lunes, 27 de diciembre de 2010

Sylva Koscina, la más bella espía de andar por casa












































































































































































































































































































































































































































































































Creo firmemente en que aquellos que tenemos al cine entre nuestras más intensas pasiones, guardamos en algún rinconcico de nuestra memoria, y también de nuestro corazón, aquel momento sublime de nuestra infancia en que dimos ese decisivo paso adelante por querer saber más, por conocer la identidad de ese actor o esa actriz que tanto nos gustaba y a quien deseábamos poner un nombre para poderle admirar como se merecía.

En mi caso fueron muchos y muchas, desde directores o músicos hasta actores y actrices, sin olvidarme de los animales, que uno creció rodeado de películas y telefilmes protagonizados por perros (Rin-Tin-Tin y Lassie, por no hablar del taciturno Niebla o el cariñoso Patrás), caballos (Furia, Silver o Trigger... a Mr Ed lo conocí años después...), una mula (Francis), delfines (Flipper, reemplazado en el imaginario de las jóvenes generaciones por la orca Willy), leones (la maravillosa Elsa de 'Nacida libre' http://www.youtube.com/watch?v=ISWOrI0WaLs) e incluso canguros (Skippy)... Entre esas estrellas cuyo cegador relumbrón despertó un gran interés desde mis primeras aproximaciones al mundo del cine está una guapísima intérprete europea -entonces me dijeron mis familiares más cinéfilos que era italiana, aunque su verdadera procedencia resulta de lo más interesante-, antaño conocidísima y hoy prácticamente olvidada a nivel popular salvo para la gente de cierta edad aficionada al cine cutre de romanos -el llamado peplum-, y que respondía, según me dijeron entonces mis mayores, al nombre de Silvia (sic) Koscina (léase y dígase Kóschina, aunque yo creo que aquí lo castellanizaron para 'evitar malentendidos' con su apellido... y más tratándose de una belleza tan sugestiva)...

Dicen que de las mezclas de muchas procedencias salen bellezas únicas, aserto con el que estoy bastante de acuerdo, y la preciosa Sylva es el verdadero paradigma del dicho. Nacida Sylva Koskinon, hija de griego y polaca, en la ciudad croata -entonces yugoslava- de Zagreb, la antigua Agram austrohúngara, el mismo año que Hitler llegó al poder en Alemania, la bella moza se trasladó con apenas 12 años recién cumplidos a Italia (estuvo por Bérgamo, Brescia, Ancona...) con su familia durante la Segunda Guerra Mundial, país en el que vivía el marido de su hermana, donde buscaron refugio ante el violento caos partisano que azotaba al joven reino eslavo ocupado por los nazis. La joven Sylva pronto destacó en matemáticas y física en el instituto, aunque su sensual y elegante belleza no pasaba desapercibida y fue reconocida con títulos de certámenes menores de belleza. Mientras estudiaba la carrera de Física en la universidad de Nápoles, fue elegida Miss da Tappa (Guapa de la Etapa) del Giro de 1954, la chica mona de 21 años que entregaba el ramo al vencedor de la carrera disputada por las calles de su ciudad...en esa ocasión, el gran corredor belga Rik Van Steenbergen, gran corredor de clásicas y triple campeón del mundo, que ganó esa sexta etapa del Giro de 1954 tras recorrer los 279 km que separan Bari de Nápoles. La imagen de un juvenil y bellísima Sylva besando en la mejilla al astro belga de la bici dio la vuelta a Italia y concitó la atención de los grandes productores cinematográficos, que nutrían la nómina de estrellas de sus estudios a partir de los muchos concursos de belleza que proliferaban esos años por la península italiana. Para entonces ya comenzaba a ser una cotizada modelo publicitaria y Carlo Ponti la añadió a su nómina de jóvenes bellezas, aunque al marchar a Hollywood con su esposa Sophia Loren, la dejó en la estacada, abandonada a su suerte.

Tras un debut intrascendente junto a Totò en 'Siamo uomini o caporali?', donde apenas tuvo un papelito, fue elegida por el controvertido director Pietro Germi -quien la recordaba de las portadas con motivo de su aprición en el Giro- para protagonizar una de las pequeñas joyas del neorrealismo, 'El ferroviario', donde interpretó a la descarriada hija del atribulado protagonista; un trabajo por el que recibió las mejores críticas. A los 22 años, Silva Koscina (su nombre artístico de entonces, con i latina en el de pila) ya era toda una estrella del cine italiano.

