viernes, 23 de junio de 2017

Del 'Spanish Brute' al aterrador (para la época) póster de 'King Kong'...








 En 1933, el estreno de 'King Kong' generó una gran conmoción mundial sólo comparable al que 44 provocó el de 'La Guerra de las Galaxias' o la salida al mercado de cada nueva novela de Harry Potter. Entre los grandes atractivos del filme de Merian C, Cooper estaba su 'aterrador', para la época, afiche, de cuyo autor luego hablaremos.

¿Acaso se inspiraron los creadores de King Kong, en un póster de 1917 obra de su compatriota Harry Ryle Hopps (1869-1937), pintor y director artístico de la United Artists en los gloriosos tiempos de Mary Pickford y Douglas Fairbanks, en el que se promovía el alistamiento en el US Army para la guerra contra Alemania que se libraba entonces en Europa, en el que ser representaba al soldado germano de cara a la opinión pública como un 'Mad Brute' (foto 2), un violento y enloquecido gorila recién desembarcado en las costas de Estados Unidos, cuya ensangrentada cachiporra tiene grabado -irónicamente- el lema 'kultur', y que lleva en sus brazos a uan joven semidesnuda, como simbólica representación de los ultrajes y 'violaciones' que Alemania había practicado en naciones como Bélgica a lo largo del conflicto...

En el pickelhaube, el típico casco prusiano coronado con un pincho metálico que había dejado de usarse en combate a partir de 1916, puede leerse la palabra 'militarismo'... Pero si os parece 'fuerte', por así decirlo, la comparación, vayamos al origen del 'Mad Brute' y veamos cuál fue su antecesor en la propaganda de guerra estadounidense en lo que al universo de la brutalidad se refiere...

El origen de todo fue el zafio y bestial zopenco, por no decir simiesco, dado el desproporcionado tamaño de sus brazos agibonados, que representaba a 'The Spanish Brute' (foto 3), de acuerdo con el cartel ideado por Grant Hamilton para la portada de la revista de sátira política 'Judge' publicada el 9 de julio de 1898,

Indigna ilustración en la que se acusa al 'Spanish Brute' con sus esparteñas y pantalón torero no sólo del asesinato de los marineros estadounidenses fallecidos en la explosión del acorazado Maine (el 15 de febrero de 1898) en el puerto cubano de La Habana, sino también de la fantasiosa e inexistente mutilación de los cadáveres de la que fueron insidiosamente acusados los españoles ante la opinión pública estadounidense con el fin de inflamar su sentido patriótico y provocar el apoyo masivo a la recién declarada (el 25 de abril de ese año) guerra con España, provocada por las autoridades del 'Tío Sam'. 

Una vez concluido el desigual conflicto con la desastrosa derrota española, también se recreó 'Judge' con la imposición forzosa por parte de los americanos a los españoles de sus severas condiciones incluidas en el desequlibrado Tratado de París de 1898 con el que se puso fin a las hostilidades. Lo hizo con una ilustración de Eugene Zimmerman titulada 'Nuestras condiciones' (foto 4), en la que, como era habitual, se recurre al estrafalario tópico del torero para representar al españolito medio... entrañable que la isla de Guaján, Guam para los gringos, incapaces de pronunciar su nombre sin liarse la lengua,, y otros islotes aledaños, esa posesión tan ambicionada por los yankees para dominar el Pacífico Central, aparezcan con su antiguo nombre español, el de 'Islas de los Ladrones' (sic)...

Y en cuanto al autor del sensacional póster original de 'King Kong', podría decirse que los inicios de su carrera como ilustrador en Hollywood, fueron una profecía de lo que le deparaba el futuro... Al bueno de Keye Luke (Lu Xilín de nacimiento), hijo de un matrimonio de actores chinos cantoneses asentados en Seattle, en cuya universidad se formó como artista, le fichó Hollywood por sus habilidades pictóricas para hacerse cargo de los posters y programas de mano de películas, hasta que en 1934, un golpe de suerte le cambió la vida. La Metro necesitaba un actor chino que hablara inglés para un pequeño papel secundario (ni siquiera aparece acreditado en los títulos) en la película 'El velo pintado', protagonizada por la megastar Greta Garbo, y el talentoso artista de 30 años se dejó los pinceles para lanzarse al mundo de la actuación, convirtiéndose en una gran estrella casi de inmediato.

En España, sus dos papeles más recordados son los del Maestro Po (foto 5), el sabio monje Saholín ciego que llamaba "Pequeño Saltamontes" a su alumno mestizo Kwai Chang Caine en la mítica serie televisiva 'Kung Fú', y el estrafalario Mr Wing (foto 6), en cuya tienda se vendían los preciosos Mogwai, que si cometías la imprudencia de mojarlos, darles de cenar y exponerlos a la luz, se convertían en los incontrolables gamberros de los Gremlins...

El círculo perfecto para una prolífica carrera que comenzó con la mayor película de terror animal nunca vista hasta entonces... 


martes, 20 de junio de 2017

¡Feliz 20 de junio, Día de los Boxers!










