jueves, 12 de noviembre de 2009

Los Sullivan: todos los hermanos fueron valientes...









































































































































































Como era de esperar en cada nuevo 13 de noviembre, el país más poderoso de la tierra rinde emocionado homenaje a cinco hijos de la misma madre que ya no sólo pertenecen al íntimo recuerdo de sus familiares, sino que son un poco parientes de todos cuantos pueblan la superpotencia estadounidense. En tal fecha como hoy se cumplen 67 años, toda una vida, desde que media decena de jóvenes marinos, los valerosos hermanos Sullivan, perecieron juntos mientras plantaban cara al enemigo de su patria en aguas próximas a Guadalcanal, en el archipiélago de las Salomón, islas indómitas descubiertas para el mundo civilizado por el español Álvaro de Mendaña y patria chica de esas plantas trepadoras tan populares en nuestro país que son los potos . Naturales de la pequeña población rural de Waterloo, Iowa, el fraternal quinteto, nacido en el seno de la familia católica de origen irlandés fundada por Thomas y Alleta Sullivan, se encontraba embarcado a bordo del 'USS Juneau', elegante y poderoso crucero ligero de la clase Atlanta que embarcaba 698 tripulantes entre sus flamantes cuadernas (foto 4), pues apenas hacía ocho meses que había entrado en servicio. Junto a ellos había otras 8 parejas de hermanos a bordo, aunque los Rogers habían llegado a ser cuatro hasta que dos de ellos fueron desembarcados poco antes de la pérdida del buque.

