sábado, 28 de junio de 2014

Nada, y todo, en realidad... (Domingo 28 de junio, día de san Vito de 1914)







Domingo 28 de junio de hace hoy cien años...día de San Vito (el 15 de junio del calendario juliano ortodoxo), patrón de los serbios...su día grande...conmemoran que en el campo de batalla de Kosovo, donde su pueblo fue planchado por los turcos en la Edad Media, un patriota fue capaz de matar al todopoderoso sultán de los otomanos en su tienda de campaña... 

Qué mejor día entonces para un magnicidio, se pregunta la red de conspiradores de los servicios de inteligencia serbios que ya han decidido terminar con la vida de Francisco Fernando, algo más que el heredero, título que parece maldito, del Imperio Austrohúngaro, la mayor potencia territorial de Europa tras Rusia y la segunda en población tras Alemania

FF de Habsburgo pretende terminar con las tensiones nacionalistas que costriñen el pluriétnico Imperio promoviendo un proyecto revolucionario como es la creación de una gran confederación, unos Estados Unidos Federales que aglutinen en un gran proyecto bajo el nexo común de la casa de Austria, a los diferentes territorios y reinos que adquirirían desde entonces su condición de países independientes unidos por sus vínculos históricos y la Corona, pero perfectamente libres para adoptar sus propias decisiones, potenciar sus lenguas y culturas, decidir su destino... 

Viena es entonces la cuarta ciudad más poblada del mundo tras Londres, París y Nueva York, la capital germana de mayor población (hoy tiene un millón menos de habitantes que cuando estalló la  guerra en 1914)... El imperio amenaza seriamente el predominio de París como capital europea de la cultura y la sofisticación, el auge del comercio se garantiza y defiende con una nueva flotilla de acorazados y submarinos en el Adriático que protege prósperos negocios y exportaciones... el PIB crece cada año medio punto más que el de Reino Unido y Francia y poco a poco se reduce la diferencia en poderío industrial e infraestructuras con el esto de potencias europeas salvo con la imparable locomotora alemana... El imperio alberga la mayor población judía de Europa, pero a diferencia de lo que ocurre más al Este, no son pobres y desarrapados aldeanos, músicos ambulantes, curanderos o humildes sastres, sino miembros de una pujante clase media urbana, plagada de intelectuales y artistas de renombre...y constituyen ya entre el 10 y 35 % de la población de las principales ciudades...  

Un proceso revolucionario que anticipó las bases de la Unión Europea y que contaba con grandes detractores dentro del Imperio, sobre todo entre los altos dirigentes austríacos, pero, muy especialmente, en la vecina Serbia, que veía así esfumarse su sueño de crear una Gran Serbia a costa de los territorios eslavos en manos de los Habsburgo, y cercenada su salida al mar por esa Croacia que ambicionaban poseer...todo ello con el padrinazgo del hermano mayor ruso, sometido en su propia esquizofrenia entre pacifistas y paneslavistas tras su inesperada debacle en la Guerra Rusojaponesa de una década atrás... 

Esa Serbia que se siente fuerte tras la derrota del Imperio Otomano hace apenas un año, en 1913, y que rabia cuando Austria-Hungría e Italia vetan su acceso al Adriático a través de la posesión de Albania, hasta entonces turca, y que pasa a ser independiente para no caer en manos serbias... Hay ganas de venganza en Belgrado... 

En julio de 1913, los serbios arrebatan una parte de Macedonia a Bulgaria (el resto pasa a manos griegas) después de que Rusia traicione su alianza con los búlgaros y deje claro un mensaje a las cancillerías europeas: incluso cuando no le asista la razón o los tratados firmados, Rusia siempre apoyará a su hermanos del Sur... 

Es la espoleta que faltaba para completar el terrorífico artefacto que cambiará para siempre la faz que Europa se ha ido construyendo desde hace siglos... Los servicios secretos serbios entregan sus granadas y pistolas automáticas belgas al grupo de jóvenes terroristas serbobosnios, a los que se suma un bosnio musulmán, para cometer el magnicidio contra quien aspira a coartar la expansión de Serbia con su proyecto de confederación imperial... 

Nada está dejado al azar... Se les elige muy jóvenes, por debajo de los 21 años, no sólo por la impulsividad y la falta de templanza, tan necesarias para asesinar a sangre fría, que se le supone a los jóvenes, sino porque la ley austriaca no contempla la ejecución de menores de edad en caso de asesinato... Sino un máximo de 20 años en prisión, y luego esos 'patriotas', con apenas 40 años podrán volver a casa como héroes a los que honrar cada día de San Vito...cada 28 de junio... Está todo pensado dentro de la lógica del terrorismo que manejan quienes han diseñado desde sus despachos gubernamentales el asesinato... 

Austria-Hungría no tendrá apenas dificultades en destapar la trama, dado lo evidente de sus indicios...qué más da, piensan sus instigadores, si mamá Rusia nos protege de todo mal, y a ella, Francia...

Las órdenes están dadas, los documentos falsos y las cápsulas de cianuro para suicidarse por sí algo saliera mal, entregados... 

Son tan cutres los serbios que el veneno se encuentra en mal estado y no mata, sino que sólo deja un repugnante sabor en la boca a almendras amargas... Da igual, piensan en Belgrado, el Zar velará por Serbia si los asesinos fueran capturados y el veneno no calla sus lenguas...

Es domingo, 28 de junio, día de san Vito de 1914... Los terroristas esperan apostados... La archiduquesa Sofía no tenía que morir, su disparo iba dirigido al estricto gobernador de Sarajevo, pero así es el terrorismo... Todo vale para conseguir el objetivo final, aunque por el camino no deje de crecer la ristra de víctimas inocentes... 

No pasa nada...el Zar no dejara sola a Serbia, se repiten una y otra vez a modo de alivio... Ya habrá tiempo, en unos días, cuando llegue el ultimátum desde Viena, para reírse de la candidez austriaca y dejarles claro que San Petersburgo no permitirá el menor mal a Serbia...

Día de san Vito en Sarajevo... Hace 100 años... Fuera los seguros de pistolas y granadas... Allí vienen... Confiados... Ingenuamente descapotados... 

El mundo ya no volverá a ser el mismo... Nada, y todo, en realidad...

lunes, 12 de mayo de 2014

'Canarias' y 'munitionettes', heroicas vencedoras en la Gran Guerra de las mujeres...






Ahora que ha vuelto ‘Downton Abbey’ a las pequeñas pantallas de nuestro país y está próximo a celebrarse el primer centenario de la Primera Guerra Mundial, resulta de lo más interesante recuperar la memoria de un colectivo muy específico que refleja como pocos los descomunales cambios de todo orden (social, económico, industrial, político…) que provocó la Gran Guerra en el Reino Unido: el de los y las ‘Canaries’; hombres y mujeres –éstas en número creciente- que trabajan en las fábricas de munición y cuya permanente exposición a los productos químicos les provocó una progresiva decoloración en la piel, en tono amarillo, a la que debían su singular y ornitológico apodo.

A las mujeres, más en concreto, se las conocía popularmente como las ‘munitionettes’, como si fueran un grupo musical de éxito de los años 60 del pasado siglo.

En 1900 se estimaba que en el Reino Unido uno de cada ocho habitantes, por encima de dos millones y medio de personas, eran empleados del servicio doméstico, categoría laboral con diferentes escalas de ingresos que iban desde los bien pagados y atendidos sirvientes de ricos y aristócratas a los que trabajan apenas a cambio de un lecho y un plato caliente en los hogares de la clase media baja. Las mujeres solían entrar muy jóvenes a servir, la mayoría a los doce años, una vez concluida -si habían tenido esa suerte- su paso por la escuela.

(Esta proporción de la población dedicada al trabajo en los hogares resulta tan alta a nuestros ojos porque hemos perdido la perspectiva de la gran revolución que han supuestos los electrodomésticos en la reducción de las tareas domésticas de todo tipo, a lo que se unen los avances sociales y laborales en este colectivo).

