lunes 6 de julio de 2009

El gallo pedro, manjar supremo de las mesas veraniegas...






















































































































































































































































Ahora que estamos en temporada de disfrutar el mejor pescado a la orilla del mar, con ese bendito aroma a mar, lonja y puerto pesquero que tanto me gusta desde mi dichosa infancia garruchera, llega el momento de la auténtica estrella de las mesas estivales, si de pescado hablamos: su majestad el Gallo Pedro o Pez de san Pedro (Zeus faber)....

Este pez marino de carne tan firme como delicada y sabrosa, ha sido consumido habitualmente en la costa levantina y mediterránea (y en el litoral cantábrico, aunque con menos repercusión) sin alcanzar la celebridad y popularidad de otros especímenes acuáticos...tal vez sea por su feo aspecto, lo delicado de su conservación, porque no es superabundante y requiere una preparación algo específica para sacarle el mejor rendimiento culinario o porque tiene casi tanta cabeza como cuerpo y puede parecer (erróneamente) poco rentable su adquisición.

Como suele suceder últimamente con aquellos manjares ictiológicos antaño disfrutados sólo por las gentes del litoral y despreciados o desconocidos por los aficionados al pescado que viven en el interior, el gallo pedro ha alcanzado recientemente una inusual relevancia en las mesas más selectas, siendo elegido como una de las materias primas predilectas de chef tan renombrados como Juan Pedro Felipe de El Chaflán, Sergi Arola, Iñaki Oyarbide o Abraham García de Viridiana, entre otros. Aunque su carne permite preparaciones muy similares a las del mero, estofado, a la plancha o al horno, como realmente está delicioso, es como se sirve en Garrucha y el resto de la costa almeriense: en dos preparaciones: la cabeza frita rebozada y el cuerpo en rodajistas a la plancha; muy similar a como se presenta en el restaurante José María Los Churrascos de El Algar (foto 14). Así, la cabeza y sus huesos se convierten en un sabroso y crujiente manjar, que contrasta con la firmeza y jugosidad de los lomos.

No es, por tanto, sorprendente, que sea uno de los platos más de moda en capitales de la restauración patria tan exigentes como Madrid, Barcelona o San Sebastián... Precisamente este simpático y voraz pez, terror de sardinas, boquerones y crustáceos tan sabrosos o más que las gambas y quisiquillas; llamado gall de Sant Pere en catalán, es conocido en aguas cantábricas como San Martín, martiña en euskera y sanmartiño en gallego, debido a que está en su mejor momento culinario en torno al mes de noviembre, en cuyo día 11 se celebra la festividad del susodicho San Martín de Tours, patrón de Francia y Hungría y de no pocas ciudades, de los soldados y tejedores (aunque los ortodoxos lo festejan el 25 de octubre...) y época idónea para la matanza del cerdo ('a cada idem le llega su san martín', que reza la sabiduría popular...).. Curiosísimo lo de este sabroso pez asociado desde antiguo a dos santos diferentes y por motivos tan distintos... y toda una rareza también por ser uno de los pocos peces planos del mundo que tiene cada ojo a un lado de la cabeza, cuando lo habitual en los peces de su configuración física es que tengan ambos en un mismo lado.

El nombre en castellano y en buena parte del resto de lenguas occidentales http://www.maestropescador.com/Fichas_peces/pez_sanpedro/Pez_SanPedro.html está relacionado con una bonita tradición asociada a uno de los pasajes del Evangelio de san Mateo, en concreto en los versículos 24 a 27 del Capítulo 17:

24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?» 25 Dice él: «Sí.» Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?»26 Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos.27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás una estátera. Tómala y dásela por mí y por ti.»

O sea, que para pagar el tributo anual al templo, Jesús obró un milagro de la mano de su fiel Pedro, que pescó un pez (con volantín, y no con red, como solía ser habitual) un pez en el Lago Tiberíades o Mar de Galilea (actualmente Yam [mar en hebreo] Kinneret, llamado en tiempos bíblicos Chinnereth; Gennesar or Gennesaritis, según la versión helenística de ese irrepetible judío llamado Flavio Josefo, o Tarichaeae para Plinio, palabra que en griego significa 'lugar donde se salan los peces', nombre que hace referencia a la localidad conocida también en la época como Magdala, famosa por sus 'sardinas saladas del Tiberíades' y por ser la patria chica de una de las mujeres más influyentes, conocidas y veneradas de la historia). Pescado del que posteriormente extrajo la necesaria moneda de plata que tan ladinamente reclamaban a su Maestro los funcionarios del templo...

Acción ésta de Pedro que justifica no sólo el nombre que la tradición cristiana atribuye al pez, sino también las dos manchas oscuras en forma circular que lleva en cada costado... que serían la huella dactilar de los dedos con los que el apóstol habría sujetado al pez para extraerle la moneda... aunque, en realidad, esas grandes motas redondas negras que luce en cada costado tienen un origen algo menos 'milagrero' y no serían más que dos grandes ojos falsos con los que asustar y espantar a posibles depredadores, según los zoólogos...
En cuanto a la citada didracma (fotos 5 y 6) o doble dracma, era una moneda de plata usada por los griegos, también llamada posteriormente 'estátera' (curiosamente, en el mismo pasaje evangélico conviven las dos denominaciones, la más arcaica y la contemporánea, pero ambas monedas son la misma), cuyo valor era medio siclo, justo el tributo que había que pagar al templo anualmente (así pues, 4 dracmas= 2 didracmas=1 siclo). A semejanza de la didracma, los romanos encargaron a algunas ciudades de la Magna Grecia la acuñación de sus primeras monedas de plata, a comienzos del siglo III a.C., y luego las acuñarían ellos mismos, tal vez desde mediados de ese siglo. La didracma, en circulación de 280 a 211 a.C., sirvió de precedente para la acuñación romana del denario de plata, a finales del siglo III. a.C., algo más ligero de peso. El siclo o shékel en hebreo (de 9 a 17 gramos de peso, generalmente de plata y más inusualmente de oro) , es el nombre que también recibe la moneda en curso del moderno Estado de Israel, que en 1980 reemplazó a la libra. Tras la reforma monetaria de 1985, el siclo cedió su lugar al Nuevo Siclo Israelí (NIS)... pero sigo sin soportar ese snobismo patético y penoso de la gente ignorante que va por ahí diciendo shékel a diestro y siniestro, aunque luego no digan pound y sí libra o krona en lugar de corona al viajar a Estocolmo...

Es en el Tratado de Shekalim del Talmud de Jerusalén donde se hace referencia a este impuesto para el templo cuyo pago exigían a Jesús sus enemigos de la jerarquía eclesiástica. Había que pagarlo el día 15 del mes de Adar (último del calendario religioso hebreo), más o menos un mes antes de la Pascua Judía o Pesaj, y de comer el pan ázimo o matzá http://es.wikipedia.org/wiki/Pan_ácimo asociado a la misma. Teniendo en cuenta que ésta se iniciaba el 14 del mes de Nisán (primero del año), es decir, en torno al mes de abril o marzo, el incidente del pescado milagro del llamado Pez de san Pedro habría tenido lugar entre finales de febrero y principios de marzo, cuando las aguas del Tiberíades comienzan a estar más templadas después de los fríos invernales...

Resulta también muy curiosa la justificación religiosa y simbólica de por qué se ha de pagar sólo medio siclo en lugar de uno entero, y es que en la religión hebrea se interpreta que cada individuo está incompleto si vive al mergen de su comunidad, si no se integra en la misma. Por eso, cada persona represnetaría metafóricamente un medio siclo, y en cuanto parte integrante de su comunidad, pasaría a ser considerada un siclo entero...

Sin embargo, en toda esta historia tan apasionante en la que se combinan placer gastronómico, zoología, tradición popular, milagros y religión... hay algo que, cuando menos, chirría... un aspecto que no termina de encajar.... si el gallo pedro es una especie marina... ¿cómo es posible que fuera pescado por san Pedro apóstol en un gran lago de agua dulce que eso y no otra cosa es en realidad el mar de Galilea? Aunque es posible que Iker Jiménez hiciera de esta cuestión el argumento de ciento veinte de sus programas radiotelevisivos, la explicación no es otra que la de atribuir a un pez que cumple alguna de las características que se ajustan al milagro (fundamentalmente la presencia en su lomo de las dos grandes manchas oscuras y su innegable aspecto de pez exótico, tan diferente del resto, un verdadero Rossy de Palma de aguas oceánicas), la participación en el mismo....

A pesar de su nombre, el Mar de Galilea, la principal fuente de agua dulce de Israel, es un inmenso lago de 172 km2, de 21 km de largo por 13 km de ancho y 51 km de perímetro toal, situado a unos 210 metros debajo del nivel del mar (el lago de agua potable más bajo del mundo, sólo superado por el inaprovechable, salvo por sus sales de alta demanda cosmética, Mar Muerto), con una temperatura de sus aguas que oscila entre los 14 y los 28º C y una profundidad máxima de 42 m y media de unos 25 m, sometido a estaciones más secas en algunas de sus zonas más bajas y lagunas adyacentes... Está atravesado por el río Jordán, que lo alimenta por el norte y que también desemboca del gran lago por el sur. Su actual nombre hebreo se debe a su forma, que recuerda al kinnor, el arpa o lira portátil con la que en el período bíblico de los Reyes se acompañaban los principales cánticos religiosos. Lo de Tiberíades hace refrencia a la ciudad del mismo nombre fue construida en el 20 d. C. por Herodes Antipas en honor al emperador Tiberio, y que pronto se convirtió en la capital de su reino en Galilea, en lugar de Séforis. Gracias a las actuales obras hidráulicas realizadas por las autoridades israelíes y otras anteriores, como la presa de Degania (1932), en la temporada de mayores aportes hídricos, que es la invernal, las aguas del Mar de Galilea gozan de una altura de más de 1 m de agua con respecto a la alcanzada en la época de Jesucristo, dejando sumergidos algunos de los puertos y asentamientos humanos del siglo I d. C. No es de extrañar que el Hijo de Dios eligiera este paradisíaco entorno como residencia (en Cafarnaúm, hoy un asentamiento en ruinas) y para realizar algunos de sus más conocidos milagros, como el de la multiplicación de los panes y los peces, en la cercana Tabgha, o para reclutar a cuatro de sus discípulos (la dos parejas de hermanos que integran Simón/Pedro y Andrés, y los dos hijos de Zebedeo, Juan y Jacobo, más conocido éste como Santiago el Mayor) entre las adustas y esforzadas gentes del lugar, dedicadas fundamentalmente a la pesca...

Entonces pocos judíos eran pescadores de profesión; de hecho, como leemos en la Biblia, sólo había en su lengua una misma palabra para designar genéricamente a todos los peces, poco habituales entonces en las mesas de los hebreos (el marisco no lo prueban, como tampoco los deliciosos congrios, peces espada, congrios y anguilas o los tiburones y rayas, ya que sólo consumen aquellos peces que posean a la vez escamas y aletas), salvo notables excepciones, como ocurría con ciertas especies muy apreciadas. Los pescadores llevaban una dura existencia, trabajando todo el año sin descanso, emplenado en sus labores redes (paraderas o fijas como el trasmallo, de cerco y de copo), arpones, nasas y artes con sedal y anzuelo. Según Flavio Josefo, en el siglo I d. C. faenaban en las aguas del lago Tiberíades/Mar de Galilea unas 230 barcas de pesca, destacando la incipiente industria de salazones desarrollada en sus orillas, como la de Magdala (Migdan Nunaya, "el bastión de los peces") y sus afamadas 'sardinas' y pequeños puertos pesqueros como Bethsaida ("la casa de la pesca"), patria chica de Simón y Andrés. Ya sabemos a qué se dedicarían los familiares y vecinos de la Magdalena y en qué ambiente de clase media baja se crió (los pescadores solían ser dueños de sus barcas y artes de pesca, y constituían un grupo social con unas condiciones de vida menos duras que los campesinos y pastores). Buena parte de ese pescado encontraba salida en Jerusalén, donde era muy demandado. A principios del siglo XX se extraía cada año del Mar de Galilea una media de 300 toneladas anuales en capturas... y aunque entonces se pensaba que eran demasiadas y que se corría el riesgo de incurrir en una sobreexplotación de los recursos naturales, actualmente se extran unas 2.000 toneladas de media y se considera una cantidad perfectamente sostenible...

Entre las cinco especies principales de peces que moran en el inmenso lago, una veintena de ellas comercializables, las más comunes son los siluros o peces gato (Clarias lazera http://www.ag.auburn.edu/fish/image_gallery/data/media/11/IMG0131.jpg ; no comestibles para los judíos, según las prohibiciones recogidas en el Levítico dada su ausencia de escamas y su piel tan similar a la de las serpientes, y los peces más grandes de todo el lago, llegando a alcanzar los 11 kg y 1'20 m de longitud); tres especies de biny o barbo (Barbus barbus http://dic.academic.ru/pictures/enwiki/66/Barbus_barbus.jpg, Barbus canis http://www.israquarium.co.il/FishPhoto/Barbus%20canis.jpg y Barbus longiceps http://www.rybafish.umclidet.com/usa4i/Barbus%20longiceps2.jpg) , muy estimados por los judíos por su sabor; las famosas y apreciadas 'sardinas de Kinnereth' (Mirogrex terrae sanctae http://www.rybafish.umclidet.com/sardinka/sardin_2.jpg ) que suponen la mitad de total de capturas anuales y son las involuntarias protagonistas del Milagro de los Panes y los Peces del que se beneficiaron unas 5.000 personas y que, como resulta lógico, no es una sardina propiamente dicha, sino una especie de ciprínido de agua dulce, la de la primera foto del post, así como tres especies introducidas en el pasado por el hombre, como la carpa dorada (Carassius auratus http://aquafish.iespana.es/images/peces/dulce_fria/otros/f-carpa_dorada.jpg ) y la carpa común o europea (Cyprinus carpio http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/26/Cyprinus_carpio_2008_G1.jpg ), que apenas se pescan, el mújol común o pardete (Mugil cephalus http://investigacion.izt.uam.mx/ocl/Peces/Fotos/Mugil%20cephalus%20(G-P).jpg) y la carpa plateada (Hypophthalmichthys molitrix http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Hypophthalmichthys_molitrix_adult.jpg).

Pero, y aquí viene lo más curioso y llamativo (aunque era de esperar, en una tierra tan dada a los hechos legendarios, los milagros y los hechos inexplicables), el Mar de Galilea tiene su propio Pez de San Pedro, autóctono, y que constituye una cita gastronómica obligada para los miles de visitantes que cada año visitan el Lago Tiberíades (fotos 2,3 y 4). Estos peces, que obviamente nada tienen que ver con nuestro aplastado compatriota, pertenecen a dos especies hermanas, el Sarotherodon galileus http://www.israquarium.co.il/FishPhoto/Sarotherodon%20galilaeus%20galilaeus.jpg y el Sarotherodon aureus http://www.zoetecnocampo.com/Documentos/tilapia/or_aurea.jpg , de la familia de las tilapias, el pez de agua dulce africano que ya comían los antiguos egipcios parecido en su fisionomía a una dorada salvaje y que, tras el salmón, es el segundo especimen acuático más producido en las piscifactorías de todo el mundo, y su pariente la Tristramella sacra http://www.israquarium.co.il/FishPhoto/Tristramella%20sacra.jpg , especie endémica del Mar de Galilea que se considera prácticamente extinguida desde 1990, en que se avistaron los últimos ejemplares. Todos se conocen popularmente en la zona como Pez de San Pedro, y, aun a riesgo de no haber probado sus sabrosas mollicas, que recuerdan en su aspecto a las de los sargos, dudo mucho que superen a las de nuestro feuno y entrañable Zeus faber mediterráneo... aunque es probable que fueran estas las especies supuestamente protagonistas del milagro del santo apóstol y la moneda... las sardinillas lacustres, acostumbradas a alimentarse de plancton, no daban para tanto con sus párvulas mandibulitas, mientras que la Trastramella, acostumbrada a guardar a sus crías en la boca una vez eclosionadas de sus huevos, encajaba perfectamente con ese papel... aunque careciera de los simpáticos círculos negros en los costados de nuestro voraz sanmartiño.


A las tilapias o 'peces de San Pedro' del Mar de Glailea, se las llama tradicionalmente musth ('peine' en árabe) en esa zona de Oriente Medio, debido a que las cinco especies de tilapia allí presentes tienen un lomo dorsal arqueado que, junto a las espinas que coronan esa zona, recuerdan a ese práctico instrumento de belleza capilar.

Pero no cesan las sorpresas relacionadas con el gallo pedro y todos los pasajes históricos en los que ha estado presente como pieza clave en la gastronomía y usos religiosos del lugar, o generador de fascinantes leyendas.... como la acontecida en Londres a las cinco de la tarde del 5 de mayo de 1848, cuando, por uno de esos fenómenos atmosféricos tan difíciles de imaginar y aún más de explicar http://es.wikipedia.org/wiki/Lluvia_de_animales , la ciudad fue el escenario de una inusual lluvia de peces plateados cuya epsecie nadie parecía reconocer. Charles Fort, el experto recopilador de increíbles casos lluvias de seres y objetos inusuales (NO OS PERDÁIS ESTE MARAVILLOSO ENLACE http://www.tutiempo.net/silvia_larocca/Curiosidades/lluvias_extranas.htm ) relata lo siguiente: "El cielo estaba apacible sobre la ciudad de Londres. De pronto sin previo aviso, comenzó a soplar un fuerte vendaval que hizo volar a toldos y sombreros. El sol se apagó y una oscuridad densa se desplomó sobre la ciudad. Apenas se podía ver a dos pasos. A partir de ese momento comenzó a caer desde lo alto un copioso chubasco de agua y peces. Durante casi 1 hora cayeron miles y miles de pequeños peces de una 15 cm de largo, de color plateado y grandes aletas. Examinados por los expertos no pudieron ser reconocidos. Se enviaron muestras a todas las Universidades de Inglaterra y ninguna pudo decir de que especie eran esos peces. Finalmente, una comunicación llegada desde El Cairo y firmada por el decano de la facultad de ciencias naturales de esa ciudad informó que esos peces correspondían a una especie de agua dulce que prolifera en el Mar de Galilea. No se pudo explicar cómo habían caído sobre Londres esos peces que los palestinos llaman Pez de San Pedro". INSUPERABLE...
Ya que hablamos de aspectos curiosos relacionados con el Lago Tiberíades, no estaría de más señalar que entre los orígenes de su nombre hebreo, hay estudiosos que también lo atribuyen a la abundancia en sus inmediaciones de los arbustos que producen el fruto llamado kinnara (Ziziphus spina-christi), del que supuestamente derivaría Yam Kinneret... La kinnara, que puede parecernos a los murcianicos un fruto muy exótico, debe su singular nombre científico al hecho de estar considerado el arbusto con cuyas ramas se confeccionó la corona de espinas del Mesías. Paradójicamente, sus frutos no sólo son muy apreciados y consumidos en la Región de Murcia, sino que es una especie muy popular y abundante, que en otros lugares del país es conocida por su denominación medieval, azufaifo o azufalfa, pero que en Paparajoteland llamanos jinjolero, como jínjoles son para nosostros sus refrescantes frutos, tan habituales en nuestras mesas... Resulta fascinante la singular trama que une en una misma red a nuestro sabroso gallo Pedro con el siclo de plata hebreo, las tilapias del Yam Kinneret, la corona de espinas de Cristo, los jínjoles, las sardinas del Lago Tiberíades o el Milagro de los Panes y los Peces...
Otro aspecto curioso que atañe a los siclos de plata que entonces se empleaban en Israel para pagar el tributo del telmplo atañe a la prohibición mosaica recogida en la Torah de no representar imágenes. Si os fijáis en las fotos del principio del post, lo habitual era que los siclos tuvieran un rostro en el anverso (el del soberano griego, emperador romano, divinidad o héroe de turno)... por contra, los siclos acuñados en tierra judía llevaban por ambas caras motivos florales o algún objeto, como copas, cálices, etc... A la hora de pagar el tributo, en el Templo de Jerusalén trabajaban unos cambistas que 'reciclaban' de acuerdo a las leyes de Moisés esos siclos traídos en su peregrinar a la Ciudad Santa por los judíos que vivían en el exterior o por quienes sólo tenían acceso a siclos de procedencia griega o extranjera... de hecho, los acuñados en Tiro eran tan apreciados que una de esas monedas, en la práctica, equivalía a dos siclos israelíes, el doble de su valor...
Pero, si el gallo pedro me parece el rey indiscutible de las mesas veraniegas, no menos loas se merece el auténtico príncipe del variopinto reino culinario que conforman nuestros nuestros fogones, el delicioso galán http://frutosdelmar.blogspot.com/2008/09/raor.html , tan precioso (penúltima foto) por fuera como sabroso y delicado en su textura por dentro... y esa piel crujiente... qué os voy a contar que no sepáis ya... http://horapensar.blogspot.com/2008/09/pesquera-de-galanes.html
Soberano indiscutible de las mesas baleares, donde es conocido como raor, el galán o lorito forma parte de la carta de los restauradores más prestigiosos, como ocurre en el madrileño 'Gastro' del conocido Sergi Arola, que ofrece a sus clientes esta deliciosa receta en su carta de temporada, aunque como realmente esté mejor este manjar con aletas sea simplemente fritico, con su crujiente piel y todo (última foto): "Lorito 'Raó' semi-escabechado, terrina de ajetes tiernos, rabanitos y cremoso de algas".
Verano de gallos pedro, galanes.... y jínjoles.... Hay quién dé más?????
(Este post se lo dedico a mi hermano, que bien que le gusta el gallo peter 'made in Garrucha')

miércoles 1 de julio de 2009

GMC 10: 'Ran' o la magistral lección shakespeariana del inigualable Kurosawa






































































































































































































































































































































Recuerdo como si fuera ayer el estreno, un viernes 17 de enero de 1986, en la gran sala Centrofama 1. Como de costumbre, había optado por ir al primer pase, el de las cinco de la tarde, para asistir al debut de la película de turno en las pantallas del mundo cuando menos gente solía acudir... para mí, ir al cine en finde semana a partir de las siete y media de la tarde me parecía una auténtica osadía masificada y estresante... Muy sorprendentemente, también éramos sólo cinco las personas repartidas por las cuatro esquinas de tan inmenso espacio abarrotado de desérticas butacas... Para mí resultaba toda una sorpresa tras haber quedado subyugado por las escasas imágenes que había podido ver en la televisón sobre el filme a punto de estrenarse. Eran tiempos en que programas como 'De película' (versión actualizada y technicolor de la neralbina 'Revista de cine') o 'La noche del cine español' en TVE y 'Polvo de estrellas' en Antena 3 Radio te tenían al tanto y en ascuas sobre todo lo que acontecía en el mundillo del celuloide. Y entre lo mucho y bueno de ese invierno ochentero en el que yo desarrollaba mis estudios de COU, no habría, ni de lejos, nada comparable a esa prodigiosa e inclasificable obra maestra que es 'RAN' http://www.youtube.com/watch?v=C58jxwu9vNQ del maestro Akira Kurosawa, la película que sintetiza y condensa en unas dos horas lo mejor de la fabulosa filmografía del genial japonés. Y eso que ese año arraso una de mis diez películas favoritas de siempre, como 'Memorias de África', acompañada por otras tan respetables como 'El honor de los Prizzi', 'El color púrpura' o 'Único testigo'. Casi nada, uffff.... y más comparado con la actual falta de ideas que tanto lastra y castra a las mentes jolivudienses....

