viernes, 8 de septiembre de 2017

Max, el inquietante bisabuelo de Chucky


TENIENDO A MAX...¿¿¿Para qué queremos a Chucky....??? O a Michael Myers, porque ambos son clavaícos... Menudo antepasado de Monchito, Macario Karanka, Doña Rogelia o el Pato Nícol... ¡QUÉ MIEDITO DEBÍA PROVOCAR EN LA AUDIENCIA...! 
Valga esta conocida foto de uno de los primeros ventrílocuos para relatar la fascinante historia que subyace tras la imagen, muy representativa de una época ya perdida para siempre, la del Music-Hall itinerante, y que conocemos gracias al blog del nieto del artista. Son muchos los que confunden las dos palabras escritas en el margen superior derecho con el nombre y apellido del personaje, Rox Bauchredner... pero da la casualidad que 'Bauchredner' (que bien podría ser su apellido, ya que era y es normal en los países de habla germánica que éstos aludan a la profesión familiar) se corresponde con su ocupación: ventrílocuo...siendo, además, Rox su pseudónimo artístico. 
Y es que el afamado Henry Rox que recorrió medio mundo junto a su aterrador monigote Max era en realidad el artista prusiano Fedor Albert Paul Witkowsky, nacido en Berlín en 1855, y que recorrió medio mundo con su pasaporte prusiano donde su apellido -entroncado con un aristocrático linaje medieval del Báltico- aparecía germanizado: escrito con doble 't' y terminado en 'i' latina para despejar cualquier vínculo con lo eslavo.
Entonces era norma obligada que los artistas de vodevil, ilusionistas, humoristas, cantantes o quienes ofrecían números circenses, fueran acompañados por una bella (o no tan bella) y joven (o no tan joven) mujer que, además de asistir durante la realización de los diferentes números, ayudaban a distraer al público -eminentemente masculino y no muy sobrado de educación- en el caso de que el artista principal no estuviera ese día muy inspirado o fuese de su agrado.
A los ojos de la pacata y puritana sociedad de entonces estaba terriblemente visto que unos señores compartieran hotel, fonda, posada, camarote, choza, compartimento ferroviario, establo o pajar, dada la atribulada vida de los artistas, con unas señoras que no eran legal y religiosamente sus esposas. 
En el caso de Henry Rox/Fedor Witkowsky la cosa resultaba aún más grave y evidente porque su joven y atractiva asistente, su compatriota Anna Auguste Albertine Prescher, era 32 años más joven que él, con lo que pronto solucionaron el problema casándose y formando un feliz matrimonio que tuvo tres hijos que disfrutaron como pocos de las muecas y cómicos parlamentos del inquietante Max...
Como final de tan vodevilesca historia, destacar que esta conocida foto ha dado lugar a un montón de 'fakes' y falsas leyendas urbanas en Internet, en las que, entre otras burradas, se ha llegado a afirmar que Max era el cadáver de un niño estadounidense de 9 años llamado Edgar al que su padre empleaba como monigote en sus macabros espectáculos... La imaginación al poder... y un argumento más para los detractores de la Red, como medio en el que se difunden patrañas...


2 comentarios:

Conde de Salisbury dijo...

Pues sí que da repelús el muñequito, sí. Con esa foto y lo de la leyenda del niño disecado Iker Jiménez te hace un programa de dos horas.

sushi de anguila dijo...

Jajajaja....