tareas tradicionalmente, y no sólo en España, asociados a los hebreos como las de sastres o zapateros, ¿recordáis 'El violinista en el tejado'?) carecían de las virtudes y pureza exigidas para ser parte de esta nobleza menor exenta de las obligaciones propias del trabajo manual diario.

El desprestigio social de realizar trabajos considerados 'manuales' impedía a los afectados desempeñar cargos públicos (reservados, pues, en exclusividad a los 'ociosos' o rentistas) y mucho menos contraer matrimonio con gentes de diferente estatus social, lo que acarreaba la desgracia y el desprecio más extremo para toda la familia...

En esa lista de trabajos, hasta entonces 'viles', además de los expresamente citados, también estaban incluidos algunos de los que estaban peor vistos por el común de los españoles, como eran el de verdugo (estigma que continuaría asociado al empleo hasta la supresión de la pena de muerte, tal y como nos contó magistralmente Berlanga en su filme homónimo) y el de cómico o actor, sometido siempre al rígido escrutinio y supervisión de la Iglesia Católica en defensa de la fe y las buenas costumbres, en una época en que la Inquisición todavía no podía tomarse a broma pese al impulso que supuso la Ilustración en España... o precisamente por eso...

Todo ello llevó a la paradoja de que muchos hidalgos prefiriesen pasar privaciones extremas y vivir en la pobreza antes que trabajar, lo que generó una importante bolsa sociolaboral de desocupados que amenazaba con el estancamiento económico de una España en plena expansión productiva y demográfica. En una época en que crecían en toda Europa, Asia y América las exportaciones de manufacturas españolas, sobre todo las textiles, y de productos de lujo (aunque haya a quien le cueste creerlo, los Louis Vuitton y Hermès de la época eran españoles, para gran cabreo de los ingleses, que veían relegadas sus manufacturas en los mercados (hasta por los nativos de las colonias) en detrimento de los españoles (entonces la 'marca España' era sinónimo de máxima calidad a nivel mundial) y de las francesas, a la par de las hispanas.

Ese fue el motivo de que en 1739, los comerciantes de la City de Londres, aterrados por la progresiva pérdida de sus clientes y de cuota de mercado, forzaran al gobierno de Su Graciosa Majestad a abandonar la exitosa 'Política de Apaciguamiento' promovida por el primer ministro Robert Walpole que tanta prosperidad y paz había traído durante décadas a Europa, y declarar la guerra a los imperios coloniales español y francés, SIN MOTIVO ALGUNO... Pero como estaba entonces muy mal visto lo de reconocer que se atacaba sin la más mínima legitimidad y a traición a países que nada te han hecho -salvo proteger su comercio y producir muchos mejores bienes y mercancías que los ingleses- por cuestiones meramente económicas (qué feo resulta siempre entre los potentados hablar de dinero y posesiones), los ingleses se inventaron un casus belli que rozaba lo patético, tanto como el nombre del conflicto en que desembocó: 'La Guerra de la oreja de Jenkins'...que después se camufló de conflicto político asociándolo a partir de 1744 con la Guerra de Sucesión Austriaca (o Guerra del Rey Jorge, para los ingleses), y que permitió a los comerciantes ingleses y a su gobierno salvar la cara a ojos de sus ciudadanos: de pérfidos y traidores atacantes sin mediar declaración de guerra de cualquier buque y posesión hispana o francesa, pasaban a declararse con todo tipo de prosopopeyas, a cual más falsa, los legítimos defensores frente a los 'ataques' (nada más que el elemental ejercicio del derecho a la legítima defensa) de sus enemigos...

Entonces, la Armada española, la tercera tras Inglaterra y Francia, sólo contaba con 31 navíos de línea (sólo uno de tres puentes y 114 cañones, dos navíos de 80, seis de 70 y doce de 64 cañones) adaptados a la escolta de convoyes más que a entablar combate en solitario, 9 fragatas de dos puentes armadas con menos de 50 cañones, y un número muy pequeño de fragatas de un solo puente. Por contra, la británica disponía de más de cien navíos de línea, quince de ellos armados con entre 90 y 100 cañones, dieciséis de 80, diecisiete de 70, quince de 64, once de 60, veintinueve de 48 a 54, unas cuarenta fragatas y numerosas unidades menores, siendo los calibres de sus cañones superiores a los embarcados en los navíos españoles de semejante porte.

Ni que decir tiene que unas desprevenidas España y Francia sucumbieron a la catarata de ataques por sorpresa británicos en odas las latitudes del orbe, sufriendo graves pérdidas territoriales, coloniales, comerciales y económicas debido a lo inesperado de un conflicto artificial provocado a mayor gloria de Inglaterra únicamente por la codicia de unos comerciantes afincados en Londres y de sus accionistas en bolsa, inquietos por lo bien que le iba a la competencia...

A pesar de todo, como se ha dicho, España pudo reponerse en parte y aún necesitaba muchos trabajadores  para sus factorías y talleres, por lo que no podía permitirse el lujo de perder una buena parte de su masa laboral, que era además de lo que entonces se llamaba buena cuna y gozaba una más que aceptable educación. Al inicio del reinado de Carlos III, la Armada había recuperado buena parte de su poder, contando entonces con 47 navíos de línea y 28 fragatas en estado de servicio que permitían una mayor y mejor protección del comercio marítimo español.

Estaba claro que una Real Cédula como la proclamada tal día como hoy no bastaba para poner fin a tantos siglos de injusto desprecio a los trabajos manuales que ponía de manifiesto la nutrida población española que vivía a ambas orillas del Atlántico. Hacía falta promover alguna medida eficaz que consiguiera ir poco a poco cambiando la mentalidad de quienes habitaban en el por entonces más extenso imperio que había sobre la tierra... Y para ello se recurrió a lo que hoy llamaríamos una campaña mediática institucional que contó para su desarrollo con una de las profesiones más vilipendiadas a ojos de los españoles: la de los cómicos y actores...