Un brutal espectáculo visual, auténtico choque para los sentidos y los sentimientos, en el que tanto la música como los silencios desempeñan un papel tan fundamental como arrollador. Eso y nada más que eso es 'Ran' (caos, en japonés... nunca un título estuvo más justificado). Cuatro nominaciones al oscar: mejor director, fotografía, dirección artística y vestuario, éste último merecidísimamente ganado por Emi Wada http://www.youtube.com/watch?v=GAxQ6hcuGHM. Y si no consiguió también el de mejor película en habla no inglesa fue por el boicot de la industria fílmica japonesa a Kurosawa, que impidió a 'Ran' el poder representar a su país, tirando por la borda, por causa de fobias personales, un clarísimo triunfo que todo el mundo daba por hecho.

La historia, inicialmente concebida por el añoso Akira como una adaptación de viejas leyendas feudales japonesas, acabó siendo la adaptación libre del 'Rey Lear' de Shakespeare, aderezado con otros interesantes elementos e influencias. Básicamente, y de acuerdo con la obra del genio de Stratford Upon Avon, Kurosawa nos cuenta el drama provocado por un todopoderoso señor de la guerra que, debido a su avanzada edad, decide dividir aún en vida su reino entre sus 3 hijos, dandoles a cada uno un castillo y una parte de sus tierras. Mientras los 2 hijos mayores están contentos de esa decisión, el mas joven no lo aprueba, porque conoce los perniciosos efectos que pueden generar la envidia y la codicia, y prevee que tarde o temprano esto desembocará en una guerra entre hermanos, por lo que es oficialmente repudiado por sus palabras y cae en desgracia ante los ojos de su padre, del que, hasta ese momento, había sido el ojo derecho.

Pero 'Ran', va más allá, y nos presenta, en relación con todo lo anterior, la historia de una venganza, el terrible desquite de una mujer que, aun recordando en muchos aspectos a la sangrienta Lady Macbeth, sin embargo no actúa movida por codicia o ambición, sino por una irrefrenable (y justificada) sed de revancha espada en mano. Una implacable dama Kaede magistralmente interpretada por ese pedazo de actriz que es Mieko Harada (tenéis que ver este enlace!!!) http://www.youtube.com/watch?v=gqIDYyjXkbQ . No era la primera aproximación de 'El Emperador' (así llamaban en la industria cinematográfica japonesa a este director hijo de militar y descendiente de samurais), como ya demostró brillantemente con 'Trono de sangre' http://www.youtube.com/watch?v=2-72oaAS9hc , adaptación de la mencionada 'Macbeth'...

La película arranca de manera espectacular con una cacería de jabalíes en la que toman parte el gran señor Hidetora Ichimonji, sus tres hijos y el suegro de su vástago menor, entre otros invitados. Durante la jornada cinegética, Hidetora sufre un desvanecimiento, que lo deja bastante afectado... Un achaque propio de su avanzada edad, pero que constituye asimismo el primer signo de debilidad en público jamás demostrado por el hasta entonces temido guerrero. Por el contexto de las conversaciones, se deduce que Hidetora ha sido en sus años mozos un ser sin escrúpulos que ha acrecentado su inmenso poder y numerosas conquistas mediante sangrientos asaltos y crueles masacres que se han llevado por delante la vida de muchos inocentes. Entre los afectados están sus propios vecinos (uno de ellos, su consuegro), los principales afectados por la voracidad de Hidetora, al que rinden pleitesía con un servilismo humillante y cobarde temerosos del inmenso poder del gran señor.

Por eso todos se asombran de este primer síntoma de debilidad del viejo caudillo, empezando por sus hijos. Es entonces, recién repuesto de su desvanecimiento, cuando Hidetora tumo la decisión que cambiará para siempre el futuro de su clan... Sorpresivamente anuncia que dividirá sus posesiones entre sus tres hijos, Taro, Jiro y Saburo, de mayor a menor importancia según la edad de cada uno, entregando su propio castillo y lo más selecto de sus tropas a su primogénito... Es entonces cuando el pequeño, Saburo, protesta, conocedor de las miserias del alma humana y del carácter de sus hermanos, dominado por la ambición y el ansia de poder que han heredado de su mismo padre.

Hidetora le replica con un símil sobre la fortaleza del clan siempre que permanezcan los tres unidos: "es fácil partir una sola flecha, pero imposible partir un haz de flechas". Tras demostrarle que está equivocado y ridiculizarle ante todos los presentes, el joven Saburo, considerado hasta ese momento un vanidoso tarambana y el hijo favorito de los tres, parte hacia el injusto destierro al que le ha condenado su padre...

Pronto comienzan los problemas, y el hijo mayor, Taro, instigado por su mujer, la odiosa y odiada dama Kaede, decide que ya que él es ahora el jefe del clan, su padre tiene que mostrarle obediencia, reprimir el comportamiento de los pocos samuráis que conforman su guardia y reducir el tamaño de su séquito a la mínima expresión. Ante tamaña ofensa, y tras algunos desagradables incidentes saldados con muertes, un ofendido Hidetora abandona el primer castillo rumbo al de su segundo hijo, que, sorpresivamente, se alía con su hermano mayor y también se niega a alojar a su padre. Ante tamaña muestra de ingratitud, Hidetora comienza a ser consciente no sólo de que Saburo tenía razón en todo lo que había profetizado, sino también en lo hijos de mala madre que había criado (a su imagen y semejanza) y del mucho mal que había causado a lo largo de su vida. Todavía peor, una vez que su poder parece haberse esfumado, comienzan a ser asesinados los personajes de su círculo más cercano, en una aterradora sucesión de crímenes promovidos por Taro y Jiro, que no hacen sino provocar la demencia de un Hidetora que no cesa de lamentar su decisión de repartir su poder entre sus hijos.

La soledad del antiguo patriarca del clan quedaba en evidencia al estar acompañado sólo por su bufón, Kyoami, que no deja de mortificarle, y un diminuto séquito de leales. Es entonces, cuando toda esperanza está perdida, que le anuncian que Saburo no le guarda rencor y no sólo le ofrece sus posesiones sino que está en camino con sus tropas para protegerle. Mientras espera la llegada de su hijo menor, alojado en uno de sus antiguos castillos, Hidetora contempla horrorizado como Taro y Jiro unen sus fuerzas para acabar con él, con quien tanto les ha dado, al tiempo que los conspiradores envían una legión de arcabuceros para asesinar a Saburo en el caso de que este decida volver de su exilio en casa de su suegro, uno de los señores vecinos antaño sometido a la fuerza por Hidetora... Impactante resultan entonces las tomas del asalto del castillo, donde es brutalmente masacrada la exigua guardia personal del anciano guerrero, desbordada por miles de enemigos mientras que sus pocos hombres son atravesados por centenares de flechas y balazos... mientras, las mujeres del séquito de Hidetora se suicidan para no caer en manos del enemigo o detienen con sus cuerpos las balas de arcabuz dirigidas a acabar con la vida de su amo.... espeluznantes imágenes entre el fuego de los incendios y el humo de la pólvora negra....

Sin embargo, inesperadamente, un misterioso tirador oculto abate de un disparo por la espalda a Taro, cuando este celebra ya su triunfo sobre su padre. Una tragedia a la que se suma el estado de senil locura en el que cada vez más se ve envuelto Hidetora, con escasos períodos de lucidez... Es entonces cuando la razón de tanta desgracia se hace presente al espectador... todo obedece a las maquinaciones de la dama Kaede, obsesionada desde hace años por vengar a su familia y a sí misma de las acciones cometidas contra ellos por Hidetora: siendo apenas una niña, el señor Ichimonji tomó al asalto el castillo de sus padres, y, tras asesinar toda su familia, la entregó como esposa a su hijo mayor... ahora, su desquite estaba en marcha...para ello, no había dudado en compartir lecho con Jiro, el hermano menor de su esposo, y sembrar la cizaña entre ellos dos y hacer que se unieran ambos contra Hidetora y para matar a Saburo... Los hombres de Jiro, sabedores de que en esta perversa mujer está la verdadera causa de la evidente ruina y autodestrucción del clan Ichimonji, la decapitan de un tajo, en otra escena no menos impactante... pero Kaede ha hecho bien las cosas... mientras las tropas de Saburo, apoyadas por las de su suegro, asaltan el castillo de Jiro, los asesinos enviados a matar al menor de los tres hermanos cumplen con su objetivo y matan a tiros a Saburo justo cuando éste acaba de reencontrarse con su padre...

Es entonces cuando los ejércitos de los vecinos, hasta entonces sojuzgados por Hidetora, deciden atacar los tambaleantes restos del imperio de los Ichimonji y lanzan imparables sus tropas encabezadas por sus blancos estandartes para borrar de la faz de la tierra a tan odiado clan, aparentemente indestructible apenas unas semanas antes... "Señor, acabó todo. Preparaos para morir. Yo, Kurogane, os seguiré hasta el fin", le advierte a un desconcertado Jiro su más fiel guerrero ante sus últimos leales, frente el decapitado cadáver de su cuñada (y amante) Kaede, mientras que, no lejos de allí, Hidetora, ya totalmente loco ante el indominable caos -el RAN- que le envuelve, se abraza al cuerpo inánime del único hijo que le quiso alguna vez, su adorado Saburo, en compañía del bufón Kyoami y pone fin a tanto dolor con su muerte.... http://www.youtube.com/watch?v=sM886y5zEI8

De la grandeza de este espectáculo http://www.youtube.com/watch?v=AbbfDntoRRk , de su hondura moral y humana, del cinismo y desprecio que desprende hacia la condición humana, da buen ejemplo una de las frases pronunciadas por uno de los personajes del filme: "El hombre es el unico animal que nace llorando y que muere cuando ya ha llorado lo suficiente".

Pero 'Ran' es mucho más que una mera traslación de los dramas shakespearianos al Japón de los samurais, o que la historia de una amarga vendetta... Constituye una reflexión intemporal, enfocada a reflejar, de una manera metafórica, la condición humana.... y por eso está cargada de simbolismos... como cuando a Kaede la provocan sus enemigos enviándole una escultura con forma de cabeza de zorra envuelta en un paño.... o como sucede con los nombres de los tres hermanos Ichimonji: Taro (literalmente, "el chico mayor"), Jiro ("el segundo hijo") y Saburo ("el hijo pequeño"), o el hecho de que cada uno vista siempre de un único color que no cambia en toda la película: amarillo, rojo y azul celeste, respectivamente. Y para facilitar aún más la identificación, sus tropas, además de su color, llevan en sus entandartes una raya o una flor acorde con su orden en la familia: una Taro, dos Jiro, y tres Saburo....

'Ran' resulta grandiosa por el titánico esfuerzo de producción, que exigió el empleo de más de 1.400 extras con sus armaduras, y varios centenares de jinetes (muchos de los caballos empleados procedían de Estados Unidos...). El castillo que arde en la película, construido ex profeso para el filme, fue incendiado en una única toma, y no hubo efectos visuales ni digitales... todo fue de lo más auténtico...

Como ensayo de tan colosal obra, Kurosawa había rodado en 1980 (con patrocinio de Francis Ford Coppola y de George Lucas, dos de los directores a los que más influyó al inicio de sus carreras http://www.youtube.com/watch?v=--BVUTOrYP8 ) otro peliculón monumental, 'Kagemusha' (en japonés, "el doble", aquí subtitulada burdamente 'La sombra del guerrero') en la que relata de manera impactante la popular 'leyenda urbana' que circulaba por Japón acerca de la muerte de uno de sus personajes históricos más relevantes, el gran conquistador Takeda Shingen, cuyo fallecimiento a manos de un francotirador enemigo habría sido encubierta con el uso de un doble clavadito a él físicamente... Una maravilla que fue galardonada con la Palma de Oro del Festival de Cannes (premio que compartió con 'All that jazz' de Bob Fosse) .... y de la que se volverá a hablar en este blog....

Si 'Kagemusha' supuso un estupendo ensayo previo en forma de película a su gran narración épica, el propio Kurosawa se pasó más de una década realizando dibujos de los personajes y de las escenas, plano a plano, de cómo quería que fuese su película... dibujos que fueron publicados tras el estreno del filme, y que, a la hora de rodar, tuvieron una inesperada utilidad, ya que Kurosawa, afectado por unos graves problemas de visión, estaba ya prácticamente ciego, y sus ayudantes emplearon este colorista story-board como referencia a la hora de rodar loas diferentes escenas....

Que el maestro Akira era un tipo especial y que esta película estaba llamada a ser el epítome de toda su carrera lo demuestra el hecho de que, aunque su mujer Yoko (con la que se había casado a finales de la Segunda Guerra Mundial) falleció durante el rodaje, Kurosawa apenas paró un día para enterrarla y al siguiente reanudó el trabajo....

Toda una leyenda del cine, cuya benéfica influencia sobre otros realizadores es aún palpable... Y es que, cada vez que uno disfruta con los dos avariciosos, torpones y cobardicas campesinos de 'La Fortaleza escondida', Tahei y Matashichi http://www.youtube.com/watch?v=eILecDtO1jc , resulta imposible no acordarse de los igualmente simpáticos y peculiares C3-P0 y R2-D2... http://www.youtube.com/watch?v=PBOweQSEW7w


Durante bastantes años, una de las paredes de mi habitación estuvo cubierta por el gran póster de 'Ran' en el que aparecen cargando a caballo los samurai, con el torso del perverso y ambicioso Jiro en primer plano. Aunque haya destripado la película, espero que os animéis a verla... es verdaderamente impresionante...

miércoles 24 de junio de 2009

Hoy es 25 de junio...



















































































































































































































































































































































































Tenía ya una herida en el antebrazo derecho y un balazo en el costado izquierdo cerca del corazón, pero fue el tiro que recibió en esa parte de la cabeza el que terminó con él y descarta la muy extendida tesis de un probable suicidio. Frente a lo épicamente inmortalizado en la leyenda, no fue uno de los últimos en morir. Tampoco de los primeros. Antes de perecer, aún quedaban en pie unos 40 hombres y él había disparado al menos 17 cartuchos con su carabina Remington y algunos tiros de pistola, todo en vano. Bastantes más de los que pudieron efectuar muchos de sus hombres. Con él moría una de las grandes esperanzas del Partido Demócrata por hacerse con la Presidencia del país. En el Little Big Horn no sólo cayeron un buen puñado de militares estadounidenses, sino que también, como sucedió con otros hipotéticos candidatos a hacer historia en la Casa Blanca, como Joe Kennedy durante la Segunda Guerra Mundial, desaparecía uno de esos personajes llamados a provocar revolucionarios cambios que, finalmente, languidecerían olvidados en el repleto cajón de las utopías.

Al teniente coronel George Armstrong Custer, paradójicamente un defensor de los indios en muchos aspectos y contrario a las prácticas abusivas contra ellos, que popularmente le conocían como 'Cabellera Rubia' (Tsêhe'êsta'éhe, 'cabellos largos' para los cheyenne), seguramente le mató su ambición política, su tradicionalmente desmedida autoconfianza en sus posibilidades, el subestimar al enemigo, probablemente por unos malos informes previos de inteligencia, y, cómo no... ese factor a veces tan nimio, otras tan decisivo, como es en la guerra el 'error de cálculo'... el siempre presente maldito 'error de cálculo' y sus catastróficas consecuencias.... Su formación política iba a escoger a sus candidatos a la Presidencia del país durante la celebración misma del primer centenario de la nación, el 4 de julio de 1776... así que apenas contaba con 10 días para obtener y rentabilizar un triunfo, a buen seguro decisivo, y hacerse con la nominación entre las aclamaciones de sus partidarios....

¡Ah, las prisas!... Esas mismas que le llevaron a dividir contra toda lógica las fuerzas de su regimiento, el legendario Séptimo de Caballería, en tres columnas... las prisas que le hicieron renunciar a llevar consigo unas ametralladoras Gatling que, bien es cierto, le retrasarían, pero que le habrían salvado la vida a él y a los hombres a su cargo, segando, en cambio, como guadañas la de sus emplumados enemigos. Había que acabar con esa peligrosa reunión de indios hostiles a las orillas de dos pequeños ríos de Montana... seguramente el mayor campamento nativo jamás reunido, con cerca de 1.000 tiendas que acogían a entre 6.000 y 9.000 indios de todas las edades, y de las naciones lakota (sioux) en sus tribus hunkpapa, minneconjou, sans arc, oglala y brulé; sihasapa (pies negros) y cheyenne, unos 1.800 de ellos guerreros, con tan solo 5 arapaho, liderados éstos por el belicoso Waterman, y que contaban en sus filas con bravos y jefes tan legendarios como los lakota Crazy Horse, Gall, Red Horse, Standing Bear, Amos Bad Heart Bull, Fool Bull, Rain in the Face, Short Bull, He Dog, One Bull (sobrino e hijo adoptivo del más grande y sabio de todos, Sitting Bull), No Two Horns, Black Elk, Crow King, el medio arikara-medio cheyenne White Elk, los cheyenne Wooden Leg, Two Moon, Scabby, Little Bird, Crazy Head, Lame White Man, Sun Bear, Young Little Wolf, Noisy Walking, el mitad pie negro-mitad cheyenne Left Hand, e incluso aguerridas indias como la lakota Moving Robe Woman o la cheyenne Yellow Nose, que tomaron parte en los ataques a los 'cuchillos largos' (paradójicamente, Custer había ordenado a sus tropas dejar en sus barracones los sables, por considerarla un arma poco práctica y ruidosa para esta campaña contra los salvajes de las Grandes Praderas).


Casi cuatro mil soldados organizados en tres columnas al mando de Crook, Gibbon y Terry, armados hasta los dientes y bien dotados de artillería y ametralladoras, se dirigían a la caza de un enemigo al que duplicaban en número pero multiplicaban por veinte en potencia de fuego. El ansioso Custer estuvo a punto estuvo de perderse esta última gran campaña de las guerras indias. Había tenido el coraje de denunciar el maltrato que recibían los nativos americanos en sus reservas (el causante de esta última sublevación) por parte, entre otros prebostes de Washington, y del mismísimo Orville Grant, hermano del presidente de Estados Unidos. Sólo la intervención en su favor de generales tan prestigiosos como Sheridan o Sherman logró el milagro de poner de nuevo a Custer al frente de su regimiento, a pesar de las críticas con las que le mortificaba la prensa partidaria del Partido Republicano.

Los indios andaban levantiscos porque se habían incumplido todos los tratados que delimitaban su territorio, siendo imparable la marea de colonos, buscavidas, comerciantes y mineros que vulneraban sus tierras. Como gran objetivo, la posesión de las Colinas Negras (entre Dakota del Sur y Wyoming), sagrado santuario para la poderosa nación lakota, donde el descubrimiento de yacimientos de oro en 1874 había estimulado la codicia de los blancos, deseosos de hacerse con la posesión definitiva de tan emblemático lugar. Acorde con esos canallescos deseos expropiatorios, el presidente Grant dio un ultimatum a las naciones indias para que se recluyeran en las reservas que les habían sido asignadas antes del 31 de enero de ese mismo 1876, si no querían ser considerados 'hostiles' por el ejército.