En 1914, tal y como recoge el historiador británico Malcolm Chandler en su estudio monográfico 'The Home Front 1914-1918', había casi 6 millones de mujeres trabajadoras en el Reino Unido, sobre una población femenina que frisaba los 24 millones. El mayor porcentaje de mujeres (un 25%) trabajaba en el servicio doméstico, hasta totalizar casi el millón y medio. Unas 900.000 mujeres de todas las edades trabajaban en las fábricas del sector textil, mientras que más de medio millón se ganaban tortuosamente el pan en los llamados -debido a las pésimas condiciones laborales en las que trabajaban sus miembros- 'sweated trades', los habituales talleres clandestinos tan de moda hoy día en los que los trabajadores son explotados en condiciones que bordean la esclavitud. Por si fuera poco, las mujeres solían cobrar entre un tercio y la mitad que los hombres por realizar los mismos trabajos.

El estallido de la guerra generó, entre otros comprensibles miedos, una gran incertidumbre, lo que llevó a muchos patronos a desprenderse de parte o totalmente de su servicio doméstico, fundamentalmente mujeres. Gente que, en la mayoría de los casos, se quedaba en la calle, con pocas o nulas perspectivas de ingresos y de encontrar un nuevo empleo lejos del ámbito que conocían, y expuestos a gastar sus escasos ahorros de toda una vida de duro trabajo, si es que los tuviera, en esa Gran Bretaña devorada por la inflación de precios y las restricciones debido al conflicto armado.

Sin embargo, la misma guerra que había dejado en la calle a centenares de miles de mujeres con ganas de trabajar, vendría a resolverles el problema. A finales de 1914, muchas habían reemplazado en la industria bélica a los hombres que habían marchado como voluntarios al frente. Al menos 212.000 mujeres trabajan entonces en factorías de armamento, cifra que superaría el millón en 1918.

Al principio, muchos asalariados en estas fábricas se opusieron radicalmente a la contratación de las mujeres, ya que era costumbre pagarles menos que a los hombres por realizar el mismo trabajo (y que vemos que sigue aún hoy vigente, lamentablemente), y temían que, con el tiempo, se les bajase a ellos los sueldos en primera instancia, como anticipo de su posterior sustitución por las más económicas féminas; circunstancia que, finalmente, no se produjo.

Para las ‘munittionettes’, su trabajo en las factorías de proyectiles y explosivos no sólo supuso una bendición que las sacaba del desempleo en una época donde la protección social brillaba por su ausencia, sino que, además, les permitía ganar un sueldo mucho mejor (aun siendo inferior al de sus compañeros masculinos) que el que cobraban como tatas, criadas y cocineras. También salían ganando en unos horarios más racionales y en un trato más profesional y justo por parte de sus patrones que el que recibían en los hogares en muchas ocasiones, en las que estaban muy presentes los abusos físicos o el maltrato.

Una vez comprobado y demostrado que las mujeres podían hacer el mismo trabajo que los hombres en las fábricas y con idéntica calidad, el Gobierno británico decidió adoptar una política de subsidios a los hogares cuyo cabeza de familia había marchado al frente, lo que hizo que muchos de los trabajadores más capaces, una vez que les fue garantizado que sus esposas e hijos no quedarían desatendidos en caso de fallecer o ser mutilados en el frente, se incorporaron a las Fuerzas Armadas, dejando un hueco que debían de ocupar las mujeres, como así finalmente sucedió, y más tras la instauración del servicio militar obligatorio en marzo de 1916 (hasta entonces era voluntario).

La delicadeza y habilidad manual de muchas mujeres, acostumbradas a realizar trabajos finos de costura, sastrería o cocina, se adaptaba de perlas a la fabricación de balas, granadas, espoletas y todo tipo de proyectiles, que requerían más precisión que fuerza. Además, se consideraba a las mujeres de ojos azules como especialmente adecuadas para las labores de calibrado. Pronto, las ‘munitionettes’ se convirtieron no sólo en un orgullo para su país sino también en una de sus fuerzas humanas de mayor trascendencia estratégica y capacidad productiva.

No faltaron jóvenes damas de la alta burguesía y la aristocracia que, seducidas por la propaganda oficial, quisieron formar parte del personal de las fábricas de armamento, pero su poca predisposición y costumbre a obedecer órdenes, y su carácter autoritario, en ciertas ocasiones, hacían preferible a los encargados de las fábricas relegarlas a puestos como la gestión de la cantina o el comedor. No obstante,  muchas señoras pusieron a sus sirvientas a realizar el trabajo para el que ellas se habían postulado inicialmente.

Pero todos estos logros tuvieron un gran coste en vidas y graves lesiones, no siendo infrecuente que se produjeran explosiones en las fábricas, polvorines y talleres que podían cobrarse varias decenas de vidas… y luego estaba la maldita y mortífera exposición a productos químicos como el azufre, y, sobre todo, el altamente tóxico TNT, cuyo compuesto principal era la trinitrofenilmetilnitramina o tetril, también llamada nitramita o tetralita, elemento clave en la elaboración de explosivos en las dos grandes guerras mundiales y altamente contaminante incluso por vía aérea…

La contaminación no se quedaba sólo en el tono amarillento de la piel. Muchas mujeres se quedaron casi calvas, un síntoma que pasaba más desapercibido en el caso de los 'canarios' varones... A otras el cabello se les fue poniendo de color verde. Lo más cruel fueron los incontables casos de infertilidad detectados y otros tipo de desarreglos relacionados con el ciclo menstrual que, en muchos casos, se relacionaba con dolencias propias de la condición femenina. A estas mujeres se les dio una ración extra de leche a diario, como remedio para combatir los efectos del envenenamiento químico, cuyos síntomas fueron ya detectados en agosto de 1915, mientras que las primeras víctimas por esa causa se registraron oficialmente en marzo de 1916. Hasta el final de la guerra, otras 400 darían la vida por su país víctimas del veneno mientras trabajaban fabricando municiones... Unas dos fallecidas de media por semana... Todas estas bajas y muertes fueron ocultadas por cuestiones de seguridad nacional a la opinión pública (y, por tanto, al excelente espionaje alemán asentado en el Reino Unido) por una férrea censura militar, que buscaba no sólo mantener el flujo de trabajadoras a las factorías -ocultando los graves riesgos- sino también mantener alta la moral y la cohesión social en el país.

Tanto hombres como mujeres sufrían a menudo de dolores en el pecho, taquicardias, vómitos, pérdida de apetito, cianosis, dificultades respiratorias, estreñimiento crónico, mareos y somnolencia,  mercurialismo o hidrargirismo, migrañas, nauseas, vómitos, anemia, palpitaciones, exceso de bilirrubina en la orina, eczemas e irritación cutánea, llegando en ocasiones a tener que protegerse con máscaras de gas, como si estuvieran en el mismo frente, para poder desarrollar su labor...Y todo ello, sin tener en cuenta el intenso frío o el asfixiante calor que asolaban las fábricas en invierno y verano, respectivamente.  Las mujeres embarazadas, en periodo de lactancia o al cuidado de bebés, transmitían a sus hijos en la mayoría de casos, y con efectos terribles, las tóxicas consecuencias de su trabajo en las fábricas, aumentando exponencialmente el número de víctimas inocentes.  Demasiados sacrificios a costa de la propia salud que, sin embargo, contribuyeron decisivamente, desde el llamado Frente de Casa, a la victoria final de la Entente sobre los Estados Centrales... impactante la foto que cierra el post, de una chica de 18 años y un anciano de 80 acarreando proyectiles de artillería mientras los hombres jóvenes combaten en el frente

Pero el otro gran triunfo de estas decenas de miles amarillentas y verdosas 'canarias' sin alas lo constituyó la gran revolución social y laboral de la condición femenina en el Reino Unido. Muchas de aquellas antiguas jóvenes sirvientas del hogar eran ahora operarias industriales cualificadas de primera categoría, telegrafistas, oficinistas o secretarias, acostumbradas a ganar un salario fijo y a un régimen laboral y de horarios que nada tenía que ver con el del servicio doméstico.