Se puso en marcha, de una manera en buena parte espontánea, una frenética actividad literaria y teatral gracias a las incontables obras para la escena que comenzaban a escribirse como churros y estaban protagonizadas por personas que vivían de esos oficios que ahora se dignificaban y ensalzaban desde el poder... 'El fabricante de paños', 'El vinatero de Madrid', 'Los menestrales', 'La industriosa madrileña'... todo ello encaminado a resaltar la honestidad de sus protagonistas, merced al talento de autores tan solventes y brillantes como Francisco Durán, Cándido María Trigueros o Luciano Comella.

Sin embargo, y aunque los propósitos que animaban esta dramaturgia eran de lo más loables, la inmensa mayoría del pueblo español, tal y como ocurre hoy con eso que se ha dado en llamar 'telebasura', entre las preferencias de su ocio y asueto prefería relegar estas sobrias piezas teatrales cargadas de valores ciudadanos y buenos propósitos en favor de esos dramones folletinescos protagonizados, como no podía ser menos, por hidalgos, potentados y aristócratas del más diverso pelaje... Como sucede hoy en día con las telenovelas y los culebrones, y antaño con los seriales radiofónicos. Y es que aún hoy sorprende la fascinación que para una buena parte de nuestros compatriotas genera el conocer la vida y milagros de aquellos famosos y figuras populares -ya sean de ficción o de carne y hueso- que pasan los días rodeados de un lujo y una opulencia no siempre bien merecidos... ¡AY, QUÉ POCO HEMOS CAMBIADO...!

P.D.: Tal vez sorprenda a propios y extraños que en una cédula real se hable de "República" para referirse al conjunto de las instituciones, personas y territorios sometidos a la Monarquía hispánica. No es más que la aplicación del concepto romano de la 'res pública' con la que se identifica lo que hoy llamaríamos, en terminología de la España de 2014, 'lo institucional', 'lo estatal' o 'lo público'...

lunes, 17 de febrero de 2014

El San Valentín de Cook con los hawaianos: historia de un desamor con trágico final



Además de por recordar a San Valentín y a sus enamorados acólitos, la fecha del 14 de febrero es también rememorada por la trágica muerte de ese gran navegante y explorador que fue James Cook, en un lugar tan paradisíaco como entonces peligroso como las islas Hawai, que él mismo había rebautizado Islas Sandwich en honor de John Montagu, 'Lord Emparedado' por sus aficiones a comerse las rodajas de carne entre dos rebanadas de pan con tal de no levantarse de la mesa de juego en plena partida de naipes, entonces al frente del Almirantazgo británico, y que los españoles conocían desde mucho antes como 'La Desgraciada', 'La Mesa' y 'Los Monjes', pero por las que no habían mostrado mayor interés. Cook y las tripulaciones del 'Resolution', su buque insignia, y del 'Discovery', ya habían navegado un año antes, en enero de 1778, por las islas durante su tercer viaje por el Pacífico, llamado entonces el Lago Español, fondeando en la bahía de Wiamea, en Kauai (lugar donde se rodaron, entre otras películas, Parque jurásico, La taberna del irlandés o Blue Hawai), para aprovisionarse, lo que, a ojos de la comunidad científica, mayoritariamente británica, le hizo pasar a la posteridad como el primer occidental descubridor de Hawai.

Entonces se encontraron con una flota de canoas llenas de isleños hostiles, en pie de guerra, con los que pudieron parlamentar gracias a los rudimentos de lengua polinésica aprendidos durante su estancia en Tahití. La entrega de regalos a los nativos aplacó su ánimo y pronto ambos bandos comenzaron a convivir, gozando los marineros de Cook de la libertad sexual de las mujeres polinésicas que tanto contrastaba con la rígida moral cristiana. El gran jefe Kaneoneo, ausente del lugar, regresó del otro lado de la isla para embarcar en el Discovery y conocer en persona a Cook, antes de que los barcos partieran rumbo a Alaska tras una estancia de tres días. Cook había anclado en Kauai durante la época de Makahiki , un largo período de paz (de octubre a febrero) en honor del dios Lono, la principal divinidad del panteón hawaiano, asociada a la fertilidad, la música y la paz, en el que se celebraban juegos y competiciones (al más puro estilo olímpico), y los conflictos o realizar trabajos innecesarios eran considerados kapu (tabú), mientras se entregaban a los jefes los tributos de campesinos y artesanos. Se cree que el propio Cook podría haber sido identificado con Lono, que regresaba así a bordo de un navío a la isla que previamente había abandonado el dios por vía marítima, tras instituir el periodo de paz y de pago del impuesto anual.

Cuando, diez meses más tarde, Cook regresó en noviembre a las islas desde el Norte, con una gran necesidad de provisiones (sus hombres estaban al borde del amotinamiento al negarse a comer carne de morsa, tal y como su capitán les ordenaba) y en busca de un puerto seguro para reparar sus naves, tras la pérdida de un mastil en una tormenta, volvía a coincidir con la temporada Makahiki . Cook ancló fondeó frente a Maui y se reunió con el rey Kahekili. El amistoso encuentro se saldó con la entrega a los hawaianos de valiosos clavos de hierro, anzuelos y herramientas metálicas a cambio de comida y agua. En aguas de Hana , los barcos de Cook fueron recibidos por el rey Kalaniopu'u , en guerra con Kahekili hasta que los combates se suspendieron por el Makahiki . Ocho de los jefes de Kalaniopu'u (entre ellos el joven Kamehameha) se embarcaron con Cook para servirles como guía en su navegación rumbo a la llamada Isla Grande, donde los buques ingleses fueron recibidos con gran hospitalidad por los nativos allí por donde fueron navegando, intercambiando mercancías por comida, hasta echar el ancla en la bahía de  Kealakekua para efectuar las más que urgentes reparaciones al podrido velamen y la maltrecha arboladura de sus dos navíos, en donde fueron recibidos por unas mil canoas atestadas de nativos y muchos miles más de ellos nadando o erguidos sobre las primeras tablas de surf vistas por los europeos.