George Thomas Sullivan ( 27 años en el momento de su desaparición) y sus hermanos Francis 'Frank' Henry (26), Joseph 'Joe' Eugene -también llamado 'Red'- (24), Madison 'Matt' Abel (23) y Albert 'Al' Leo (20) se habían alistado el 3 de enero de 1942 en Des Moines con la exigencia de servir siempre juntos, fieles a su lema 'We Stick Together', menos de un mes después del llamado por los yankees 'Día de la infamia', el sorpresivo (que no 'inesperado') ataque a Pearl Harbor por la Rengo Kantai, la Flota Combinada japonesa. Habían tomado esa decisión henchidos de rabia y consternados por la pena tras conocer que en las tripas del vetusto acorazado 'USS Arizona', todo un símbolo de la debacle sufrido aquel inolvidable 7 de diciembre y cuyos restos hundidos son hoy un monumento nacional, había fallecido Bill Ball, vecino del cercano pueblo de Fredericksburg y algo más que amigo de la única hermana de los Sullivan, que era, además, la pequeña de la casa, Genevieve. Otra aún menor, Kathleen, había perecido en 1930 al poco de nacer.
Se da la curiosa circunstancia que los dos hermanos mayores, George y Frank, venían de cumplir sus cuatro años de servicio en la Armada, pero su reciente licenciamiento ni fue tenido en cuenta a la hora de decidir alistarse de nuevo. Incluso el pequeño, Al, podía haberse librado del reclutamiento, no sólo por su minoría de edad, sino por estar casado con su amada Katherine Mary y con un hijo a su cargo, el pequeño Jimmy, de apenas 10 meses de edad y alegría de toda la familia...
Pronto los cinco hermanos se hicieron inmensamente populares en todo el país gracias a unas fotos tomadas a bordo del 'Juneau' en las que el quinteto posó como símbolo de la necesaria unión de toda la nación para poder derrotar a unos enemigos que entonces parecían casi invencibles... Son las dos imágenes que abren el post y que muestran, de izquierda a derecha, a Joe, Frank, Al, Matt y George. La (pésima) suerte de todos comenzó a fraguarse cuando, a partir de agosto de 1942, su navío fue destinado a tomar parte en el contrataque estadounidense en las islas Salomón... Guadalcanal cambiaría el signo de la guerra en el Pacífico, pero a un alto coste para ambos bandos, si acaso más inaceptable y terrible para un Imperio Japonés carente de los inagotables recursos de su adversario para mantener las horrorosas pérdidas que genera una guerra de desgaste.
Aquel 11 de enero de 1943, Thomas Sullivan preparaba su desayuno con la angustia e incertidumbre que atenazaba a toda la familia desde el pasado mes de noviembre, cuando habían dejado de recibir en casa las cartas que tan frecuentemente escribían sus hijos. Cuando vio pararse un sedán negro frente a su porche, del que descendieron tres militares uniformados, supo que algo había ido mal. Abatido por los malos presagios y las noticias que habían llegado a sus oídos de que el 'Juneau' había sido hundido, sólo pudo preguntarles... "¿Cuál de ellos?"... Tras una leve pausa que le pareció eterna, el militar de más alta graduación, el comandante Truman Jones, le contestó con el semblante cariacontecido... "Lo siento.... Los cinco"...
Reunida toda la familia en el salón, la trágica nueva se hizo aún más inevitable cuando el comandante les leyó el telegrama en el que se les anunciaba que 'El Departamento de la Armada lamenta profundamente informarles de que sus hijos Albert, Francis, George, Joseph y Madison Sullivan están desaparecidos en combate -acción en el original- en el Pacífico Sur'...
A pesar del tremendo golpe recibido, con inusitada entereza tras conocer la noticia que nunca hubiera querido oír y animado por su mujer, Thomas Sullivan se encaminó a su trabajo en los ferrocarriles que transportaban suministros militares... su concurso era vital para que los trenes llegaran a hora a su destino en un momento en que la nación necesitaba de cualquier hombre disponible, por veterano que éste fuera, para enderezar el rumbo de una contienda cada vez más favorable a los aliados...
Lo que había ocurrido el 13 de noviembre de 1942 con el 'USS Juneau' era todo un canto a la mala suerte, la fatalidad y la negligencia más absoluta a partes iguales. Implicado en los cruentos combates en torno a Guadalcanal, el crucero ligero había sido tocado por un torpedo que le había causado 20 muertos y decenas de heridos. Mientras buscaba aguas más seguras, un torpedo lanzado por el submarino japonés I-26 http://www.artfiberglass.com/ship/images/i26.jpg hizo blanco en la santabárbara y el buque entero reventó, llevándose consigo al fondo a toda la tripulación salvo unos 100-140 hombres, entre los que se encontraba George Sullivan, quien, a gritos, buscaba desesperadamente a sus hermanos en medio del desastre...
El capitán Hoover, al mando del 'USS Helena', un crucero ligero de la clase Saint Louis, creyendo improbable la existencia de supervivientes, ordenó al resto de la flota seguir rumbo a la isla de Espíritu Santo -la mayor de las Nuevas Hébridas y antigua posesión española en tiempos de los Austrias, hoy parte de Vanuatu-, temeroso además de que los submarinos japoneses presentes en la zona pudieran hundir más buques estadounidenses si detenían su marcha para asistir o recoger a los posibles naúfragos, algo muy habitual entre todos los bandos en conflicto. Al menos, para curarse en salud y a modo de precaución solicitó que un bombardero B-17 sobrevolara la zona para comprobar si quedaba alguien con vida, y, en ese caso dar parte a la superioridad y montar una operación de rescate.