Pero lo que verdaderamente consagraría a nivel popular a esta belleza de cabellera castaña a la que el rubio también le sentaba de perlas, serían sus películas de la serie del Hércules protagonizado por ese carismático a la par que hierático Mr. Universo que fuera el malogrado Steve Reeves, tan querido en las pantallas españolas de los cines de verano y nuestras sesiones de tarde televisivas en el último medio siglo y que tras debutar sin frase haciendo de cahcas del equipo olímpico USA en 'Los caballeros las prefieren rubias', se estrenó en el cine dirigido por el mismísimo ¡ED WOOD! En esos entretenidos aunque tremendamente pueriles peplums que hasta triunfaron en Estados Unidos (sin duda, por la nacionalidad del protagonista) Sylva, siete años más joven que el megamazas estadounidense, era la rubísima Iole, hija del rey Pelías de Yolco (en la mitología griega, Iole era hija de Éurito, rey de Ecalia). 'Hércules' y su secuela 'Hércules y la Reina de Lidia' o 'Hércules encadenado', que de las dos maneras se llamó en España, pusieron a Sylva, como era de esperar, en el Olimpo fílmico internacional, aunque un año antes ya había interpretado, gracias a sus atractivos rasgos eslavos, a la pérfida y bellísima tártara Sangarra en aquel entrañable 'Miguel Strogoff' de lujosa serie B protagonizado por Curd/Kurt Jürgens al frente de una superproducción de lo más variopinta en su reparto.


Después de sus aventuras por la Antigüedad Clásica, la buena de Sylva inició una prolífica carrera en los tres géneros que más habrían de definir su carrera: las comedietas románticas no exentas de pícara provocación, en las que se movía como pez en el agua; el cine de aventuras y acción más genérico, desde los mosqueteros a los gangsters pasando por pelis de terror algo cutrecillas o historias de monjas, en las que siempre ponía un contrapunto elegante y diferente al de las estrellas al uso de Hollywood; y las películas de espías más en particular, como las dos que rodó en compañía de la bella alemana Elke Sommer, otra grande de la época, con la que inaugura el post junto al sudafricano Nigel Green en una imagen de 'Más peligrosas que los hombres'... Con el tiempo, la prolífica carrera de la Koscina fue derivando hacia el subproducto puro y duro, muchos de ellos de coproducción española, que le dieron la ocasión de trabajar con galanes de la talla de Alfredo Landa, Espartaco Santoni o Pepe Sacristán, entre otros, terminando por desembocar, a pesar de su proverbial timidez, en el llamado 'destape', películas eróticas de muy baja estofa en las que lucía buena parte de su espléndida anatomía, entre ellos el que entonces era considerado "el pecho más perfecto y elegante" del cine italiano...


Sin embargo, también acumuló un puñado de excelentes películas como esa 'Giulietta de los espíritus' de Fellini; la inclasificable 'Estambul 65' de Antonio Isasi-Isasmendi, en la que encarnó a la tremenda agente Kenny del FBI; 'La batalla del río Neretva' sobre el afamado combate acontecido entre nazis y partisanos de Tito en su Yugoslavia natal, donde lució de lo más sensual junto a guaperas de la talla de Franco Nero, Hardy Krüger y Yul Brynner o ilustres veteranos como Orson Welles y su ex-compañero de aventuras siberianas Curd Jürgens ; y unos cuantos títulos con grandes de Hollywood y Europa como Kirk Douglas, Dirk Bogarde (foto 10, juntos en 'Demasiado cálido para junio'), Stewart Granger, Jean Paul Belmondo, Stephen Boyd, Horst Buchholz, Telly Savallas, Tony Curtis, Vittorio Gassman, Roger Moore, Rock Hudson y, sobre todo, su memorable y tórrido dueto romántico con Paul Newman en 'Comando secreto' (foto 29), interesante peli de espías ambientada en la Italia de la Segunda Guerra Mundial. Entre las muchas bellezas femeninas con las que compartió pantalla, destacan Monica Vitti, Honor Blackman, Catherine Spaak, , Romina Power, Claudine Auger, Maria Rhom o Marisa Berenson, entre otras. Y encima, recién cumplidos los 30 años estuvo en un tris de hacerse con el codiciado papel de esa inolvidable Tatiana Romanova que compartía mil y una peripecias románticas y mortíferos asuntos de espionaje con James Bond en 'Desde Rusia con amor', aunque finalmente se decantaron por otra italiana, la no menos bellísima Daniela Bianchi... http://www.archivo007.com/Images/daniela2.jpg