Tal día como hoy del redondo 1900, hace 117 años, y mientras en la embajada británica en Pekín se aprestaban a celebrar esa noche el baile por el 63 aniversario (¡nada menos!) del acceso al trono de la reina Victoria, estalló en la capital china la llamada Rebelión de los Boxers (fotos 3 y 4), exaltados nacionalistas contrarios a la ocupación extranjera de prósperos enclaves comerciales en territorio chino que no eran sino el símbolo de la debilidad y postración en la que estaba sumido el régimen imperial del gigante asiático, cuya cabeza visible, la usurpadora emperatriz viuda Cixi, apoyaba en secreto la acción de los llamados 'puños alzados' (literalmente ‘los puños justos y armoniosos’, de ahí que se denominasen como 'boxeadores'/boxers a sus miembros). Una violenta sociedad patriótica, antioccidental y defensora de las antiguas tradiciones, deseosa de librarse para siempre de la presencia de misioneros cristianos en su país y del férreo control al que los extranjeros, Japón incluido, sometían a la otrora temible China, donde hoy se considera a los Boxers como auténticos héroes nacionales, y su movimiento es ensalzado no como rebelión contra la legalidad establecida sino como un levantamiento patriótico frente a invasores extranjeros.

Esa tarde de junio, los Boxers asaltan la embajada alemana y secuestran al barón Klemens August von Ketteler, representante diplomático alemán en China, al que después matan de un disparo... Acto seguido, comienza un asedio de 55 días a las legaciones extranjeras en la capital imperial, en el que los 'boxers' juran exterminar a todos los 'hombres peludos primarios' (así llamaban a los extranjeros) y 'hombres peludos secundarios' (chinos afines a los occidentales o convertidos al cristianismo)....

Las ocho naciones más poderosas del mundo unen sus fuerzas contra la rebelión, para rescatar a cerca de 500 soldados, 400 civiles y 6.000 chinos cristianos atrincherados en el barrio de las legaciones diplomáticas anexo a la imperial Ciudad Prohibida, que estuvo activo entre 1861 y 1959 y donde el embajador español, el canario Don Bernardo de Cologán, desempeñó un papel esencial que a británicos, estadounidenses y franceses ocultaron conscientemente... Conviene recordar que, hasta la pérdida de las Filipinas, Guaján y las islas Carolinas en 1898, el menguante Imperio Español mantenía fructíferas relaciones comerciales con China, de las que nuestra embajada era entonces el último vestigio... Así lo demuestra la foto 7, tomada en 1901, en la que todo el cuerpo diplomático residente en Pekín se cita en la embajada española, presididos por don Bernardo de Cologán y Cologán, otro gran español injustamente relagado por la Historia en nuestro país, cuya figura sólo ha sido tratada como merecía en los últimos tiempos.

Uno de los acontecimientos históricos que más me ha impresionado desde que, siendo un niño, vi esa maravillosa genialidad de Samuel Bronstien (un sagaz judío nacido en la antigua Besarabia rusa y rebautizado Bronston para su aventura en Hollywood) rodada en España que es '55 días en Pekín'...y no una, sino diez veces, por lo menos...

La peli dirigida por Nicholas Ray contaban con un interesante guión del gran Philip Jordan, junto con Ben Barzman y Bernard Gordon basado en la novela homónima de Samuel Edwards, y de en el que la aventura se impone a las tramas personales y amorosas del gran elenco protagonista, se nos relata de manera vibrante la épica odisea vivida durante dos meses de angustias y penurias por las familias de los diplomáticos, comerciantes, militares y religiosos europeos y japoneses refugiados en el barrio de las legaciones, en los que rechazaron ataque tras ataque, sin apenas recursos, municiones ni víveres, a la espera de ser liberados por la gran coalición multinacional que partió desde la costa en su auxilio, y que tuvo que vérselas por el camino con las tropas de los Boxers, que solían emplear armas antiguas como espadas y lanzas como rechazo a las de fabricación extranjera, y también con las del ejército regular imperial, mejor armadas y pertrechadas, una vez desenmascarada la implicación de la emperatriz en la conjura.

Finalmente, el 14 de agosto del año 1900, con los defensores de las legaciones al borde mismo de la rendición, las tropas aliadas entraban victoriosas en Pekín mientras que la emperatriz huía con su séquito de cortesanos al vecino Siam.  Posteriormente, llegaría el draconiano 'Protocolo Bóxer' en el que se establecieron las reparaciones de guerra, pero eso, como ya vimos hace unas semanas en este mismo blog, es otra (indignante) historia,,, http://horapensar.blogspot.com.es/2017/05/el-protocolo-boxer-el-despiadado.html

Este filme fue rodado a las afueras de Madrid en unos decorados impresionantes en lo que entonces era un inmenso descampado llamado Las Rozas, hoy plagada de urbanizaciones de lujo, gracias al genio soñador de Bronston, con un elenco inolvidable (con el español Alfredo Mayo en una breve aparición como Cologán) al ritmo de la preciosa banda sonora de mi idolatrado Dimitri Tiomkin https://www.youtube.com/watch?v=VaBxGcCB1gY (también de origen ruso, como el irrepetible productor impulsor del proyecto).