Por primera vez, las mujeres habían contribuido en igualdad de condiciones, méritos y sacrificio que los hombres a ganar una guerra. Y por ello ya podían exigir derechos, como el del voto, reservado hasta entonces sólo a los varones. A veces, de la más terribles tragedias, brotan las flores del progreso y la justicia. Las mujeres del Reino Unido e Irlanda, mayores de 30 años y registradas como propietarias en el censo municipal o casadas con un varón propietario censado, o que disponían de una propiedad que rentase anualmente un mínimo de 5 libras esterlinas o que poseían un título universitario, obtuvieron finalmente en 1918 el derecho al voto. En total, más de 8 millones de mujeres, a pesar de requisitos tan restrictivos en favor de las clases más pudientes basados en el patrimonio y la formación intelectual. Hasta esta revolucionaria medida, sólo el 24 % de los adultos británicos tenía derecho al voto dada la legislación vigente. En noviembre de ese mismo año, coincidiendo con el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, las mujeres británicas obtuvieron el derecho a presentarse como candidatas al Parlamento. No fue hasta 1928 que las féminas del Reino Unido mayores de 21 años obtuvieron el derecho al voto sin ningún tipo de restricciones. Una gran victoria en una guerra que, paradójicamente, comenzó a librarse entre bombas, explosivos y proyectiles del más diverso calibre.

¡HURRA POR LAS 'CANARIAS'!

P.S.: Aún hoy día, perduran las diferencias salariales según el género en el Reino Unido: mientras la media por hora trabajada se paga a 26,54 libras esterlinas en el caso de los hombres, a las mujeres les corresponden 18, 32 libras esterlinas. La revolución iniciada por las 'munitionettes' dista mucho de haber concluido...

miércoles, 26 de marzo de 2014

La Semana de la Mantequilla o el gran atracón de blini para recibir a la Primavera rusa






Ahora que Rusia alza su atronadora voz como en tiempos pasados y pone firme a Europa a causa de la cuestión ucraniana, es tiempo de recordar que el ruso es un pueblo grande por sus tradiciones - fruto de la mezcla de influencias vikingas, eslavas, bálticas, tártaras, bizantinas, centroeuropeas y de las paganas tribus esteparias - , su amor al arte y la música, su apego a la tierra que les vio nacer y sus ganas de disfrutar, a veces con todo lujo de excesos, de los placeres que les ofrece la vida, tal y como refleja el maravilloso cuadro pintado en 1869 por el pintor romántico de origen moscovita Konstantin Egorovich Makovskiy: 'Maslenitsa en la Plaza Admiralteykaya de San Petersburgo' (Foto 1). En él se refleja la bulliciosa celebración de la Maslenitsa (Semana de la Mantequilla -"maslo" es mantequilla en ruso- o Semana del Blin), la única festividad de origen pagano que simboliza el fin del invierno (que allí es la repera) y el renacer del sol y que se celebra en Rusia -generalmente en el mes de marzo- tras ser asimilada por la todopoderosa iglesia ortodoxa en su calendario oficial como antecendente a la Cuaresma, a modo de nuestro Carnaval. Originariamente eran 14 días de ritos continuados que las autoridades religiosas consiguieron reducir a sólo una semana allá por el siglo XVII. La relación con la mantequilla entronca con ancestrales costumbres paganas según las cuales al Sol se le engatusaba con la untuosa mantequilla para lograr su favor a lo largo del año…

¿Por qué se conoce como la Semana del Blin? Porque los blini (plural de blin), las famosísismas tortitas rusas elaboradas con trigo sarraceno, huevo, leche y mantequilla (su receta es muy similar a la de crêpes y filloas) son redondas y amarillas como el Sol, cuyo renacimiento se celebra tras las penurias invernales. La Maslenitsa dura exactamente siete días consecutivos, finalizando el domingo previo a la víspera de la Cuaresma. Cada día de la semana tiene un nombre tradicional y un simbolismo propio. A partir del jueves, como pasa con nuestra Semana Santa, se consideran días festivos y la gente deja de trabajar. Debido a la tradición de la Cuaresma, en la Maslenitsa no está permitido comer carne, así que la gente opta por los lácteos y el pescado para sustituirla esos días. Debido a estas limitaciones, las dos semanas anteriores suponen un cambio en la dieta habitual: en la llamada ‘vseednaya’ u ‘omnívora’, se puede comer de todo a voluntad, meitras que en la ‘ryabaya’ o ‘pecosa’ se alternan banquetes y ayunos.

Por supuesto, durante estos siete días que dura la Maslenitsa, lo suyo es atiborrarse de blini regados con abundante vodka… Los blini dulces llevan mermelada, chocolate, fruta de temporada, miel, frutos secos y crema de leche, mientras que el resto se cubren de crema agria con caviar, salmón ahumado, queso, patatas, champiñones, cebolletas picadas... Se acompañan con una bebida realizada en base a miel, llamada medovuja, introducida a finales del siglo XIX e inspirada en la bebida tradicional más antigua y popular del país, el hidromiel de tiempos de los principados vikingos de Kiev que cayó en desuso por la preferencia del zar Pedro I el Grande por dos bebidas que pasaron a ser las más consumidas en Rusia: el vodka (que se extendió desde Moscú al resto del país) y el vino, cuya producción impulsó el propio zar.

La lista de jornadas en las que se desarrolla la Maslenitsa es la siguiente:

Lunes: ‘La recepción’

Las familias se reúnen en torno a una mesa repleta de blini, dulces o salados, de los cuales una porción se regala a la gente pobre. Se fabrica con paja el gran muñeco que representa al Invierno y se lo viste con ropas viejas de mujer, se monta en un trineo y se recorre con él las calles cantando, hasta situarlo junto a uno de las pendientes nevadas por las que suele deslizarse la gente con sus trineos.

Martes: ‘El Día de los Juegos’

La gente joven sale a buscar pareja, y muchos hacen de celestinos con sus amigos solteros. Muchas parejas rusas se conocen y comienzan a salir en esta fecha, incluso los más jóvenes, dado que, en los últimos tiempos, es costumbre que ese día los padres sean muy permisivos y dejen a los novios encerrarse en una habitación el tiempo que quieran.
También es tradicional que los mayores de edad participen en bailes de máscaras donde tienen lugar las conquistas amorosas.

Miércoles: ‘La Golosa’

El nombre responde a que ésa es la jornada en que se celebran las populares competiciones de “devoradores de blini”, donde no sólo importa la velocidad sino también el número de tortitas zampadas. También recibe un premio quien cocine el blin más grande del concurso.
Ese día es el de más repercusión social de la Maslenitsa, ya que se abandona la intimidad del hogar para participar en numerosas actividades al aire libre, entre las que no faltan las carreras de caballos, excursiones en trineos, reuniones junto a hogueras o la toma de la Fortaleza Helada, ancestral tradición que consiste en trepar por un castillo construido a bases de bloques de hielo y nieve y conquistarlo, tras dejar atrás al grupo de personas que lo defienden, incluso armadas con ramas de árbol. La ‘conquista’ finaliza cuando la frígida fortaleza se derrumba bajo el peso de su invasor, como reproduce en su maravilloso cuadro de 1891, titulado 'La toma de la Fortaleza Helada', el grandioso Vasili Súrikov (Foto 4).

Jueves: ‘El Desenfreno’

Primer día festivo de la llamada Gran Maslenitsa o periodo de cuatro días que dura hasta el Domingo del Perdón y en el que no se trabaja.
En una ceremonia de lo más concurrida y que tanto recuerda a nuestro murciano Entierro de la Sardina, los jóvenes queman al monigote de paja vestido con harapos que personifica el Invierno, al que también llaman Maslenitsa. La del espantajo en llamas es una de las imágenes más conocidas de toda la semana de fiestas.

Viernes: ‘La Cena de la Suegra’

Los rusos invitan a sus suegras para agasajarlas con una gran cena en sus casas. Suelen enviar una delegación formal por la mañana con la invitación, y cuanto más numerosa es la comitiva de invitados que acuden con la suegra, mayor muestra de cariño se considera por parte del anfitrión hacia su madre política y quienes la acompañan.

Sábado: ‘La Caravana de la Cuñada’ 

Las jóvenes casadas invitan a sus cuñadas, las hermanas de su marido a comer blini en casa, con el fin de halagarlas y ganarse su favor. En Rusia tradicionalmente se consideraba que existía cierta tirantez entre una recién casada y las hermanas de su esposo, y esta jornada era el momento propicio para conocerse mejor y limar las posibles asperezas. Si las cuñadas están solteras, es costumbre invitar a hombres casaderos para ver si del ágape surge una nueva pareja. Si están casadas, son invitadas con toda su familia, por extensa que resulte la comitiva.