El capitán William Bligh , el experto en navegación de Cook, y que más tarde pasaría a la historia como víctima del motín de su tripulación en la Bounty, en el que puso en evidencia sus notables conocimientos de navegación, había sido enviado como avanzadilla para comprobar si la profundidad de la bahía permitía fondear a los navíos británicos y para encontrar agua fresca, convirtiéndose así en el primer europeo en poner realmente el pie en suelo hawaiano, pues hasta entonces todas las transacciones con los isleños habían tenido lugar a bordo de embarcaciones.

Cook invitó a uno de los ancianos más respetados a cenar con él en su camarote y recibió a cambio un cerdo y un manto típico tradicional. Cuando por fin bajó a tierra, invitado por el rey, participó en varios ritos religioso y rindió pleitesía a Ku, dios de la guerra. Transcurrieron a partir de entonces semanas muy felices de convivencia en tierra entre los marineros británicos y sus anfitriones hawaianos, sin duda propiciadas por la tregua asociada al Makahiki. El 4 de febrero partieron los navíos ingleses, pero una fuerte ráfaga de viento partió el palo mayor del 'Resolution', una avería gravísima que podría impedir el retorno a Europa del buque, por lo que Cook dio órdenes de regresar a Hawai... y lo que encontraron allí poco se parecía al paraíso que habían dejado días antes, debido a la finalización del Makahiki. Para desconcierto de los ingleses, los antaño acogedores nativos se comportaban ahora como guerreros orgullosos a los que no les hacía ninguna gracia la intromisión extranjera en sus tierras, y deseosos de apoderarse de cuantos objetos pudieran de entre los valiosos útiles presentes en ambos veleros.

Mientras los marineros llevaron el mástil a tierra y buscaban como reemplazarlo, comenzó una campaña de robos por parte de los hawaianos más osados y desafiantes. Uno de ellos se apoderó de unas tenazas de metal de las empleadas en las reparaciones, herramienta clave muy difícil de sustituir en aquel remoto lugar... Como era costumbre entre los polinesios, si alguien robaba algo, lo normal era confiscarle un bien preciado (incluso un familiar como rehén) al ladrón hasta que este accediera a devolver lo sustraído. Cuando varios marineros a bordo de un bote intentaron apoderarse de la canoa del ladrón, el dueño se resistió y terminó golpeado con un remo. Ello provocó que una hueste de nativos acudiera en su ayuda, haciendo huir a los ingleses a pedradas.

Cook, seguramente sobreestimando su ascendencia sobre aquellas gentes, sin ser consciente de que buena parte de esa amabilidad y respeto se correspondía con lo estipulado en el Makahiki, bajó a tierra con el jefe de los marines, el teniente King, y uno de sus soldados, y comenzaron una infructuosa persecución del ladrón de las pinzas, sólo para ser burlados y ridiculizados por los hawaianos. Esa noche Cook ordenó a los centinelas cambiar los perdigones de sus mosquetes, cuya función era más disuasoria que otra cosa, por las acostumbradas balas sólidas de plomo empleadas en combate. Tanto envalentonamiento por parte de los nativos anunciaba muchos problemas.

Funestos presagios que se confirmaron cuando, tal día como hoy de hace 235 años, los ingleses echaron en falta un bote del 'Discovery' y hartos de tanta insolencia, a su manera de ver, comenzaron a disparar cañonazos a las canoas que había en la bahía a modo de castigo, mientras que el propio Cook, acompañado por infantes de marina y marineros armados, desembarcó en la playa con la intención de capturar al rey Kalaniopu'u como rehén y llevarlo al 'Resolution' como fórmula para que se calmaran las hostilidades. Los nativos, arremolinados en la playa en un número cada vez mayor, permanecían expectantes hasta que un cañonazo impactó en la canoa del jefe Kalimu, que cayó muerto. Tan inesperado contratiempo hizo aflorar toda la rabia acumulada por los isleños, que corrieron a su scasa a vestir sus ropas de guerra y a armarse. Cuando se acercaron de manera amenazante a la pequeña tropa de Cook , éste disparó su mosquete, al igual que los marines y el resto de marineros. Entonces, antes de poder recargar sus armas, se produjo el ataque de los guardias del rey, lo que provocó la desbandada de los ingleses rumbo a las barcas. Cook fue golpeado por la espalda con una cachiporra y luego apuñalado repetidamente por un jefe llamado Nua, paradójicamente, con una daga con hoja de hierro obtenida gracias al comercio con los británicos, en el mismo lugar donde hoy se erige un obelisco en memoria del marino inglés.

Además de Cook, en la escaramuza fallecieron cinco marineros británicos, cuatro jefes nativos y trece guerreros maoli kanaka ( plebeyos ), antes de que el fuego de cobertura de los cañones de los barcos despejase totalmente la playa.  británicos a todos obligados a abandonar la playa. El capitán Clerke , hasta entonces al frente del 'Discovery', y gravemente enfermo de tuberculosis, tomó el mando y, durante los días posteriores, mientras continuaban a bordo las reparaciones de los mástiles, solicitó varias veces sin éxito el cuerpo de Cook, hasta que unos sacerdotes con los que había trabado una buena amistad el año antes, le hicieron saber que, de acuerdo con la tradición, el cadáver del capitán había sido eviscerado, cortado en pedazos y sus huesos pelados de carne, como era la costumbre hawaiana en el tratamiento de los restos de un gran jefe, pues se creía que el poseedor de esos huesos heredaba el maná, el poder espiritual, del fallecido. De ahí que circulen historias, sin confirmar, de que la carne de Cook habría sido también comida por los isleños, en un ritual caníbal, para adquirir ese maná.