A modo de curiosidad, os comento que a los responsables del casting les costó muchísimo encontrar chinos en la zona de Madrid para integrar esas cargas de centenares de guerreros que asaltaban las improvisadas barricadas de las embajadas.

Tras peinar exhaustivamente todos los restaurantes y comercios asiáticos de la capital, apenas se pudo reunir un puñado, que solían colocarse en primer plano para que los captaran las cámaras, estando rodeados de españolitos a los que se les había puesto el típico sombrerito cónico chino o un turbante rojo de los que colgaba una falsa coleta (esas largas coletas que nunca se cortaban en medio de sus cráneos rapados eran uno de los símbolos físicos que distinguían a los Boxers del resto de chinos más occidentalizados, especialmente de los que eran cristianos, a los que perseguían con saña hasta la muerte...).

Si os fijáis bien, en la última imagen del post en que David Niven (Sir Arthur Robinson, ficticio embajador británico, trasunto del auténtico, Sir Claude McDonald) y Charlton Heston (el también inventado Mayor Matt Lewis de los Marines) están rodeados por los Boxers tras su desgraciada entrevista con la emperatriz, sólo unos pocos de los que les acosan tienen rasgos asiáticos, mientras que el resto bien podrían haber nacido en Parla-Parla o Lega-Lega...

Feliz 20 de junio, Día de los Boxers!

jueves, 15 de junio de 2017

Eating and Insulting



Siempre es un buen momento para recordar algunos de los más sangrantes apodos relacionados con los alimentos que nos ofrece la hermosa lengua de Shakespeare...

Apple: Así se refieren a los indios norteamericanos de USA y Canadá o personas de origen nativo norteamericano que se sienten blancos o han perdido todo vínculo con la cultura de sus ancestros. Por lo de ‘rojo por fuera y blanco por dentro’.

Banana: Asiáticos que viven y piensan como un blanco, o aquellos que viven en países occidentales y son criticados por haber perdido los vínculos con su país de origen. Por lo de ‘amarillo por fuera y blanco por dentro’.

Beaner/Beaney: Latino natural de México o de América Central, asociados por su dieta a la condición de ‘frijoleros’.

Bluegum: Afroamericano gandul y perezoso que se niega a trabajar (USA).

Bounty Bar: Persona de raza negra acusada de sentirse y actuar como una de raza blanca. Por la deliciosa barrita de choco rellena de coco.

Brownie: Mulato (USA).

Cheesehead: Holandés.

Coconut: Hispano o afroamericano que se siente o actúa como una persona de raza blanca. En Australia/Nueva Zelanda se aplica los nativos de las islas del Pacífico.

Cracker: Pobretón de la zona de los Apalaches o del Sur de Estados Unidos.

Curry-muncher: Natural de La India.

Frog: Francés. Por su gusto a comer ranas. En los siglos XVII y XVIII también identificaba a los holandeses, a los que se asociaba viviendo entre marismas y diques. Los franceses, en respuesta, llaman a los anglosajones ‘rosbif’.

Gin: Mujer aborigen (AUS).

Jungle Bunny: Negro (USA y RU)

Kraut: Alemán. Abreviatura de ‘sauerkraut’/col agria/choucrut.

Limey: Británico (USA). Por la tradición en la marina inglesa de combatir el escorbuto chupando el jugo de limas frescas.

Oreo: Afroamericano acusado de sentirse y actuar como una persona de raza blanca.

Pancake: Asiático.

Pepper o Pepsi: Canadienses francófonos naturales de Quebec, cuya mala higiene bucal y alta tasa de caries estarían originadas, según una leyenda urbana de los canadienses angloparlantes, a su afición a desayunar con refrescos como Pepsi o Dr Pepper (famoso por su alto contenido en azúcares).

Rice nigger: ('Negrata del arroz') Persona procedente del Sudeste Asiático.

martes, 6 de junio de 2017

La Princesa 'Patsy' se reencuentra en Letonia con la España a cuyo trono renunció...
















Hoy, 6 de junio, a las 9:30 de la mañana, han partido del Muelle del Arenal del puerto de Vigo rumbo a Letonia los 300 miembros españoles del Batallón internacional liderado por Canadá que reforzará a los aliados bálticos y a Polonia frente a la amenaza rusa dentro de la operación 'Presencia Avanzada Reforzada' (eFP) de la OTAN, Por primera vez serán desplegados fuera de España carros de combate Leopard 2A6 (4 más 2 de reserva) y blindados de combate de infantería Pizarro (14 más 2 de reserva). En total, cerca de un centenar de vehículos pertenecientes a la Brigada Extremadura XI que se instalarán en la base letona de Adazi, la antigua ciudad de Neuermühlen, controlada por la Orden Livona, una ramificación de la Orden Teutónica cuando aquel territorio aún era Livonia -también llamada Terra Mariana- antes de ser dividido siglos después en dos nuevos estados: Estonia y Letonia.