Custer, curtido en combatir a los 'salvajes', como había demostrado en batallas como la masacre del Río Washita http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Washita_River, respetaba mucho a los indios (salvo en aspectos de su cultura como las torturas y las mutilaciones) y contaba con un nutrido grupo de exploradores indios a sus órdenes (cerca de 40), pertenecientes a naciones como los cree, arikara o crow, enemigas de aquellas a las que se quería domeñar. Entre aquellos en los que más confiaba estaban el arikara Bloody Knife (señalando con el dedo en la foto 5), fallecido en el grupo liderado por el mayor Marcus Reno, o un grupo de crow entre los que estaban el mestizo Mitch Boyer (que murió junto a Custer tras advertirle en vano de que había demasiados enemigos para salir victorioso) Hairy Moccasin, White Swan, White Man Runs Him, Half Yellow Face, Goes Ahead y un jovencísimo Curley, de apenas 20 años, el único de los hombres que acompañaba al teniente coronel que se libró de perecer en la batalla (foto 15). Todos avisaron a Custer de que en el campamento a orillas del Little Big Horn había más indios de los que podría vencer, pero no les hizo el menor caso, convencido de una fácil victoria amparándose en el factor sorpresa.

A pesar de estar felizmente casado con Libbie Custer (de soltera, Elizabeth Bacon...curioso nombre de claras reminiscencias políticas en nuestro país), con la que no tuvo descendencia y que tanto defendió su memoria tras su muerte a manos de los indios, al impetuoso militar hay quien le atribuye una relación con la cheyenne Monahseetah http://en.wikipedia.org/wiki/Monaseetah, una de las mujeres capturadas en el Washita, con quien presuntamente habría tenido un hijo, y prueba evidente de sus estrechos lazos con los nativos. A Custer también se le atribuye el pensamiento de que "si fuera un indio, preferiría antes vivir libre en las praderas que atrapado dentro de una reserva".

Es bastante probable que muy pocos indios reconocieran ese 25 de junio a Custer una vez muerto: además de ir vestido competamente de ante en lugar de uniforme, como uno de sus exploradores, acababa de cortarse bastante su famosísima melena. Se sabe que, como todos sus hombres, fue desnudado y desprovisto de sus armas... pero, a diferencia de la gran mayoría de éstos, no fue escalpado para privarle de su cabellera ni tampoco mutilado (práctica que pretendía intimidar a los enemigos, pero, sobre todo, hacerles vagar eternamente sin descanso por las praderas y que realizaban en muchos casos las mujeres de los guerreros como venganza) sino que, según recoge la tradición oral de los nativos, dos mujeres cheyenne taladraron con sendas agujas sus tímpanos para permitirle oír mejor en la otra vida y tan solo le cortaron un dedo.

Y eso que había cargado confiado contra esa inmensa aglomeración de tipis que albergaban a miles de indígenas, creyendo que pillaría desprevenidos y dormidos a los guerreros. Su plan, extremadamente sencillo, pretendía acorralar a los combatientes, provocar la dispersión de los cerca de 30.000 ponies indios que pastaban cerca del campamento y capturar a los miles de mujeres y niños que componían el grupo principal de los rebeldes, que una vez en su poder, frozarían la rendición de los combatientes. Pero minusvaloró al enemigo...¡ah, el temido error de cálculo! y, para mejor rodear a sus oponentes, decidió dividir sus fuerzas en tres columnas. Custer se había plantado a tan solo 15 millas del gigantesco asentamiento al frente de las doce compañías en las que se integraban 30 oficiales, 566 soldados (muchos de ellos de origen irlandés -de ahí que el popular Garry Owen fuera el himno oficioso del regimiento http://www.youtube.com/watch?v=nikMneu7H90 -, inglés o prusiano... o italiano ...como el joven corneta Giovanni Martini-John Martin para sus compañeros- que salvó la vida al ser despachado del campo de batalla con un mensaje de Custer al capitan Benteen en el que se podía leer: "Benteen venga. Gran campamento. Venga rápido. Traiga la munición. P.D. Traiga la munición”), 15 civiles armados y sus cerca de 40 exploradores nativos. En su base de Fort Lincoln (Kansas) se habían quedado el propio coronel del Séptimo de Caballería y los otros 163 hombres (incluida la banda de música) que completaban su dotación. Cada uno de los jinetes uniformados llevaba una carabina monotiro Springfield con 100 proyectiles por arma, de mucho mayor alcance y precisión que los pocos rifles de repetición Henry y Winchester que poseían los indios, así como un revolver Colt con 25 balas. Con tanta munición, podían matar a cada indio de los presentes más de treinta veces.

Custer tomó bajo su mando a las compañías C, E, F, I y L, con 210 hombres, para atacar el centro del campamento. Atrás dejó al capitán McDougal con la compañía B y 175 hombres, al cuidado de las mulas de carga en las que se encontraba la mayoría de la munición.

El mayor Reno, un reputado veterano de guerra, al frente de las compañías A, G, M con 175 hombres, fue el encargado de atacar primero el campamento desde su vertiente norte para cerrar la huída por la cara sur, pero, contra lo previsto por Custer, fue primero repelido y después perseguido por varios centenares de guerreros indios que defendían a muerte a sus familias allí acampadas. No le quedó más remedio que resistir atrincherado durante dos días hasta que llegaron refuerzos y la presión del enemigo perdió fuelle. El gran campamento indio se disgregó en pequeños grupos que se dispersaron la misma tarde del día 26 ante la inminente llegada de Terry y Gibbon, que se produjo en las primeras horas del 27 de junio. Si Reno salvó su vida y la de sus hombres en primera instancia fue porque muchos de los guerreros que le perseguían prefirieron atacar a los infortunados hombres al mando de Custer una vez que quedaron aislados.

El capitán Frederick William Benteen, al frente de 120 hombres de las compañías D, H y K , a quien no pocos acusan de provocar el exterminio de Custer y sus hombres debido a la demora y la parsimonia (¡¡¡hasta paró a abrevar los caballos!!!) con la que acudió en su ayuda, éncabezó la tercera columna; aunque a la vista de lo que estaba sucediendo, decidió unir a las fuerzas de Reno y atrincherarse juntos a la espera de ayuda. Seguramente salvó así a sus hombres, pero quedó desacreditado ante muchos de sus compañeros de armas por abandonar a su suerte a su teniente coronel y las compañías a su mando.

Lo que Custer ignoraba es que tan sólo ocho días antes, el 17 de junio, el principal contingente de guerreros indios al que se enfrentaba ya había combatido con éxito contra las tropas estadounidenses al mando de Crook en la llamada Batalla del Rosebud, en la que los bravos liderados por el lakota de los oglala Crazy Horse (Thasunke Witkó) frenaron en seco a las tropas de Crook (que también contaba entre sus fuerzas con 300 indios crow y shoshone a su servicio), a pesar de su evidente inferioridad en medios y armamento y de su cansancio, tras una larga y agotadora marcha. Crook tuvo 36 muertos y 63 heridos por los 10 muertos y 21 heridos de sus adversarios, que, desde entonces tuvieron su moral por las nubes, pero que, sobre todo, impidieron al derrotado unir sus fuerzas al impaciente Cabellera Larga....

Custer había llevado consigo a Vic y Dandy, sus dos caballos favoritos, ambos de capa castaño oscuro. Vic, que era el que montaba en el momento del combate, no sobrevivió a la batalla (muchos de los hombres bajo su mando mataron a sus monturas para emplearlas como parapeto en los momentos finales, pero es improbable que Custer hiciera lo propio con su adorado purasangre), mientras que Dandy, mantenido en reserva con los animales de carga, fue enviado al padre de Custer en memoria del fallecido.

Es probable que, ante la gran tragedia en que había sumido a su regimiento, Custer se preguntase qué había fallado, si unos años antes la táctica de cargar con tres columnas diferentes contra el campamento del jefe cheyenne Black Kettle en el río Whasita había funcionado a la perfección... Pero claro, no es lo mismo atacar con gran superioridad numérica a un pequeño campamento lleno de mujeres y niños que intentar engullir de un solo bocado la gigantesca piedra de molino que era el gran asentamiento indio a la orilla del Little Big Horn...

Como es sabido, junto a Custer sucumbieron todos sus acompañantes, separados en diferentes grupos. Algunos de los soldados fueron aniquilados por la espalda, mientras huían desesperados, Unos pocos se suicidaron, para evitar caer en manos de los salvajes, temerosos de sufrir torturas y crueles mutilaciones y otras insoportables vejaciones. Con Custer, apenas un centenar resistió la última carga de los nativos... En media hora había terminado todo.... Ah!!! la impaciencia y el insidioso error de cálculo... (Uno no puede menos que maravillarse del homenaje -tremendamente crítico- al sangriento fin de Custer que presenta John Ford en su inmortal 'Fort Apache'... qué peliculón y cómo denuncia tantas y tantas arbitrariedades en el seno de su amada Caballería...http://www.youtube.com/watch?v=5d3a_gKeeZk). Según iban cayendo los soldados, los atacantes aprovechaban sus armas de fuego reglamentarias, que complementaban a sus viejos y mil veces reparados fusiles de avancarga, a sus letales arcos y flechas (de corto alcance, dado su mediano tamaño para poder disparar a lomos de los caballos, lo que obligaba a los indios a tener que acercarse y exponerse mucho al fuego de los soldados), sus lanzas y hachas, con las que remataban a los casacas azules heridos....

Con el impulsivo teniente coronel cayeron 12 oficiales, 193 soldados y 4 civiles: Boston Custer, su hermano pequeño; su sobrino Harry Armstrgong Reed; el corresponsal de guerra Mark Kellogg, del Bismarck Tribune; y el ya mencionado Mitch Boyer. Entre las bajas militares, también se contaba otro de sus hermanos, el capitán Thomas Ward Custer, que mandaba la compañía C y fue cosido a flechazos, escalpado y desventrado; su cuñado el teniente James Calhoun, casado con su hermana Maggie Custer; o uno de los más brillantes y aguerridos soldados de todo el regimiento, el capitán de origen irlandés Myles Walter Keogh, cuyo pequeño destacamento fue barrido mientras intentaba reunir y proteger a los grupos de soldados que habían quedado dispersos tras el primer ataque. A Keogh, cuya memoria guarda y honra este estupendo blog http://www.myleskeogh.org/ del que provienen algunas de las fotos aquí expuestas, le sobrevivó su espléndido caballo Comanche (foto 14), el único ser vivo participante en la carga de Custer que salvó el pellejo (aunque herido por algunas flechas) y que, tras ser curado, gozó de una plácida existencia como mascota del regimiento. Incluso Walt Disney dedicó una película de esas que emitía Disneyland ("El mundo es cascada de colores....mágico mundo de colores"...) y un cómic para reflejar su historia...

Otros 55 hombres del Séptimo de Caballería y 3 exploradores indios (Bob-Tailed Bull, Little Brave y el citado Bloody Knife, cuya cabeza reventó de un disparo y salpicó con buena parte de su masa encefálica la cabeza de un impresionado Reno) fallecieron a los órdenes de éste y de Benteen, y otros 60 más fueron heridos, para un total de 268 bajas mortales: 16 oficiales, 242 suboficiales y soldados y 10 civiles, entre los que también hay que contar a Charley Reynolds, jefe de los exploradores, y a Isaiah Dorman, intérprete indio de raza negra, abatido y escalpado atrapado bajo el peso de su caballo muerto, tras haber derribado a un indio de un disparo.

A todos ellos los recuerda el monolito troncocónico erigido en el mismo campo de batalla, con sus nombres grabado en el mismo... un mítico escenario que rememora dónde cayó cada soldado con una pequeña lapidita blanca... a las que se han sumado en los últimos años otras de color marrón que recuerdan a los guerreros nativos caídos "por defender su modo de vida", tal y como recuerda la tradición conservada generación tras generación por sus familiares. Sobre el lugar de la última resistencia de Custer aún quedaban un año después los esqueletos de los caballos muertos que habrían de servir de parapetos a sus jinetes (foto 16). En total, se estima que perecieron en torno a los 150 indios y otro tanto fueron heridos. Esta 'corrección política', impensable hace unos años, es evidente incluso en la página web del propio Little Big Horn Battlefield National Monument http://www.nps.gov/libi/ , en cuya presentación también se lee eso tan apañado de que "este área recuerda uno de los últimos esfuerzos armados de los indios de las Praderas del Norte para preservar su modo de vida".... Sin comentarios....

Y frente a la autoconfianza exacerbada y las prisas de Custer, la sobriedad de Sitting Bull (Tatanka Yotanka), el gran hombre medicina de los lakota hunkpapa cuyo liderazgo, sin ser puramente un jefe de guerra, unía mas que el mejor de los adhesivos, a los últimos e irredentos pueblos indígenas de las Grandes Praderas. Él también tenía una familia que ciudar y alimentar, como Custer, y para ello no dudó incluso en trabajar en el Gran Circo del Oeste con Buffalo Bill Cody interpretándose a sí mismo. Tras la gran victoria india, vendría la tanto tiempo esperada venganza de los blancos, que habría de costarle la vida a algunos de los principales caudillos nativos el día de la masacre de Custer. En 1877, Crazy Horse era traicioneramente asesinado al ser atravesado por la espalda por las bayonetas de varios soldados que argumentaron que el vencedor de las batallas del Rosebud y del Little Big Horn, que poco antes se había entregado a las autoridades al frente de su tribu, estaba intentando escapar. Una burda revancha por lo acontecido a Custer y sus hombres apenas un año antes.

Por su parte, Sitting Bull fue asesinado de un disparo en la cabeza el 15 de diciembre de 1890, a la edad de 59 años, durante una pelea entre sus seguidores y la policía india, que acabó a tiros. Tan solo dos semanas antes de la terrible masacre que aconteció en Wounded Knee y que puso fin a las Guerras Indias, a costa de la vida de los pobres lakotas a cargo del jefe Big Foot (cómo impresiona todavía la foto de su cadáver rígido sobre la nieve) http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Wounded_Knee y que se saldó con 135 nuevas víctimas inocentes.
Triste e indignante epílogo a más de cuatro siglos de exterminio sistemático desde que los primeros colonos británicos habían desembarcado en las costas de Norteamérica, en busca de una nueva tierra de promisión en la que les sobraban sus molestos habitantes primigenios, sus verdaderos amos. Ya hubieran querido los nativos norteamericanos haber recibido el trato que tanto españoles como franceses, a pesar de sus muchos abusos y no pocas matanzas arbitrarias, habían dispensado habitualmente a los nativos que habitaban los territorios sujetos a su soberanía. Al menos, les quedaba el consuelo a las naciones indias, condenadas desde 1760 al exterminio, de haber protagonizado aquel 25 de junio de hace 133 años una jornada memorable con la que poder reivindicar su autoestima, su inmensa riqueza antopológica y cultural, así como las glorias de un pasado aún reciente, tal y como refleja la recreación de la batalla sobre una piel de bisonte que pintó uno de sus participantes, el lakota Kicking Bear (Mato Wanartaka) 22 años después del legendario combate y que abre este post. En ella, Custer yace muerto vestido de ante, con una larga melena rubia (obviamente, el artista no es fiel en este detalle) mientras los espíritus de los muertos, representados por siluetas vacias sin colorear, abandonan el cuerpo de los soldados abatidos... una cruel metáfora de los que el futuro le deparaba a las otrora todopoderosas naciones indias de las Grandes Praderas, cuya gloria y esplendor sólo perduran en los relatos e historias que se cuentan en torno al fuego en una noche de verano.... ¡Ah, el maldito error de cálculo...!

lunes 15 de junio de 2009

¡JURAMENTADO!





































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Recuerdo que era un gran motivo de celebración cada sábado por la tarde que la ponían en la tele, después de comer, del telediario y del capítulo de turno de la serie de dibujos que entonces estuviera de moda. No me importaba haberla visto una decena de veces, siempre disfrutaba como un enano, cada vez que 'La jungla en armas' http://www.youtube.com/watch?v=VjhF-TIowlA era la pequeña gran joya elegida por TVE para su espacio 'Sesión de tarde'. Esas eran tardes de jugar en casa de mis abuelos Diego y Jero, donde casi siempre comíamos los sábados. Antes, a modo de un moderno fariseo, yo había cumplido a rajatabla con mi habitual ritual sabatino, que consistía en visitar la biblioteca de la antigua Casa de la Cultura de Alfonso X para leerme cuantos tebeos pudiera, antes de bajarme un rato a pasear por las salas del Museo Arqueológico que acogía en su planta baja. Mientras la mayoría de críos que conocía estaban jugando al futbito o al baloncesto, yo me quedaba extasiado ante las añejas vitrinas, en las que igualmente convivían falcatas, soliferros, regatones y conteras de lanzas, exvotos, puñales y muuucha cerámica de la época ibérica y romana. Pero ante todo, lo que más me gustaba eran esas grandes vasijas argáricas con esqueltos y ajuares funerarios dentro, cuyo contenido miraba una y otra vez fascinado. Lo mío ya era vocación desde pequeñito. Cuando salía del museo, siempre me iba al Corte Inglés o a la Librería Aguaviva a comprarme el tomo semanal de 'El Príncipe Valiente' que publicaba Ediciones B.O. , ya lo que dedicaba, feliz y ufano, la mayor parte de mi paga semanal (rondaba las 200 pts, el mejor dinero que nunca haya gastado nadie!!!).

Era entonces cuando, cargado con mi codiciado tesoro gráfico, volvía a casa de mis abuelos... si aún era temprano, me tomaba con el padre de mi madre un platico de quisquillas recién cocidas y otro de almendricas marconas fritas de primera en lo que entonces era un modesto y entrañable bar donde todos los clientes se conocían, y los camareros ya sabían sin preguntarte qué tapas querías tomar; un estupendo local que con el tiempo multiplicaría su extensión y alcanzaría gran renombre como restaurante, hoy tristemente desaparecido, el Alfonso X....

Al terminar el aperitivo llegaba la hora de volver a casa, a disfrutar de la ensalada y el gazpacho que solía abrir la comida, las legendarias croquetas de pescado garruchero o los jugosos arroces con pollo que preparaba Brígida (con mucho perejil en rama, que siempre me comía yo), las espléndidas tortillas de habas de mi abuela Jero....

Después, en la sobremesa, llegaba la hora de la peli.... muchas de ellas "en glorioso blanco y negro", que diría Pumares (entonces eso no importaba, sólo si era buena o mala), y entre mis predilectas de siempre, siempre estaba la mencionada, un canto a la camaradería, la aventura y la inteligencia, muy en la línea de las pelis que Gary Cooper, su protagonista, rodaba por aquellos años.... pero también un ejemplo de paternalismo colonial y manipulación histórica infumables, y, además, en una época (1939) en que ya se veía venir el enfrentamiento con Japón y se pretendía despertar un espíritu militarista entre los filipinos, para plantar cara al expansionismo nipón por Asia.

Con ese cóctel en mente, el maestro Henry Hathaway dirigió esta entretenidísimo filme de aventuras que nada tiene que envidiar (todo lo contrario) a las pelis de Indiana Jones.... El argumento, apasionante: En la Filipinas de 1906, ocupada por los estadounidenses tras la deblace española de 1898, el ejército norteamericano intenta, a marchas forzadas, poner en marcha a las tropas filipinas que habrán de hacerse cargo de la defensa de las islas cuando los yankees reduzcan su peresencia militar. En ese estado de cosas, el destacamento de la población de Mysang debe hacer frente a las huestes rebeldes del caudillo musulmán Alipang. Este envía a sus juramentados para asesinar a los oficiales americanos, para desmoralizar a los inexpertos soldados filipinos. El médico de la plaza, el teniente Canavan (Cooper), se enfrentará con éxito a los juramentados, a una epidemia de cólera, a las insidias y traiciones de Datu, un malvado jefecillo local que finge ser aliado, y al ataque de los moros insurrectos.

Un punto fuerte del filme era que contaba con un repartazo de impresión.... un fabuloso David Niven como el seductor y valiente teniente McCool, un espléndido Broderick Craford en el papel de Larson (sometido a una muerte cruel por los malvados moros de Alipang traicionado por Datu), la dulce Andrea Leeds y el gran Reginald Owens dando vida al estricto capital Hartley y su hija Linda... el joven Benny Inocencio haciendo de Mike, fiel aunque simplón escudero de Canavan, y el pérfido Datu, otra magistral interpretación de ese increíble camaleón cinematográfico que era Vladimir Sokoloff (que lo mismo hacía de republicano español en 'Por quién doblan las campanas', de mandarín chino, de presidente de la URSS o del avispado viejecico mexicano que sugiere a sus desesperados convecinos que contraten a los Siete Magníficos como mercenarios)...

Escenas para la historia del cine, ese momento en que asediados por los moros, a punto de ser desbordados, Cooper lanza velas como si fueran cartuchos de dinamita y hace huir espantados a los rebeldes musulmanes... o cuando el protagonista amenaza a los moros con ser enterrados envueltos en una piel de cerdo y los otrora aguerridos asesinos se echan a llorar como niños de teta... pero, si por algo creo yo que recuerda la gente 'La jungla en armas' es por los juramentados, los antecesores a la manera del Extremo Oriente de los actuales terroristas suicidas islámicos que se inmolan cargados de explosivos como hombres bomba... Hace apenas un siglo, los moros empleaban argumentos más cortantes y afilados en lugar de C-4 y detonadores... A sus tradicionales lanzas (budiak en tagalo), jabalinas y dardos, se sumaba un impresionante armamento de mano integrado por el kriss (foto 8), de origen malayo y larga hoja de apariencia flamígera con curvas que recuerdan al cauce de un río; el barong (fotos 6 y 7), de hoja ancha y mango con forma de cabeza de ave estilizada; el kampilán (foto 12, espada a dos manos que era el arma blanca más grande y favorita de los moros de la isla de Mindanao a la hora de combatir, junto con las letales panabás: grandes machetes de fina hoja y punta cuadrada también empleados en las decapitaciones), y la pira, típica cimitarra de hoja ancha con una estilizado mango de madera.