Domingo: ‘El Domingo del Perdón’

Algo así como un día de acción de gracias, donde todo el mundo perdona a todo el mundo, para comenzar la Cuaresma libres de pecado, y se hacen regalos mutuamente entre familiares y amigos o (más recientemente) se envían cariñosos mensajes por el móvil. Los recién casados solían visitar con regalos a los invitados a su boda y a los ‘celestinos’ y ‘celestinas’ que habían propiciado su casamiento.
También se conocía coloquialmente como el ‘Día de la Despedida del Queso’, porque a partir del mismo ya no podrían consumirse productos lácteos durante toda la Cuaresma, al igual que sucedía con el pescado, el vino o el aceite de oliva durante la mayor parte de ese periodo.

Lunes: ‘El Lunes Limpio’

Comienzo de la Cuaresma, con la gente limpia de pecados y del consumo alimentos prohibidos a lo largo de este periodo.


En época de los zares no había Maslenitsa que no tuviera sus espectáculos con osos domesticados, tan populare entre los rusos, y que, sin que la gente fuera consciente de ello, enlaza con el origen mismo de estas fiestas, en honor al dios pagano Volos, una divinidad neolítica de los cultivos y rebaños que era representada tradicionalmente como un oso.

La tradición más llamativa de todas es la de los combates a puñetazos entre multitudes de parientes, familiares, amigos y vecinos (hoy se celebran en un ring de manera ordenada) como manera simbólica de sacarse todos los males del cuerpo acumulados durante el invierno y como previa al acto del perdón dominical. Una costumbre maravillosamente recreada por Nikita Mikhalkov en su soberbio filme 'El barbero de Siberia' y que, según las crónicas del siglo XVII, además de muchos dientes partidos, mandíbulas rotas y ojos hinchados, en ocasiones dejaba hasta 200 muertos sobre el terreno, dada la violencia de los golpes. En la época comunista, salvo por los ágapes gastronómicos dentro de las casas, la mayor parte de estas tradiciones, sobre todo aquellas que suponían reuniones tumultuosas o se celebraban en público, estuvieron prohibidas.

Actualmente, la Masletnisa se celebra con gran popularidad y asistencia de público en diferentes lugares del mundo en los que existe una importante comunidad de origen ruso, como sucede en Inglaterra o Australia, entre otros escenarios.

viernes, 21 de marzo de 2014

El efímero resplandor de Matoaka, aquella a la que llamamos Pocahontas...







Hoy hace 397 años que la viruela, esa gran aniquiladora de nativos de medio mundo que nunca habían estado en contacto con la enfermedad ni los patógenos que la provocan, nos arrebató con apenas 22 años de edad a Matoaka ("plumita blanca", en lengua algonquian), hija de Wahunsonacock, al que los ingleses llamaban errónemente con el nombre de su tribu, Powhatan, y una de sus mujeres,  Wahunsenacawh, que, precisamente por haber dado luz a una niña en lugar de un guerrero, perdió su condición de esposa del jefe y fue expulsada de su tribu, como marcaba las costumbre.  La hija mayor del jefe de la confederación algonquina, que sería bautizada con el bíblico nombre de Rebecca, la mujer de Isaac, era más conocida entre los europeos recién llegados por su apodo, Pocahontas ("traviesa"), aunque entre los suyos también recibía el nombre de Amonute.

Protagonista de una conocida historia de redención que bien podría ser una mala interpretación por parte de los ingleses de los ritos nativos, pero que, en definitiva, le salvó el pescuezo al intrépido aventurero John Smith cuando estaba a punto de ser ejecutado en el poblado de Werowocomoco... esta niña india ("princesa" para los colonos británicos recién desembarcados en Tsenacommacah, el lugar que luego se correspondería con la actual costa oriental de Virginia), fue tomada como rehén a los 17 años como 'agradecimiento' a las muchas veces que ella y otros niños de su poblado llevaron alimentos frescos a los recién llegados en señal de amistad y como muestra de hospitalidad. Fuentes sin confirmar aseguran que para entonces estaría casada con un poderoso guerrero de la tribu de los Patawomeck, Kocoum... que supuestamente habría sido asesinado por los ingleses tras su captura en 1613... y del que apenas nada más se sabe... La intención de los ingleses era intercambiarla por los rehenes ingleses de su padre, capturados por Wahunsonacock como medida disuasoria contra el conflicto armado cada vez más inevitable que se dibujaba en el horizonte, y que los ingleses habían ocupado las mejores tierras, que dedicaban al lucrativo cultivo del tabaco, privando a los Powhatan de sus fértiles campos y territorios de caza. Matoaka se adaptó bien a la vida con los blancos, seguramente gracias al misionero Alexander Withaker, quien le enseñó a hablar inglés, la convirtió al cristianismo y la bautizó con el nombre de Rebecca, en una ceremonia a la que su querido hermano Nantequaus se negó a asistir. Poco después, la joven comenzó a ejercer de traductora entre ambos bandos enfrentados.

Tal vez por eso, o por las grandes diferencias que mantenía con su padre, que la consideraba poco menos que una traidora a su raza y del que había perdido el favor, cuando un año después estalló la anticipada guerra entre nativos e ingleses, la joven tomó partido por sus hermanos de fe en lugar de por los de sangre.  El 5 de abril de 1614 contrajo en Jameston (el principal asentamiento de Virginia, así llamado en honor al nuevo rey inglés, Jacobo I) matrimonio por el rito católico  -no sabemos si de manera más o menos forzada- con John Rolfe, un viudo -su mujer e hijo habían fallecido a causa de las hambrunas que sacudieron la colonia- procedente de Norfolk quien, tras obtener ilegalmente simientes porcedentes de las plantaciones hispanas del Nuevo Mundo, tuvo mucho éxito cultivando tabaco en Virginia, que el llamaba Orinocco para darle un aire más exótico y español, lo que permitió a los ingleses reducir drásticamente su dependencia del tabaco hispano, hasta entonces el único disponible y que nuestro país vendía en régimen de monopolio, inclinando a su favor la balanza comercial con los británicos, que sentían una gran pasión por su consumo; no es ninguna exageración afirmar que el éxito de esas primeras cosechas de tabaco virginiano de Rolfe salvaron a la colonia de la desaparición, y, quién sabe, tal vez cambiaron el destino de la Humanidad, que bien podría haber sido muy distinto de haber fracasado las primeras posesiones inglesas en Norteamérica.

A nadie se le escapaba que el próspero y exitoso Rolfe bebía los vientos por la joven nativa de 19 años, seguramente un bellezón comparada con las escasas mujeres solteras de origen europeo disponibles en la colonia. El suyo fue el primer matrimonio interracial registrado de manera oficial en la historia de la Norteamérica anglosajona. El 30 de enero de 1615 nació el único hijo de John y Rebecca/Pocahontas Rolfe, Thomas, quien tras la prematura muerte de su madre (y siguiendo una costumbre muy occidental también puesta en práctica por los españoles mestizos hijos de conquistador y nativa, como era la de reclamar como propios los territorios de toda la tribu de sus progenitoras como si, en su condición de hijas de jefe o cacique, fueran las herederas de un reino europeo), exigió ante las autoridades inglesas sus 'derechos de propiedad' sobre las tierras de los Powhatan...

La boda aplacó los ánimos entre ambos bandos (de ahí las dudas de que no fuera una solución política tomada a toda prisa más que el desenlace de un apasionado romance) y se firmó una paz que duró varios años, lo que generó una prosperidad entre ambas comunidades pero, sobre todo, aceleró la colonización de Tsenacommacah por cantidades crecientes de súbditos de los reyes Jacobo I y Ana de Inglaterra, una vez despejada la amenaza indígena...

Como 'prueba viviente' de que la colonia era más segura y sus nativos paganos susceptibles de ser 'domesticados' (por 'civilizados'), y para atraer nuevos inversores a Jamestown, en 1616 la familia Rolfe viajó a Inglaterra, y en junio su barco atracó en el puerto de Plymouth, desde donde se desplazaron a Londres en varios carruajes, incluido el séquito de once nativos que los acompañaba, de los que Uttamatomakkin, un chamán llamado por los ingleses Tomocomo, por ser más fácil de pronunciar, sería el más importante o de mayor rango.