Fueron años en que Sylva, con fama de ser algo tacaña (cualidad que aseguran es muy común entre los que fueron niños exiliados durante una guerra, como fue su caso) y con un privilegiado don para los números, como hemos visto, no paró de hacer películas y acumuló un respetable patrimonio que invirtió en una fastuosa villa en el distinguido barrio de Marino de Roma, que decoró con otras de sus pasiones, innumerables obras de arte y no pocos muebles del siglo XVI. Sin embargo, los cada vez más menguantes ingresos de su irregular carrera profesional provocaron que, debido a sus deudas con el fisco, tuviera que desprenderse en 1976 de su querida morada. De todas maneras, la lujosa casa parecía albergar algún mal fario, ya que mientras la actriz rodaba en Sudáfrica, el guardés de la finca, presa de la enajenación, asesinó a tres personas...

En lo personal tampoco le fueron mejor las cosas. Una de las mujeres más deseadas del cine europeo dado sus verdes ojazos, su aristocrático porte, su delicada manera de hablar y su forma de moverse, digna de una espigada modelo de pasarela -no en vano su estatura era de 1'79 m y sus medidas se ajustaban a unos espectaculares 99-69-94)-, no tenía especial buen tino para elegir pareja. Más bien al contrario; se empeñaba en redimir a personajes que no dudaban en anteponer sus propios egoísmos a la relación sentimental con la actriz, que encima solía mantener en la práctica a estos frescantes.

Probablemente el hombre de su vida, para bien y para mal, fuera Raimondo Castelli, hombre casado con el que a sus 27 años inició una relación que habría de durar otros once. No todo fue feliz en su relación amorosa con el pequeño productor de la legendaria Minerva Films, al que su esposa Marinella, como buena católica y amparándose en la legislación italiana de la época, le negaba sistemáticamente el divorcio, por lo que, tras la secreta boda de la pareja en México, no reconocida en el país transalpino, Castelli fue acusado de bígamo ante la justicia. Finalmente, se divorciaron en 1971, poniendo de manifiesto el fracaso de una relación marcada por sonoras broncas e indiscretas peleas en medio de los rodajes, muchas de ellas motivadas por el carácter algo histérico y un tanto egocéntrico de la diva, según quienes trabajaron a su lado, como testimonia el puñetazo que le endilgó en toda la mandíbula Laurence Harvey, su partenaire en 'El último romano', una peli de 1969 en torno al Imperio Bizantino de Justiniano y que tuvo que detener el rodaje hasta que el rostro de la actriz, que interpretaba a la emperatriz Teodora, volviera a estar en condiciones.

Sylva también rompió barreras a mediados de los sesenta con su posado, el primero de una estrella de cien italiana, para la edición americana de 'Playboy', con unas fotos del reputado Angelo Frontoni rebosantes de elegancia en las que mostraba al aire sus cotizados senos. Además, fue imagen publicitaria de marcas muy conocidas en Italia, como la famosa grappa Julia, y protagonizó no pocos anuncios y portadas de revistas europeas, entre ellas las de 'Hola!', dada su gran popularidad en nuestro país, donde cada vez rodaba más películas, aunque no pasarán a la historia del cine por su calidad. También presentó programas televisivos en la RAI que cosecharon mucho éxito, incluso se atrevió con el festival de San Remo http://www.metacafe.com/watch/yt-3cHAdarzJRE/mike_bongiorno_paolo_villaggio_sylva_koscina_festival_san_remo_1972/, y fue una habitual de los teatros en los que representó con solvencia todos los géneros. Es, asimismo, muy recordada, por sus puestas en escena de las populares sceneggiattas napolitanas, un género teatral muy de la Campania, y que consiste en representar una obra de teatro con canciones y bailes en la que todo gira en torno a una única canción muy conocida y su letra. Quién sea un asiduo de las principales cadenas televisivas italianas reconocerá inmediatamente este (insoportable) género escénico.

Polémicos fueron también sus dos desnudos integrales, en dos coproducciones internacionales, verdaderos bodrios, de las que no quedó nada satisfecha, como fueron 'El diablo se lleva a los muertos' (con Telly Savallas y el inimitable Espartaco Santoni), y 'L'assoluto naturale', peliculeja de Mauro Bolognini donde compartía escenas de lo más erótico con el ínclito Laurence Harvey, y en la que se sintió engañada por el director una vez visto en qué desembocó todo aquello, y eso que de mojigata no tenía ni un pelo; no cabe duda alguna, pues, que los máximos atractivos del filme eran la sugerente lección de anatomía en su máxima expresión de la señorita Koscina y la banda sonora compuesta por el gran Ennio Morricone para la ocasión...

