miércoles, 25 de febrero de 2009

Feliz primer cumpleaños dedicado a la persona viva de mi país que más admiro





Siempre me he preguntado cómo lo hacían. Cómo celebras tu cumpleaños si has nacido el 29 de febrero de un año bisiesto... La tarta, las mediasnoches, los sandwiches, las bedidas y las piñatas sólo salen a la palestra cada cuatro años, salvo que elijas entonces el día anterior o el posterior al de tu nacencia para dar rienda suelta a la euforia que supone grabar una muesca más en el siempre imprevisible tronco de la vida... Aunque fue puesto en marcha muchos meses antes, como un medio de poder comentar en los blogs de las amistades sin peligro a ser borrado por los caprichos de Blogia, los dos primeros posts de 'Hora de pensar' datan del pasado 29 de febrero.... Ya que me resisto a padecer la maldición del bisiesto, he decidio que este post de celebración se mantenga un poco en el limbo, entre el 28 de febrero y el 1 de marzo... sin decantarme...con la misma crueldad con la que funcionaba el conjuro contra los amantes protagonistas de 'Lady Halcón'...

Una efeméride así merece algo especial, distinto...más íntimo y personal... por eso, porque me apetece mucho, quiero conmemorar el primer año de existencia de esta vuestra tribuna abierta en la que me limito a contar las cosas que me gustan, cabrean, enamoran, encandilan, indignan, sorprenden o fascinan ...... rindiendo homenaje a la persona viva de mi país que más admiro. Con mucha, mucha diferencia sobre cualquier otro personaje público, conocido, famoso o popular del que haya tenido noticia...

Os hablo de la hermana María Pilar Díez Espelosín, una navarrica valiente nacida en Pamplona en 1930 y misionera desde 1951 de la Orden de Jesús, María y José. Tras ejercer su caritativa labor religiosa en diferentes barriadas populares de Madrid y en su tierra natal, la hermana Pilar Espelosín, como muchos la conocen a nivel popular, fue enviada en 1972 como misionera a Ruanda. Allí, en la convulsa Centroáfrica, podría emplear su conocimientos médicos para tratar en los hospitales misioneros a los muchos enfermos que sólo en ese lugar encontraban remedio a sus males físicos y consuelo para su espíritu. En la misión de Kibuye, distante 150 km de la capital ruandesa, Kigali, habría de culminar esta brava misionera su heroica gesta junto a su compañeras, las también españolas Amparo Muñoz y Margarita Banch.

El 7 de abril de 1994, viernes, se había desatado el horror, el infierno sobre la tierra, cuando el avión en el que viajaban el presidente del país, Juvenal Habyarimana, y su colega de Burundi, Cyprien Ntayamira, sufrió un atentado -que la ONU atribuyó a elementos rebeldes hutus- y ambos jefes de Estado mueren. Sin que la noticia se hubiera hecho pública todavía, soldados incontrolados asesinan en Kigali a la primera ministra, Agathe Vilingiyame, a tres belgas miembros de la misión de la ONU y a 17 sacerdotes. Desde la radio de las Mil Colinas se llama a los hutus, el 85% total de la población, a que, machete en mano, exterminen a todos los tutsis.

Es entonces cuando comienza lo peor para los misioneros españoles de Ruanda y Burundi, 76 mujeres y 29 hombres repartidos por una treintena de misiones, a los que se suman decenas de abnegados cooperantes laicos, como algunos doctores pertencientes a Médicos Mundi y otros. Los hutus entran a sangre y fuego en esos reductos de paz, salud, solidaridad y oración, aniquilando a tajos de machete a cuantos tutsis se encuentran, especialmente a los que están impedidos por causa de su enfermedad en los hospitales. Ni las misioneras de origen ruandés están a salvo, y sus compañeras españolas se juegan la vida al interponerse para intentar protegerlas. Muchas de esas religiosas africanas serían vilmente masacradas en las jornadas posteriores, junto a sus hemanos de raza, ante la impotencia de los españoles y españolas, testigos horrorizados de lo que sucede y que informan vía teléfono o radio de lo que está aconteciendo a unos gobiernos occidentales carentes de toda información fiable sobre el terreno...

Son los misioneros españoles los que relatan la verdad de unos hechos que conmueven al mundo, lo que hace de ellos unos testigos incómodos para los asesinos hutus, que en no pocas ocasiones están a punto de aniquilar a los religiosos. Aún me estremezco al evocar esos testimonios, especialmente en la voz de la hermana María Pilar Díez Espelosín, cuya emotividad, rigor, valentía y crudeza en esas crónicas telefónicas con las que informaba, con el lógico temor por las vidas de todos los refugiados en la misisón de Kibuye, a los oyentes españoles de RNE y al mundo entero, de cómo grupos de hutus armados con palos, cuchillos y machetes, "y como drogados", iban asesinando a diestro y siniestro a cuantos tutsis se encontraban o sacaban de sus escondites...