El 6 de enero de 1617, Lady Rebecca Rolfe y Tomocomo acudieron al Palacio Real de Whitehall (entonces el más grande de los de su clase en todo el mundo, gracias a sus 1.500 estancias, antes de su destrucción por un incendio en 1698) , presentando sus respetos a los soberanos de Inglaterra, Irlanda y Escocia. La joven Lady Rebecca fue recibida en la Corte con el mismo tratamiento que cualquier princesa extranjera, y fue sentada, junto a su acompañante, cerca de los soberanos, participando en la espectacular mascarada que ese día se representó en palacio: 'La visión del disfrute', escrita por Ben Johnson. Poco después, tal día como hoy, y a la edad de veintidós años, cuando la familia y amigos habían emprendido el regreso a casa a bordo del 'George', las fiebres provocadas por la viruela extinguían definitivamente la luz de quien estaba llamada a desempeñar una importante misión en favor de la colonización inglesa de Norteamérica. Su joven y vigoroso cuerpo apenas había soportado siete meses el tránsito de los grandes bosques y espacios abiertos de Tsenacommacah a la inmundicia, fétidos olores y trillones de agentes patógenos acumulados por aquel entonces en una capital tan hacinada de población e insalubre como aquel Londres anterior al gran incendio de 1666, tan purificador en su devastadora destrucción.

Los restos mortales de la malhadada Lady Rebecca fueron enterrados, en una localización desconocida, en el cementerio de la iglesia de Saint George's en Gravesend http://en.wikipedia.org/wiki/St_George's_Church,_Gravesend, la localidad de Kent donde expiró. Tras la muerte de Rebecca, John Rolfe y Tomocomo continuaron viaje (el chamán habló pestes de su experiencia en la corte con el rey Jacobo una vez que se reunió con los suyos, lo que generó aún más animadversión entre los Powhatan y los ingleses, que pronto acabaría en una nueva guerra). El pequeño Thomas Rolfe, de apenas dos años, quedó en Inglaterra, en casa del hermano de su padre, su tío Henry, que se encargó de dirigir su educación antes de que el joven regresara a Virginia en 1635 a la edad de 20 años. Por su parte, John Rolfe, tras su retorno a la colonia en 1617, contrajo nuevas nupcias en dos años después con Jane Pierce, hija del capitán William Pierce, y en 1620 nació la única hija del matrimonio, Elizabeth. John Rolfe murió en 1622 después de que su plantación fuera arrasada por un ataque de los nativos durante la tan anunciada como inevitable guerra entre ingleses e indios.

Una moderna escultura de bronce situada frente al edificio religioso de Gravesend recuerda la figura de la joven ataviada con una vestimenta propia de los nativos de la costa Nordeste de Estados Unidos a comienzos del siglo XVII, seguramente porque esa es la romántica imagen que popularmente se tiene de la popular Pocahontas, y no la que se corresponde con el único retrato que se le realizara en vida durante su breve estancia en tierras británicas (foto 1), del que conservamos un grabado realizado en 1616, seguramente nada más llegar de tierras americanas, por Simon van de Passe, afamado escultor y grabador holandés asentado en la capital inglesa, en el que aparece a sus 21 años, vestida a la moda femenina inglesa de la época, como se aprecia, nada sencilla y sí bastante historiada, abanico de plumas de avestruz incluido, y con un rostro serio y feuno, impropio de la romática leyenda que acompaña al personaje.

Rodea al retrato una mandorla que contiene una frase en latín, muy habitual en la época en las inscripciones asociadas a personajes ilustres: "MATOAKA ALS REBECCA FILIA POTENTISS: PRINC: POWHATANI IMP: VIRGINIÆ". Es decir: "Matoaka, alias Rebecca, hija del más poderoso príncipe del Imperio Powhatan de Virginia". A los pies del retrato, otra breve inscripción latina señala: "Ætatis suæ 21. Ao / 1616." ("Su edad, 21. Año 1616"). Debajo del todo, una inscripción en inglés de la época viene a decir lo mismo, con algún nuevo dato: “Matoaks, alias Rebecca, hija del más poderoso príncipe Powhatan emperador de Attanougaromouck alias Virginia convertida y bautizada en la fe cristiana y esposa del digno señor John Rolff".
Obsérvese que aquella a la que hoy conocemos universalmente como Pocahontas era, para sus contemporáneos, la princesa india Matoaka o Lady Rebecca Rolfe.

El grabado fue reproducido en años posteriores en un cuadro al óleo (foto 2) en el que se dulcificaron e idealizaron en exceso los rasgos de la dama -que ahora luce una apariencia sin duda hermosísima para la época- a tal extremo que más parecen reflejar a una inglesa de blanca piel y pelirroja que a la nativa de piel canela y negra cabellera que era Matoaka. Además, en la inscripción inferior hay un error que demuestra bien a las claras que la obra se realizó bastantes años después, seguramente bien entrado el siglo XVIII ya que en ella se afirma que fue esposa del digno señor “Thomas Rolff”… nombre, como es sabido, de su hijo y no de su marido.

Este cuadro, que al menos estuvo colgado hasta 1770 en Booton Hall, la casa solariega de los Rolfe, fue adquirido para la National Portrait Gallery de Washington D.C. por el coleccionista de arte Andrew Mellon. Una copia del mismo retrato, en el que Pocahontas aparece algo menos favorecida, fue encargado por Henry S. Wellcome, empresario americano afincado en Londres, para la Exposición Colombina Internacional celebrada en Chicago en 1893, tras la cual fue exhibida en el Capitolio, hasta su donación en 1899 al Senado de los Estados Unidos, en cuyas dependencias continúa hoy expuesta.

La creciente popularidad de estos cuadros de época  –a la que el filme de Disney dedicado al personaje tanto ha contribuido- ha llevado a que la artista plástica Debbie Ritter haya incluido en su catálogo de muñecas y muñecos artesanos dedicados a populares personajes históricos a la Pocahontas ataviada al estilo estuardo…(foto 3)
https://www.etsy.com/es/listing/151422233/pocahontas-muneca-retrato-historico?ref=shop_home_active_1&ga_search_query=pocahontas

La rama americana de la familia Rolfe continuó manteniendo durante generaciones muy vivos el legado y la leyenda de Matoaka, cuyo nombre fueron heredando cada una de las mujeres de la familia; una de las cuales, Matoaka Whittle Sims, descendiente directa de Pocahontas por parte de padre y madre (eran primos hermanos), muestra en su retrato fotográfico realizado en 1884 (foto 4) la altiva elegancia y los rasgos de una nativa del más alto status social… Que el de Pocahontas era un linaje distinguido llamado a protagonizar grandes acontecimientos históricos, queda atestiguado por el hecho de que entre los descendientes más conocidos de la princesa de los Powhatan figuren dos ex primeras damas de Estados Unidos, Edith White Bolling Galt, mujer del presidente Woodrow Wilson, y  la no menos famosa Nancy Reagan (nacida Anne Frances Robbins, y de nombre artístico Nancy Davis)...

martes, 18 de marzo de 2014

El 'asombroso' día en que trabajar en España pasó de labor vil a ocupación honesta y honrada...





Tal día como hoy de hace 231 años, Carlos III promulgaba una Real Cédula en la que se declaraban "honestos y honrados" los oficios, considerados hasta entonces como ocupaciones viles.

“Declaro que no sólo el oficio de curtidor, sino también los demás artes u oficios de herrero, sastre, zapatero, carpintero y otros a este modo, son honestos y honrados. Que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que los ejerce, ni la inhabilita para obtener los oficios municipales de la república en que están avecindados los artesanos o menestrales que los ejerciten. Y que tampoco han de perjudicar las artes y oficios para el goze y prerrogativas de la hidalguía a los que los tuvieren legítimamente, conforme a lo declarado en mi ordenanza de reemplazos del Ejército de 3 de noviembre de 1770, aunque los ejercieren por sus mismas personas"... 

Esta revolucionaria proclama dirigida a sus súbditos por el monarca madrileño tenía por objeto poner fin de una vez por todas a la tan arraigada creencia española que databa de la Reconquista de que la limpieza de sangre de los cristianos 'viejos' no era sino expresión de su hidalguía o pertenencia a la nobleza menor, que consideraba un deshonor impropio de su rango social realizar cualquier tipo de trabajo, salvo los relacionados con las armas o las letras, ya que aquellos con una gota de sangre procedente de conversos judíos o musulmanes (muchos de ellos dedicados a las tareas tradicionalmente, y no sólo en España, asociados a los hebreos como las de sastres o zapateros, ¿recordáis 'El violinista en el tejado'?) carecían de las virtudes y pureza exigidas para ser parte de esta nobleza menor exenta de las obligaciones propias del trabajo manual diario.