La animosidad continuó durante tres días más, en que con los nativos no paraban de burlarse de los ingleses desde la playa, mientras que estos respondían a las provocaciones con cañonazos. El 17 de febrero, dos jefes remaron hasta las naves para entablar conversaciones de paz , pero esa misma noche, cuando los marineros británicos bajaron a tierra para reponer sus reservas de agua potable, fueron recibidos con una lluvia de piedras. En venganza, y también por lo sucedido a Cook, los ingleses quemaron una aldea desprotegida y le cortaron las cabezas a dos hawaianos, que clavaron en dos postes para que fueran vistas desde tierra por los isleños, hasta que Clerke ordenó arrojarlas al océano para demostrar que los británicos no eran caníbales.

A la noche siguiente se declaró una tregua y algunos de los restos óseos del capitán Cook fueron devueltos a los británicos, y Clerke, tras depositarlos en una caja lastrada, los arrojó al fondo de la bahía de Kealakekua. Según la tradición, el rey Kalaniopu'u habría conservado en su poder los dos fémures (son los huesos más largos del cuerpo) y la mandíbula de Cook, mientras que el joven guerrero Kamehameha, que ya había navegado como invitado en su navío, se quedó con el cabello.

Clerke y sus hombres abandonaron entonces Hawai, rumbo al Norte, después de un nuevo aprovisionamiento en Kauai , pero la precaria salud del nuevo capitán en jefe no duró más allá de la llegad a aguas de Siberia, donde murió.  Tal vez el mejor cuadro de los muchos que recrean la muerte de Cook sea el excelso e inacabado lienzo del gran artista alemán Johannes Josephus Zaufallij, pintado en 1794 y que hoy se conserva en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich, que un día estuvo en posesión de la viuda de Cook, Elizabeth. A modo de anécdota, señalar que el 'mahiole' o casco de mimbre trenzado cubierto con las rojísimas plumas de I'iwi, un ave autóctona de las isals, cada vez más amenazada, y que eran empleados como símbolo de poder y status social por los reyes y nobles hawaianos que aparece en el cuadro fue el mismo que le regalaron los nativos al marino inglés, y cuya ubicación definitiva se disputan el British Museum y el Museo Etnológico de Viena.

Valga como testimonio de la importancia y el gran respeto que incluso los enemigos del Reino Unido otorgaban a la figura de Cook que, cuando en 1778 Francia se decide a participar abiertamente en la Guerra de Independencia Americana, y sabiendo que Cook llevaba entonces dos años embarcado en lugar indeterminado para los europeos (totalmente ignorantes de la muerte del marino) y seguramente no es consciente del estallido de las hostilidades entre la metrópoli y sus colonias, el rey francés Luis XVI, que apoya a los patriotas estadounidenses frente a Inglaterra, dicta en marzo de 1779 la siguiente orden, comparable al mejor gesto caballeresco que se recuerde:

"El capitán Cook, que partió de Plymouth en el mes de julio de 1776 a bordo de la fragata 'Resolution' y en compañía de la 'Decouverte' (Discovery), capitán Clerke, para intentar ciertos descubrimientos en las costas, islas y mares de Japón y de California, debe estar a punto de volver a Europa. Como tales empresas son de utilidad general para las naciones, la voluntad del rey es que el capitán Cook sea tratado como un comandante de una potencia neutral y aliada y que todos los capitanes de los barcos armados que encuentren a este célebre navegante le informen de las órdenes de Su Majestad en lo que a él respecta, y al mismo tiempo le hagan saber que ha de abstenerse de cualquier tipo de hostilidad".

jueves, 13 de febrero de 2014

No sólo los clicks vienen de Alemania... ¿verdad, rubiaca?












La muñeca más famosa del mundo, esa rubia que hoy cumple 55 años (me perdone por cometer la grosería de hacer pública la edad de una damisela), comparte origen germánico con los muñequitos más simpáticos de nuestra infancia. Al igual que los CLICKS, que la gente piensa que son españoles de toda la vida y fue unos avispados empresarios jugueteros españoles, al frente de la alicantina Famosa, quien decidió fabricar en España bajo licencia esos pequeños muñequitos presentados con gran éxito en el Salón de Juguete de Nüremberg en 1974.

Pero, como os decía, los clicks no fueron el primer caso de un juguete alemán exportado al resto del mundo con gran éxito. En 1953, el diario Bild-Zeitung decidió comercializar a la muñeca Lilli, basada en el personaje homónimo de cómic creado por Reinhard Beuthien que hacía las delicias de sus lectoras femeninas por el desparpajo con el que trataba a sus jefes e innumerables pretendientes. Como era de esperar, la muñeca (fotos 2-5), llamada desde entonces y con toda lógica 'Bild-Lilli', fue un éxito instantáneo, sin duda impulsado por la elegante apariencia del personaje y su hermoso y característico mechón rubio enroscado sobre el rostro, a juego con esa coleta 'marca de la casa' que hacía furor en las jovencitas de entonces.

Ruth Handler, la esposa del dueño del gigante juguetero estadounidense Mattel, durante un viaje a Alemania, descubrió en un escaparate las muñecas Bild Lilli, que, por su apariencia adulta, era todo lo contrario a lo que se consideraba un juguete para niñas. Sin embargo, al comprar una, recordó las palabras de su hija Barbara, quien siempre le decía que las muñecas americanas no le gustaban para jugar por su apariencia excesivamente infantil. En casa del herrero, cuchara de palo.

No era precisamente un juguete para niñas, aunque, para entonces, la popularidad de Lilli ya había traspasado las fronteras alemanas, alcanzando a los Estados Unidos, seguramente gracias a los soldados allí acantonados en labores de ocupación. Así que la señora Handler convenció a su marido para que comprara (dicen que por una cifra modestísima...en aquellos tiempos azarosos, la República Federal Alemana pugnaba por salir adelante de entre las ruinas y por la reconstrucción del país gracias al Plan Marshall, y no estaba para poner muchas exigencias) y en 1959 se presentó en la prestigiosa Feria Internacional del Juguete de Nueva York la adaptación de Elliot y Ruth Handler de la sexy muñeca germana a los más conservadores gustos americanos.