Allí coincidirán las tropas españolas con sus camaradas de Canadá, Italia, Polonia (que es la única nación además de España que contribuye con tanques, un total de 16 T-72 muy modernizados), Eslovenia y Albania. El esfuerzo de los aliados se completa con otros tres batallones multinacionales, uno destacado en Polonia, integrado por efectivos de Estados Unidos, Reino Unido y Rumanía; otro en Lituania bajo mando alemán con tropas también del Benelux y Noruega, a las que en 2018 se sumarán las de Francia y Croacia: y un último batallón en Estonia bajo mando británico y con tropas también de Francia y Dinamarca.

El mayor contingente militar del batallón canadiense son los 450 efectivos que aporta el prestigioso Regimiento de Canadá de Infantería Ligera Princesa Patricia (PPCLI), una distinguida unidad que pronto cumplirá 103 años, y que mantiene una curiosa relación con España casi desde sus mismos orígenes.

El Regimiento fue creado en Ottawa el 10 de agosto de 1914, recién iniciada la Primera Guerra Mundial, y ya al día siguiente comenzó la pega de carteles por la ciudad para estimular el reclutamiento en tiempos de gran ardor patriótico, logrando en sólo cinco días más de 3.000 solicitudes (foto 14). El 23 de agosto de 1914 desfiló por primera vez por las calles de la capital canadiense, con su dotación de 1.098 soldados al completo, 1.049 de ellos veteranos de la Guerra de los Boers, a las órdenes de su fundador, el capitán Andrew Hamilton Gault, un hombre de negocios prominente de Montreal, heredero del prospero negocio textil familiar, que también había participado en Sudáfrica en la Guerra de los Boers y que creó el regimiento de su propio bolsillo aportando 100.000 dólares canadienses (equivalentes a unos dos millones actuales), siendo el último regimiento fundado y reclutado de manera privada de todo el Imperio Británico.

El regimiento, cuyo equipamiento y armas corrieron en parte a cargo de las autoridades británicas, recibió ese nombre en honor de la princesa Patricia de Connaught, la hija del décimo gobernador general del Canadá en aquel entonces, el príncipe Arturo de Sajonia-Coburgo-Gotha, séptimo hijo de la Reina Victoria y tercero varón, duque de Connaught y Strathearn. La princesa Patricia mantuvo estrechos lazos con el regimiento a lo largo de su vida y, como una Mariana Pineda al uso, cosió a mano la bandera original del regimiento, el popular Ric-a-Dam-Doo (fotos 12 y 13), expresión en lengua gaélica que significa "la tela de la madre", un rectángulo de tela carmesí con un escudo en el que iban bordadas las letras V y P, iniciales de su nombre, Victoria Patricia, y que fue llevado al combate en cada batalla de la Primera Guerra Mundial en la que lucharon 'los Patricias', como popularmente se les conoce en su país y en el Reino Unido.

Desde entonces, el Regimiento a combatido con honores (foto 16) en Flandes y Francia durante la Primera Guerra Mundial, en Siberia durante la Revolución Rusa, en Italia durante la Segunda Guerra Mundial o en la Guerra de Corea, y ha estado presente en misiones de paz en Kosovo, Chipre o Croacia antes de pasar 10 años destaco en Afganistán. Hoy es uno de los únicos tres regimientos de infantería del éjercito canadiense, organizado en tres batallones mecanizados con un centenar de blindados LAV 6.0 (foto 18) de origen suizo, muy parecidos a los que emplea la Infantería de Marina española

La Princesa Patricia, "Patsy" para sus familiares y amigos, nació, como su padre, en el Palacio de Buckinham, el 17 de marzo de 1886, día de San Patricio, patrón de Irlanda y de la ciudad de Murcia, de ahí que fuera bautizada con el nombre de Victoria Patricia Helena Elizabeth, siendo su madrina su abuela, la Reina Victoria.

Pronto acompañó a sus padres y hermanos por medio mundo, marcándole especialmente su estancia en la India. Antes de partir con la familia rumbo a Canadá, se vio envuelta en la habitual trama casamentera de las casas reales europeas reinantes antes de que la Primera Guerra Mundial supusiera la desaparición de muchas de ellas.

El marqués de Villaurrutia, ministro de Estado (lo que hoy sería de Exteriores), obsesionado con garantizar la línea sucesoria de la Casa Real Española, es decir, del díscolo y joven Rey Alfonso XIII de conocida actividad mujeriega pese a no haber cumplido aún los 20 años, Su elección fue la princesa Patricia de Connaught, apenas unas semanas mayor que el soberano español.

Los respectivos gobiernos y familias reales dieron su aprobación, y el fogoso Alfonso, con 19 años recién cumplidos, fue enviado en viaje oficial a Inglaterra. Sin embargo, 'Patsy' no estaba por la labor. Tras una comida en su casa, no hubo el esparado 'feeling' por ambas partes, pese a los constantes esfuerzos del simpático e ingenioso Alfonso por agradar a la imperturbable dama, llegando el Rey a plantearle a alguien de su séquito: “¿De verdad soy tan feo?”. 