A todo ello había que sumar cerbatanas con dardos envenenados, unas cuantas armas de fuego de avancarga obsoletas y elementos de armadura como eran los kupia (cascos), las pakil o corazas moras del sur con placas y cota de malla, los kalasag (escudos alargados dotados de puntas o aristas afiladas y que además de defender servían para golpear con ellos) y los bolos o machetes de hoja recta con punta curva, que posteriormente usarían en el Pacífico los soldados aliados durante la Segunda Guerra Mundial y eran propios de las etnias cristianas de las islas más septentrionales.

Este era el imponente arsenal con el que los moros combatían y con el que los juramentados cometían sus ataques suicidas, como bien refleja la película, que comienza con el cruel asesinato del pobre capitán Manning delante de su mujer, a pesar de que el fanático es cosido a tiros de revolver por el personaje de Gary Cooper mientras perpetra su crimen. Aunque parezcan exageraciones en aras de un mayor dramatismo, lo que cuenta la película se ajusta bastante a los hechos históricos....

Y es que los juramentados, como los actuales suicidas yihadistas, estaban hechos de otra pasta, e imbuidos de ardor religioso en sus acciones. Durante generaciones, los belicosos moros, que así llamaban los españoles a los aguerridos musulmanes que vivían en la rica isla de Mindanao, el llamado archipiélago de Sulú (integrado por las islas de Basilan, Joló y Tawi tawi y los grupos insulares de Tausug, Samales, Bajau o Sarangani), habían evitado con éxito el control efectivo de su territorio porl os españoles, limitados a una soberanía nominal en muchos de los casos, desembocando todo ello en numerosas camapañas militares e iniciativas diplomáticas que se pueden seguir detalladamente en este espléndido enlace... http://www.florentinorodao.com/articulos/art01e.htm#_5._Los_Bangsa_Moros%20desde%20la%20Indepe

Los moros tenían una bien ganada fama de piratas, de estupendos marinos muy hábiles en dar golpes de mano y de combatientes feroces de gran valor en combate. En sus incursiones navales empleaban ligeras y veloces embarcaciones que no eran sino piraguas talladas ahuecando un gran tronco, con un gran contrapeso en el costado de babor y que disponía de una gran vela sustentada sobre un mástil formado por tres palos, dispuesta en un aparejo similar al latino que le procuraba una gran velocidad. Como las bandas de moros solían ser inferiores en potencia de fuego y blindaje a sus rivales, sobre todo los curtidos soldados españoles, solían depender de la astucia, la movilidad, las emboscadas y la sorpresa para derrotar a sus enemigos o tomar al asalto sus reductos y fortalezas. Su táctica más extrema era la ya mencionada de emplear juramentados, una personal manera de entender y practicar ese estilo de Yihad conocida entre ellos (no hablaban ni rezaban en árabe ni tampoco su versión del Corán estaba escrita en esa lengua) como mag-sabil ("el que resiste las punzadas de la muerte") por aquellos jóvenes voluntarios seleccionados por los imames.

Una vez elegidos, el sultán pedía el consentimiento de los padres antes de aprobar la instrucción del futuro mártir para el parang-sabil (el camino al Paraíso). Técnicamente no era un suicidio como tal, prohibido por la religión musulmana, sino una manera de acceder al Jardín del Edén, donde le esperarían 16 vírgenes, vertiendo la sangre de infieles, en una acción que, muy probablemente, le acarrearía la muerte. A continuación, el elegido juraba con una mano sobre el Corán que cumpliría su misión, antes de tomar un baño ritual purificante, tras lo cual se le afeitaba todo el pelo del cuerpo y se le arreglaban las cejas hasta asemejar 'una luna de dos días'. Después, se le enrollaba fuertemente un fajín en la cintura, mientras que con cordeles se le ataban también fuertes en torno a los genitales, tobillos, rodillas, muslos, muñecas, codo y hombros, para generar una compresión que impidiera mucha pérdida de sangre por si era herido durante su misión suicida y para que pudiera culminar su brutal tarea antes de morir. Ello explica la escena referida en que, a pesar de freir a balazos al juramentado, éste consigue asesinar al capitán Manning. Una circustancia que les daba una cuasi diabólica imagen de invulnerabilidad ante los aterrorizados grupos de filipinos cristianos que solían ser sus vícitimas.

Posteriormente, se vestía con una impedimenta blanca y se adornaban con un turbante, y afilaban sus armas. Cuando tenía a tiro a su objetivo, cargaba contra ellos gritando "La ilaha il-la'l-lahu" (no existe más dios que Alá), mientras que empuñaba en cada mano un kris o un barong, o uno de cada. En el improbable caso de que sobreviviviera al ataque, se creía que justo cuarenta años después, su cuerpo ascendería al Paraíso de los musulmanes.

Cuando los americanos expulsaron a los españoles de Filipinas, había en Mindanao unos 265.000 moros por sólo 65.000 cristianos, y ambos grupos sociales desconfiaban uno del otro. Para los españoles y los filipinos cristianos, los moros eran piratas y traficantes de esclavos crueles y traicioneros, mientras que para éstos, los seguidores de la cruz era un grupo de pusilánimes y cobardes que lo único que querían era apoderarse de sus tierras y convertir al cristianismo a sus hijos. Los estadounidenses, más próximos a la cultura y religión de los hispano-filipinos crisitanos, adoptaron esa misma visión del asunto, prlongando en el tiempo el secular conflicto que durante siglos había enfrentado a las dos comunidades. Además, los moros no se fiaban de los americanos, a los que veían no como libertadores, sino como meros usurpadores de uss antiguos dominantes, y se negaban a sentirse 'americanos'.... No en vano, el presidente McKinley había declarado que los yankees no estaban en Filipinas para explotarlas colonialmente, sino para "desarrollar, civilizar, educar y enseñarles a autogobernarse". Menudo cuento de hadas... y es que los moros, viendo amenazado su tradicional modo de vida, sus costumbres y creencias, se negaban a aceptar el que sus hijos fueran obligados a escolarizarse y a ser educados en inglés, renunciar a la piratería y el tráfico de esclavos, abandonar sus costumbres guerreras en favor de la paz entre las tribus y clanes, pagar impuestos, inscribirse en un censo...

Por eso, tan pronto ya como en 1899, cuando las tropas americanas comenzaron a instalarse en diferentes localidades de Mindanao, inicialmente de manera pacífica, comenzaron los problemas y los enfrentamientos, con unos primeros balances, de 80 moros muertos por cada dos americanos de media, que les hicieron ver que nada tenían que ver con los timoratos hispanofilipinos a los que solían aterrorizar. En ese mismo año estalló también la guerra de liberación filipina, que buscaba la independencia del poder yankee, y que duró hasta 1903, con miles y miles de bajas entre los filipinos de uno y otro lado (tremedamente tristes resultan las fotos de filipinos muertos en defensa de su libertad a manos de sus 'libertadores', como la antepenúltima y penúltima del post), con muy escasas bajas estadounidenses dada su implacable superioridad de medios (cerca de 20.000 militares filipinos por 4.234 estadounidenses, la mayoría de éstos por causa de la malaria, y entre 200.000 y a más de un millón de civiles de una población que a comienzos del siglo XX rondaría los nueve millones, de los que no pocas personas eran familia de quien esto escribe). Devastador en lo demográfico, y más aún en lo social y lo cultural, pues buena parte de los filipinos que cayeron bajo las balas, violaciones y pillajes de los soldados yankees pertenecían a la élite más culta y españolizada, aquella más dispuesta a rebelarse en defensa de sus legítimos derechos. A esos mismos que era necesario erradicar para imponer sin trabas el inglés como lengua oficial del archipiélago, que habría de permancer como una colonia hasta 1946... quién sabe si aún lo seguiría siendo de no haber mediado la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, los indómitos moros, atrincherados en sus fuertes de bambú llamados cotas, rodeados por fosos y de estacas afiladas, bajo la protección de sus antiguos cañoncitos de bronce ricamente labrados llamados lankatas, y otras pequeñas facciones guerrilleras cristianas continuaron con la lucha hasta su casi total exterminio en 1913, año de la 'paz' definitiva... De las increíbles prestaciones combativas de los juramentados dan idea algunos episodios, como cuando uno de ellos encajó siete balazos de revolver antes de llegar junto a un oficial americano (sus 'presas' favoritas) y cortarle de un tajo una pierna. Otro consiguió matar a tajos a siete soldados en las calles de Jolo, la gran capital de los moros, antes de ser achicharrado a disparos.

Quedaba claro, pues, que las armas de fuego, especialmente los revólveres del calibre 38 de los oficiales (fotos 20, 21 y 22) carecían del necesario 'poder de detención' frente a los juramentados, sobre todo antes de que pudieran infligir algún daño con sus armas. La solución pasaba por un cambio de las armas reglamentarias, especialmente los revólveres, que dejaron paso a un prodigio de la técnica, obra de John Moses Browning, llamado a ser una leyenda en el universo de las armas, la pistola Colt 1911 del calibre 45 (fotos 23, 24 y 25) cuyo cargador acogía, además, un cartucho extra (siete) frente a los seis del tambor de los revólveres, al que se unía otro en la recámara. La semi-automática devolvió la confianza a los estadounidenses, y demostró unas propiedades estupendas para cualquier escenario en el campo de batalla. A modo de anécdota, indicar que las pruebas frente a los denostados revólveres del calibre 38 se realizaron disparando a vacas, cerdos, e incluso cadáveres colgados en el aire, para comprobar de una manera totalmente práctica los efectos en sus cuerpos.

Que el arma gozó de una merecida popularidad entre las tropas de Filipinas nada más ser adoptada, la pone de manifiesto el fabuloso y conocidísimo cuadro del artista Hugh Charles McBarron Jr titulado 'Knocking Out the Moros', una de las afamadas catorce pinturas en la que recreó momentos épicos de la historia del US Army, en este caso una de las múltiples escaramuzas que enfrentó a los aguerridos moros, obsoletamente equipados, con las tropas yankees, y en la que el oficial esgrime su flamante Colt 1911 dispuesto a hacer buen uso de ella mientras sus hombres despachan a la morisma con sus rifles Krag-Jorgensen con las bayonetas caladas.

A la hora de combatir a los moros, las tropas estadounidenses aplicaron una mentalidad, tácticas y medios muy similares a lo empleado en los combates contra las tribus indias unas pocas décadas atras. Lógico, si pensamos que en 1901, en plena guerra entre filipinos y norteamericanos, tan sólo hacía 25 años de la derrota de Custer en Little Big Horn, sólo 15 desde la rendición de Jerónimo, y apenas 11 años desde la última masacre de nativos amerindios, la cometida sobre los sioux en Wounded Knee en 1890. Entre los militares de más amplio historial se encontraba el entonces todavía capitán John Joseph Pershing, que a sus 40 años era todo un veterano de las Guerras Indias y de la de Cuba, donde había combatido en la bstalla de las Lomas de San Juan, y que años después perseguiría con sus fuerzas dentro de territorio mexicano sin ningún resultado al mismísimo Pancho Villa, antes de ser nombrado el jefe supremo de las tropas estadounidenses enviadas a combatir en Europa durante la Primera Guerra Mundial.

Pershing participó con éxito en diversos combates contra los moros y dirigió la toma a cañonazos de más de 50 de sus cotas, en acciones que se saldaron con centenares de muertos entre los musulmanes filipinos sin apenas bajas entre los yankees. Partidario, pese a todo, de una política de integración y apaciguamiento, que le llevó a compartir partidas de ajedrez con los Datu o jefes locales y celebrar con decenas de ellos las festividades del 4 de julio, terminó considerando a sus adversarios filipinos tan obstinados e inadaptables como lo habían sido décadas antes los mismísimos apaches. Otro militar de armas tomar fue el coronel Alexander Rodgers, del Sexto de Caballería, demostró muchos arrestos a la hora de combatir a los juramentados, envolviendo sus cuerpos y enterrándolos con una piel de cerdo en fosas comunes, idea que otros le copiaron metiendo directamente la cabeza cortada de los moros ya abatidos en tan 'impuro' receptáculo. Desde la primera aplicación de estas medidas, se pudo comprobar su gran eficaica disuasoria, y descendió muchísimo el número de ataques de juramentados. No es de extrañar que a Rodgers, los moros le llamaran 'cariñosamente' 'El Cerdo'. Un espisodio recreado en la película, y que el astuto personaje interpretado por Gary Cooper emplea para 'hacer cantar' a un juramentado que consiguen capturar vivo.

A Pershing, condecorado por sus 'hazañas militares' contra la insurgencia musulmana y llamado de vuelta a Estados Unidos, le sustituyó otro veterano de la Guerra de Cuba, el intransigente mayor general Leonard Wood, médico que había estudiado en Harvard, para quien los moros, pese a su indudable coraje, no eran más que una depravada raza de piratas, bandidos y forajidos que sólo podían ser tratados con mano dura. Continuamente repetía eso de que "cualquier concesión que se les hiciera, sería un error'. También criticaba las tácticas del enemigo, al que consideraba estúpido por atacar de día y a campo descubierto, expuesto a ser barrido por las armas de fuego americanas, en lugar de optar por incursiones nocturnaso al abrigo de las selvas, ya que eran expertos organizando emboscadas.

Wood comandó algunas de las acciones militares más sangrientas contra los insurgentes moros, cuya desproporción provocó las críticas en la prensa del mismísimo Mark Twain, que no podía entender cómo se podía considerar una épica victoria el machacar a cañonazos durante tres o cuatro días a centenares de rebeldes, mujeres y niños incluidos, atrapados en sus inaccesibles refugios. Panglima Hassan y Dato Ali son dos de los jefes guerrilleros más importantes a los que acorraló y mató merced a sus tácticas, como también hizo con Jikiri, un preligroso bandido. En marzo de 1906 tuvo lugar la conocida como 'La batalla de las nubes', por lo elevado del lugar, el cráter del extinto volcán Bud Dajo, donde perecieron más de 600 rebeldes por tan solo 21 muertos y 73 heridos estadounidenses. Pero, como habría de suceder unas décadas más tarde en las junglas y arrozales vietnamitas, tanto exceso y abuso llamó la atención de la opinión pública estadounidense, lo que provocó el relevo de Wood y el urgente regreso de Pershing al archipiélago.
Tras un período de relativa calma, con pequeñas escaramuzas, en el verano de 1913 se concentró en las inmediaciones de la montaña de Bud Bagsak una gran fuerza integrada por entre 6.000 y 10.000 guerreros musulmanes, el mayor desafío hasta entonces afrontado por los estadounidenses desde su conquista de las Filipinas. Tras cuatro días de intensos combates, que tuvieron lugar del 11 al 15 de junio, el 8º Regimento de Infantería y los Exploradores Filipinos pusieron en fuga al enemigo, tras causarle más de 600 muertos y millares de heridos, a cambio tan solo de 14 fallecidos y 11 heridos yankees. Fue el canto de cisne del poderío moro, cuyos líderes optaron desde entonces por una política de paz y sometimiento. Las Filipinas quedaban definitivamente pacificadas hasta el estallido de la guerra entre el Imperio Japonés y los Estados Unidos.
De la importante amenaza que siempre supusieron para el control de las Filipinas y sus mares aledaños los belicosos moros, da idea el comentario del embajador japonés en España durante los fastos del Quinto Centenario, reconociendo públicamente que "de no haber detenido los españoles la expansión del islam en las Filipinas, el Japón también sería hoy un país musulmán". Sirva esta atinada reflexión como merecido homenaje a esos risueños y valientes soldados españoles de la última foto del post que, durante generaciones y pesar de carecer de los medios adecuados y ser presa de todo tipo de enfermedades tropicales, mantuvieron a raya, junto a sus congéneres de la Armada, a tan formidable enemigo.
Buena prueba de la fascinación que generaron los juramentados entre los escritores, periodistas y artistas de medio mundo la constituye la estupenda aventura con guión del gran Víctor Mora en la que nuestro invencible Capitán Trueno las pasaba canutas luchando contra una banda de estos peligrosos fanáticos....
Tras la independencia de Filipinas, son varios los movimientos armados musulmanes que se consideran los herederos de sus antepasados moros en su lucha por escindirse del resto del país y crear en Mindanao su propia Nación Islámica o Bangsmoro: el Frente Moro de Liberación Nacional, que llegó a un acuerdo de paz y reinserción social con el Gobierno, del que se escindió en 1984 el Frente Moro Islámico de Liberación, también inmerso ahora en conversaciones de paz; el Pentágono en Mindanao central; Abu Sayyaf, directamente relacionada con Al Qaeda, y la Jemaah Islamiah, instalada en el resto del Sureste de Asia. Estas dos últimas bandas guerrilleras abogan por el secuestro y la ejecución de ciudadanos, turistas, religiosos y cooperantes europeos, y por el asesinato de cristianos filipinos, y tienen en jaque al ejército del país, al que resplada militarmente, de momento muy tibiamente, la antigua potencia colonial. Se calcula que las acciones de estos movimentos armados han provocado el éxodo de 400.000 refugiados y la muerte de más de 160.000 personas.
Este post está dedicado al Mayor Reisman y su fantástico blog de cine bélico e histórico, con el que tanto se aprende y se disfruta. VA POR USTED MAESTRO Y POR ESE CANTO A LA MÁS EMOCIONANTE AVENTURA QUE ES 'LA JUNGLA EN ARMAS'.

lunes 8 de junio de 2009

Historias de miedo












































































































































































































































































































A finales de abril, saltaba la alerta. Se habían detectado en las costas murcianas varios ejemplares de la tan temida carabela portuguesa, "una de las 'medusas' más tóxicas y peligrosas, cuya picadura es mortal", según algunos de los medios que con tanta profusión difundían la aterradora noticia, como si de una invasión alienígena se tratara... incluso se había encontrado varado un ejemplar de tan vistoso especimen marino en la cartagenera playa de las Cañas...

Cualquiera al tanto del excesivo alarmismo generado podría pensarse que estábamos en la mismísima isla de Amity, desesperados por que nuestro sheriff Brody pimentonero nos librase de semejante terror de los mares... Curioso en una Comunidad Autónoma como la nuestra, ejemplar en su eficaz lucha contra la avalancha de medusas que cada año se acercan hasta nuestro paradisíaco Mar Menor...

Frente al exagerado despliegue informativo, las autoridades competentes informaron con rigor y puntualizando una situación tan habitual desde que el mar es mar como que bandadas de estas precioss criaturas marinas, por otra parte habituales de los mares y playas del norte de España, crucen de vez en cuando el Estrecho arrastrada por las corrientes o los vientos que impulsan la trasparente vela que es el origen de su nombre...

Desde el Centro Oceanográfico de Murcia se recordó que grupos de Physalia physalis, nombre científico de la susodicha amenaza, fueron ya avistados el pasado verano en Asturias y en Cantabria, y en Semana Santa por aguas de Cádiz y Málaga, que esta especie habíal llegado por primera vez al litoral de la Región de Murcia en 1989 y que el pasado noviembre también se detectaron unas cuarenta en nuestras aguas.... sin tanta repercusión ni alarmismo... porque, claro... ¿quién se baña en el mar por esas fechas?

Aunque según explicaron en el centro la picadura de la carabela portuguesa es más peligrosa que la de las medusas que suelen aparecer por el litoral murciano, se recalcó también que sólo en casos excepcionales puede causar la muerte, como ocurrió hace veinte años en Brasil, aunque probablemente se trataba de personas alérgicas a este organismo marino.

Vamos, que, salvo que uno tenga muchísima mala pata (antes te cae encima un rayo en plena tormenta) existen las mismas o menos posibilidades de morir por causa de su picadura que las de cualquier alérgico a las abejas...
Y es que, para empezar, la carabela portuguesa no es, ni siquiera, una medusa, sino que, a diferencia de éstas, cada carabela no es un individuo aislado, sino una colonia; un organismo compuesto de múltiples individuos que se especializan, cumpliendo diferentes funciones para sobrevivir. Unos hacen de vela, otros de flotador y otros se convierten en largos tentáculos, para alcanzar con ellos los nutrientes. Sus tentáculos pueden alcanzar hasta tres metros de largo, pero cuando se desplaza suele llevarlos retraídos.

Eso no evita que su picadura sea realmente muy peligrosa, y pueda llegar a producir shocks alérgicos e incluso paros cardiacos… Cuando la carabela siente algún ser vivo cerca de ella, sus tentáculos se ponen en acción, disparando un filamento urticante que se clava en la piel e inyecta un veneno, que puede resultar de extrema gravedad para niños, ancianos y personas con problemas respiratorios o más sensibles de lo normal a su toxina. En casos muy extremos puede provocar la muerte... En la mayoría de los casos, la picadura se traduce en una inflamación con dolor de distinta intensidad y quemaduras de cierta consideración. Se alimentan de larvas, huevos y pequeños organismos, igual que las medusas, y tan sólo interesan como presa a las tortugas…
En la mayoría de los casos, la picadura se traduce en una inflamación con dolor de distinta intensidad y quemaduras de cierta consideración. Todo muy lejos del implacable asesino flotante que algunos desinformados, espero que por su afán de alertar a las potenciales víctimas más que por fastidiar, nos han querido vender....