El desprestigio social de realizar trabajos considerados 'manuales' impedía a los afectados desempeñar cargos públicos (reservados, pues, en exclusividad a los 'ociosos' o rentistas) y mucho menos contraer matrimonio con gentes de diferente estatus social, lo que acarreaba la desgracia y el desprecio más extremo para toda la familia...

En esa lista de trabajos, hasta entonces 'viles', además de los expresamente citados, también estaban incluidos algunos de los que estaban peor vistos por el común de los españoles, como eran el de verdugo (estigma que continuaría asociado al empleo hasta la supresión de la pena de muerte, tal y como nos contó magistralmente Berlanga en su filme homónimo) y el de cómico o actor, sometido siempre al rígido escrutinio y supervisión de la Iglesia Católica en defensa de la fe y las buenas costumbres, en una época en que la Inquisición todavía no podía tomarse a broma pese al impulso que supuso la Ilustración en España... o precisamente por eso...

Todo ello llevó a la paradoja de que muchos hidalgos prefiriesen pasar privaciones extremas y vivir en la pobreza antes que trabajar, lo que generó una importante bolsa sociolaboral de desocupados que amenazaba con el estancamiento económico de una España en plena expansión productiva y demográfica. En una época en que crecían en toda Europa, Asia y América las exportaciones de manufacturas españolas, sobre todo las textiles, y de productos de lujo (aunque haya a quien le cueste creerlo, los Louis Vuitton y Hermès de la época eran españoles, para gran cabreo de los ingleses, que veían relegadas sus manufacturas en los mercados (hasta por los nativos de las colonias) en detrimento de los españoles (entonces la 'marca España' era sinónimo de máxima calidad a nivel mundial) y de las francesas, a la par de las hispanas.

Ese fue el motivo de que en 1739, los comerciantes de la City de Londres, aterrados por la progresiva pérdida de sus clientes y de cuota de mercado, forzaran al gobierno de Su Graciosa Majestad a abandonar la exitosa 'Política de Apaciguamiento' promovida por el primer ministro Robert Walpole que tanta prosperidad y paz había traído durante décadas a Europa, y declarar la guerra a los imperios coloniales español y francés, SIN MOTIVO ALGUNO... Pero como estaba entonces muy mal visto lo de reconocer que se atacaba sin la más mínima legitimidad y a traición a países que nada te han hecho -salvo proteger su comercio y producir muchos mejores bienes y mercancías que los ingleses- por cuestiones meramente económicas (qué feo resulta siempre entre los potentados hablar de dinero y posesiones), los ingleses se inventaron un casus belli que rozaba lo patético, tanto como el nombre del conflicto en que desembocó: 'La Guerra de la oreja de Jenkins'...que después se camufló de conflicto político asociándolo a partir de 1744 con la Guerra de Sucesión Austriaca (o Guerra del Rey Jorge, para los ingleses), y que permitió a los comerciantes ingleses y a su gobierno salvar la cara a ojos de sus ciudadanos: de pérfidos y traidores atacantes sin mediar declaración de guerra de cualquier buque y posesión hispana o francesa, pasaban a declararse con todo tipo de prosopopeyas, a cual más falsa, los legítimos defensores frente a los 'ataques' (nada más que el elemental ejercicio del derecho a la legítima defensa) de sus enemigos...

Entonces, la Armada española, la tercera tras Inglaterra y Francia, sólo contaba con 31 navíos de línea (sólo uno de tres puentes y 114 cañones, dos navíos de 80, seis de 70 y doce de 64 cañones) adaptados a la escolta de convoyes más que a entablar combate en solitario, 9 fragatas de dos puentes armadas con menos de 50 cañones, y un número muy pequeño de fragatas de un solo puente. Por contra, la británica disponía de más de cien navíos de línea, quince de ellos armados con entre 90 y 100 cañones, dieciséis de 80, diecisiete de 70, quince de 64, once de 60, veintinueve de 48 a 54, unas cuarenta fragatas y numerosas unidades menores, siendo los calibres de sus cañones superiores a los embarcados en los navíos españoles de semejante porte.

Ni que decir tiene que unas desprevenidas España y Francia sucumbieron a la catarata de ataques por sorpresa británicos en odas las latitudes del orbe, sufriendo graves pérdidas territoriales, coloniales, comerciales y económicas debido a lo inesperado de un conflicto artificial provocado a mayor gloria de Inglaterra únicamente por la codicia de unos comerciantes afincados en Londres y de sus accionistas en bolsa, inquietos por lo bien que le iba a la competencia...

A pesar de todo, como se ha dicho, España pudo reponerse en parte y aún necesitaba muchos trabajadores  para sus factorías y talleres, por lo que no podía permitirse el lujo de perder una buena parte de su masa laboral, que era además de lo que entonces se llamaba buena cuna y gozaba una más que aceptable educación. Al inicio del reinado de Carlos III, la Armada había recuperado buena parte de su poder, contando entonces con 47 navíos de línea y 28 fragatas en estado de servicio que permitían una mayor y mejor protección del comercio marítimo español.

Estaba claro que una Real Cédula como la proclamada tal día como hoy no bastaba para poner fin a tantos siglos de injusto desprecio a los trabajos manuales que ponía de manifiesto la nutrida población española que vivía a ambas orillas del Atlántico. Hacía falta promover alguna medida eficaz que consiguiera ir poco a poco cambiando la mentalidad de quienes habitaban en el por entonces más extenso imperio que había sobre la tierra... Y para ello se recurrió a lo que hoy llamaríamos una campaña mediática institucional que contó para su desarrollo con una de las profesiones más vilipendiadas a ojos de los españoles: la de los cómicos y actores...

Se puso en marcha, de una manera en buena parte espontánea, una frenética actividad literaria y teatral gracias a las incontables obras para la escena que comenzaban a escribirse como churros y estaban protagonizadas por personas que vivían de esos oficios que ahora se dignificaban y ensalzaban desde el poder... 'El fabricante de paños', 'El vinatero de Madrid', 'Los menestrales', 'La industriosa madrileña'... todo ello encaminado a resaltar la honestidad de sus protagonistas, merced al talento de autores tan solventes y brillantes como Francisco Durán, Cándido María Trigueros o Luciano Comella.

Sin embargo, y aunque los propósitos que animaban esta dramaturgia eran de lo más loables, la inmensa mayoría del pueblo español, tal y como ocurre hoy con eso que se ha dado en llamar 'telebasura', entre las preferencias de su ocio y asueto prefería relegar estas sobrias piezas teatrales cargadas de valores ciudadanos y buenos propósitos en favor de esos dramones folletinescos protagonizados, como no podía ser menos, por hidalgos, potentados y aristócratas del más diverso pelaje... Como sucede hoy en día con las telenovelas y los culebrones, y antaño con los seriales radiofónicos. Y es que aún hoy sorprende la fascinación que para una buena parte de nuestros compatriotas genera el conocer la vida y milagros de aquellos famosos y figuras populares -ya sean de ficción o de carne y hueso- que pasan los días rodeados de un lujo y una opulencia no siempre bien merecidos... ¡AY, QUÉ POCO HEMOS CAMBIADO...!

P.D.: Tal vez sorprenda a propios y extraños que en una cédula real se hable de "República" para referirse al conjunto de las instituciones, personas y territorios sometidos a la Monarquía hispánica. No es más que la aplicación del concepto romano de la 'res pública' con la que se identifica lo que hoy llamaríamos, en terminología de la España de 2014, 'lo institucional', 'lo estatal' o 'lo público'...

lunes, 17 de febrero de 2014

El San Valentín de Cook con los hawaianos: historia de un desamor con trágico final



Además de por recordar a San Valentín y a sus enamorados acólitos, la fecha del 14 de febrero es también rememorada por la trágica muerte de ese gran navegante y explorador que fue James Cook, en un lugar tan paradisíaco como entonces peligroso como las islas Hawai, que él mismo había rebautizado Islas Sandwich en honor de John Montagu, 'Lord Emparedado' por sus aficiones a comerse las rodajas de carne entre dos rebanadas de pan con tal de no levantarse de la mesa de juego en plena partida de naipes, entonces al frente del Almirantazgo británico, y que los españoles conocían desde mucho antes como 'La Desgraciada', 'La Mesa' y 'Los Monjes', pero por las que no habían mostrado mayor interés. Cook y las tripulaciones del 'Resolution', su buque insignia, y del 'Discovery', ya habían navegado un año antes, en enero de 1778, por las islas durante su tercer viaje por el Pacífico, llamado entonces el Lago Español, fondeando en la bahía de Wiamea, en Kauai (lugar donde se rodaron, entre otras películas, Parque jurásico, La taberna del irlandés o Blue Hawai), para aprovisionarse, lo que, a ojos de la comunidad científica, mayoritariamente británica, le hizo pasar a la posteridad como el primer occidental descubridor de Hawai.