Sin embargo, difícil lo tenía nuestro monarca, ya que Patricia había reiterado mil veces a su entorno que sólo se casaría por amor y no por razones de Estado, y por aquel entonces estaba enamorada de un hijo del cuarto marqués de Anglesey, aunque hay quienes dicen que la pertinaz y conocida halitosis de Alfonso XIII terminó de reafirmarla en su decisión de renunciar al trono de España.

Como sabemos, la decisión de la Princesa Patricia tuvo sus consecuencias en nuestra historia reciente, ya que Alfonso enjugó su fracaso haciéndole la corte a otra nieta de la Reina Victoria, Victoria Eugenia 'Ena' de Batternberg, una rubia radiante de frígida belleza de la que e soberano se quedó prendado nada más verla.

Para comprobar el respaldo del pueblo español a la decisión del joven monarca, el diario 'ABC' organizó una encuesta entre sus lectores para que eligieran a la mejor candidata como reina de España entre ocho princesas, Ena/Victoria Eugenia quedó la primera con 18.427 votos, 5.000 votos más que la candidata del gobierno, Patricia de Connaught.

Cuando se creó el Regimiento y comenzó la Gran Guerra, 'Patsy' contaba con 28 años de edad, y seguía soltera, algo bastante inusual para la alguien de su posición social  En febrero de 1918 fue nombrada Coronel en Jefe del Regimiento, al que vemos pasando revista ese mismo mes en el frente de Flandes, durante la Gran Guerra (foto 11). En 1919, añadió los laureles de la victoria al estandarte que ella misma había bordado, y que a partir de entonces paso a ser la bandera oficial de la condecorada unidad (foto 12).

Ese mismo año de 1919, a los 32 años, se casó por amor, como siempre había pretendido, con el comandante naval Alexander Ramsay, tercer hijo del Conde de Dalhousie y uno de los ayudantes de campo de su padre, y que llegaría a ascender a Almirante de la Royal Navy.

El día de su boda, celebrada en la Abadía de Westminster, la Princesa Patricia renunció al tratamiento de Alteza Real y al título de Princesa de Gran Bretaña e Irlanda, y asumió para el resto de su vida el tratamiento de Lady Patricia Ramsay, aunque la casa de Windsor, que siempre la tuvo en gran estima, le mantuvo pese a todo el tratamiento de Alteza y su lugar de sucesión al trono, siendo también invitada a las principales ceremonias de la familia real, incluidas las rutilantes coronaciones de Jorge VI e Isabel II.

Lady Patricia Ramsay, quien renunció voluntariamente al trono de España, fue una mujer inmensamente popular en Canadá, donde desarrolló una amplia labor social y una interesante carrera artística como acuarelista de excepción,  muy influenciada por la obra de Van Gogh.

Coronel en Jefe del Regimiento que aún hoy lleva su nombre hasta el momento de su muerte, acaecida en 1974, a punto de cumplir 88 años y ya convertida en una venerable abuelita (foto 17), su imponente figura histórica vuelve a ser relacionada en estos días por los revoltosos caprichos del destino con esa España cuya corona rechazó en favor -y para desgracia- de su prima Ena...

¡MUCHA SUERTE, VALIENTES!

miércoles, 31 de mayo de 2017

La 'nueva' Masacre de Fort Mims, alegre tributo al genocidio de la nación Creek








Me encanta la foto de al.com que abre el post y que recrea de manera tan divertida, con mayores y niños entregados a la causa, la conocida ‘Masacre de Fort Mims’ acontecida el 30 de agosto de 1813 en el marco de la llamada Guerra Civil de los Creek, conflicto fratricida que constituye uno de los muchos episodios que conforman la llamada Guerra de 1812, que enfrentó a estadounidenses y británicos en Norteamérica mientras que buena parte de Europa se desangraba en las guerras napoleónicas.

La Guerra de 1812 fue el último gran conflicto en el que las naciones indias tuvieron una contribución decisiva en las operaciones militares y las decisiones políticas de alcance internacional entre varias naciones. Aglutinadas bajo el mando del carismático Tecumseh, (foto 6) el brillante jefe de guerra de los Shawnee, la mayoría de las tribus indias se decantaron por el bando británico, conscientes del desastre que para ellas había supuesto la independencia de los Estados Unidos.

Sin embargo, hubo algunas tribus que mantuvieron su alianza con el bando estadounidense, y, lo que resulta más dramático, otras que se dividieron en facciones proamericanas y probritánicas enfrentadas a muerte, lo que acarreó la desgracia y autodestrucción de estas naciones indias, cuyo poderío y capacidad de combate quedaron totalmente aniquilados dejando el camino expedito para su conquista y posterior desposesión de sus tierras por parte del bando ganador que, como no podía ser de otra manera, y más tras la muerte en combate del gran Tecumseh en la batalla del río Thames (octubre de 1813) al frente de su ejército indio aliado de los británicos, que fueron finalmente derrotados tras empeñar el gobierno de Su Graciosa Majestad la gran mayoría de sus recursos militares en pararle los pies a Napoleón en España, dejando en un plano muy secundario la guerra que se libraba en Norteamérica.