Pero ya que de 'medusas' peligrosas hablamos, habría que recordar que los dos animales más venenosos del planeta, aquellos que matan a una velocidad de pasmo y por delante de otros animales tóxicos, son precisamente dos medusas... australianas . La más letal, la Chironex fleckeri o avispa de mar, una medusa de forma cuadrada (en su tierra natal la llaman, precisamente, Box Jellyfish, seguida de su diminuta y mortífera pariente, la Irukandji (Carukia barnesi).
La primera de ellas, tan temida, responsable de la muerte registrada de 70 personas en Australia entre 1883 y finales de 2005, y más de 5.000 si incluimos las costas del Pacífico hasta Filipinas, más que la suma total causada por el resto de animales marinos peligrosos para el hombre. La última, la de un niño de seis años en 2007, quien tras salir del agua envuelto entre tentáculos, se desmayó y murió poco después en un hospital...

Para prevenir malos momentos, los bañistas recomiendan sumergirse sólo si se va vestido con neopreno, manteniendo vigilantes la cabeza fuera del agua, y en Australia también se venden unos trasparentosos trajes de licra para bañarse en aguas con medusas sin miedo a las picaduras, pero que hacen de la experiencia playera un verdadero engorro... nada que ver con el placer de broncearse

La traslúcida avispa marina contiene a lo largo de su superficie unas ampollas repletas de veneno, con 20.000 unidades de entre 1.5 y 4 mililitros, necesitando sólo 1.4 miligramos de veneno, o lo que es lo mismo, el peso de un grano de sal, para matar a un hombre adulto.

Su veneno actúa rápidamente sobre el sistema nervioso, y después de una reacción inicial del tejido afectado que puede desarrollar ulceraciones y/o necrosis, se produce una parada cardiorespiratoria. En sus 60 tentaculos de 3 metros de largo cada uno alberga suficiente veneno para matar a 60 personas, una por cada apéndice....

Este cnidario ( grupo animal al que pertenecen las hidras, medusas, corales y anémonas) es el más grande del mundo, pues su umbrella (parte superior redondeada de la que cuelgan los tentáculos) puede llegar a medir hasta 2.5 metros de diámetro... UFFFF!!!! A diferencia de las medusas comunes, que en su mayoría son ciegas, esta especie posee cuatro grupos de veinte ojos, cuya verdadera utilidad y función se desconoce, ya que carecen de sistema nervioso central... además de grandes y terriblemente mortíferas, son muy rápidas para su tamaño, al nadar a impulsos de 1,5 m por segundo, lo que le proporciona velocidad suficiente incluso para capturar peces.

Generalmente el roce de la víctima con sus cilios pasa inadvertido y no deja lesiones visibles, lo que hace aún más furtivos los ataques de tan gelatinoso verdugo; tras unos 20 minutos se inicia el llamado 'síndrome irukanjdi', que comienza un intenso dolor en todo el cuerpo, el ritmo cardíaco se triplica, la tensión sanguínea se duplica y, por lo general, la muerte sobreviene tras una embolia cardíaca. Sus síntomas se presentan también en dificultad para respirar, náuseas y vómitos, hinchazón y dolor severos, latidos cardíacos lentos y muerte del tejido cutáneo. Sin embargo, algunos animales son inmunes a la toxina, como las tortugas de mar, que se las zampan tan campantes.

En el caso de los humanos, si el veneno penetra en el sistema sanguíneo, la muerte puede tardar menos de tres minutos, aunque lo normal es en torno a la hora. La mayoría de las víctimas salen del agua con fragmentos de la medusa pegados al rostro, al torso o a sus miembros. Las friegas inmediatas con vinagre previenen que se dispare la carga de parte de sus ampollas cargadas de veneno y disminuyen la peligrosidad de lo inoculado. Esa es la razón de que muchas playas australianas, incluso las más remotas, dispongan de dispensadores de vinagre anunciado por grandes señales, que puedan paliar en parte las consecuencias de los ataques. Asusta pensar dónde acabarían en España semejantes dispensadores si algún día, por desgracia, hubiera que instalarlos...

Está comprobado que las avispas de mar se vuelven más mortíferas con la edad. Las jóvenes, que cazan camarones, tienen veneno tan sólo en el 5% de sus células urticantes; las adultas lo tienen en el 50%, lo que les permite cazar presas más grandes.

Bastante más pequeña, pero no menos escalofriante, con sus apenas 2,5 cm de transparente umbrella, la irukandji o 'medusa asesina', es tan minúscula que su toxicidad parece jugar un tragicómico contraste con su tamaño. Sus tentáculos pueden llegar a medir unos 80 centímetros de largo y verlos a simple vista es muy difícil. Al contrario del caso de la avispa marina, en la que las víctimas suelen salir gritando del agua, para sucumbir en la arena, los ataques de irukandji presentan síntomas que se dilatan durante horas y días, confundiéndosele muchas veces con patologías propias del humano.

La 'medusa asesina' es una especie muy poco conocida, debido su reciente descubrimiento en 1952 por Hugo Flecker, que la bautizó, al igual que el terrible síndrome mortal que provoca, como Irukandji por el nombre de la tribu aborigen asentada en la turística localidad de Cairns, junto a la Gran Barrera de Arrecifes. La medusa como tal fue clasificada científicamente en 1964 por el doctor Jack Barnes (de ahí su nombre taxonómico de Carukia barnesi); quien para demostrar que el traslúcido ser era la verdadera causa del llamado 'síndrome de irukandji', hizo que un ejemplar le picara a él, a un salvavidas y al hijo de éste. Está demostrado que fue la causa de muerte en 2002 de dos turistas, uno estadounidense y el otro británico, y se está trabajando a marchas forazadas por encontrar un antídoto...

Otro animalito de la zona letalmente peligroso es el pulpo de anillos azules, contra los que también hay señales de advertencia en las playas australianas. A pesar de su atractiva librea, este llamativo cefalópodo compite con la serpiente de mar como uno de los animales más venenosos que pueblan los mares, de momento esclusivamente australianos.... situación que puede cambiar en un futuro...
Terrible resulta también por su veneno, pero sobre todo por su tamaño, la también peligrosísima aunque bellísima medusa de melena de león ártica, que, con los 36'5 m de longitud que pueden llegar a medir sus tentáculos y los 2,3 metros de su campana, como en el caso de un ejemplar aparecido varado en 1870 en Massachusetts, es el animal más grande conocido hasta ahora en todo el planeta en cualquier época, por delante de la ballena azul y los extintos dinosaurios... De su justificada fama de animal peligroso, da cuenta el hecho de que el mismísimo Sir Arthur Conan Doyle la eligiera como involuntaria asesina en las costas de Sussex del infausto profesor Fitzroy McPherson, precisamente en el episodio titulado 'El caso de la melena de león', uno de los pocos escritos por el propio Holmes en ausencia del doctor Watson, lo que tal vez justifique que el insigne detective no dedujera, hasta bien avanzada la investigación, la más que probable causa de las extrañas heridas que tan misteriosamente provocaron la muerte del docente...

Si nos vamos a tierra firme, la ganadora en cuanto a toxicidad es un ofidio poco conocido entre nosotros, también de origen australiano, vaya por Dios: la serpiente Taipán del interior, propia de lo desiertos de la parte centro-este del país. Estos ofidios, de hasta 2,7 m de longitud, tienen un veneno basado en neurotoxinas que utilizan para paralizar a sus víctimas, y una simple mordedura es suficiente como para matar a un hombre. Los efectos de su veneno se presentan en forma de dolores de cabeza, náuseas, vómitos, y dolores estomacales; en algunos casos hay convulsiones, y en los más extremos, coma. Sin embargo, su veneno tiene también unos efectos secundarios de lo más truculento, ya que deshace el tejido muscular, y la víctima (bien animal o humana) comienza a orinar de color rojo/marrón a causa del paso del tejido muscular deshecho por los riñones. ¡Qué requetehorror! Además, contiene un potente anticoagulante, por lo que la herida no para de sangrar, pudiendo producir hemorragias internas, especialmente en el cerebro.

De todas maneras, en el Mediterráneo casi hay más posibilidades de que te coma un tiburón a que te mate una carabela portuguesa aplasticada de esas.... Sin llegar a los excesos de las costas de Sudáfrica, California o Australia ('casualmente' zonas donde abundan las focas y leones marinos), en nuestro entrañable y concurrido Mare Nostrum (donde lamentablemente apenas viven ya ejemplares de ese simpático pinípedo que es la foca monje) también es posible encontrar ejemplares del legendario y temible (aunque poseedor de la belleza que distingue a los más poderosos depredadores) tiburón blanco, el potente Carcharodon carcharias de tantas y tantas pesadillas fílmicas y literarias, protagonista de no pocas leyendas e historias de veteranos y curtidos marinos a los que parece nublárseles el juicio y disparárseles la lengua en cuanto se les mienta al pez más acogotante de cuantos surcan nuestros mares....

El Gran Blanco es mucho más frecuente en aguas mediteráneas en primavera y verano, y muy escaso en otoño… en costas de Italia y Croacia suelen aparecer hasta más de cinco ejemplares por estación en numerosos puntos… Así, en 1960, un tiburón permaneció más de un año en la zona del italiano Monte Circeo, mientras que en 1989 también nadaba un ejemplar de buen tamaño cerca de la costa de Rimini, al que llamaron Willie; tres años antes un barco había sido atacado por un tiburón sin identificar en el delta dle río Po, bordeando aguas dulces, y en Riccione fue herido por un tiburón un pescador ocn arpón austriaco; también en 1977, una plataforma científica en aguas próximas a Venecia había sufrido extraños ataques sin identificar.

Lo curioso es que mientras nuestro plácido Mar Menor puede parecer a los ojos de los más desinformados un lugar de lo más peligroso por su abundancia de medusas, perfectamente controladas gracias a las redes dispuestas por las autoridades para su pesca, otros destinos turísticos del Mediterráneo últimamente muy en boga por las modas de turno, como la costa de Croacia, cuentan en determinados puntos con redes anti-tiburones, como las de las playas del Golfo de Kvarner, el Kvarnerski zaljev croata o Golfo del Quarnaro en italiano; cerca de la histórica Fiume, hoy Rijeka, en donde se registraron 3 ataques fatales, el último en 1971, todos atribuidos al tiburón blanco según los registros de la ISAF (International Shark Attack Files). http://www.flmnh.ufl.edu/fish/sharks/White/Medi.htm

Y es que nuestro admirado Carcharodon carcharias, se adapta a aguas de diferentes temperaturas, puesto que tolera desde 7,5º a 25º, aunque son muy pocos los ataques confirmados en aguas con temperaturas superiores a los 23º. En los últimos 50 años hay registradas 123 capturas de la especie en aguas mediterráneas, algunas de ellas se produjeron en la costa de Valencia, en las islas Baleares y Columbretes, el golfo de León en Francia y el golfo de Génova. Los pescadores de atún entre Córcega y Cerdeña también atraparon en esa zona ejemplares jóvenes y adultos, y los de Isole Pelagie, al sudoeste de Malta, izaron a su embarcaciones cuatro más entre 1964 y 1987. Los avistamientos más frecuentes se producen en el Canal de Sicilia, Malta y las aguas tunecinas (norte del golfo de Túnez, Sfax y golfo de Gabes), siendo en su mayoría tiburones jóvenes de menos de 3 metros y de ambos sexos.

A pesar de estos avistamientos, sobre todo por parte de pescadores, el único tiburón blanco filmado vivo en el Mediterráneo fue aquel captado por la cámara de un pescador deportivo a unos 35 km de la costa de Senigallia, en el Adriático italiano, y resultó de lo más espectacular, ya que el gran escualo, de unos 5,5 m de longitud, se zampó tan ricamente, y ante al atónita mirada de los miembros de la embarcación, otro tiburón que acababan de pescar y se disponían a izar a bordo.

En total, desde 1900 (y obviando las vícitmas asociadas a las dos grandes Guerras Mundiales), sólo se han registrado 28 ataques de escualo en el Mediterráneo, en su mayoría en las aguas costeras de Italia y Croacia. El último caso documentado de ataque mortal en la zona a cargo de un tiburón, en este caso también blanco, fue el sufrido por el buceador de 47 años italiano Luciano Costanzo, el 2 de febrero de 1989, en el Golfo de Baratti, cerca de Piombino, en la costa de la Toscana italiana, mientras pescaba con arpón (y botellas...) acompañado por su hijo Gianluca de 19 años. A una milla de la isla de Elba, y a unos 25 m de profundidad, el veterano escafandrista se topó con un tiburón blanco de entre 20 y 25 pies...

Inmediatamente salió a la superfcie gritando "¡tiburón!" antes de que el gigantesco pez, saltando fuera del agua hasta dos veces, lo mordiera por la cintura, y se lo llevase al fondo atrapado entre sus fauces cuando intentaba llegar hasta su bote, donde su horrorizado hijo lo presenció todo, mientras el agua se teñía de rojo con la sangre de su padre. Después de tres días de intensa búsqueda, una cámara subacuática logró filmar los restos de la tragedia: las aletas del infortunado buceador, una pesa de su cinturón, y los dos tanques de aire comprimido con restos de bocados....

En españa, desde hace tres décadas sólo hay registrados dos ataques. El primero, del que fue víctima en la gaditana Tarifa el windsurfista J. L. Pérez-Díaz, tuvo lugar a las 10:55 h del 18 de marzo de 1986 a las 10:55 de la mañana, cuando algo (probablemente un escualo, que confunden las tablas con grandes atunes o focas) le hizo caer en su tabla a sólo 300 m de la orilla. Mientras estaba tumbado sobre ella, un tiburón blanco de más de 3,5 m surgió desde el fondo y le mordió la pierna, aunque luego soltó a su presa, gravemente herida. Al infortunado finalmente hubo que amputarle el pie.

El otro ataque, un poco más reciente, sucedió a las 8 h del 3 de septiembre de 1993 en la valenciana Playa de Arenes, donde J. Hernández nadaba a unos 200 metros de la costa cuando fue atacado en la superficie por un tiburón pequeño y esbelto, de unos 2 metros de longitud, y que él cree que pudo ser una tintorera. El escualo le mordíó en un pie, seccionándole algunos dedos. Aún recuerdo el buen ánimo y la gran presencia de ánimo de este veterano nadador que, con toda tranquilidad, contaba a las cámaras de Antena 3 que evitó desangrarse haciéndose un torniquete en la pierna mutilada con el cordel de su bañador.

Ahora, para tiburonaco espectacular, el gran blanco que apareció moribundo en Tossa de Mar, Gerona, (última foto del post) el 17 de noviembre de 1992, un macho de considerables dimensiones (casi 5 m y una tonelada de peso). Escandalosamente, el caso fue silenciado por las timoratas autoridades a modo de aquel alcalde de estrambóticos modelitos que negaba que pasara nada en las aguas de Amity Island en el 'Tiburón' de Spielberg, co la intención de impedir de que la imagen de aquel pezezote sobre las arenas de la turística villa donde se rodara 'Pandora y el holandés errante', desatase una oleada de pánico que afectase a la temporada veraniega del año siguiente. Aunque la Guardia Civil retiró (mal en este caso) a toda prisa y con una grúa municipal, los restos del pez, unos biólogos marinos pudieron localizarlos en un vertedero cercano y examinarlo, aunque su mal estado impidió hacerle una autopsia en condiciones.

Un aspecto fascinante de los tiburones es, precisamente, el origen mismo del término... adoptado al castellano de la lengua de esos tainos encontrados por los españoles en las llamadas Indias, junto con otros tan conocidos hoy como batata, cacique, caníbal, canoa, carey, guayaba, hamaca, maíz o tabaco... Hasta entonces, el gran blanco era conocido por las gentes de mar hispanas como JAQUETÓN (¡¡¡siempre me encantado mucho más ese nombre!!!), superlativo de 'jaque', amenaza en castellano medieval. En el Uruguay se le llama también 'africano', mientras que en otros países como Cuba optan por 'devorador de hombres' o 'jaquetón de ley'.

Paradójicamente, el 'shark' anglosajón también tiene un origen americano, comenzó a ser utilizado en torno a 1560, como la corrupción, por parte de los navegantes ingleses, de XOC, la palabra con la que designaban los aztecas a los escualos. Tradicionalmente, los británicos habían llamado 'Sea Dogs' a los tiburones, dado su hocico puntiagudo, que tanto les recordaba al de los canes... denominación que se aplicaban a sí mismos los marinos ingleses que combatieron a la Gran y Felicísima (que no "Invencible", malintencionado invento inlgés a posteirori) Armada ante sus costas en 1588, y que aún hoy identifica de manera coloquial y cariñosa a los marinos militares ingleses ante sus homónimos de otras armadas aliadas....

Serán animales peligrosos, sí, pero...tan fascinantes y cautivadores para quienes amamos a las criaturas marinas....

Este post va dedicado a esa conmovedora maravilla, rebosante de calidad humana y maestría literaria (y donde también se cita a los tiburones), que hoy nos ha regalado a todos el gran Achopijo http://achopijo.blogia.com/2009/061201-don-capitan.php en su blog , y a la encomiable y nunca bien agradecida labor que desempeñan Pupa Clown y el resto de payasos de hospital por nuestros niños enfermos ...

martes 12 de mayo de 2009

Leningrado, aterrador paraíso caníbal...



















































































































































































Me permito avisar a aquellos espíritus más sensibles o aprensivos, que los hechos ciertos que a continuación relato, pueden herir sensibilidades, generar malestar o desagradar profundamente a quienes tengan a bien leerlos. Si su curiosidad, morbo, fidelidad a este blog o despiste les hacen seguir adelante, que luego no me acusen de truculento, retorcido o siniestro juntaletras. Advertidos quedan y que sepan también que tengo el libro de reclamaciones en el encuadernador. Así que, el riesgo es cosa de ellos.

Hace aproximadamente un par de meses, comenté en ese magnífico reducto de la cultura y el entretenimiento que es Black Coffee y presenta y dirige en la noche de cada viernes en La Opinión TV mi querida y admirada Lola Gracia, el fantástico libro 'Historia natural del canibalismo'. Una obra rigurosa y amena, obra del afamado cirujano y pediatra Manuel Moros Peña http://www.libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/paginas/entrevistas/entre321.ascx , que, a pesar de su juventud, atesora una interesante obra científica y literaria, entre la que destaca el no menos impactante 'Seres extraordinarios' http://www.netsaber.com.br/resumos/ver_resumo_c_4799.html , tratado dedicado a las más llamativas malformaciones padecidas por seres humanos de ayer y de hoy...

Entre los muchos e interesantes (y aterradores, según los casos) episodios que cita y comenta en su obra dedicada a la antropofagia el doctor Moros, hubo uno que me llamó mucho la atención, y que despertó en mí cierta curiosidad para saber más. Conocido era que, durante el cruel y prolongado asedio que padeció la ciudad de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, algunos de sus ciudadanos habían recurrido al canibalismo para evitar morir de inanición... hasta ahí, una historia más o menos sabida, y, hasta cierto punto, lógica. Lo que no tenía yo tan claro era la extensión que llegó a alcanzar el fenómeno entre la exangüe población de la gigantesca urbe poblada por tres millones de personas al comenzar el asedio el 8 de septiembre de 1941, de las que casi la mitad habrían muerto a su conclusión el 27 de enero de 1944 , 872 días después...
El tema antropofágico , que da mucho de por sí solo, y aún mucho más relacionado con el conocido sitio padecido por la ex-capital zarista, resulta de lo más espeluznante en cuanto se profundiza un poco. Además, cada vez está más presente en aquellas obras de investigación histórica, muchas de ellas de procedencia británica que analizan de manera tan rigurosa como exhaustiva lo ocurrido en aquellos infaustos días. Impresionante resulta lo que el profesor Michael Jones, de la Universidad de Birmingham, reproduce en su libro 'El sitio de Leningrado, 1941-1944'. En sus páginas relata algunos de los casos más clamorosos y espeluznantes del canibalismo que practicaba buena parte de la ciudad con respecto a la otra. En total, durante el asedio, la NKVD (antecesora de la KGB) reconoció oficialmente haber detenido a 1.400 personas acusadas de canibalismo, de las que más de 300 fueron ejecutadas... pero esto constituía sólo la punta del iceberg... pues todos, autoridades y ciudadanos, eran muy conscientes de que los caníbales no eran esos seres discretos y huidizos que cabía pensarse, sino que integraban numerosas bandas que, con diferentes artimañas, engaños y asesinatos, llenaban sus despensas con las partes más sabrosas (como nalgas, pechos de mujer o extremidades) de una parte de sus convecinos, que se vendían en muchos ocasiones en los mercados ante la vista gorda de las autoridades y ciudadanos, que conocían perfectamente el origen de esa carne más o menos fresca que tenían ante sí.

Uno no puede menos que aterrarse al imaginar las partidas de caza, de hasta veinte individuos, pertenecientes a estas numerosas pandillas de asesinos devoradores de personas en busca de su nutritivo sustento, cuya ingesta de manera regular les otorgaba una gran ventaja en fuerza, agilidad y velocidad mental en relación al resto de la población y de los mismos soldados, sometidos todos a un inhumano racionamiento que no hizo sino empeorar a lo largo del asedio, y víctimas ellos mismos en muchas ocasiones de estos modernos velocirraptors que, como sus antecesores prehistóricos, actuaban en bandadas de depredadores casi imposibles de derrotar.
Todo ello pese a los muchos camiones cargados de alimentos que cruzaban cada día el lago Ladoga helado por una carretera de fortuna de más de 200 km trazada como mejor se pudo por los ingenieros militares, desafiando los ataques de la Luftwaffe sobre los inermes convoyes cargados con los escasos víveres que se podían reunir cada día. Pero no era fácil alimentar con esos medios tan escasos a los cerca de tres millones de personas, con más de medio de niños incluido, que atestaban la ciudad a comienzos del asedio... De hecho, una de las intenciones últimas de los germanos era provocar el fallecimiento de muchos de los atrapados en la ciudad, para evitarse el tener que mantenerlos una vez que capitulase Leningrado. Y a punto estuvo de salirles bien la jugada...