Entonces se encontraron con una flota de canoas llenas de isleños hostiles, en pie de guerra, con los que pudieron parlamentar gracias a los rudimentos de lengua polinésica aprendidos durante su estancia en Tahití. La entrega de regalos a los nativos aplacó su ánimo y pronto ambos bandos comenzaron a convivir, gozando los marineros de Cook de la libertad sexual de las mujeres polinésicas que tanto contrastaba con la rígida moral cristiana. El gran jefe Kaneoneo, ausente del lugar, regresó del otro lado de la isla para embarcar en el Discovery y conocer en persona a Cook, antes de que los barcos partieran rumbo a Alaska tras una estancia de tres días. Cook había anclado en Kauai durante la época de Makahiki , un largo período de paz (de octubre a febrero) en honor del dios Lono, la principal divinidad del panteón hawaiano, asociada a la fertilidad, la música y la paz, en el que se celebraban juegos y competiciones (al más puro estilo olímpico), y los conflictos o realizar trabajos innecesarios eran considerados kapu (tabú), mientras se entregaban a los jefes los tributos de campesinos y artesanos. Se cree que el propio Cook podría haber sido identificado con Lono, que regresaba así a bordo de un navío a la isla que previamente había abandonado el dios por vía marítima, tras instituir el periodo de paz y de pago del impuesto anual.

Cuando, diez meses más tarde, Cook regresó en noviembre a las islas desde el Norte, con una gran necesidad de provisiones (sus hombres estaban al borde del amotinamiento al negarse a comer carne de morsa, tal y como su capitán les ordenaba) y en busca de un puerto seguro para reparar sus naves, tras la pérdida de un mastil en una tormenta, volvía a coincidir con la temporada Makahiki . Cook ancló fondeó frente a Maui y se reunió con el rey Kahekili. El amistoso encuentro se saldó con la entrega a los hawaianos de valiosos clavos de hierro, anzuelos y herramientas metálicas a cambio de comida y agua. En aguas de Hana , los barcos de Cook fueron recibidos por el rey Kalaniopu'u , en guerra con Kahekili hasta que los combates se suspendieron por el Makahiki . Ocho de los jefes de Kalaniopu'u (entre ellos el joven Kamehameha) se embarcaron con Cook para servirles como guía en su navegación rumbo a la llamada Isla Grande, donde los buques ingleses fueron recibidos con gran hospitalidad por los nativos allí por donde fueron navegando, intercambiando mercancías por comida, hasta echar el ancla en la bahía de  Kealakekua para efectuar las más que urgentes reparaciones al podrido velamen y la maltrecha arboladura de sus dos navíos, en donde fueron recibidos por unas mil canoas atestadas de nativos y muchos miles más de ellos nadando o erguidos sobre las primeras tablas de surf vistas por los europeos.

El capitán William Bligh , el experto en navegación de Cook, y que más tarde pasaría a la historia como víctima del motín de su tripulación en la Bounty, en el que puso en evidencia sus notables conocimientos de navegación, había sido enviado como avanzadilla para comprobar si la profundidad de la bahía permitía fondear a los navíos británicos y para encontrar agua fresca, convirtiéndose así en el primer europeo en poner realmente el pie en suelo hawaiano, pues hasta entonces todas las transacciones con los isleños habían tenido lugar a bordo de embarcaciones.

Cook invitó a uno de los ancianos más respetados a cenar con él en su camarote y recibió a cambio un cerdo y un manto típico tradicional. Cuando por fin bajó a tierra, invitado por el rey, participó en varios ritos religioso y rindió pleitesía a Ku, dios de la guerra. Transcurrieron a partir de entonces semanas muy felices de convivencia en tierra entre los marineros británicos y sus anfitriones hawaianos, sin duda propiciadas por la tregua asociada al Makahiki. El 4 de febrero partieron los navíos ingleses, pero una fuerte ráfaga de viento partió el palo mayor del 'Resolution', una avería gravísima que podría impedir el retorno a Europa del buque, por lo que Cook dio órdenes de regresar a Hawai... y lo que encontraron allí poco se parecía al paraíso que habían dejado días antes, debido a la finalización del Makahiki. Para desconcierto de los ingleses, los antaño acogedores nativos se comportaban ahora como guerreros orgullosos a los que no les hacía ninguna gracia la intromisión extranjera en sus tierras, y deseosos de apoderarse de cuantos objetos pudieran de entre los valiosos útiles presentes en ambos veleros.

Mientras los marineros llevaron el mástil a tierra y buscaban como reemplazarlo, comenzó una campaña de robos por parte de los hawaianos más osados y desafiantes. Uno de ellos se apoderó de unas tenazas de metal de las empleadas en las reparaciones, herramienta clave muy difícil de sustituir en aquel remoto lugar... Como era costumbre entre los polinesios, si alguien robaba algo, lo normal era confiscarle un bien preciado (incluso un familiar como rehén) al ladrón hasta que este accediera a devolver lo sustraído. Cuando varios marineros a bordo de un bote intentaron apoderarse de la canoa del ladrón, el dueño se resistió y terminó golpeado con un remo. Ello provocó que una hueste de nativos acudiera en su ayuda, haciendo huir a los ingleses a pedradas.

Cook, seguramente sobreestimando su ascendencia sobre aquellas gentes, sin ser consciente de que buena parte de esa amabilidad y respeto se correspondía con lo estipulado en el Makahiki, bajó a tierra con el jefe de los marines, el teniente King, y uno de sus soldados, y comenzaron una infructuosa persecución del ladrón de las pinzas, sólo para ser burlados y ridiculizados por los hawaianos. Esa noche Cook ordenó a los centinelas cambiar los perdigones de sus mosquetes, cuya función era más disuasoria que otra cosa, por las acostumbradas balas sólidas de plomo empleadas en combate. Tanto envalentonamiento por parte de los nativos anunciaba muchos problemas.

Funestos presagios que se confirmaron cuando, tal día como hoy de hace 235 años, los ingleses echaron en falta un bote del 'Discovery' y hartos de tanta insolencia, a su manera de ver, comenzaron a disparar cañonazos a las canoas que había en la bahía a modo de castigo, mientras que el propio Cook, acompañado por infantes de marina y marineros armados, desembarcó en la playa con la intención de capturar al rey Kalaniopu'u como rehén y llevarlo al 'Resolution' como fórmula para que se calmaran las hostilidades. Los nativos, arremolinados en la playa en un número cada vez mayor, permanecían expectantes hasta que un cañonazo impactó en la canoa del jefe Kalimu, que cayó muerto. Tan inesperado contratiempo hizo aflorar toda la rabia acumulada por los isleños, que corrieron a su scasa a vestir sus ropas de guerra y a armarse. Cuando se acercaron de manera amenazante a la pequeña tropa de Cook , éste disparó su mosquete, al igual que los marines y el resto de marineros. Entonces, antes de poder recargar sus armas, se produjo el ataque de los guardias del rey, lo que provocó la desbandada de los ingleses rumbo a las barcas. Cook fue golpeado por la espalda con una cachiporra y luego apuñalado repetidamente por un jefe llamado Nua, paradójicamente, con una daga con hoja de hierro obtenida gracias al comercio con los británicos, en el mismo lugar donde hoy se erige un obelisco en memoria del marino inglés.