Entre las naciones indias que tomaron partido por ambas facciones, apenas 125 guerreros Choctaw y un puñado de exploradores nativos a favor de los estadounidenses frente a más de 10.000 guerreros de las 14 principales naciones indias del Noreste y el Sureste aliados a los británicos (en buena medida gracias al carisma de Tecumseh, cuya muerte fue el principio del fin para el bando angloindio) destacaban los todopoderosos Creek o Muskogee (denominación preferida en la actualidad por los antropólogos), que con cerca de 2.000 guerreros, armados en su mayoría con mosquetes en muchos casos suministrados por sus aliados españoles de la Florida (foto 3) eran los verdaderos señores de los actuales estados de Alabama y Georgia.

El bando proclive a los ingleses, y partidario de hacer la guerra al hombre blanco -estadounidense- que progresivamente se iba apoderando de sus territorios ancestrales, eran conocidos como ‘Cachiporras Rojas’ o Red Sticks, lo cual resulta de lo más lógico, por ser el color rojo el asociado a la guerra entre los indios, y la cachiporra la tradicional arma para el combate cuerpo a cuerpo. por el contrario, los Creek partidarios de la convivencia pacífica con los invasores blancos y de integrarse en la sociedad de éstos, adoptando progresivamente su cultura y costumbres eran los llamados ‘Cachiporras Blancas’ o White Sticks, menos belicosos e inferiores en número de guerreros.

La guerra entre las dos facciones de los Creek comenzó con los ‘Cachiporras Rojas’ quemando las granjas y demás posesiones, o matando el ganado y los animales domésticos de los ‘Cachiporras Blancas’ que vivían en explotaciones agropecuarias al estilo del hombre blanco, lo que les hacía mucho más vulnerables a las incursiones que a sus enemigos.

Curiosamente, los ‘Cachiporras Rojas’ entraron en guerra formal con los Estados Unidos mediando España de por medio. Nuestro país, aliado contra natura de los ingleses a causa de la invasión napoleónica, siempre había mantenido una buena relación con los Creek a cambio de comerciar con ellos y cubrir con suministros sus necesidades esenciales en pólvora y munición, entre otros artículos.

Los espías estadounidenses tuvieron noticia de que los Creek más hostiles a su causa habían concertado un encuentro con el gobernador español de Florida a comienzos de julio para entregarles 45 barriles de cereales y harina, mantas, cintas, tijeras, hojas de cuchillo, unos cuantos novillos, 1.000 libras de pólvora y su equivalente en balas de plomo y perdigones (para cazar) y, aunque pudiera parecer sorprendente, y contra la costumbre habitual, dada la reconocida preferencia de los indígenas por los vinos y el brandy españoles por encima del resto de bebidas alcohólicas, los emisarios indios no bebieron nada de alcohol… Los indios, liderados por los jefes Peter McQueen (mestizo hijo de escocés con ancestros irlandeses y una 'princesa' Muskogee) y 'Cabeza Alta' Jimllevaban una carta de recomendación de sus aliados británicos y pagaron por todo unas 400 libras esterlinas -un fortunón para la época- lamentaron las muy escasa cantidad de pólvora y que sólo recibieran cinco balas por guerrero, algo impensable años atrás...

Cuando estaban ya de vuelta, y habían acampado para preparar su comida a base de maíz, los cerca de 80 guerreros que custodiaban las mercancías españolas fueron atacados por una fuerza de 150 milicianos estadounidenses a caballo, procedentes de Fort Mims, un puesto militar a unos 50 km de Mobile, ayudados por 30 mestizos nacidos de la unión de los Creek con los blancos, a los que se conocía como Tensaw.

La escaramuza, que pasaría a la posteridad con el nombre de Batalla del Maíz Quemado, por haber sido los indios sorprendidos cocinando el principal ingrediente de su condumio tradicional, comenzó con la huida de los Creek y el saqueo de las valiosas mercaderías hispanas a cargo de los asaltantes, hasta que una posterior reacción de los atacados, tras reagrupar sus fuerzas en los pantanos cercanos, puso en fuga al enemigo, que se había distraído saqueando los caballos de carga de los indios y los mosquetes abandonados en el campo de batalla. La escaramuza se saldó con una docena de muertos y una decena de heridos entre los 'Cachiporras rojas' y dos muertos y 15 heridos entre los atacantes, quienes no pudieron hacerse con el cuantioso botín y vieron peligrar sus vidas, siendo forzados a retirarse. Desde ese día, los ‘Cachiporras Rojas’ estaban en guerra con los Estados Unidos y con sus hermanos de sangre Tensaw.

El 30 de agosto, una gran partida cuya fuerza oscilaba entre 750 y 1.000 guerreros de los ‘Cachiporras Rojas’ liderados por los jefes Peter McQueen y William 'Águila Roja' Weatherford, deseando vengar el ataque anterior, asaltó Fort Mims, cuyas defensas consistían en una empalizada nada imponente y un pequeño reducto central. En su interior se apiñaban 271 soldados regulares estadounidenses, 175 milicianos y unos 70 guerreros Tensaw, además de centenares de colonos de todas las edades: ancianos, mujeres y niños, y hasta los esclavos de cada propietario.