Al poco de comenzar el sitio, los hambrientos civiles ya se habían comido todo tipo de animales domésticos, perros y gatos incluidos, y otros como las ratas o los pájaros de los parques. Apenas quedaba nada a qué recurrir, y fue cuando se comenzó a recortar partes del cuerpo de esos cadáveres ya fallecidos, antes de que fueran llevados envueltos en sudarios y arrastrados sobre un pequeño trineo infantil al cementerio para ser enterrados...

Tampoco había ni agua corriente ni combustible para calentarse, tornando la situación de la población civil en desesperadísimamente crítica. Cuando comenzó el asedio en septiembre, las reservas de alimentos en la ciudad se estimaban en harina para 35 días, cereales para 30 días, carne para 33 días, grasas para 45 días y azúcar para 60.... pero ni en sueños se había previsto nada para los casi 900 que estaban por venir. Encima, las autoridades comunistas, obsesionadas con vender a la población una imagen contraria a las grandes derrotas y descalabros que sufría el Ejército Rojo a manos de los alemanes en toda Rusia y especialmente en los alrededores de Leningrado, habían permitido a ciertos restaurantes de hoteles y clubes sociales no respetar el racionamiento... algo que duró unas pocas semanas, hasta que todo se fue complicando y los recursos dejaron de llegarles.


Entonces sí que comenzó lo peor para los sitiados, que se vieron forzados a comer hierba, serrín o cola de carpintero; a hervir el papel pintado de las paredes, los cinturones de cuero, las botas, ¡hasta los libros...! Se ponían por todos lados trampas para perros y gatos, cuervos y gorriones, incluso ratas y ratones, para hacer unas sopas a las que, a menudo, se les añadía brillantina, vaselina o pegamento…cualquier cosa que se pensara que tuviese nutrientes extras. Había obreros que se bebían el aceite industrial de las máquinas o se comían la grasa de los rodamientos y cojinetes, tal era su desesperación. Había quien subsistía sólo a base de pan, agua salada y pegamento hervido. Además, el invierno de 1941 fue uno de los mas crudos de la historia, y para mediados de septiembre los suministros de carbón y combustible se habían agotado, por lo que, cuando no hubo calefacción central, las tuberías se congelaron y el suministro de agua se cortó (significativas son las fotos 13 y 14 de los ciudadanos captando con sus cucharones agua de las canalizaciones reventadas por el frío y los bombardeos alemanes...).

Se cambiaban valiosas joyas,obras de arte, muebles de lujo e incluso magníficos pianos de cola a cambio tan solo de unas rebanadas agrias de pan. En enero de 1942, la ración mínima que se entregaba en la ciudad, la destinada a los niños y adultos no trabajadores (entre los que se incluía a la gran mayoría de intelectuales y profesores, porque para las preclaras autoridades éstos no aportaban apenas nada al esfuerzo de guerra, sino que constituían una engorrosa carga a la que alimentar y a los que, en el mejor de los casos, sólo se les daba tabletas de vitaminas en lugar de alimentos), consisitía en apenas 125 gramos diarios del 'pan' sanpetersburguense, y punto. Un pan que sólo contenía un 50% de harina de centeno durante los primeros meses de asedio, porque después la cosa fue a mucho peor, al añadírsele soja, cebada y la avena destinada a alimentar a las caballerías militares (y por lo tanto, pronto sustituida por malta). Incluso se intentó, sin mucho éxito, elaborar pan con semillas de algodón y con ¡celulosa!, tan abundantes ambos materiales en los almacenes de la ciudad, pero su escaso valor nutricional lo desaconsejó. Los ciudadanos fueron jerarquizados de acuerdo a sus capacidades, haciendo de los obreros industriales los mejor alimentados (incluso por delante de los soldados). En noviembre de 1941 cada obrero consumir en torno a las 500 calorías, por las 2.500 que necesitaría un hombre adulto para mantener su peso corporal en condiciones de trabajo, o más, si tenemos encuenta que muchos trabajaban a cielo abierto en pleno invierno dentro de factorías a los que los combates habían privado de su techo. Mientras, los soldados recibían 350 g de 'pan', a todas luces escasos si estaban luchando en el frente, y sólo 250 g si no se estaban en primera línea. Tras ellos, recibían una ración aún más ínfima los oficinistas y otros dedicados a trabajos menos físicos. No es de extrañar que muchas mujeres dejaran de menstruar debido a tan lamentable situación de extrema carestía.

En cuanto al mencionado pan... había varios barcos de trigo junto a la orilla del río Neva que habían sido hundidos por la aviación alemana, a los que se enviaron buzos y cuyo grano fue sacado a la superficie. Aunque estaba enmohecido y sabia repugnantemente, seguía siendo nutritivo y se empleó como parte de la masa en las panaderias de la ciudad. En un almacen se descubrieron 2.000 toneladas de tripas de oveja rechazadas por estar en mal estado, que fueron convertidas en gelatina y sazonadas con hierbas aromaticas y aceite al aroma de clavo para ocultar el repugnante olor, vendiéndola entonces como parte de la ración de carne o como un sustitutivo de la leche. También se elaboraban caldos de algas y sopas de levadura, pero, a pesar de todo, la gente sólo obtenía una media del 10% de las calorías necesarias diariamente para poder sobrevivir.

Nada se tiraba, ni los caballos muertos por la acción del enemigo, ni mucho menos las personas fallecidas... de las que era muy común ocultar su muerte para seguir empleando sus cartillas de abastecimiento. Este fraude tan habitual impedía a las autoridades llevar un control riguroso del número de fallecidos por el hambre, que, a pesar de todo, no dejaba de crecer oficialmente, aunque en cifras menores a las reales... 11.000 en noviembre de 1941 (más de 350 personas al día!!! de lo que eufemísticamente llamaban las autoridades 'Distrofia alimentaria', o sea, HAMBRE) y 53.000 en diciembre, en una ciudad sepultada bajo la nieve donde nadie, ni los sepultureros, tenía fuerzas para enterrar a los muertos, demasiado debiles para abrir agujeros en el suelo congelado. Entre enero y febrero de 1942, la cifra de muertos acendió a más de 200.000 fallecidos por hambre, a los que había que sumar las bajas en los combates con las tropas finlandesas, germanas y las aliadas del Tercer Reich, entre las que estaba la División Azul de Voluntarios españoles...
Tal pesadilla se saldó al final con la muerte de más de 1.200.000 civiles, aunque dado el gran número de refugiados que acogía la masacrada urbe nunca se conocerá la realidad, mientras que las herméticas autoridades estalinistas sólo reconocieron la muerte de unos 600.000. A los fallecidos por inanición o las bombas y obuses del enemigo, se sumaron también los provocados por terribles epidemias de tifus o disentería.
Poco a poco, la vital ruta que abastecía a la ciudad permitió aumentar las raciones, a lo que se sumó el tener que alimentar a una población menor en número, ya de tan solo un millón a finales de 1943. El resto había sido evacuado o fallecido. Cuando en 1944 el avance de las tropas soviéticas obligó a los alemanes a levantar el asedio para no quedar sitiados ellos, la ciudad estaba salvada. Atrás quedaban esos aterradores días de privaciones en que nadie podía confiar en el prójimo si no quería terminar de la manera más inesperada hecho filetes o cociendo en una olla; tétricas jornadas en las que los caníbales seleccionaban a sus potenciales víctimas mediante miradas desafiantes cargadas de prepotencia mientras el resto de sus hambrientos convecinos, azorados y temerosos, se comportaban ante ellos como poco menos que débiles y enfermos corderos esperando el momento del sacrificio.
Durante el asedio hubo otra historia más reconfortante y emotiva, la protagonizada por el genial músico Dimitri Shostakovich, soprendido en Leningrado por el asedio germano mientras que componía su Séptima Sinfonía (en la última foto) y que fue evacuado junto a su familia en octubre de 1941. Shostakovich dedicó su nueva y pronto popularísima obra http://www.youtube.com/watch?v=lp4444gU8D4 , denominada 'Leningrado', a la ciudad sitiada y el heroico comportamiento de sus gentes. Cuando se estrenó en 1942 para animar a los sodados y civiles rusos que aún soportaban el asedio, muchos soldados alemanes que presenciaron y escucharon el ínmenso júbilo de los sitiados ante los primeros acordes, comenzaron incluso a pensar, en voz alta que "Alemania ya había perdido la guerra".
Aunque hubo otros conocidos episodios de canibalismo en la Segunda Guerra Mundial, algunos relacionados con el Frente Oriental o la Guerra de Invierno en Finlandia, donde algunos soldados soviéticos, aislados en la nieve y desprovistos de alimentos, devoraron a varios de sus camaradas (Foto 2), y, sobre todo, con soldados japoneses que se zamparon a prisoneros aliados o chinos, nada alcanzó ni de lejos lo acontecido en la tétrica Leningrado del asedio. No pocos soldados alemanes cuentan en sus memorias que tuvieron que emplear varios disparos por persona para poder detener a aquellos espectrales seres que llevados por el hambre se acercaban peligrosamente a sus posiciones en busca de comida. Insensibilizados por el frío y lo vacío de sus estómagos, muchos seguían avanzando aún con varias balas en el cuerpo, en pos de unos alimentos que nunca podrían ni siquiera llegar a rozar.
Estas dramáticas escenas han dado lugar a las más peregrinas leyendas urbanas e historias de zombies del más diverso pelaje, espoleadas por algunas webs y blogs estadounidenses (que no reproduzco por su patético contenido) en los que se da como algo cierto y probado la existencia en la antigua capital de los zares de estas bandas de muertos vivientes andantes . Paparruchas!!! Ya se sabía que el asedio de Leningrado generó material más que de sobra para poder rodar grandiosas películas sobre el tema, pero mejor si el que las dirige es Spielberg o Christopher Nolan antes que el bueno de George A. Romero....

martes 21 de abril de 2009

Y ahora que ya no os servimos pa ná...










































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Es lo que tiene nuestra enloquecida sociedad de consumo actual... que arrumbamos con una velocidad frenética todos aquellos objetos que un día nos fueron útiles, incluso imprescindibles, para dejar sitio a otros nuevos, para no cesar en ese desbocado circuito sin pausa, y que practicamos a menudo también con aquellas mascotas, y lo que es peor, personas, 'que nos sobran'...


Admiradas, idolatradas, deseadas, envidiadas, adoradas, queridas y codiciadas, las palomas hoy parecen sobrar a demasiada gente... Personas que sólo ven en ellas molestas "ratas con alas" que llenan de caca y pestilentes nidos los edificios de nuestras ciudades, contaminan y ensucian todo con su mierda y sus parásitos, trasmiten enfermedades y son un peligro para todos, especialmente los niños... Seres sin ninguna utilidad aparente... modernos e indeseables 'okupas' alados que viven de nuestras limosnas en forma las migas de pan y cereales que aún les arrojan críos ilusionados y ancianos medio acabados. Y, sin embargo, no hace ni cincuenta años que la percepción social de las palomas era la opuesta, a todos los niveles...

De su condición de animal cuasi sagrado es fiel reflejo el que fuera el ave elegida por Noé para descubrir si las aguas del Diluvio Universal comenzaban a bajar y permitían emerger a la tierra firme... Fue una paloma la que dio la buena nueva regresando al arca con una rama de olivo en el pico, en una misión en la que anteriormente había fracasado un cuervo... Auténtica metáfora de las magníficas cualidades de las palomas para retornar a su punto de partida merced a su increíble sistema innato de orientación http://www.sabercurioso.com/2007/06/10/como-orientan-palomas-mensajeras/.


Según el Nuevo Testamento, también encarnado en una paloma es como desciende el Espíritu Santo sobre Jesucristo en el momento en que éste es bautizado. Identificación que también aparece el en Antiguo Testamento. Consagrada a Afrodita/Venus, la paloma se consideraba entre los paganos (y, posteriormente, los cristianos, como reflejan las advocaciones en honor de la Virgen de la Paloma) el símbolo del candor, la sencillez y la inocencia. Además de ser ofrecida en sacrificio, muchas acabaron sus días desventradas por oráculos y sacerdotes paganos de infinidad de culturas, que veían en ellas un magnífico instrumento para adivinar el porvenir....


También equivale en la cultura occidental, al símbolo de la paz, representada con una ramita de olivo en su pico. Imagen identificada por muchos con la paloma pintada por Pablo Ruiz Picasso y que fue asimismo reproducida en el acto inagural del mundial de España 82, celebrado en el Camp Nou, y que culminó en momento inolvidable con un niñito extrayendo, a modo de ilusionista (¡qué sería también de esta profesión sin las dóciles palomas!) una blanca paloma de su redonda jaula-balón.... http://www.youtube.com/watch?v=bSp585pWQVc


Fuera de los aspectos más espirituales, las palomas han desempeñado un papel esencial en nuestra civilización, desarrollando inumerables tareas y misiones que han ayudado a dar forma al mundo que hoy conocemos... Así, eran a la vez eficaz medio de comunicación, sabrosa pieza de caza que llevar a la mesa tras pasar una apasionante jornada cinegética entre la que podía empelarse la escopeta y los reclamos o apostar por lo natural en forma de aves de presa con las que practicar la cetrería, divertimento deportivo de los más pobres y humildes a través de unas competiciones que alcanzaron su configuración definitiva a finales del siglo XIX en Bélgica, donde nació el reglamento que inspira la actual colombicultura con carácter competitivo... y que tanto arraigo continúa teniendo aún hoy entre unos aficionados devotos de sus inteligentes y competitivas aves...


Las palomas también pueden ser fuente de inspiración de grandes pensadores, artistas, guerreros incluso... como el Forest Whitaker de la imprescindible 'Ghost Dog', tan devoto de sus queridas aves, que siempre iban los malos a buscarlo a su palomar a ver si podían dar con él y matarlo (infructuosamente, claro) http://www.youtube.com/watch?v=ue_UDHH-EzY. También ejercer de improvisadas musas de éxitos del pop-rock como el hoy semi-olvidado 'When Doves cry' de Prince... auténtico himno de toda una generación a comienzos de los ochenta.... Rancheras http://www.youtube.com/watch?v=hyXwz2XgJtg , habaneras http://www.youtube.com/watch?v=wtSZIdH7qw0 y boleros, o zarzuelas http://www.youtube.com/watch?v=g3wQj0N0UcM ... nada quedaba al margen de las palomas....


Junto a ese papel como ave de competición, las palomas han desempeñado otro mucho más esencial, el de mensajeras, que, durante milenios ha hecho de ellas el más eficaz y veloz instrumento de comunicación remota entre los seres humanos en cualquiera de las civilizaciones antiguas, pues a ninguna fue ajeno su empleo... por eso resulta, entre otros detalles, tan infumablemente mala 'Gladiator'... En un mundo como el romano, en el que las palomas mensajeras ejercían de auténticos teletipos volantes, ¿cómo se explica que un conocidísimo general herido con un espadazo en la chepa pueda viajar de incógnito sin que nadie lo detenga desde la actual Hungría hasta nuestra soleada Mérida a lomos del mismo caballo (debido a la falta de herraduras como las actuales, había que reemplazarlo cada 40 millas, si no, te arriesgabas a dejarlo cojo por exceso de desgaste de los cascos).... Gracias a los mensajes trasladados por las palomas, las autoridades romanas tenían el cotarro bastante controlado... El bueno y valiente de Máximo no habría pasado con vida de Vindobona (Viena) de ser la cosa como solía....


¿Y alguien en su sano juicio puede imaginar la plaza de San Marcos de Venecia o nuestros bosques peninsulares sin una buena bandada de palomas?


La labor de mensajería bélica de las palomas ha sido fundamental hasta los tiempos más recientes, con un auge especial en la Primera Guerra Mundial, donde los cañoneos de uno y otro bando solían cortar las líneas telefónicas, debiendo recurrirse a mensajeros a pie o en moto y a las aves en distnacias más largas. Se sabe que uno y otro bando hacían todo lo posible por abatir las palomas del adversario, usando desde halcones adiestrados a francotiradores, también en la Segunda Guerra Mundial. Sobre el apasionante mundo de las heroicas palomas en estos dos conflictos, os recomiendo encarecidamente pinchar este enlace http://fogonazos.blogspot.com/2006/07/mary-de-los-cielos.html y éste otro (fantástico) http://www.grupoese.com.ni/2001/bn/07/03/crrMN0703.htm o éste http://www.cabovolo.com/2008/11/las-palomas-que-espiaron-para-churchill.html


Todas esas gestas inspiraron el entretenido filme británico de animación 'Valiant', ambientado en los azarosos tiempos de la campaña de Normandía en 1944, y con un fabulosos reparto que incluía las voces de Ewan McGregor, Olivia Williams o Hugh Laurie, entre otros cracks de la interpretación...

En muchos ejércitos, entre ellos los principales del mundo, se siguen manteniendo unidades de palomas mensajeras militares... se piensa, y con razón, que para dos duros que cuestan, pueden prestar servicios insustituibles si por algún trágico capricho del destino o las malas artes de los enemigos (marcianos incluidos, como nos cuentan en 'Independence Day' y similares), nuestras modernas redes de telecomunicaciones se van al garete..., No hay nada más que ver lo orgullosos y ufanos que posan los militares peruanos de una de las últimas fotos junto a sus palomas...

Lamentablemente, nuestras fuerzas armadas acabaron hace apenas un año con su largo idilio con las palomas, que databa oficialmente de 1879 y celebró en Guadalajara su primera cita, cuando el pasado mes de marzo de 2008, echó el cierre en la madrileña localidad de El Pardo, el escaso vestigio supervivivente de lo que en su día llegó a ser la pujante Sección Colombófila del Ejército de Tierra, (¡qué entrañables fotos las de los quintos de la época cargados con las jaulas palomeras a la chepa o esos coches de arranque a manivela como gran medio de transporte avícola-militar!), ahora finalmente compuesta por tan sólo 5 soldados, que han sido reubicados, y 300 palomos que fueron dejados en libertad. Ya no surcarán jamás nuestros cielos columbogramas similares a los de la foto, con su matasello militar y todo. Otra víctima más de quienes anteponen rentabilidad a tradición y riqueza cultural.


Además de las competiciones deportivas, nos quedan los fogones, donde son preparados por nuestros chef de manera espléndida (todavía lloro de placer al recordar el magnífico y jugoso pichón salteado que me ventilé-muy poco hecho y bien sangrante, eso sí- gracias a mis queridos tíos María Ángeles y José María que tuvieron el detallazo de invitarme en el megachachi restorán 'Las Rejas' de Las Pedroñeras. Sublime.


Es precisamente en las estepas y llanuras cerealísticas castellanas donde áun es posible encontrar dispersos aquí y allá decenas de columbarios ('palomares' en latín), en su mayoría de planta circular aunque algunos hay cuadrados, y siempre techados con tejas, , cuya procedencia y tipología data en muchas ocasiones de tiempos de los romanos (y de sus predecesores egipcios y griegos) y que jalonan, dispersos, nuestros campos en número respetable, habitualmente orientados a mediodía para recibir mejor el calor de los rayos solares. Reconvertidos muchos de ellos hoy en bodegas y restaurantes de lujo tras ser rehabilitados y salvados de la ruina y el abandono, disponen en las antiguas celdas donde anidaban las palomas sus botellas de vino tumbadas en horizontal. Estas antiguas moradas de palomas han tenido un gran impacto en la toponimia nacional, pues prácticamente no hay región española que no tenga un Palomar o Palomares entre sus localidades de mayor o menor porte. Villarín de Campos (Zamora), con 50, es la localidad española con más palomares, y una de nuestras principales reservas ornitológicas, sólo tras Doñana en importancia...


Los palomares sirvieron también en tiempo de los romanos como modelo de grandes tumbas colectivas. En sus celdas, o bien en aquellas talladas en las paredes de cuevas y abrigos subterráneos (como en la foto nº 21), en lugar de los nidos de las aves se instalaban las olla ossuaria (urnas funerarias) con las cenizas de los fallecidos, o bien sus descarnadas osamentas, dado el reducido espacio disponible , llegando a albergar miles de éstas en un solo columbario. Eran el verdadero precedente de los nichos de nuestros cementerios modernos. La cremación era la práctica funeraria dominante desde principios de la República hasta que en el siglo III d.C., ya en época de Adriano, comenzó a imponerse la inhumación, lo que marcó el inicio de la decadencia de los columbarios como lugar de enterramiento...

Además de servir como inspiración para las infraestructuras funerarias del pasado, los columbarios desempeñaron otro importantísmo papel en la Antigüedad Clásica y el Medievo, seguramente el más fundamental de todos, como fuente generadora de sabrosa y tierna carne (gracias a los pichones de sus nidos, dos por cada puesta) y, sobre todo, merced a los excrementos que continuamente arrojaban las aves en sus celdas, la legendaria 'Palomina', seguramente el mejor abono conocido y empleado hasta entonces, muy utilizado para fertilizar vides y frutales y auténtico predecesor del guano y similares subproductos de la actividad excretora de las aves. De este guano, tan apreciado en el pasado y hoy apenas empleado, procede el término 'Palomino', referido a ese indiscreto resto de excremento sobre las ropa (fundamentalmente la interior, y muy especialmente la de los hombres) que no deja en muy buen lugar al poseedor -y a su vez creador- del mismo... Un palomino es también una persona torpe o tonta o cualquiera de los pollos del nido de palomas...