La muñeca (foto 1), bautizada Barbie en honor a la hija del matrimonio, fue todo un pelotazo... Con ese impresionante y entallado bañador a rayas, sus sunglasses de diseño de lo más fashion y su maletín playero, causó furor... Pero como los Handler no tenían un pelo de tontos, para evitar hacerse la competencia entre dos de sus productos y las inevitables comparaciones, decidieron clausurar la producción en Alemania de la Bild-Lilli, de la que se produjeron unos 130.000 ejemplares entre 1955 y 1964, año de su 'defunción' empresarial, y que hoy cuestan un potosí en manos de los coleccionistas.

Barbie tenía así el camino más que despejado para dominar el mundo muñequil... y ahí sigue, imperturbable en la cúspide pese a las pequeñas inquietudes que le causan algunas recién llegadas un poco desaliñadas y algo gamberras.

Qué mejor epílogo a esta historia originada, como las mejores leyendas y cuentos de hadas, en el corazón de Alemania, que recordar que los clicks se inventaron como una ingeniosa respuesta a la aguda Crisis del Petróleo provocada en octubre de 1973 por la guerra árabe-israelí del Yom Kippur... Había que hacer juguetes que divirtieran al menos lo mismo, pero empleando mucho menos plástico, que con la subida del crudo había disparado su precio hasta alcanzar cifras astronómicas, y es al visonario ingenio del gran Hans Beck, fallecido justo hace ahora cuatro años, al que tantas y tantas generaciones de ñiños y adultos de todo el mundo le debemos gratitud eterna...

martes, 11 de febrero de 2014

Cuajada de marfil de elefante, lo mejor para criar británicos sanos y robustos...












Hasta la Segunda Guerra Mundial, no era extraño encontrar en los hogares ingleses 'cuajada de marfil' (ivory rennet junket), un plato que venía de la época victoriana, seguramente gracias a la abundancia de marfil procedente de las colonias africanas y asiáticas del Imperio. Esta singular preparación láctea en cuestión, que según las madres de entonces ayudaba a que los huesos de sus hijos crecieran más fuertes y sanos en una época en que la leche y el calcio no estaban tan alcance de todos como ahora, se preparaba como una cuajada de leche normal, a la que se añadía el polvo procedente de la talla del marfil en talleres que se dedicaban a los trabajos en ese material, desde elementos decorativos a mangos de cuchillos, cubiertos y navajas...

Este polvo de marfil, como resto o desecho industrial, era bastante asequible a las clases trabajadoras, ya que a comienzos del siglo XIX, costaba un 'sixpence' o 'tanner' (6 peniques... la moneda debía su nombre coloquial al orfebre alemán Johann Sigismund Tanner, responsable del diseño de las monedas inglesas de 6 peniques- como la de la foto, dedicada a un Oliverio Cromwell cuya efigie representa como un general romano con la corona de laurel asociada a las victorias militares- a finales del siglo XVIII, poco antes de la guerra de Independencia Americana)...

Además de la 'cuajada de marfil', también era popular en el Reino Unido una receta de mediados del siglo XIX adoptada de la gastronomía china: la gelatina de marfil o 'ivory jelly'. Para prepararla, se ponía a hervir en un cazo media libra de polvo de marfil en tres pintas de agua, hasta reducirse el líquido a la mitad. Entonces, se dejaba enfriar hasta que se conseguía una gelatina. Esa gelatina se ponía a calentar al fuego, y se le añadían el zumo y media piel de un limón, dos o tres clavos y azúcar al gusto... una vez mezclado todo hasta que se disolvía por el calor, se colaba y se dejaba enfriar, lista para dársela a los infantes como postre que reforzaba sus huesos...

En fin, que los españolitos contemporáneos no podemos por menos que alegrarnos de que nuestro exiguo imperio colonial africano apenas produjera colmillos para sustentar una industria de 'harina de marfil' digna de tal nombre...

Otra curiosidad, esta vez asociada al 'tanner' o 'sixpence' es que Brian May, el desmelenado guitarrista de Queen, siempre utiliza una de estas antiguas monedas como púa para tocar la guitarra en sus conciertos, generalmente de las de tiempos del rey Jorge VI... algunas están en Ebay a buen precio, para quienes se animen...


jueves, 6 de febrero de 2014

Las Landas: señorío de ovejas y hombres zancudos...











Los zancos, esos objetos tan útiles para transitar por terrenos inundados o movedizos, hoy en desuso, fueron inventados a lo largo del siglo XIV en la ciudad belga de Namur, para poder desplazarse por sus calles cuando éstas eran sumergidas cada año por las recurrentes crecidas de los ríos Mosa, Sambre y del cercano arroyo Houyoux. Pronto, fueron adoptados en una región de Francia donde resultarían clave para la supervivencia de sus habitantes: Las Landas... unas inmensas planicies pantanosas (que eso son, en puridad, las landas, y también las navas) pertenecientes a Aquitania que se desparraman a lo largo y ancho de un millón de hectáreas, al borde de un embravecido mar en pleno Golfo de Vizcaya o de Gascuña, como se prefiera, al que separaban del interior amplias extensiones de dunas, que hacían muy inhóspita allí la existencia debido a las habituales tormentas de arena, capaces de sepultar aldeas enteras... salvo algunas manchas de bosques dispuestos junto a la costa, los cursos fluviales  y sobre las escasas colinas que tachonaban la región, las tres cuartas partes del territorio lo constituían páramos, ciénagas y pantanos cuyos hierbajos, arbustos y matorrales, en tierras muy poco propicias para la agricultura,  apenas daban para mantener a las frugales ovejas. Lógicamente, en tan desolado paisaje vivían fundamentalmente pastores con sus familias, entre los que causaba estragos la malaria propiciada por el agua estancada de los cenegales.