Poco después, los naúfragos fueron sobrevolados por el citado B-17, que, debido a las estrictas medidas de seguridad, mantuvo el silencio radio y no informó en ese momento del desastre para evitar ser detectado por las escuchas niponas. Habrían de pasar horas hasta que regresara a su base. Si la cosa ya era terrible de por sí, en un guiño del destino, el informe presentado por los aviadores sobre la situación de los naúfragos se traspapeló entre otros documentos corrientes... durante días.... mientras, los restos de la tripulación del 'Juneau', olvidados a su suerte, comenzaban a ser atacados por hambrientos tiburones, tan abundantes en aquellas aguas, lo que sumado a la falta de agua y víveres y las terribles condiciones climáticas, sellaba su cruel sino...
Para cuando el informe fue encontrado y se organizó una operación de rescate una semana después, tan sólo quedaban vivos diez de los desgraciados marinos, que fueron llevados a tierra firme por un hidroavión Catalina... Ellos aclararon el triste final de los populares cinco hermanos de Iowa... Frank, Joe y Matt seguramente habían muerto en el acto, Al (posiblemente herido) se había ahogado al día siguiente y George, tras sobrevivir a duras penas cuatro días, se despojó de sus ropas y, enloquecido por el sol, la pena de haber visto morir a sus hermanos y la desesperación, se desnudó y se arrojó al agua "para llegar a la isla de enfrente", que no era más que un espejismo, antes de ser devorado por los tiburones entre gritos y golpes de aleta, según relataron los testigos...
Por razones de inteligencia militar, y para que los japoneses no supieran cuántas bajas habían causado realmente a su enemigo, lo sucedido con el 'Juneau' y otros buques aliados hundidos en la zona no fue revelado hasta meses después, a pesar de la situación insostenible en que se encontraban sus familias, tanto tiempo sin noticias de sus seres queridos en el frente. Tan trágico desenlace no pudo con una familia tan determinada y unida como los Sullivan. Más bien al contrario: galvanizó su espíritu y terminaron por implicarse aún más en su apoyo a las autoridades para contribuir de manera destacada al esfuerzo de guerra. Así, Genevieve se alistó como reclutadora en la Reserva Naval mientras que sus padres, visitaron más de 200 fábricas militares y astilleros en cooperación con la Armada con fines propagandísticos y para recordar a cuantos allí trabajaban lo importante de su labor para conseguir la victoria final...
En cuanto se conoció el caso de los hermanos Sullivan, una ola inmensa de admiración, compasión, orgullo y patriotismo recorrió el país. El presidente Roosevelt envió una emotiva carta a los padres de los ya popularísimos héroes y, entre incontables homenajes y reconociminetos, incluso el Papa Pío XII hizo llegar a la familia una medalla de plata y un rosario a modo de pésame, profundamente conmovido por tan terrible pérdida en el seno de una familia de fervientes católicos...
No cesaron ahí los homenajes... en febrero de 1943, la Armada estadounidense honró la memoria de los cinco hermanos bautizando como 'The Sullivans' a un moderno destructor de la clase Fletcher que había comenzado a contruirse meses antes con el nombre de 'Putnam'. El buque, el primero de la historia de la US Navy que hacía referencia en su denominación a más de una persona, fue botado en abril, ejerciendo de madrina Alleta Sullivan, la abnegada madre del clan de valientes. El destructor, numeral DD-537 (foto 12), tuvo una destacadísima actuación a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, participó en el bloqueo a Cuba durante la Crisis de los Misiles y en la recogida en el mar de cápsulas en los inicios de la carrera espacial. A bordo del mismo, antes de su baja en 1965, sirvió el joven marino James Sullivan, aquel pequeño Jimmy, hijo de Al, que había perdido a su padre con tan sólo 22 meses de edad... Mantenido después en la Reserva hasta 1977, fue donado al Museo Naval de Buffalo, y es Monumento Nacional desde 1986 (foto 13).
Una historia tan trufada de drama, heroísmo, valor y sacrificio reunía todos los ingredientes para llamar la atención de un Hollywood deseoso de argumentos patrióticos que estimularan el ardor guerrero de unos Estados Unidos todavía sumidos en pleno conflicto contra sus enemigos del Eje. Por todo ello, no es de extrañar que en 1944 se rodase 'The Fighting Sullivans' (originariamente sólo iba a llamarse 'The Sullivans'), el habitual biopic edulcorado made in Hollywood (las fotos 6 y 7 representan a los cinco chicos como salen en la peli), que alcanzó un gran éxito y estuvo nominado al oscar al Mejor Guión, y entre cuyo solvente reparto cabe citar al siempre estupendo Thomas Mitchell en el papel del padre tal cual lo bordó también en 'Lo que el viento se llevó', al maravilloso Ward Bond, al niño prodigio Bobby Driscoll (protagonista de 'La isla del tesoro' de Disney y la voz de Peter Pan), a la popular Trudy Marshall como Genevieve, y a una jovencísima pero ya lanzada al estrellato Anne Baxter en el papel de Katherine Mary, la joven viuda y madre del pequeño Jimmy, en torno a la que gira la principal historia amorosa del film... La película comienza con el nacimiento y bautizo de los chicos, antes de vivir su infancia y juventud durante la Gran Depresión... hasta que nos adentramos en la parte bélica que culmina con la muerte del quinteto y la emotiva botadura en Nueva York del destructor en recuerdo de su gesta.