Además de Cook, en la escaramuza fallecieron cinco marineros británicos, cuatro jefes nativos y trece guerreros maoli kanaka ( plebeyos ), antes de que el fuego de cobertura de los cañones de los barcos despejase totalmente la playa.  británicos a todos obligados a abandonar la playa. El capitán Clerke , hasta entonces al frente del 'Discovery', y gravemente enfermo de tuberculosis, tomó el mando y, durante los días posteriores, mientras continuaban a bordo las reparaciones de los mástiles, solicitó varias veces sin éxito el cuerpo de Cook, hasta que unos sacerdotes con los que había trabado una buena amistad el año antes, le hicieron saber que, de acuerdo con la tradición, el cadáver del capitán había sido eviscerado, cortado en pedazos y sus huesos pelados de carne, como era la costumbre hawaiana en el tratamiento de los restos de un gran jefe, pues se creía que el poseedor de esos huesos heredaba el maná, el poder espiritual, del fallecido. De ahí que circulen historias, sin confirmar, de que la carne de Cook habría sido también comida por los isleños, en un ritual caníbal, para adquirir ese maná.

La animosidad continuó durante tres días más, en que con los nativos no paraban de burlarse de los ingleses desde la playa, mientras que estos respondían a las provocaciones con cañonazos. El 17 de febrero, dos jefes remaron hasta las naves para entablar conversaciones de paz , pero esa misma noche, cuando los marineros británicos bajaron a tierra para reponer sus reservas de agua potable, fueron recibidos con una lluvia de piedras. En venganza, y también por lo sucedido a Cook, los ingleses quemaron una aldea desprotegida y le cortaron las cabezas a dos hawaianos, que clavaron en dos postes para que fueran vistas desde tierra por los isleños, hasta que Clerke ordenó arrojarlas al océano para demostrar que los británicos no eran caníbales.

A la noche siguiente se declaró una tregua y algunos de los restos óseos del capitán Cook fueron devueltos a los británicos, y Clerke, tras depositarlos en una caja lastrada, los arrojó al fondo de la bahía de Kealakekua. Según la tradición, el rey Kalaniopu'u habría conservado en su poder los dos fémures (son los huesos más largos del cuerpo) y la mandíbula de Cook, mientras que el joven guerrero Kamehameha, que ya había navegado como invitado en su navío, se quedó con el cabello.

Clerke y sus hombres abandonaron entonces Hawai, rumbo al Norte, después de un nuevo aprovisionamiento en Kauai , pero la precaria salud del nuevo capitán en jefe no duró más allá de la llegad a aguas de Siberia, donde murió.  Tal vez el mejor cuadro de los muchos que recrean la muerte de Cook sea el excelso e inacabado lienzo del gran artista alemán Johannes Josephus Zaufallij, pintado en 1794 y que hoy se conserva en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich, que un día estuvo en posesión de la viuda de Cook, Elizabeth. A modo de anécdota, señalar que el 'mahiole' o casco de mimbre trenzado cubierto con las rojísimas plumas de I'iwi, un ave autóctona de las isals, cada vez más amenazada, y que eran empleados como símbolo de poder y status social por los reyes y nobles hawaianos que aparece en el cuadro fue el mismo que le regalaron los nativos al marino inglés, y cuya ubicación definitiva se disputan el British Museum y el Museo Etnológico de Viena.

Valga como testimonio de la importancia y el gran respeto que incluso los enemigos del Reino Unido otorgaban a la figura de Cook que, cuando en 1778 Francia se decide a participar abiertamente en la Guerra de Independencia Americana, y sabiendo que Cook llevaba entonces dos años embarcado en lugar indeterminado para los europeos (totalmente ignorantes de la muerte del marino) y seguramente no es consciente del estallido de las hostilidades entre la metrópoli y sus colonias, el rey francés Luis XVI, que apoya a los patriotas estadounidenses frente a Inglaterra, dicta en marzo de 1779 la siguiente orden, comparable al mejor gesto caballeresco que se recuerde:

"El capitán Cook, que partió de Plymouth en el mes de julio de 1776 a bordo de la fragata 'Resolution' y en compañía de la 'Decouverte' (Discovery), capitán Clerke, para intentar ciertos descubrimientos en las costas, islas y mares de Japón y de California, debe estar a punto de volver a Europa. Como tales empresas son de utilidad general para las naciones, la voluntad del rey es que el capitán Cook sea tratado como un comandante de una potencia neutral y aliada y que todos los capitanes de los barcos armados que encuentren a este célebre navegante le informen de las órdenes de Su Majestad en lo que a él respecta, y al mismo tiempo le hagan saber que ha de abstenerse de cualquier tipo de hostilidad".

jueves, 13 de febrero de 2014

No sólo los clicks vienen de Alemania... ¿verdad, rubiaca?












La muñeca más famosa del mundo, esa rubia que hoy cumple 55 años (me perdone por cometer la grosería de hacer pública la edad de una damisela), comparte origen germánico con los muñequitos más simpáticos de nuestra infancia. Al igual que los CLICKS, que la gente piensa que son españoles de toda la vida y fue unos avispados empresarios jugueteros españoles, al frente de la alicantina Famosa, quien decidió fabricar en España bajo licencia esos pequeños muñequitos presentados con gran éxito en el Salón de Juguete de Nüremberg en 1974.

Pero, como os decía, los clicks no fueron el primer caso de un juguete alemán exportado al resto del mundo con gran éxito. En 1953, el diario Bild-Zeitung decidió comercializar a la muñeca Lilli, basada en el personaje homónimo de cómic creado por Reinhard Beuthien que hacía las delicias de sus lectoras femeninas por el desparpajo con el que trataba a sus jefes e innumerables pretendientes. Como era de esperar, la muñeca (fotos 2-5), llamada desde entonces y con toda lógica 'Bild-Lilli', fue un éxito instantáneo, sin duda impulsado por la elegante apariencia del personaje y su hermoso y característico mechón rubio enroscado sobre el rostro, a juego con esa coleta 'marca de la casa' que hacía furor en las jovencitas de entonces.

Ruth Handler, la esposa del dueño del gigante juguetero estadounidense Mattel, durante un viaje a Alemania, descubrió en un escaparate las muñecas Bild Lilli, que, por su apariencia adulta, era todo lo contrario a lo que se consideraba un juguete para niñas. Sin embargo, al comprar una, recordó las palabras de su hija Barbara, quien siempre le decía que las muñecas americanas no le gustaban para jugar por su apariencia excesivamente infantil. En casa del herrero, cuchara de palo.

No era precisamente un juguete para niñas, aunque, para entonces, la popularidad de Lilli ya había traspasado las fronteras alemanas, alcanzando a los Estados Unidos, seguramente gracias a los soldados allí acantonados en labores de ocupación. Así que la señora Handler convenció a su marido para que comprara (dicen que por una cifra modestísima...en aquellos tiempos azarosos, la República Federal Alemana pugnaba por salir adelante de entre las ruinas y por la reconstrucción del país gracias al Plan Marshall, y no estaba para poner muchas exigencias) y en 1959 se presentó en la prestigiosa Feria Internacional del Juguete de Nueva York la adaptación de Elliot y Ruth Handler de la sexy muñeca germana a los más conservadores gustos americanos.

La muñeca (foto 1), bautizada Barbie en honor a la hija del matrimonio, fue todo un pelotazo... Con ese impresionante y entallado bañador a rayas, sus sunglasses de diseño de lo más fashion y su maletín playero, causó furor... Pero como los Handler no tenían un pelo de tontos, para evitar hacerse la competencia entre dos de sus productos y las inevitables comparaciones, decidieron clausurar la producción en Alemania de la Bild-Lilli, de la que se produjeron unos 130.000 ejemplares entre 1955 y 1964, año de su 'defunción' empresarial, y que hoy cuestan un potosí en manos de los coleccionistas.

Barbie tenía así el camino más que despejado para dominar el mundo muñequil... y ahí sigue, imperturbable en la cúspide pese a las pequeñas inquietudes que le causan algunas recién llegadas un poco desaliñadas y algo gamberras.

Qué mejor epílogo a esta historia originada, como las mejores leyendas y cuentos de hadas, en el corazón de Alemania, que recordar que los clicks se inventaron como una ingeniosa respuesta a la aguda Crisis del Petróleo provocada en octubre de 1973 por la guerra árabe-israelí del Yom Kippur... Había que hacer juguetes que divirtieran al menos lo mismo, pero empleando mucho menos plástico, que con la subida del crudo había disparado su precio hasta alcanzar cifras astronómicas, y es al visonario ingenio del gran Hans Beck, fallecido justo hace ahora cuatro años, al que tantas y tantas generaciones de ñiños y adultos de todo el mundo le debemos gratitud eterna...