Esa condición de señora estupendísima en plena madurez la ratificó posando desnuda a los 42 años para la edición italiana de 'Playboy'. De nuevo unas fotos elegantes, sexys y muy sugerentes que tuvieron menos repercusión de la alcanzada por las de años atrás dado el gran cambio de hábitos y costumbres de la sociedad italiana, mucho más abierta, y por la creciente proliferación a comienzos de los setenta del cine pseudopornográfico, erótico y de destape en las carteleras europeas...

En su última etapa profesional, sumida ya en una lenta pero inexorable decadencia, hacía pequeños papeles en películas y series de televisión, e incluso en los años ochenta, ya en la cincuentena, llegó a interpretar cada noche en un teatro romano una obra en la que debía desnudarse ante el público, y lo hacía sin el menor complejo, demostrando de sobra que la que tuvo, retuvo...

Como un cruelísimo guiño del destino, la muerte nos arrebató precozmente a Sylva de la manera más terrible, tras diagnosticársele un cáncer de pecho, a ella, la que había sido considerada el mejor y más sensual escote de toda Italia. Nada más conocer su mal, acudió con mucha valentía a los medios de comunicación para dar testimonio de que, a pesar de todo, nunca hay que arrojar la toalla en la lucha contra esta implacable enfermedad. Tenía sólo 61 años cuando la muerte se la llevó en este mismo mes hace 16 años, el 26 de diciembre de 1994...

No he encontrado mejor homenaje a tan estupenda señora y sugestiva actriz, cuya mera contemplación me transporta ipso facto a los tiempos de mi infancia y juventud, que este tributo colgado en el youtube al ritmo de la fabulosa versión que el Tigre de Gales hizo de ese 'Let it Be' con el que los Beatles pusieron punto final a su inigualable carrera como grupo... http://www.youtube.com/watch?v=OWRlXZ5juvU&feature=related

Vaya por tus preciosos ojos verdes, querida y admirada Sylva...

6 comentarios:

Wunderkammer dijo...

¡Vaya vida de película! Nacida en Zagreb, genes griegos y polacos y criada en Nápoles por lo que veo... Curioso lo de que se le dieran bien las mates. Yo a la Koscina no la recuerdo bien pero por las películas que citas está claro que la he tenido que ver muchas veces (donde más me ha parecido recordarla ha sido junto a Alfredo Landa, jaja).
Gracias Sushi por compartir con nosotros tus grandes conocimientos. Feliz año ¡y a ver si coincidimos pronto!

sushi de anguila dijo...

DE NADA, A MANDAR... Queda claro mi admiración por esta niña de la guerra que durante una época fue la respuesta europea y baratera a las chicas Bond y las divas de Hollywood, y a la que nunca se le cayeron los anillos. Para ella, cualquier papel, aunque implicara enseñar cacho (como la mitad de actrices europeas de su generación atrpaadas en el bucle espacio-temporal setentero del cinde de destape) merecía la pena... Una tristeza que no vivera lo suficiente para hincharse a recibir los premios esos que otorga la Academia Europea del Cine a los vetranos de antaño... Bien que se los merecía...

Por cierto, no interpretativamente, claro, sino físicamente, pero Alfredo Landa parecía al lado de ella, tan alta y esbelta, un rollizo piojo...

Feliz año, MT!!! y a mover entre todos la I Quedada Paparajotera de Blogueros...

Cyd Charisse dijo...

A esto lo llamo yo admiración sin límites por la muchacha, la recuerdo muy bien de verla en el Hola cuando era niña. Por cierto, el otro día la vi en 'El puente de Neretva', una de esas películas de guerra que regalan con los periódicos de tres en tres. Impresionante.

sushi de anguila dijo...

Y tan impresionante. Una belleza y gran actriz desaprovechada para sus muchas posibilidades, y que tuvo un final demasiado prematuro....

Anónimo dijo...

GRANDISIMO EL RECORDATORIO,ADEMAS DE HARTO MERECIDO. pARA MI UNA DE LAS MUJERES MAS ELEGANTES,EXOTICAS Y QUE DENOTABA CUANDO SE LO PROPONIA TAMBIEN UNA GRAN CLASE.SIEMPRE FUE UNA DE MIS PREFERIDAS. HUGO.-

sushi de anguila dijo...

Gracias, Hugo. Me complace ver que te ha gustado y que no somos pocos quienes tenemos en el recuerdo a tan bella mujer y buena (y minusvalorada) actriz. Un saludo