A comienzos del siglo XIX, cerca de 300.000 personas compartían el territorio con un millón de estos pacíficos y lanudos cuadrúpedos, clave para la supervivencia de los landeses. De ellas dependía la alimentación de la mayoría de tan menesterosa población, pero no mediante su carne o su leche, como se podría pensar, sino de algo menos prosaico... su caca... El estiércol que producían estas ovejas mientras correteaban por los campos en verano, fertilizaba los pobres suelos de Las Landas, mientras que el que se acumulaba cada noche en los establos en los que eran recluidas era el gran maná del que todos dependían, y como tal era recogido, para ser extendido como abono de los campos en el periodo estival, momento de la siembra del centeno... esa mierda ovina se convertía en caliente y nutritivo pan de centeno de acuerdo con la ecuación matemática según la cual se necesitaba 1 kg de pan de centeno por adulto y día, lo que suponía que una familia de entre ocho y diez miembros, lo normal entonces, necesitaba cerca de 4. 000 kg de pan de centeno al año para sus sustento, o lo que es lo mismo, los 3.200 kg de harina que se obtienen de 4.000 kg de granos de centeno, para cuya producción se necesitan 4 hectáreas de tierra de cultivo, que dada la acidez y escasa calidad de su suelo, necesita 60 toneladas de estiércol de oveja (la proporción es 15 kilos de caca para poder producir cada kilo de grano), o lo que es lo mismo, el estiércol que producen al año un rebaño de 100 ovejas, que necesitan para su alimentación las hierbas que generan en un año 100 hectáreas, es decir, que cada oveja consumía al año el equivalente a una hectárea de pasto. A la cosecha del centeno en otoño, tas lo que se roturaban las tierras, le sucedía otra en primavera de mijo o panizo común, a cuya conclusión volvía a comenzar todo el ciclo...

Por ello, los pastores se veían obligados a recorrer unos 20 km diarios con sus rebaños, y dada la naturaleza movediza y pantanosa del terreno, adoptaron de los flamencos de Namur el uso de los zancos, con el fin de abrirse más fácilmente camino entre la vegetación, de evitar mojarse los pies en el pantano, pero, sobre todo, como privilegiada atalaya desde la que poder vigilar de lejos sus rebaños, repartidos como estaban, de una manera amplia y dispersa... Los zancos landeses están formados por dos piezas de madera, la escasse (pierna en el dialecto landés) de donde viene el nombre actual de zanco en francés (échasse) y el paouse pé (reposapiés en dialecto landés), que solía fijarse a la vara de la escasse a una distancia del suelo que oscilaba entre entre los 90 y los 120 cm. El zancudo solía atárselos a la pierna con dos tiras de cuero, pero a diferencia de los zancos de Namur, de más de 2 metros de largo, en los que el reposapiés se ubica en medio de la pieza principal y se manejan con las manos a la vez que con los pies, los landeses solían emplear una larga pértiga como apoyo. Además de los pastores, también fueron frecuentemente empleados por los carteros en el reparto del correo por terrenos tan poco firmes.

El mundo de los zancudos y sus rebaños llegó a su fin durante el imperio de un Napoleón III decidido a hacer de Las Landas una tierra más habitable y productiva. Así, en 1857, ordenó por ley desecar más de 100.000 hectáreas de páramo y pantano y sembrarlas de pino marino, por ser ésta una especie muy bien adaptada también a las dunas y los suelos arenosos. Ello permitió que Las Landas comenzara desarrollar nuevos asentamientos agropecuarios de los que se podían obtener nuevos productos alimenticios como las frutas y verduras de los huertos aledaños a las nuevas granjas, que se añadían así a los bienes tradicionalmente recolectados en la zona: miel y cera de sus colmenas, piñones, madera y, muy especialmente, la tan cotizada resina de pino. Hoy, Las Landas alberga el mayor bosque de toda Europa gracias al visionario tesón de un emperador trágicamente destronado quien, para dar ejemplo, adquirió allí en su momento una propiedad de 8.000 hectáreas baldías para poner en práctica sus proyectos de desecación y repoblación, a la que llamó Solferino en recuerdo de una de sus victorias contra los austriacos en tierras lombardas acaecida en 1859. A comienzos del siglo XX, apenas pastaban en Las Landas 250.000 ovejas, mientras que la población humana había experimentado un gran auge, asociado al desarrollo económico. Nada que ver con lo que sucedía durante la Edad Media con los peregrinos que cruzaban el lugar en su camino a Santiago de Compostela, muchos de los cuales encontraban la muerte en los desiertos costeros de dunas o los lóbregos y deshabitados páramos, debido a la proverbial falta de alimentos y de agua del terreno, la ausencia de núcleos poblados a los que pedir cobijo o ayuda, o tal vez engullidos por el pantano, al no disponer de los vitales zancos para poder transitar por la zona con seguridad.

Unos zancos sin los que no hubiera sido posible el pastoreo que permitió alimentar y desplazarse de manera segura a generaciones de landeses durante siglos, y cuyo recuerdo aún hoy está bien presente en el folclore regional gracias a la pionera labor de Sylvain Dornon (foto 6), impulsor del uso de estas largas patas artificiales de madera en bailes (actualmente existen 21 sociedades folclóricas asociadas al uso de los zancos), carreras o marchas campo a través, como la que el propio Dornon realizó en 1891, recorriendo sobre tan finas extremidades los 2.850 km que separan París de Moscú en tan solo 58 días, cubierto con la tradicional boina y el chaleco de pelo de oveja de los pastores landeses y un revólver cargado en la faltriquera para hacer frente a los depredadores de dos y cuatro patas que pudiera encontrarse en el camino. Dos años antes, durante la Exposición Universal de París en 1889, había ascendido la Torre Eiffel encaramado en sus zancos.... En lo de propiciar nuevos usos para los zancos de toda la vida, no podían ser menos sus inventores, y así la ciudad de  Namur es harto famosa por los juegos y justas sobre zancos (foto 8) que organiza cada año en septiembre, desde su instauración en 1951.

Una vida boca abajo y con calefacción viviente...