"Están matando por todas partes. Ya nos han matado a parte de los enfermos. Acaban de subir a matar a los refugiados de la parroquia y están matando a los refugiados del ayuntamiento. Acabamos de recibir una absolución general del párroco. En cualquier momento pueden entrar aquí para acabar con los que quedan. Estamos en la capilla porque no podemos hacer otra
cosa y esperando a que pase todo esto. Estamos rezando, nos preparamos. Parece que el camino hasta nuestra casa está regado de cadáveres. Ninguna de las hermanas está herida. No queremos que nos saquen mientras esté en vida uno solo de los que estamos protegiendo. Estamos solamente cumpliendo con nuestro deber", narraba la hermana Pilar a los micrófonos de Radio Nacional a lo largo de varias intervenciones diarias, cuando los asesinos les daban tregua. Y allí estaba yo, pegado al receptor, escuchando pasmado tanto por los horrendos crímenes como por el testimonio de valor increíble a cargo de esta mujer excepcional...

Unas terroríficas crónicas que no cayeron en saco roto... y que provocaron la intervención de las potencias occidentales. Bélgica, la antigua metrópoli colonial, envió al rescate de los europeos a la élite de su ejército, el Regimiento Paracaidista (hoy rebautizado como Brigada Para Commando), tan curtido ya en conflictos africanos, que evacuó a las tres monjas españolas de Kibuye y las puso a salvo, para ser embarcadas en uno de los dos aviones Hercules que el Gobierno de Felipe González, hasta entonces falto de reflejos, había enviado a la frontera para repatriar a los españoles. Finalmente, no fue necesaria la intervención de la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión, que el Ejecutivo español había preparado por si fuera necesaria, aunque sin demostrar, cuando más falta hacía, una mínima capacidad de decisión.

Peores fueron aún los enfrentamientos de algunas misioneras con ciertos impresentables funcionarios del Ministerio de Exteriores, que obligaron a pedir disculpas al por entonces máximo responsable de la diplomacia española, Javier Solana. Así, cuando el sábado 8 de abril, nada más comenzar la tragedia, la hermana María Dolores García, de la misma congregación que Espelosín, había llamado al Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio, solicitando información sobre su compañeras en Ruanda, un patético e insensible funcionario le recordó que era fin de semana y que no podrían informarle hasta el lunes, y cuando la religiosa le echó en cara que cómo era posible que no tuvieran comunicación alguna con Ruanda, el desgraciado le respondió que el Ministerio no estaba "para buscar a las monjas españolas por la selva". Un claro ejemplo más del "vuelva usted mañana" denunciado por Larra hace ya más de un siglo...

Fue tal el impacto (hoy lamentablemente olvidado por la sociedad española, en la que cualquier mención al heroismo se considera un tic franquista y no digo ya nada si la acción positiva es obra de miembros de la tan denostada -por la progresía imperante- Iglesia Católica...) y la repercusión del testimonio de la hermana Espelosín que apenas unas semanas después fue reconocido con la más inesperada de las recompensas: el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 1994 para todos los misioneros españoles de Ruanda y Burundi, ejemplificados por la hermana Pilar. Fue Carlos Luis Álvarez, 'Cándido', quien propuso y defendió esta candidatura por lo mucho que tuvo de labor informativa asociada al riesgo de quienes la ejercían en tan espantosas condiciones... También se destacó la gran tarea realizada por los cooperantes laicos en la castigada zona...

Los 105 premiados decidieron entregar los cinco millones de pesetas del galardón que entonces acompañaban a la escultura de Joan Miró a los refugiados ruandeses que se apiñaban en los países limítrofes, en infernales campos de refugiados... Por su parte, una visiblemente soprendida y emocionada Pilar Díez Espelosín declaraba, tras conocer la concesión del premio, que "si ha servido para recordar que tenemos unos hermanos en unos pueblos que son, no del Tercer Mundo, sino del Quinto Mundo y mueren sin rechistar, pues estoy muy contenta", y recordó que, con su labor en África, "las misioneras habían despertado las conciencias a la ayuda al Tercer Mundo entre los españoles".


Aprovechando la popularidad alcanzada entonces, la hermana Espelosín recorrió España en lo que quedaba de 1994 impartiendo conferencias sobre lo que estaba sucediendo en Ruanda para concienciar a sus compatriotas de lo importante que resultaba ayudar al país africano... De 1995 a 1996 trabajó como enfermera en los equipos de Cáritas en los campos de refugiados ruandeses del antiguo Zaire, hasta la dispersión de los expatriados a causa de la guerra que también estalló en ese país. De 1996 a 2000 se integró en la comunidad de su Instituto en Alicante, dedicándose al trabajo con drogadictos y enfermos de SIDA. Finalmente, volvió a Ruanda en marzo de 2000, centrándose principalmente en la formación de las jóvenes vocaciones religiosas del país al que ha consagrado la parte más importante de su vida. ¡Cuánto admiro y admiraré siempre a esta mujer!


Queda claro que no hay que irse a buscar testimonio de santidad a las calles de Calcuta o a tierras tan lejanas. Los misioneros españoles y otros miles de religiosos que ejercitan su labor día tras día entre nosotros de una manera tan encomiable como sacrificada, son buena prueba de ello, y un ejemplo a imitar por todos. Este post cumpleañero va dedicado a todos ellos.