Esa función de generadora de carne y abono de los columbarios propiciaba que fueran construccioners muy habituales en las ciudades (generalmente en forma de torre), fortalezas y posesiones agrarias. Así, se consideraba rico al campesino que tenía su propio palomar, más que por garantizar un consumo regular de carne de ave (entonces bastante improbable para las clases más humildes, que tenían prohibido cazar volatería en tierra de sus señores porque serían considerados furtivos y cruelmente castigados por ello) por la posibilidad de abonar sus frutales y otras cosechas en épocas en que las tierras que no contaran con este suplemento orgánico extra, agotadas por la sobreexplotación agrícola, apenas rendían a la hora de la cosecha. Otro tanto ocurría con los señores feudales, que cifraban buena parte de sus prosperidad en lo que les proporcionaban sus palomares, tanto en carne como en abono. Sus siervos y arrendatarios dedicaban varios de sus días de trabajo obligatorios al servicio del señor de turno (las impopulares y aborrecidas corveas) limpiando y cuidando los columbarios de sus amos.

También resultaban fundamentales los palomares en caso de asedio, como demostró lo ocurrido durante el legendario sitio de Masadá por las tropas de Lucio Flavio Silva durante la Gran Revuelta Judía del 66 al 73 d.C. De otoño del año 72 a mayo del 73, los cerca de 15.000 hombres (casi 10.000 de ellos esclavos judíos) reunidos por los romanos asediaron infructuosamente la impenetrable fortaleza, donde resistían los sicarios (violenta escisión de los ya de por sí combativos zelotes) que habían escapado de la toma de Jerusalén, al mando de Elazar ben Yair (o ben Simón, pues las fuentes se contradicen en este aspecto), acompañados por sus familias. En total, 960 personas, la mayoría mujeres y niños. En Masadá, acondicionada para resistir mil y un asedios, se disponía de doce cisternas enormes talladas en la roca calcárea, que recogían el agua de lluvia que fluía a un depósito en el que, juntas, podían retener 40.000 m cúbicos de agua, suficientes no sólo para beber sino también para nadar en las piscinas del complejo palacial, para las termas de sus baños y poder hacer viable cierta agricultura en sus áridos terruños, para lo que resultaba imprescindible la palomina que les proporcionaba el importante y céntrico columbario o palomar del lugar (señalado en el mapa de la fortaleza con el nº 32, y cuyos restos, de planta circular, aún se pueden apreciar claramente en la foto). Los almacenes estaban abundantemente surtidos de trigo, legumbres secas, aceite, dátiles y vino (bien conservados gracias al ambiente árido del desierto circundante) y los fértiles huertos interiores podían proporcionar alimentos frescos gracias al empleo de la palomina, que junto al aporte de carne fresca de los pichones y palomas, evitó la aparición entre los defensores de enfermedades tan habituales en los sitios como la desnutrición o el escorbuto. Valientes asediados que, finalmente, y pese a la ayuda que les proporcionaban sus aladas compañeras, habrían de sucumbir ante la determinación y la incontestable maestría romana en cuestiones de ingeniería de asedio http://www.youtube.com/watch?v=X396_NlMtQ8.


La epopeya de Masadá siempre me recordará a esa maravillosa serie israelí homónima http://www.youtube.com/watch?v=WbZ_RRRJImo protagonizada por Peter Strauss (en el papel de Eleazar ben Yair) y de Peter O'Toole como Lucio Flavio Silva, que a lo apasionante de la historia que en ella se nos narraba, unía una pegadiza sintonía...

Pero si de epopeyas y palomares hablamos, nada como lo acontecido en enero de 1966 en la localidad almeriense del mismo nombre, tras el choque en su espacio aéreo, durante la realización de un ejercicio militar, de un avión cisterna kc-135 y un bombardero estratégico B-52 cargado con al menos cuatro bombas termonucleares de 1'5 megatones (150 veces la potencia de la arrojada sobre Hiroshima) cada una... De las que se recuperaron en tierra dos, que, a pesar de la explosión de sus detonadores iniciales, en lugar de borrar todo el Sureste español de la faz de la tierra, se contentaron con liberar unos 20 kg del venenoso plutonio de su interior, que contaminó gravisimamente las tierras y aguas de la localidad, por mucho que la propaganda oficial de la época nos procurase una de las mejores campañas de bañadores Meyba de todos los tiempos por mor de unas generosas autoridades... A día de hoy, y gracias a los 3 kg de plutonio que quedaron dispersos en el ambiente, Palomares continúa siendo el municipio más contaminado radiactivamente de España... y un tema tabú en muchas cuestiones, como el estado de salud de quienes entonces vivían allí...

Afortunadamente, el buen ojo de 'Paco el de la bomba', el pescador Francisco Simó, permitió, tras una exhaustiva búsqueda que duró 80 días, dar con los dos abollados -como se parecia en las fotos-artefactos (hay quien dice que en realidad eran tres y hay uno que no se ha encontrado aún, glups, qué miedo!!!)... Un proceso que se nos cuenta, de manera aséptica, y a modo de anécdota, en el peliculón (un poco tramposillo y con aires de americanada) 'Hombres de honor' http://www.youtube.com/watch?v=G-c5YGqvMmY , historia real de Carl Brashear protagonizada por un inolvidable Cuba Goodwin Jr y un magistral Robert de Niro, a cuya esposa interpreta una insólita Charlize Theron...

Este post VA CONTRA ESA MODA ABSURDA Y CADA VEZ MÁS EXTENDIDA EN CONTRA DE LAS PALOMAS, y está dedicado a esas fascinantes aves que tanto parecen molestarnos ahora que parecen sernos del todo inútiles... Una prueba palmaria de la ingratitud que solemos mostrar los humanos a todos aquellos que algún día nos sacaron las castañas del fuego y después dejaron de tener interés alguno para nosotros...

viernes 3 de abril de 2009

Los cachondos del VAW-116... y del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire


















































El tercer post del centenar y pico que integra 'Hora de pensar' está dedicado a unos pilotos increíbles. Como deben ser pocos los que lo hayan leído, lo reproduzco a continuación para los interesados:
"No todos los milicos yankees son unos lerdos asesinos de moritos buenos, tal y como ciertos 'creadores universales' españoles y sus acólitos pretenden hacernos creer. El escuadrón de Alerta Temprana VAW-116, los famosos 'Sun Kings' de la US NAVY, han encontrado una nueva vocación con la que matar el tedio en sus largas travesías a bordo del portaaviones nuclear 'Abraham Lincoln', una ciudad flotante donde conviven la friolera de 5.000 personas que disponen de su propia cadena de radio, televisión, periódico, código postal, brigada de bomberos, bibliotecas, peluquerías, supermercados...

El cualificado personal del VAW-116 vuela 4 aviones E-2C Hawkeye como los de la foto, y son los auténticos ojos de la flota, detectando a los potenciales enemigos aéreos a centenares de millas....Pero, con travesías que pueden llegar a los 90 días sin tocar puerto, estos esforzados marinos deben buscar cura al aburrimiento que supone la rutina cotidiana...rodando vídeos con la música de canciones famosas...Y lo hacen tan bien que ya son al menos tres, emitidos en muchas cadenas de su país, ganándose una gran popularidad a nivel nacional, y que sólo en Internet han provocado millones de descargas...

Los 'Sun Kings' son ya toda una leyenda copiada y envidada por el resto de las fuerzas armadas yankees...Como no podía ser menos, dada su condición de 'reyes', su mascota es un Elvis Presley a tamaño real, el auténtico 'King of Rock'n'roll', que aparece en uno de los vídeos que os enlazo...Ojo al buen rollito existente entre jefes y subalternos..todos participan...o a los despegues con catapulta, auténtica atracción digna del mejor parque temático, por las velocidades que desarrollan en ese momento crítico del chutazo rumbo al aire..Resulta flipante ver cómo se alejan los Hawkeye del portaaviones...O cómo (en una de las primeras tomas) todo el personal, con sus chalecos de diverso colores, recorre la cubierta buscando los más mínimos fragmentos y objetos sobre la pista que puedan afectar a los despegues...las tomas y despegues nocturnos..

La primera de las canciones que versionaron fue el 'Pump it' de los Black Eyed Peas http://www.youtube.com/watch?v=DqaWdkdFb3Y ...después, casi por petición popular, el 'Hey Yeah' de los Outcast, mucho más logrado http://www.youtube.com/watch?v=QEkYqL9n7vo ...Tanto éxito terminó por crear escuela y ahora les han tomado el relevo sus compañeros del VAW-113 'The Black Eagles', a bordo del portaaviones nuclear 'Ronald Reagan', versionando el 'Move along' de los The All-American Rejects http://www.youtube.com/watch?v=xMMceEx72sE , el grupo de Oklahoma, y con el temilla folk en favor de los indios 'Send Me on My Way' de Rusted Root (éste ya nos lo ha borrado You Tube desde entonces), entre otras conocidas coplas...Creo que es una buena prueba del talento de unos militares competentes que lo único que desean es hacer bien su trabajo, defender a su país y volver cuanto antes (y de una pieza) con sus familias.
Como dice un radarista aéreo de la US NAVY..."los chicos de los Hawkeye les han enseñado a los pilotos de caza cómo se hacen las cosas".

Asusta imaginarse qué pasaría en nuestras Fuerzas Armadas con algo así...Si el Ministerio de Defensa metiera mano, seguro que quedaría más cutre que lo que proyectaban en 'Vídeos de primera' , y habría qué ver cuál sería la canción elegida...de Joaquín Sabina, Serrat o Fran Perea, claro...los que se tocan la ceja con el dedico así arqueado, como saludando al nuevo Mesías...que si no..., estaría prohibido emplear temas más aguerridos como 'El Imperio contraataca' de los Nikis, no sea que se nos ofenda Carod y se joda todo el invento, pensarán ...En caso de duda, si no se aclaran, que elijan el 'Chiki-chiki'...

Dedicado a todo el personal del VAW-116 y al del VAW-113. Go, Kings! Go, Eagles!"

Hasta aquí el post de aquel 2 de marzo de 2008.... y que hoy adquiere continuidad porque, afortunadamente, una pléyade de valientes aviadores de nuestro Ejército del Aire, los abnegados miembros del Grupo 43 de Fuerzas Aéreas, a los mandos de los populares 'Botijos' apagafuegos.... sus hidroaviones Canadair... no han querido ser menos que los pilotos de la Navy y les han dado la réplica de una manera más castiza si cabe, pero sin nada que envidiar a los yankees. Aquí os dejo el enlace al vídeo http://www.youtube.com/watch?v=givc5LUO42c . Hay ocasiones, como ésta, en que a uno le encanta que le corrijan.....
Dedicado a mi querida Prima Lu porque, como repite últimamente, "cómo hemos cambiado"... Y quién o qué no lo ha hecho alguna vez....

lunes 9 de marzo de 2009

Historia de un viejo casco


























































































































































































































































































Era yo todavía muy niño cuando a la Prefectura de Nara trajeron la autoridades una maravillosa exposición en la que el protagonismo absoluto recaía en el kabuto, el casco con el que se cubrían la testa los samurais antes de entrar en combate. Allí había verdaderas maravillas, cuyo mero recuerdo todavía me deja con la boca abierta. Podías contemplar auténticas joyas desde los Períodos Kamakura y Moyoyama, de una elaboración muy simplificada, a menudo con sólo tres placas de metal, hasta los refinados ejemplares del Shogunato Tokugawa tan caracterísiticos del Período Edo. Como no podía ser menos, en todas las visitas de una temática parecida siempre me acompañaba el abuelo Toyoishi, que evocaba con esta exposición y otras similares sus tiempos más guerreros, cuando surcaba los cielos a lomos de un veloz caza a mayor gloria y honra de la Aviación del Ejército Imperial.

Asistir con él a acontecimientos como éste era una auténtica gozada. Escucharle hablar resultaba siempre tan interesante y ameno, pues con su relato, nunca pedante y siempre jugoso, te aportaba un sinfín de anécdotas, de curiosas historias, de apasionantes sucesos relacionados con lo tan celosamente protegido detrás de las vitrinas... Gracias a él aprendí que la mayoría de kabutos se componían de dos piezas, el hachi, o parte principal del casco, y el shikoro, compuesto por un abanico flexible de placas metálicas curvas entretejidas con cordones de seda y diseñado para proteger la nuca. Sobre el frontal del casco se situaba un adorno con la representación del clan de cada samurai... De mano del abuelo caí rendido ante el embrujo de los cascos del modelo kawari, construidos en las turbulentas épocas en que la guerra civil asolaba recurrentemente nuestra querida patria, y en la que los yelmos se decoraban con increíbles figuras y motivos fabricados con la técnica del harikari, a base de papel lacado sobre finas estructuras de madera, para hacer más reconocibles a los guerreros en el campo de batalla y conferirles también un aire cuasi sobrenatural que poder sumar a su innata ferocidad...

Si había un casco del que guardo un especial recuerdo de los muchos que integraban la muestra, ése era el perteneciente a Masamune Date, el valiente 'DRAGÓN DE UN SOLO OJO'... un poderoso daymio tuerto que fundó en 1600 la hoy próspera ciudad de Sendai entre combates y más combates que siempre solían reportarle innumerables victorias... Gran impulsor de la cultura y defensor en las tierras que controlaba del cristianismo, religión extranjera con la que simpatizaba, fue gran amigo del padre Sotelo, un franciscano sevillano al que Masumane liberó de las garras de Ieyasu Tokugawa, y que posteriormente pagaría ardiendo en la hoguera sus intentos de evangelizar Japón desafiando la prohibición del todopoderoso shogun, que había proscrito el cristianismo y su prédica en 1614.


Seguramente fue Sotelo el que animó a Date a enviar una embajada diplomática desde Japón hasta la Europa Occidental dominada entonces por el Imperio español, a bordo del galeón de 16 cañones 'San Juan Bautista', uno de los primeros construidos en astilleros nipones siguiendo las técnicas españolas de la época y que requirió el trabajo de 3.000 ebanistas, 700 herreros y 800 carpinteros de ribera, que lograron la proeza en tan solo 45 días bajo la dirección del marino español Sebastián Vizcaino. En 1613 el navío llevó hasta México a una embajada de 180 japoneses encabezada por el padre Sotelo, que posteriormente se despalzaría hasta Filipinas, Roma y Sevilla, entre varias etapas de su viaje. Seis de los huéspedes orientales decidieron establecerse en la vecina Coria, y ese es el motivo por el que centenares de vecinos de la localidad andaluza, descendientes directos de los viajeros japoneses, se apelliden hoy Japón.

Todo esto se lo oía yo contar a mi abuelo embobado... Y casi lloré de la emoción hace un buen puñado de años cuando visité la fantástica réplica que del galeón que se construyó en 1993 en Ishinomaki, muy cerca del mismo lugar donde el velero original besó por primera vez las aguas.

Recuerdo que antes de abandonar la exposición dedicada a los cascos, le estuve dando la lata a mi abuelo sobre la mucha ilusión que me haría tener cuando fuera mayor (para entonces, cifraba yo esa circunstancia en los que aún me parecían lejanos 16 años) un kabuto similar a esas maravillas allí dispuestas y no dejé de preguntarle si no quería compar uno para nuestra casa, que seguro que adornaría estupendamente el salón. Pero él, estoico donde los haya, me miraba entre divertido y emocionado por mis apasionadas demandas, y me respondía con un atisbo de sonrisa que parecía una vil traición a su severo rostro. Tanto le insistí que, finalmente, me aseguró que si dejaba de comportarme como un mono rabioso y durante ese trimestre sacaba muy buenas notas, algún día me contaría un secreto sobre un casco por el que había llegado a sentir una gran atracción hacía ya mucho tiempo.

Ni que decir tiene que acepté el reto en cuerpo y alma, pese a ser un renacuajo, y los siguientes meses muy rendimiento en la escuela fue tan excepcional que fui condecorado por las autoridades educativas de la Prefectura de Nara, por lo mucho que enorgullecían a mi país tan estupendas notas. Las ganas de conocer el secreto del que hablaba el abuelo Toyoishi me llevaron a esforzarme en grado extremo, pero conseguí capear el temporal con acierto. Tanto que, apenas recibida mi cartilla llena de magníficas calificaciones, le recordé al abuelo que ahora era él quien tenía que cumplir con su palabra. Sin inmutarse, pareció hundirse en sus pensamientos sentado en el cómodo sofá del porche de casa de mis padres, entre desconcertado y enigmático, y noté cómo su mirada cambiaba radicalmente, adquiriendo un tono entre condescendiente y satisfecho por lo que su nieto mayor, el favorito al decir de todos los que nos vieron alguna vez juntos, había logrado a base de sacrificios y grandes esfuerzos.
Entonces fue cuando, de una manera inesperada, echó mano de la raída cartera de piel que siempre llevaba encima y extrajo de ella una vieja foto no muy grande pero que permitía admirar esa enigmática pieza soñada por el abuelo, a partir de su reproducción en cartón. Ya al primer vistazo lo identifiqué con un viejo casco griego de estilo corintio, datado tal vez en el siglo VIII o IX a.C. Para algo tenía que servirme mi afición al apasionante mundo de la Historia Antigua europea desde que apenas había aprendido a leer, pensé... "Bonito, ¿verdad?", me preguntó, al contemplar mi rostro anonadado por la sorpresiva revelación. "Es el famoso casco que encontró oculto entre las ruinas de Olimpia el legendario arqueólogo alemán Ernst Curtius, a cargo de las excavaciones del yacimiento entre 1875 y 1881.... Fíjate la fecha al reverso de la postal...1936...Berlín..."

"El año de las Olimpiadas de Hitler", le contesté yo.... "Y de la Riefensthal, del legendario Jesse Owens, y del invencible Sohn Kee-Chung...", me replicó, aunque bien es cierto que el último nombre, del que intuí el más que evidente origen coreano, no me sonaba en absoluto... "¿Sabías que este casco de la postal era el gran premio que tendría que haber recibido el ganador de la maratón en los Juegos Olímpicos de Berlín, considerada entonces la prueba más importante de todas?", insistió... "No tenía ni idea, abuelo" repuse algo contrariado por mi ignorancia, pero interesadísimo por la gran historia que parecía abrirse ante mí a pasos agigantados.... Acto seguido, el antiguo piloto de caza me enseñó una vieja fotografía en color sepia bastante descolorida en la que, de manera sorprendente, aparecía el abuelo posando en ropa de deporte junto al casco griego que previamente me había mostrado, colocado sobre una peana acristalada con una esvástica, y en compañía de un joven de aspecto fuerte, fibroso y tan atlético que era evidente que la instantánea había sido tomada en las Olimpiadas de Berlín... circunstancia que cosntituyó una sorpresa morrocotuda, pues no sabía, ni nunca se me había comentado en la familia el que el abuelo hubiera estado en tierras europeas, y menos aún tomando parte en una competición de la trascendencia de unos Juegos Olímpicos.

Entonces, el abuelo Toyoishi comenzó a narrarme una serie de peripecias vitales dignas de la fértil imaginación del mejor novelista, aunque cuando me aseguró que lo que iba a contarme a continuación respondía a la más absoluta realidad, de la que había sido pieza importante, no dudé que sería del todo cierto, pues él nunca había mnetido a nadie en su vida, y menos áun a su nieto favorito. Así, de su mano, conocí de manera directa uno de los secretos mejor guardados por nuestra familia, que sólo unos pocos miembros priviliegiados ya sabían... y que incluía a uno de los más grandes atletas de la Historia de Asia, el mentado Shon Kee-chung.

Aunque Japón había sido históricamente desde la puesta en marcha de las Olimpiadas una de las principales potencias medallistas en los Juegos (quinta tras Estados Unidos, Italia, Francia y Suecia en los últimos celebrados hasta entonces en 1932 en Los Ángeles con 35 medallas, siete de oro, y por delante de Gran Bretaña, Alemania y Australia) , la ambición por conseguir cada vez más y más triunfos llevó a hacer competir como japoneses a los atletas coreanos, ya que su país natal era entonces una importante colonia del Imperio del Sol Naciente desde el año 1910. Ese ansia de vistorias se justificaba porque Japón había sido elegido como la sede de los próximos Juegos, los de 1940, coincidiendo con el 2.600 aniversario del establecimiento del Imperio a manos del emperador Jimmu, y siendo la primara vez que habrían de celebrarse en un país no occidental, las autoridades niponas querían conseguir unos grandes registros. La Segunda Guerra Mundial , implacable, haría añicos esos sueños de grandeza, y los Juegos no revivirían sino hasta 12 años después, en 1948 y en un Londres devastado aún por la contienda recién librada...

Pero eso nadie podía sospecharlo aún en verano de 1936, y menos mi abuelo Tayoishi, que, dadas sus grandes condiciones atléticas, bien conocidas en el seno del Ejército Imperial, había sido reclutado desde su Sentai de caza para entrenar con el equipo del que posteriormente serían seleccionados los corredores que disputarían la maratón en los Juegos de Berlín. Por aquel entonces volaba en China un moderno y veloz biplano Kawasaki Ki-10, recién puesto en servicio en las unidades de caza japonesas en diciembre 1935, y cuya maniobrabilidad extrema le permitía hacer cualquier cabriola o diablura en el aire, incluso a costa de los novatos pilotos chinos a los que ocasionalmente derribaba tras combates en los que siempre imponía su maestría a los mandos. A pesar de que todo iba viento en popa, al abuelo le seducía más tomar parte en los Juegos de Berlín ese agosto que continuar ese verano jugando al ratón y al gato sobre los cielos de China, y aceptó encantado su selección como atleta olímpico de su país, aunque era consciente de la ardua tarea que le esperaba.