El acelerado progreso tecnológico en el que vivimos inmersos, con frecuencia, nos hace perder la perspectiva de cómo era el mundo que nos precedió apenas unas décadas antes... especialmente en lo que a oficios y técnicas artesanales o agrícolas de las que, con suerte, pudimos conocer sus últimos episodios antes de que desaparecieran para siempre... ése sería el caso de los afiladores de los talleres de cuchillería franceses, especialmente los de la región de Auvernia, que viene a ser algo así como nuestro Toledo o Albacete en el país vecino, gracias a sus reputados centros cuchilleros y navajeros artesanales de Thiers, Aurillac o Ambert, hoy un verdadero reclamo turístico y comercial toda la región. En sus talleres se conservó, hasta décadas bastante recientes, la costumbre de que los afiladores de los talleres trabajan durante más de diez horas al día tendidos sobre sus estómagos en una especie de catafalcos que los elevaban sobre las muelas de afilar.

Una técnica ya vigente en el siglo XVIII, tal y como reflejó Diderot en la 'Enciclopedia' (la conocía muy bien, ya que era hijo de maestro cuchillero) y que se practicaba entonces también en otros países como Inglaterra... pues permitía afilar las cortantes hojas en una posición más estable y controlando mejor los posibles desvíos de los filos hacia arriba o abajo, y ofrecía más seguridad en el caso de que estas grandes ruedas, impulsadas por la fuerza de molinos hidráulicos, se salieran de su armazón y golpearan en la cabeza y cara a los afiladores, lo que solía suceder con cierta frecuencia y, dada la velocidad a la que giraban, causaba no pocas muertes entre el gremio de los postrados amoladores de cuchillos y navajas...

Y entonces... ¿qué papel desempeñaban en todo el proceso esos perros que los afiladores tenían entre sus piernas? ¿Era una muestra de amor por sus mascotas? Nada de eso... en realidad, los perros eran parte esencial del 'instrumental profesional' de cada afilador. Dado el frío que estos profesionales padecían a diario mientras ejercían su tarea, los canes actuaban como una 'calefacción viviente' que les confortaba con su calor corporal, y que, con sus movimientos, constribuían a desentumecer las piernas y mejorar la circulación de las mismas, condenadas a estar en posición tan rígida durante horas... (Una técnica que hoy han recuperado con fines de exhibición etnológica y cultural el algunos lugares visitados por los turistas)...

Esta manera de trabajar, boca abajo sobre un catafalco, ha sido recuperada últimamente en un sector agrícola de lo más específico, y que llevaba años buscando soluciones para preservar las espaldas de sus trabajadores, sometidos a una permanente inclinación a baja altura para la recolección de las hortalizas que les dan de comer:  los pepinos, especialmente aquellos destinados a ser envasados en salmuera. Como es sabido, los pepinillos son una de las verduras más consumidas en Europa Central y Oriental, dadas las condiciones climáticas que antaño, en la era anterior a las cámaras frigoríficas, privaban a estos territorios de hortalizas frescas buena parte del año.

Por ello se han desarrollado estos puestos arrastrados por tractor y dispuestos en dos halas horizontales, para que los jornaleros puedan recolectar su cosecha. Ya en uso en Alemania, Austria y diversas naciones de la órbita ex soviética, no es de extrañar que la mayoría de quienes trabajan tumbados en ellos en largas jornadas procedan de los llamados Países del Este. Dos posturas idénticas para trabajos, capacidades tecnológicas y épocas harto diferentes...

lunes, 13 de enero de 2014

Jorge 'EL TATA' Arvizu, el cavernícola con voz de superagente secreto






Ahora que en el fútbol patrio disfrutamos al frente del F.C. Barcelona de un personaje tan entrañable como Gerardo 'Tata' Martino, un entrenador que hace maravillas con la herencia recibida en circunstancias muy difíciles, con una plantilla heredada sin más fichaje que el de Neymar frente a rivales que se refuerzan por cientos de millones de euros, cuyas ruedas de prensa y declaraciones, cargadas de buen sentido, ironía y un cierta retranca, no dejan a nadie indiferente, considero de justicia hacer un merecido recordatorio al primer 'Tata' que, con semejante apelativo se hizo archifamoso en tierras iberoamericanas, y cuya popularidad excede con mucho a la del ex futbolista y entrenador argentino. Obviamente, hablo de ese monstruo de la interpretación que es el legendario actor y doblador mexicano Jorge 'El Tata' Arvizu.

Un personaje polifacético, que ha desempeñado también con gran éxito los roles de productor, director y escritor, y entre cuyas aficiones también se cuentan las de pintor de cuadros y músico en una banda de jazz ('Tata Jazz'). Nacido en Celaya, en el mejicano estado de Guanajuato en 1933, por ser hijo de un funcionario del Departamento Autónomo Forestal de Caza y Pesca, se vio obligado a viajar constantemente con su familia allí donde fuera destinado su progenitor y, por ese motivo, no pudo asistir a la escuela con regularidad. Tal vez por estar tan acostumbrado a una vida nómada, abandonó el hogar familiar con sólo 11 años, desempeñando todo tipo de tareas para intentar ganarse la vida, desde ayudante de mago a payaso en fiestas infantiles, pasando por hombre anuncio, hasta que Fernando Marcos y José Ruiz Vélez vieron algo diferente en él y lo llamaron para que formara parte de un proyecto llamado 'Tele Revista' en el que Jorge, con su gracia y desparpajo innatos, dobló sketches de humor para cortos cinematográficos, además  de comenzar a escribir su propios chistes, que luego actuaba o doblaba.

Su comienzos en televisión están vinculados al Teatro Cucurucho, guiñol  infantil de la legendaria Graciela 'Gachita' Amador (autora de una treintena de obras para títeres, promotora de la emancipación femenina que a comienzos del siglo XX escribió, entre otras cosas, artículos en periódicos y corridos revolucionarios, y que asistió en 1928 en Moscú al IV Congreso de la Internacional Sindical Roja en Moscú), cuyos muñecos movía entre bambalinas Arvizu, a la vez que interpretaba sus voces.