Como si de una perfecta venganza por lo sucedido en la Batalla del Maíz Quemado se tratara, los ‘Cachiporras Rojas’ atacaron el endeble fuerte en plena hora del almuerzo, aprovechando que hasta los centinelas habían abandonado sus puestos para ir a manducar y que la puerta principal no cerraba demasiado bien porque solía atascarse en el suelo arenoso de la entrada.

La sorpresa fue total, aunque los defensores, a costa de grandes bajas, lograron rechazar a los asaltantes, que, a la vista de sus importantes pérdidas, no tenían muy claro si continuar el ataque. Entonces, se impuso el criterio de quienes ardientemente abogaban por vengar la vil traición que habían sufrido a manos de sus hermanos de sangre, los Tensaw, de los que no querían dejar uno vivo.

El ataque se reanudó, pues, a las 3 de la tarde, y esta vez sería definitivo. La débil empalizada no soportó el nuevo arreón de los nativos, que pronto se introdujeron en el recinto, mientras los defensores escapaban hacia el bastión. Mientras, la mayoría de los soldados, milicianos y de los Tensaw eran abatidos por la marea de guerreros Creek. A las cinco de la tarde, todo había terminado.

De los cinturones de los 'Cachiporras Rojas' colgaban no menos de 250 cabelleras, a las que se sumaban más de un centenar de cautivos, muchos de ellos los esclavos de los colonos, que ahora cambiaban de dueño, también y algunas mujeres y niños. El resto, salvo unos cuarenta soldados y un puñado de civiles que lograron escapar, yacía muerto o malherido en el suelo, mientras la empalizada y el bastión ardían por los cuatro costados. Cuando unas semanas más tarde llegaron las tropas estadounidenses a los restos calcinados del fuerte, contaron no menos de 247 cadáveres entre los defensores y un centenar de los atacantes.

La gran victoria de los 'Cachiporras Rojas' en Fort Mims, para muchos considerada la mayor masacre de colonos blancos a manos de los indios, constituyó un auténtico terremoto en la frontera, entre cuyos miles de colonos se propagó una incurable sensación de indefensión y de terror a las incursiones de los 'salvajes' o 'paganos', como entonces se llamaba en Norteamérica a los indígenas. Muchos colonos abandonaron sus tierras de Georgia y Alabama. La gran marea de refugiados colmató la pequeña ciudad de Mobile, multiplicando por diez su población habitual en torno a los 500 vecinos, todavía más cuando se supo que el Gobierno Federal no estaba dispuesto a mandar al Sureste sus tropas regulares cuando tenían que enfrentarse en el Norte a las experimentadas fuerzas anglocanadienses y sus miles de aliados indios, que amenazaban con tomar Washington e incluso Nueva York...

Este abandono a su suerte por parte de la autoridad federal, provocó que los estados de Tennessee y Georgia, y las autoridades del Territorio de Mississippi ordenasen una urgente y masiva movilización de sus milicias, reuniendo un gran ejército, con mucha caballería, la gran carencia de las naciones indias de los bosques, para atacar las 'ciudades' de los 'Cachiporras Rojas' y acabar de una vez con esa amenaza. Mandaba la fuerza un hábil y ambicioso coronel de milicias, Andrew Jackson (foto 9), que sumó a sus fuerzas un amplio contingente de aliados Cherokee (tradicionales enemigos de los Creek) bajo el mando del gran jefe Junaluska (foto 9), a los fieles Choctaw y a los Creek de la facción 'Cachiporras Blancas', sabedor de que para derrotar a los indios es también necesario contar con indios en tus filas. Entre sus tropas también hubo un importante refuerzo del Gobierno Federal, el 39 Regimiento del ejército regular.

Después de varios enfrentamientos armados, en los que fueron mermando las fuerzas, provisiones y suministros de los 'Cachiporras Rojas', que dependían tanto de la ayuda española y británica para reponerlos, la principal fuerza de éstos, unos 1.000 guerreros al mando del jefe Menawa (foto 8), se encontró en un recodo del río Tallapoosa llamado la Curva de la Herradura/Horseshoe Bend o Tohopeka (foto 7), con los 2.000 milicianos a pie y los 700 a caballo, más los 600 aliados indios al mando de Jackson, que contaba además con piezas de artillería; el enemigo más temido por los indios por delante de la caballería.

Como era de esperar, Jackson impuso su tremenda superioridad de fuego y de hombres. Al menos 550 'Cachiporras Rojas' se dejaron la vida en el campo de batalla y otros 300 fueron abatidos en su huida o intentando cruzar el río. Durante el combate, el bravo Junaluska salvó la vida de Andrew Jackson. Mientras, Menawa, huyó malherido hacia el Este con sus últimos 200 guerreros, entre los que también se encontraba Peter McQueen, en busca de refugio entre los Semínolas de los pantanos de Florida, sus tradicionales aliados y próximo objetivo de la expansión estadounidense por el Sureste. La batalla le había costado a los americanos 47 muertos y 159 heridos, además de 23 muertos y 43 heridos entre sus aliados indios. Unas pérdidas irrisorias comparadas con la casi completa aniquilación de sus otrora invencibles enemigos Muskogee.