Por evidentes razones de propaganda y seguridad, para evitar un dramatismo excesivo que podría afectar a la moral de las tropas y, también, por encubrir la nefasta y negligente actuación de los militares en el asunto del rescate, las escenas del combate naval están muy simplificadas... dando a entender que todos murieron prácticamente a la vez, intentando salvarse juntos... Otras de las manipulaciones afectan a George y Frank, de quienes en la película se obvia que ya habían servido en la Armada previamente, o el intencionadamente suprimido romance entre Genevieve y Bill (aquí apellidado Bascom en lugar de Ball)... en resumen, la típica película patriótica de la época, con buenas dosis de melodrama amoroso y familiar...
Los homenajes no terminaron ahí, y en agosto de 1995 se botó un nuevo destructor en memoria de los cinco bravos marinos, el 'USS The Sullivans' con el numeral DDG-68 (fotos 13 y 14), modernísimo para la época gracias a su radar AEGIS y su poderosísimo sistema antiaéreo, el mejor del mundo, del que hace buena demostración en la penúltima imagen del post durante unas prácticas de lanzamiento de misiles... Como no podía ser menos, la madrina del buque fue Kelly Ann Sullivan Loughren, hija y nieta, respectivamente, de James y Albert Sullivan. El lema de combate era el mismo que había lucido en su puente su predecesor de idéntico nombre: el ya inmortal 'We Stick Together'. Tal vez fueron sus cinco ángeles de la guarda quienes evitaron el atentado suicida en Yemen a cargo de Al Qaida mediante un bote cargado de explosivos que se hundió por el sobrepeso antes de impactar con el destructor... suerte de la que no gozó meses después su antecesor, el 'USS Cole' DDG-67, cuando un atentado similar le causó 17 muertos, 39 heridos y lo dejó medio hundido...
Además, en honor a los Sullivan y a la tripulación del destructor del mismo nombre, en mayo de 1998, el entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, bautizó el muelle de Staten Island como el 'USS The Sullivans pier', en prueba de que la huella del quinteto seguía bien presente entre la sociedad estadounidense varias décadas después.
Y no es de extrañar, ya que el fallecimiento de los Sullivans supuso la mayor pérdida humana de una familia norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial (en la Guerra de Secesión están documentados varios casos de familias que lamentaron la muerte en combate de cuatro hijos), e impulsó, para evitarlo, la aprobación a partir de 1944 de normas en la Armada que regulaban la llamada Sole Survivor Policy, en la que se establecía que, en tiempos de guerra, los hermanos no podían servir juntos en la misma nave o unidad y se denegaba la solicitud (hasta entonces posible a la hora del alistamiento) de hacerlo. Además, en el caso de que una familia hubiera perdido a dos o más hijos en el frente, se consideraba ya bastante sacrificio y se ordenaba a los supervivientes volver a casa, a destinos lejanos de la zona de combate... (sobre las interesantísimas modificaciones experimentadas a lo largo del tiempo por de esta normativa, extendida posteriormente al conjunto de las fuerzas armadas, os recomiendo este fantástico enlace http://www.history.navy.mil/faqs/faq72-5.htm).
Se ha argumentado mucho sobre que el caso de los Sullivan y lo planteado en la Sole Survivor Policy están en el origen del argumento de 'Salvar al soldado Ryan' . Y si bien seguro que sirvió parcialmente como inspiración, seguramente, la mayor influencia vino de la mano de los hermanos Niland (última foto) cuyo caso recuerda parcialmente al film dirigido por Spielberg... Estos jóvenes originarios de Tonawanda, Nueva York, servían en distintos destinos en el seno del US Army (entonces todavía no existía la Fuerza Aérea como arma independiente) debido a las comentadas limitaciones legales impuestas para evitar otro caso como el de los Sullivan: Frederick ('Fitz') y Robert eran sargentos en los 'paracas' de la 101 y de la 82 División Aerotransportada, respectivamente, y ambos saltaron sobre Normandía la noche del 6 de junio, muriendo el segundo de ellos en combate poco después; Preston era teniente de la 4ª División de Infantería, y también desembarcó en Normandía, en la playa de Utah, donde perdió la vida; Edward era piloto de un bombardero medio B-25 cuando fue derribado sobre Birmania y dado por muerto apenas tres semanas antes, el 16 de mayo de 1944. Incluso a sus dos primos, Thomas y Joseph, alistados en la 101 Aerotransportada y en la 20 División Acorazada se les impidió compartir unidades con ellos.
El caso es que una vez fallecidos Robert y Preston (están enterrados en el impresionante cementerio de cruces blancas que aparece al principio del peliculón de Spielberg) y contando con que Edward también había perdido poco antes la vida, se decidió repatriar al paracaidista 'Fitz' Niland, que no lo puso nada fácil hasta que intervino el capellán militar de su unidad, el padre Sampson, para destinarlo a un puesto lejos del frente en la Policía Militar de Nueva York hasta el final de la guerra. Si recordáis, Matt Damon/James Ryan también era en la peli un paraca de la 82 Aerotransportada a quien habían matado sus tres hermanos mientras combatían en otras unidades.... la (afortunada y felicísima) sopresa en el caso de los Niland es que una vez concluida la contienda se descubrió que Edward no estaba muerto, sino que había conseguido saltar en paracaídas y, tras ser capturado por los japoneses y sobrevivir a sus infames campos de concentración en penosas condiciones, pudo volver a reunirse con su familia - y sus dos primos, también a salvo después de la guerra- cuando ya se le daba por perdido para siempre.