10 comentarios:

Wunderk dijo...

Feliz cumpleblog, Sushi... y enhorabuena por tan magnífico blog, donde compartes con nosotros tus pensamientos, tus vivencias y tus grandes conocimientos.

Esta emotiva entrada dedicada a Pilar Díez Espelosín nos demuestra la suerte que tenemos con leerte.
Sigue así, por muchos años más.

Y desde aquí nuestro homenaje a todos aquellos que dedican su vida a los que más lo necesitan, en los rincones más remotos y mas peligroso del planeta.

Y de nuevo... ¡gracias por tu generosidad y por tu tiempo!

Ventimiglia dijo...

Feliz cumpleaños, pensador. Y un excelente regalo el que nos haces en este día al compartir tan valioso testimonio con todos nosotros.

Martha Cold dijo...

Enhorabuena por cumplir un añito lleno de interesantísimas entradas!!

Te sigo por escrito desde hace poco, pero tuve la suerte de compartir muchos Jueves (y Viernes y Sábados) en La Hermandad, donde debatíamos de todo un poco con el gran David Durán... ¡¡que buenos recuerdos!!

Sin duda has elegido un personaje increíble para celebrar este día.

Pese a mi posición un poco indefinida con respecto a la iglesia, siempre he admirado a los misioneros y a su labor. Admiro a todas esas monjas viviendo en lugares imposibles dandolo todo por gente tan pobre que el resto del mundo da por perdidos.

Recuerdo aquella matanza y aquel testimonio, y de releerlo, se me han puesto los pelos de punta.

Merecidísimo homenaje. Gracias mil por compartirlo!!!

Besazos!!

sushi de anguila dijo...

Gracias a todos por vuestras felicitaciones y comentarios! El mejor regalo es contar con vuestro fiel seguimiento...

Querida Martha, ¡qué tiempos aquellos de la Hermandad! Dices bien...qué grande don David Durán, persona excelsa donde las haya y un amigo como pocos, con el que daba gusto conversar de esto y lo otro...como bien recuerdas, hasta cuando echaba la persiana del bar, y nos tomábamos la última en la intimidad de tan mítico local...

Sin ser yo un hombre muy de iglesia, ni de misa diaria, más bien lo contrario, sí comparto contigo la admiración por los misioneros, por esa gente que renuncia a todo por intentar difundir su fe, hasta llegar a ser uno más de aquellos a los que ha entregado su vida. Siempre me ha fascinado (y de paso, avergonzado, por lo egoista que me siento a su lado) su ejemplo, fuera de la religión que fuese.

Historias de misioneros han protagonizado mis lecturas, algunas de mis películas favoritas, buena parte de mis estudios e investigaciones... desde 'La reina de África' a 'Narciso negro', 'La mies es mucha', 'Molokai' o 'Las llaves del Reino', pasando por las vidas reales de Livingstone, el padre Damián, Fray Junípero Serra, San Francisco Javier, Fray Bartolomé de las Casas, por no hablar de ese peliculón tan bello y paradigmático que es 'La misión'...

A pesar de la creciente falta de vocaciones, la labor que los religiosos españoles desempeñan en África continúa siendo vital, como ejemplifica el hecho de que el aragonés José Alberto Serrano Antón fuera elegido en 2007 obispo de la diócesis de Huangwe, en Zimbabwe, donde sirven también otros 10 misioneros españoles a cargo de los casi 35.000 fieles católicos de la zona...un ejemplo más de una tarea incansable... y que pocos compatriotas conocen, y aún menos valoran....

Besos a las damas y abrazaco al sin par Ventimiglia, hoy henchido de triunfo...

Athena dijo...

Feliz "cumpleaño", el primero de muchos. Gracias por sus post, cargados de interesantes historias de la Historia, y también por sus aventuras personales, reflejadas con una prosa maestra y salpicadas de numerosas ilustraciones y letras de colorines ;)

Besos.

JMPrefasi dijo...

Feliz cumpleaños y magnífica entrada...

BERJES dijo...

Feliz cumpleaños Sushi!!! Gracias por ponernos una sonrisa con tus maravillosos post.

Intentarè poder seguirlos más cuando me mude a la nueva casa...

Estáis todos en mi cabeza..Dentro de poco os llamaré para desayunar y contaros como va..

Maria Rosa Diez dijo...

Feliz cumpleaños atrasado!

Encontré esta entrada buscando en Google el nombre de mi tia Pili.

Con tu permiso, le hare llegar tu entrada. Seguramente quedará sorprendida y apabullada por tus palabras, pero ambos sabemos que se las merece.

Un abrazo

Jose María Diez Pequeño dijo...

Muchas felicidades a todas estas personas que lo dan todo sin esperar nada a cambio, y en especial a mi Tía Pili
Mil besos Tia

sushi de anguila dijo...

Que la familia de alguien tan admirable se pase por este humilde blog es la mejor recompensa para su autor. Muchas gracias a vosotros