En apenas unas horas, los Creek habían pasado de ser los incontestables amos de Alabama y Georgia a una nación destruida y perseguida, al borde del exterminio. Con su gran triunfo en Horseshoe Bend, Andrew Jackson ganó una formidable reputación en todo el país, que dos décadas más tarde le llevaría hasta la Casa Blanca como séptimo presidente de los Estados Unidos.

En esa batalla también combatió otro futuro presidente no menos legendario, el teniente Sam Houston, que recibió un flechazo y cuyo posterior triunfo contra los mexicanos del tiránico Santa Ana en la batalla de San Jacinto propiciaría la independencia de Texas y su acceso al cargo de presidente de la joven república de la Estrella Solitaria...

Apenas un año después de la batalla, los Creek/Muskogee cedían a los blancos la gran mayoría de sus tierras ancestrales... Jackson no tuvo piedad ni hizo distinciones entre sus propios aliados y despojó también de sus posesiones a los fieles 'Cachiporras Blancas', que asistían absolutamente anonadados e indignados a lo que estaba pasando en sus tierras. Así les pagaban los estadounidenses su lealtad y la traición a sus hermanos de sangre.

25 años después haría lo propio con los Cherokee, a los que envió al exilio y la muerte de miles de miembros de su gran nación en la llamada 'Senda de las Lágrimas' rumbo a Oklahoma, hasta el extremo de hacer renegar a Junaluska de haber salvado la vida de aquel despiadado personaje que años más tarde se lo agradecería sembrando la muerte y la ruina entre su pueblo, hasta su casi total destrucción... Un prócer de la patria para los norteamericanos, que veneran su figura -hasta aparece en los billetes de 20 dólares, al menos hasta 2020- y al que define perfectamente, según los estándares actuales, el cartel que es la penúltima imagen del post.

Dramáticos acontecimientos que contrastan con la alegre conmemoración que se celebra cada año de la masacre de Fort Mims...

Así de vilmente cruel es la vida... y así se escribe la historia... 

viernes, 26 de mayo de 2017

Las paradojas del idioma...









A los Marines estadounidenses destinados en la gaditana base de Rota tiene que resultarles cuando menos curioso el nombre de los Buques de Acción Marítima (BAM) [foto 1] de la (des)Armada Española. En el argot del Cuerpo de Marines un BAM no es otra cosa que un Marine de Culo Gordo (Broad Assed Marine), el acrónimo despectivo con el que se mofan de las mujeres infantes de marina....

El origen del término es, sin embargo, antiguo, propio de épocas pasadas en las que imperaba el machismo. En 1918, en los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, y debido a la escasez de personal a causa de las necesidades del frente, el Cuerpo incorporó a sus primeras 305 mujeres, llamadas cariñosamente 'Marinettes' (fotos 2 y 3), para suplir en el trabajo de oficina a los hombres.

Fue en la Segunda Guerra Mundial, con más de 20.000 mujeres alistadas en los Marines (fotos 4 a 7), donde realizaron todo tipo de tareas salvo el de combatientes, cuando se hizo popular entre los miembros masculinos el empleo del despectivo ’BAM', que una despistada reportera (a la que pudieron confundir a propósito) incluso llegó a interpretar como el acrónimo de un piropo: "Beautiful American Marine"...

A modo de curiosidad, y como forma de subir la moral de estas mujeres soldado, se encargó a la prestigiosa firma Elizabeth Arden la creación de una línea de cosméticos no exenta de simbología guerrera, a partir del color rojo. Primero fue el carmín llamado 'Victory Red' de 1941, al que siguió en 1943 una gama de carmín, colorete y esmalte de uñas en el mismo color rojo que empleaban las 'Marinettes' en sus uniformes llamado 'Montezuma Red' (foto 8) en homenaje a la primera línea del himno de los Marines, en la que se rememora la participación de los infantes de Marina estadounidenses en la toma del Castillo de Chapultepec, acción decisiva para la conquista de la Ciudad de México por las tropas yankees en septiembre de 1847:

"From the Halls of Montezuma
To the shores of Tripoli
We fight our country's battles
In the air on land and sea..."

De los salones de Moctezuma
a las arenas de Trípoli
luchamos todas las batallas de nuestro país
por tierra, mar y aire...

Hasta 1975 no desapareció la expresión oficiosa 'Woman Marine', pasando a ser todos los miembros femeninos del Cuerpo simplemente Marines, sin distinción alguna de género (foto 9)...

Dicho esto, no olvidemos que también hay en la peculiar jerga de los Marines un término con cierto matiz ofensivo referido a sus miembros del género másculino, HAM, que no tiene nada que ver con el jamón, sino que es el acrónimo de Hairy Assed Marine (Marine de Culo Peludo), nombre por el que se conoce coloquialmente en el Cuerpo a todos los infantes de sexo masculino.

Quien quiera consultar el curioso argot de los Marines, que pinche este enlace... A lo mejor se acuerda de esa obra maestra llamada 'La chaqueta metálica'... http://www.vietvet.org/usmcdict.htm