Sin embargo, el furor por el olimpismo había calado en la sociedad japonesa tras la elección de su capital como sede de las Olimpiadas de 1940 en julio de 1936. Las calles de Tokio se iluminaban con los fuegos artificiales, mientras que de los balcones y techumbres de las casas colgaban banderas y lemas olímpicos, se editaban sellos conmemorativos y la gente celebraba por anticipado los grandes momentos que habrían de vivir dentro de cuatro años, mientras las autoridades ya planeaban la construcción del gran estadio en el distrito de Komazawa.... Recuerdo vivamente cómo mi abuelo aún se emocionaba al evocar aquellos días felices en que toda la nación vibraba ilusionada, aunque él hubiera sustituido su mono de vuelo por la equipación deportiva, eso sí, con el firme objetivo de traerse para Japón el legendario casco griego descubierto por Curtius.

Desde el primer momento tuvo muy claro quiénes podrían impedírselo, y era muy consciente de que sus grandes rivales estaban en el seno de su propio equipo. Se trataba de dos correosos atletas coreanos, el citado Sohn Kee-chung y su compañero Nam Seung-yong. El primero, tan obstinado nacionalista (llegaba la extremo de dibujar el mapa de Corea junto a su firma) como fantástico competidor, había batido a finales de 1935 el récord del mundo de maratón, obteniendo un tiempazo: 2 h 26' 42". Frente a tal demostración, Toyoishi sólo podía poner más entrenamiento y trabajo para intentar domeñar al coreano, y durante varias semanas trabajó duro y sin apenas descanso, mejorando su técnica de correr, lo que le hizo obtener grandes progresos y acercarse con la velocidad de un halcón en picado a la marca de su rival, al que los japoneses habían inscrito en los Juegos como uno de sus paisanos bajo el ficticio nombre de Son Kitei. Por su parte, Nam fue registrado como Nan Shoryu.

Esto puso rabioso al bravo plusmarquista coreano, que, inicialmente, pensó en abandonar el equipo y en negarse a correr, pero luego vio que serían peores las consecuencias en forma de crueles represalias que su decisión podía acarrear a los suyos, ya que las autoridades niponas contaban con una medalla de oro segura en la prueba estrella de los juegos, y no estaban dispuestas a dejarla escapar. Como deportista, Sohn también quería demostrar sobre la pista que, sin ninguna duda, era el mejor del mundo en su especialidad. Llegaba a la cita olímpica con 9 victorias en las doce maratones que había disputado desde 1933, y sabía que el destino nunca pondría a su alcance otra oportunidad como ésta, y más si se confirmaban los funestos presagios que anticipaban una guerra en Europa, semejante a la que tan sólo hacía unos días había comenzado en España y que podían dar al traste con todo el movimiento olímpico y sus encomiables ideales.
La decisión, pues, estaba tomada y era firme. Iría a Berlín a por todas, a despojar de su título al vigente campeón olímpico, el argentino Juan Carlos Zabala, el popular 'ñandú criollo', aunque ahora tenía otra precupación en mente, y no era otra que ese joven Tayoishi, reclutado apenas hacía unos meses de entre las filas de la Aviación del Ejército Imperial, y que cada día progresaba más y más en la pista.

Tales fueron las marcas que conseguía el samurai alado, que éste consiguió ganarse el respeto de sus dos compañeros de equipo coreanos. No existía empatía entre ellos, ni la menor coincidencia política, ni una relación de camaradería, pero a cada minuto que pasaba, el respeto entre los tres contendientes crecía a pasos agigantados, hasta desembocar en profunda admiración; la misma que se siente por el piloto que maniobra magistralmente para ponerse a la cola del enemigo y achicharrarle con sus ametralladoras; ésa que nace del amor por la competición, de una manera pura e idealista; por coronarse vencedor enfrentando a un tiempo músculos e inteligencia, administrando de la mejor manera los recursos que atesora cada cuerpo.

Una vez más, el deporte obró su milagro supremo, y unos hombres, guerreros de la pista en el más estricto sentido, llamados por las circunstancias a ser antagonistas irreconciliables, terminaron unidos por ese lazo indesligable que sólo otorga el ansia de victoria, de triunfar poniendo toda el alma en el empeño. Toyoishi había dejado de ser visto por los dos coreanos como un intruso impuesto para capitanear y usurpar el éxito de aquellos dos deportistas imbatibles. Ahora más que nunca, el equipo japonés de maratón era, sin discusión, una insuperable y perfecta máquina de ganar que aterrorizaba a sus rivales. Una piña imposible de fragmentar y ávida de gloria. Y como tal desembarcó en la capital alemana aquel verano de 1936 en que las garras de la violencia más fratricida causaban estragos en distintos puntos de la Vieja Europa... Lo primero que hicieron Toyoishi, Sohn y Nam fue acudir al recién construido museo de Pérgamo, para contemplar en sus salas ese yelmo corintio cuya definitiva posesión tanto ambicionaban, dentro de la vitrina que lo protegía sobre una peana adornada con la cruz gamada. Desde ese frío contenedor, parecía mirarles a través de sus negros ojos vacíos de vida, generando en el trío de atletas una pavorosa atracción. Allí se compraron la tarjeta con la imagen del casco... la misma que el abuelo me había enseñado casi medio siglo después....

Ilusionados esperaban también la llegada de la antorcha olímpica que, por primera vez en la historia, traían por relevos desde la mimísima Olimpia... El día elegido para la llegada de la legendaria tea al estadio era el 1 de agosto, y la llama haría su entrada en el estadio en manos de Fritz Schilgen...horas de espera ilusionada, de engañar a los incorregibles nervios con una fingida tranquilidad... momentos que pueden marcar una vida y que saltaron hechos añicos para Toyoishi de la manera más inesperada.

El último día de julio mi abuelo recibió una llamada telefónica de sus superiores y una orden en nombre del Emperador por la que fue requerido oficialmente para abandonar Alemania y retornar de urgencia a Japón. Un imprevisto golpe bajo que dejó destrozado anímicamente a Toyoishi, pero también a sus compañeros de terna. Sin él, el Japón no sólo perdía a uno de sus mejores competidores, sino que veía desvanecerse el sueño que secretamente albergaban los tres atletas, que no era otro que copar el podio y las medallas en la considerada entonces prueba reina del atletismo mundial... Deshecho en amargas lágrimas, Toyohichi llegó en apenas dos días de vuelo a un aeródromo próximo a la capital imperial...

Allí supo que, dadas sus increíbles cualidades y su experiencia en combate, era uno de los pocos elegidos para poner a punto a la aeronave llamada a revolucionar la aviación de guerra nipona, el caza Nakajima Ki-27 http://www.youtube.com/watch?v=JS65fVPop8E, un monoplano de grácil aspecto y tremendamente maniobrable, más que cualquier avioneta de Reconocimiento e Instrucción conocida entonces, y cuya entrada en servicio era secreto de Estado, ajeno y oculto a los periodistas, con el ánimo de no alertar a los enemigos soviéticos y chinos con los que habría de enfrentarse en próximas fechas. Un avión llamado a hacer historia y que no defraudó a sus diseñadores, constituyendo una marga sorpresa para todos los pilotos que tuvieron que enfrentarse con él entre 1938 y 1941, ya fueran rusos, chinos, holandeses, británicos o estadounidenses. Y a todo ello contribuyó el trabajo incesante de puesta a punto de los primeros y ultrasecretísimos Ki-27, al que estuvo dedicado en cuerpo y alma Toyoishi durante los siguientes meses.

Sin embargo, nunca pudo desligarse de ese gran sueño que para él hubiera supuesto ganar la gran maratón olímica, y el 9 de agosto de 1936, como muchos millones de japoneses, recurrió a la radio para ver qué desenlace deparaba la prueba para sus, hasta entonces, compañeros de equipo. Como estaba previsto, el argentino Juan Carlos Zabala abrió de forma explosiva las hostilidades, liderando la prueba con mucha suficiencia, hasta que en el kilómetro 28 del recorrido, terriblemente exhausto por su participación los días anteriores en la prueba de 10.000 mts, donde quedó sexto, sufrió una terrible pájara que le desfondó y provocó su retirada. El 'ñandú' se había dejado su brillante plumaje en la carretera, bien es cierto que exhibiendo en la debacle un coraje extremo, más allá de toda cordura. Momento decisivo que aprovechó Shon para tomar el mando y hacerse con la carrera, llegando primero a la meta, fuerte y fresco como una rosa, imponiéndonse al resto e corredores mientras marcaba el nuevo récord olímpico de la especialidad con 2 h 29' 19". Tras él entró el británico Ernest 'Ernie' Harper, que compareció en el estadio unos dos minutos más tarde, seguido de Nam, a tan sólo 20 segundos, para un tiempo de 2 horas 31' 42". Oro y bronce a partes iguales para dos coreanos que corrían ante el mundo como japoneses.

Desde su barracón allá en el remoto País del Sol Naciente, Toyoishi sentía casi como propios esos triunfos radiados a todo el país, y que desataron la locura colectiva en sus calles. Sin embargo, aún tenía que suceder lo más sorprendente, algo que dejó estupefactos a los nipones en sus casas durante la esperada ceremonia de entrega de las medallas de la maratón. Una escena que quedaría inmortlaizada para siempre en las retinas y la memoria colectiva de los pueblos asiáticos, de todos aquellos que se sentían oprimidos por naciones ajenas más poderosas que imponían su hegemonía de manera asfixiante.

En el mismo momento de acceder al trono, y frente al fervor patriótico que había caracterizado hasta entonces este tipo de actos en los Juegos precedentes, Shon y Nam, tocados con sendas coronas de laurel, bajaron la cabeza en silencio en el momento en que sonaba el himno del Japón y se izaba su bandera en el estadio, negándose a celebrar su triunfo mientras vertían amargas lágrimas ante la mirada de una comunidad internacional deportiva anonadada por tan bizarro gesto http://www.youtube.com/watch?v=wbJdiT6TPN0 . Para muchos japoneses que desconocían el verdadero trasfondo del asunto, sus dos corredores, Son y Nan, eran dos desagradecidos, dos traidores a su patria, un par de locos inconscientes que merecían el peor de los castigos. Para sus compatriotas coreanos, a pasar del hinomaru que llamativamente lucían en el frontal de su chándal, Shon y Nam eran dos auténticos héroes orgullosos de su origen, y los primeros medallistas olímpicos de la historia de su país. Mi abuelo hacía minutos que yacía arrodillado en el suelo maravillado por su proeza deportiva y rendido a las agallas de aquellos que, sin ser guerreros, no tenían nada que envidiar a quienes exponían sus vidas en el campo de batalla.

La valiente postura adoptada por Sohn y Nam habría de tener consecuencias. La principal fue que, a modo de castigo, las autoridades deportivas nipones impidieron que el bravo campeón de la maratón recogiera el premio que le estaba destinado, el legendario casco descubierto por Curtius. Fue una decisión adoptada en el mayor de los sigilos que mi abuelo sólo supo años después, cuando coincidió en Tokio con el campeón olímpico cuator años después, y que le enfuereció tanto como le apenó, pues sabía de la ilusión que suponía para cualquier atleta la posesión de semejante trofeo.
Pero también tuvo sus efectos, y muy importantes en el plano político. El diario coreano 'Dong-a Ilbo' publicó la fotografía de Shon subido al podio pero borrando de su pecho el hinomaru que le identificaba como miembro del equipo nacional japonés. Una osada decisión que se saldó con el secuestro de la publicación durante nueve meses y el encarcelamiento de ocho personas relacionadas con el diario por parte de unas enfurecidas autoridades japonesas, pero que avivó las conciencias de muchos coreanos contrarios a la ocupación nipona.

Nada más conocer esta historia de labios de mi abuelo, rememoré aquella otra que tanto me había impresionado en mi niñez, la conocida protesta de Tommie Smith y John Carlos en favor de los Panteras Negras, inmortalizados para la posteridad con sus puños alzados envueltos en negros guantes, durante las Olimpiadas de México en 1968, tras ganar también, ¡qué casualidad!, las medallas de oro y de bronce, aunque esta vez en en la prueba de 200 metros lisos.
Mi abuelo, abandonadas ya sus veleidades atléticas debido a las necesidades militares del Imperio, no volvió a encontrarse con Sohn hasta 1940, durante un permiso que le trajo desde un remoto e inhóspito aeródromo chino hasta Tokio, donde el último campeón olímpico de la maratón estaba a punto de graduarse en la prestigiosa Universidad Meiji. El inesperado encuentro se saldó con un par de cervezas por los viejos tiempos, aunque mi querido antepasado, tan reservado o más que su interlocutor, no quiso contarle nada de sus combates aéreos contra los rusos en Mongolia o contra los mercenarios estadounidenses que combatían en el bando de los chinos como miembros de los afamados Tigres Voladores... Ambos lamentaron, eso sí, que las vicisitudes bélicas que estaban llevando a la Humanidad al desastre, hubiesen provocado la cancelación de la Olimpiada prevista para ese año en Japón, y de las generaciones de deportistas que se habrían de perder víctimas de un conflicto que no conocía piedad alguna...

Nunca más se volvieron a ver.... al menos, en persona.... Unos años después, durante la ceremonia inagural de los Juegos Olímpicos de Seúl, fui testigo de un hecho excepcional que rara vez acontece en mi familia, y que no era otro que ver al abuelo llorar. Ese 17 de septiembre, mi querido antepasado no pudo sontener sus lágrimas, sobrias y escuetas, eso sí, pero lágrimas, al fin y a la postre, al ver que el atleta que entraba en el gran estadio construido para la ocasión, con la llama olímpica en mano no era otro que el veterano Sohn Kee-chung, entre el incansable griterío de su gente, de los compatriotas por los que siempre había dado la cara http://www.youtube.com/watch?v=xgAXCAWQUic ... Se ponía así fin, de la mejor manera, a una deuda histórica. Esa memorable proeza, además de reparar una injusticia histórica, trasladó irremediablemente a mi abuelo a aquellos años de juventud en que todo parecía posible; en que no había límite alguno para los valientes y osados. A aquellos olores e imágenes que juntos compartieron tres compañeros llamados a hacer historia del deporte, de no ser por los enrevesados caprichos del azar...
Entonces Sohn era ya una leyenda en su país, y ya había sido el abanderado de Corea en los Juegos de Londres de 1948.... Su récord mundial de maratón estuvo vigente doce años, desde 1935, hasta que fue batido en 1947, cómo no, por uno de sus discípulos. La explosión definitiva de los africanos aún estaba por producirse en el mundo del Atletismo. Ahora, el anciano héroe de 76 años cedía la antorcha olímpica al último relevista para que la llevase presto al pebetero, entre el delirio de toda su nación.... y el emocionado aplauso de su veterano amigo japonés.
Le hubiera encantado saber que, finalmente, el Gobierno de Corea del Sur había entregado en 1986 a la superestrella de su brillante historia deportiva aquello que había ganado en buena lid sobre la pista en 1936, el famoso casco corintio hallado por Curtius y que estaba destinado al maratoniano que primero parara el crono de los Juegos berlineses.
Shon se consagró a la formación de jóvenes atletas que pudieran, si no mejorar, sí al menos igualar sus apabullantes registros, y uno de ellos consiguió el oro en la prueba de maratón celebrada en Barcelona 92. Un exitazo que mi abuelo Toyoishi no pudo contemplar, pues había fallecido más de un año antes, en enero de 1991... sin poder hablar nunca más con sus compañeros de aventuras deportivas... Nam le siguió en 2001, y cerró el capítulo, como era previsible, Sohn un año después. Me consuela mucho pensar que los tres antiguos camaradas seguramente estarán, allí donde se encuentren, rememorando esos tiempos felices de deportiva competición y correteando incansables de aquí para allá....
Yo, por mi parte, quise rendirle al abuelo un tributo especial, y enterré a los pies de su tumba la postal con la imagen del antiguo casco griego. Ese día me quité un gran peso de encima, y no pude dejar de sentirme tremendamente unido, seguramente para siempre, a ese viejo piloto al que tanto admiré y quise.
Este post va dedicado a Wunderk, por demandar estas historietas de corte rutilante y preciso, a cargo del abuelo Toyohisi...

jueves 5 de marzo de 2009

En un solo minuto, todo puede cambiar....








Me hablaba anoche mi amigo Yayo/Achopijo http://achopijo.blogia.com/2009/030501-recuerdos.php de la importancia que puede llegar a tener en nuestras vidas un simple minuto... lo mucho, o lo poco, que da de sí, desde para regodearse en la ducha, practicar micro-siestas, padecer sobresaltos laborales, tener hijos y crecer a su lado sesenta veces distintas por cada hora....... Y si eso pasa en la humilde Murcialand, imaginad en una urbe tan cautivadora, rutilante y colosal como la mismísima Nueva York....

En eso debía estar pensando el gran Don Henley cuando escribió este supertemazo.... 'New York Minute'... http://www.youtube.com/watch?v=RHco2ijkwDo una de las piezas claves de su premiadísimo disco 'The End of the Innocence' http://www.youtube.com/watch?v=CebvJOYTIeE junto a la canción que da nombre al álbum (sensacional Bruce Hornsby al piano) y la colosal 'The Heart of the Matter' ("la canción que tardas 42 años en componer y sólo cuatro minutos en cantarla", según cuenta el propio artista en su presentación http://www.youtube.com/watch?v=FLgUuHl2xJo ) ........ uno de los más gloriosos y recurrentes himnos que jamás entoné en mi vida.... Ya sé que a Sweet Conch le va más la versión de India Arie http://www.youtube.com/watch?v=lJb_Sq7_jjo, que ya sabe ella que me mola, pero que me quedo con el Donald, al fin y al cabo, el padre del invento ....

Todavía faltaban más de diez años para la brutal salvajada yihadista de Al Qaeda en la Gran Manzana, aquella tarde de septiembre que cambió para siempre la historia de la Humanidad....... en tan solo un minuto ........ Y la canción de Henley, ya popular, se hizo increiblemente famosa en su país al ser asociada (seguramente de una manera imposible de evitar) a tan inolvidables crímenes revestidos de tragedias aéreas, como muestra el vídeo youtubero que os he enlazado.... y que nos recuerda lo mucho que te pueden cambiar la vida apenas 60 segundos....


'NEW YORK MINUTE'

Harry got up
Quique se levantó
Dressed all in black
Vestido todo de negro
Went down to the station
Bajó a la estación
And he never came back
Y nunca volvió
They found his clothing
Encontraron su ropa
Scattered somewhere down the track
Dispersa por la vía
And he won't be down on Wall Street
Ya no bajará a Wall Street
in the morning
por la mañana
He had a home
Tenía un hogar
The love of a girl
El amor de una chica
But men get lost sometimes
Pero los hombres se pierden a veces
As years unfurl
mientras los años se despliegan
One day he crossed some line
Un día cruzó alguna línea
And he was too much in this world
Y fue demasiado para este mundo
But I guess it doesn't matter anymore
Pero supongo que no le importa a nadie

In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Things can get pretty strange
Las cosas pueden ponerse muy raras
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York

Lying here in the darkness
Tirado aquí en la oscuridad
I hear the sirens wail
Oigo el lamento de las sirenas
Somebody going to emergency
Alguien que va a una emergencia
Somebody's going to jail
Alguien va a ir a la cárcel
If you find somebody to love in this world
Si encuentras a alguien a quien querer en este mundo
You better hand on tooth and nail
Mejor defiéndelo con uñas y dientes
The wolf is always at the door
El lobo siempre está en la puerta

In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Things can get pretty strange
Las cosas pueden ponerse muy raras
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York

And in these days
Y en estos días
When darkness falls early
Cuando la oscuridad se cierne temprano
And people rush home
Y la gente se va corriendo a casa
To the ones they love
Con aquellos a los que aman
You better take a fool's advice
Mejor quédate con el consejo de un tonto
And take care of your own
Y cuida de ti mismo
One day they're here;
Un día están aquí;
Next day they're gone
Al siguiente, se han ido

I pulled my coat around my shoulders
Me quité el abrigo de los hombros
And took a walk down through the park
Y paseé por el parque
The leaves were falling around me
Las hojas estaban cayendo a mi alrededor
The groaning city in the gathering dark
La ciudad quejumbrosa en la creciente oscuridad
On some solitary rock
Sobre alguna roca solitaria
A desperate lover left his mark,
Un amante desesperado ha dejado su marca:
"Baby, I've changed. Please come back"
“Nena, he cambiado. Por favor, vuelve"

What the head makes cloudy
Todo lo que nubla la cabeza
The heart makes very clear
Lo aclara mucho el corazón
The days were so much brighter
Los días eran mucho más brillantes
In the time when she was here
En la época en que ella estaba aquí
But I know there's somebody somewhere
Pero sé que hay alguien en algún lugar
Make these dark clouds disappear
que hará desaparecer esos nubarrones
Until that day, I have to believe
Hasta que llegue ese día, tengo que creer
I believe, I believe
Yo creo... creo

In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
You can get out of the rain
Puedes salir de la lluvia
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York
Everything can change
Todo puede cambiar
In a New York Minute
En un minuto de Nueva York

Claro que todo puede cambiar ¡zas! en un minuto...en apenas un pis-pas te la juegas o te la juegan....., aunque, como cantaba Ellis Paul en esta coplica hipermemorable, el mundo, por mucho que hagamos o dejemos de hacer, nunca se va a detener.... http://www.youtube.com/watch?v=kWHqXMjCzDk

¡Éste post va por ti, Achopicho!