Por si lo estábais pensando, ese 13 de noviembre de 1942 en que perecieron los Sullivan era también viernes, como hoy... un día de lo más apropiado para creer en algo más que la mala suerte.... más madera para los supesticiosos... ¡¡¡viernes 13!!!...ufff...
Ya que aquí se ha escrito de honrar al valor, de premiar el sacrificio, de Nueva York, y hasta de cine, quiero dedicar este post a ese héroe moderno que hace apenas unos días ha solventado con los laureles del triunfo por las calles de la Gran Manzana el impresionante reto y la proeza de emular a Filípides en su inmortal carrera: mi compañero de disfrutes televisivos Antonio Rentero. Enhorabuena, campeón!!!!

12 comentarios:

Major Reisman dijo...

Buenas

Normalmente leer tus entradas es un gustazo, pero es que esta la has bordado. Me quito el cráneo y el telencéfalo.

Un saludo

PD: he añadido el lin a esta entrada en la mía dedicada a "Soldado Ryan"

sushi de anguila dijo...

Me alegra mucho que le haya gustado tanto, Mayor. Para mí es todo un placer tenerle de lector y un inesperado honor estar enlazado a uno de los blogs que más me engancha y admiro de la amplísima oferta ciberespacial...

Que yo también disfruto y aprendo mucho leyéndole...

Un saludo

Ventimiglia dijo...

Probablemente, la mejor entrada que he leído nunca en un blog. Ni más, ni menos.

sushi de anguila dijo...

¡¡¡Glubbsss!!! Viniendo de usted, Venti... el honor, la emoción y el agradecimiento rozan lo increíble... en fin,muchas gracias, de corazón...

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tan sensacional post, coincido con los demas, sigue deleitandonos.
Major Reisman: He hecho un comentario en su entrada dedicada a "Soldado Ryan", me encantaria que la contestase. Saludos Hacky.

Apañó dijo...

Me he emocionado, de verdad.
Lástima que en nuestras dolorosas Españas olvidemos con tanta facilidad a nuestros héroes.
Una nación sólo puede ser grande cuando todos y cada uno de sus ciudadanos aspiran a ser grandes.

Saludos.

JMPrefasi dijo...

Admirable post.

No tengo palabras...

Lady M dijo...

Fantástico y emocionante, de verdad.

Me alegra que me insistieras tanto en que lo leyera, porque me hubiera perdido uno de los post cumbre de tu blog.

Estoy tan orgullosa de ti como Katherine Mary de Al...

sushi de anguila dijo...

Parafraseando al gran Mr Prefasi:

No tengo palabras, Lady M....

...tal vez te interese saber que tú eres siempre la musa que me inspira en todo momento.... lo mucho o poco bueno de este blog, y de todo lo que hago, se debe a la ilusión que me contagias simplemente por permitirme estar y ser feliz a tu lado...

Mary the Kiwi dijo...

Olé! preciosa historia y aún mejor contada. Te has superado Sushi!

sushi de anguila dijo...

Gracias Mary...!!! Y encantado de tenerte como seguidora... menudo lujazo!!!

Antonio Rentero dijo...

Con injustificable retraso (vamos, en mi línea... 7 horas 45 segundos para terminar el Marathon de NY lo atestiguan) comparezco para agradecer sonrojado la dedicatoria, inmerecido y desmedido elogio el compartir entrada con unos héroes de verdad, de los que se dejan la vida en el empeño y obligan con su gesta a cambiar el curso de la Historia, aunque solo sea en que ya no mandan a los hermanos a combatir en la misma trinchera.

Debo decir que aprovechando mi periplo marathoniano-neoyorquino tuve la gran satisfacción de vivir momentos emocionantes y de envidia sana del amor a la patria y a los símbolos de la misma, desde asistir con la piel de gallina (y no solo por el frío) al canto del himno previo a la salida del Marathon como a la visita al USS New York navío acorazado forjado con acero proveniente de los restos de las Torres Gemelas y que en esos días precisamente llegó a la Gran Manzana por primera vez a recibir su bautismo en la ciudad de la que toma nombre.

Se da uno cuenta que en USA, los ciudadanos, ante todo son americanos, y ya luego son del burro o del elefante. Vamos, igual que aquí.