En 1958, Carlos David Ortigoza creó con su socio Roberto W. Lerner  la mítica empresa Cinematográfica Interamericana S.A. (CINSA) (desde 1983 incorporada al gran imperio de Televisa), responsable desde entonces, con Jorge Arvizu como gran figura, del doblaje al español de legendarias series estadounidenses como 'El Superagente 86', 'Batman', 'Hechizada', 'Perdidos en el espacio', 'Los Intocables', 'El Fugitivo', 'Los Picapiedra', SuperRatón, 'Los Supersónicos', 'Mr Magoo', 'El pájaro loco' o 'Don Gato y su Pandilla', por citar sólo algunas de las que se vieron en España. En ellas, Arvizu desplegaba su inagotable catálogo de voces e interpretaciones para encarnar con su personal e inimitable estilo a los principales personajes de estas series haciendo gala de lo que habría de convertirse en el estilo marca de la casa de CINSA: no solo se traducían e interpretaban los diálogos, sino que los aderezaban con improvisaciones al texto original, consideradas en muchos casos mejores versiones que la original en inglés. Hasta 25.000 tomas de doblaje se calcula que grabó a lo largo de su fructífera carrera.

Así que, de una tacada, al 'Tata' Arvizu le debemos las reconocibles voces que tanto nos gustan de Maxwell Smart, Mr Magoo, El Pájaro Loco, Felix el Gato, Popeye, Bugs Bunny, el Pato Lucas y las palabras de la apertura y la lectura de los letreros en las aventuras de 'Looney Tunes/Fantasías animadas de ayer y hoy' de la Warner Bros, Las Urracas Parlanchinas y el poderoso roedor protagonista de 'Super Ratón', el Pingüino (interpretado por Burgess Meredith) de Batman,  y dentro de las series animadas de Hanna y Barbera, a Maguila Gorila, Canito, So-So, (el mono amigo de Pepe Pótamo), Pepe Trueno (compañero mejicano de Tiro Loco McGraw), Huckelberry Hound y sus archifamosos Pedro Picapiedra (y en ocasiones a Pablo Mármol, cuando no lo doblaba el recordado Julio Lucena, voz asimismo de los míticos Don Gato o de Pierre Nodoyuna), y dos personajes clave de Don Gato: Benito Bodoque y Cucho, ambos creaciones muy personales de Jorge Arvizu en su versión castellana...

Benito (Benny the Ball en la versión original) tenía originariamente una voz ronca, de mafioso italiano que 'el Tata', cambió por otra aguda e infantil, más adecuada, según su criterio al personaje tan bajito y regordete, mientras que a Choo-Choo, mano derecha del genial felino, lo bautizó como Cucho y le imprimió el acento y habla típicos de los yucatecos, originarios del caribeño estado de Yucatán, grajeando una gran popularidad al personaje entre el público mejicano, para el que la serie, de tan sólo 30 episodios, constituye uno de los grandes eventos televisivos nacionales. Tanta que cuando recientemente se estrenó en pantalla grande un remake de 'Don Gato y su Pandilla' más adaptado a los tiempos, de producción mejicana y argentina, en los carteles se anunciaba como gran reclamo que el Tata doblaba de nuevo tanto a Cucho como a Benito... Ni que decir tiene que el filme cosechó gran éxito desde el día de su estreno...

Lo mismo había sucedido tres años antes, con el estreno en 2008 de la versión cinematográfica de 'Superagente 86' en la que Steve Carell sustituía a Don Adams en el papel de Maxwell Smart, y miles de aficionados al personaje habían pedido a la Warner (siempre tan presente en la vida de nuestro protagonista) que al despistado agente secreto también lo doblara Arvizu, circunstancia que se anunciaba en los pósters oficiales del filme.

En cuanto al apodo por el que es universal ente conocido en Iberoamérica, se corresponde con el de su singular personaje en la telenovela cómica 'La criada bien criada', un estrafalario y despeinado anciano vecino de la protagonista, Inocencia, interpretada por la popularísima actriz y cantante María Victoria, que responde al nombre de el 'Tata', cuya inmensa popularidad hizo que fuera retomado por Arvizu posteriormente en 'Mis Huéspedes', otra producción en la que también compartía elenco con María Victoria, así como en el mítico show televisivo 'La Carabina de Ambrosio'.

Incansable, ha protagonizado también una apreciable trayectoria teatral y cinematográfica, amén de continuar hasta el presente en la brecha, a pesar de sus 80 años cumplidos, doblando series y películas de animación de gran éxito, como 'Cars' o 'Ratatouille', entre otras

Un tipo memorable para varias generaciones de espectadores a este y aquel lado del Atlántico, y que demuestra su genial capacidad en este vídeo tan estupendo del programa 'Sábado gigante' presentado por el irrepetible Don Francisco,  en el que 'El Tata' encarna a Pedro Picapiedra y Maxwell Smart de manera tan improvisada como magistral, junto a Zoila Quiñones, la adorable Agente 99 en versión española... https://www.youtube.com/watch?v=WlvsagfSc3g

Hace unos días, recién comenzado el año, 'El Tata' Arvizu fue ingresado en un hospital del DF a causa de  unas complicaciones cardíacas, de las que parece que ya se está recuperando. Deseando su pronto y total restablecimiento, este post quiere rendir homenaje a su figura en agradecimiento a tantas cosas buenas como nos hizo sentir a todos durante décadas con sus interpretaciones. Pequeñas grandes dosis de talento que constituyen, para varias generaciones, una parte inseparable de la memoria colectiva de nuestra infancia... 

EPÍLOGO:

Tristemente, 'El Tata' nos dejó unas semanas después de haber escrito este post, el 17 de marzo de 2014.  Tras haber abandonado el Hospital unas semanas después de su primera afección y retornar a casa con sus familiares, quiso el destino que se reuniera allí arriba con las voces originales a las que tanto lustre otorgó en su versión hispana... Descansa en paz y gracias por hacernos tan felices...