viernes, 12 de noviembre de 2010

Adiós al valiente Hijo Verdadero; hasta siempre, Danno...










































































































































































































































































































































Discretamente, sin apenas repercusión en los medios para la muchísima que se merecía, y "por causas naturales", según su representante, nos dejó el pasado 28 de octubre el grandioso actor James MacArthur, nombre que no dirá nada a las más jóvenes generaciones, salvo a los muy cinéfilos o a los seguidores de las estupendas series de culto de hace décadas entre las que 'Hawai 5-0' ocupa un merecido lugar en la cúspide. Mucho mérito, tanto como carisma, tuvo siempre este joven bajito pero bien parecido nacido en el glamouroso y 'confidencial' Los Ángeles de 1937, hijo adoptivo del matrimonio compuesto por el reputado guionista Charles MacArthur (autor, junto con el no menos grande Ben Hetch de las dos primeras versiones de 'Luna Nueva/Primera Plana' y de las míticas adaptaciones al cine en 1939 de 'Gunga Din' y 'Cumbres Borrascosas') y la entrañable actriz Helen Hayes, una auténtica estrella mundial muy poco conocida en España, a la que en Estados Unidos se llamaba en tiempos "La Primera Dama del Teatro Americano". La pareja ya tenía una hija biológica, Mary, prometedora actriz de teatro que fallecería con sólo 19 años a consecuencia de la polio, en 1949.

No faltan ejemplos en Hollywood de hijos de excelsos actores o productores que, teniéndolo todo de su parte para triunfar, tiran las mejores oportunidades por la borda, y acaban siendo unos patéticos juguetes rotos del star-system. Por el contrario, existe un distinguido grupo de actores, actrices, guionistas y directores que han tomado ejemplo de sus progenitores y se han abierto camino con éxito en la tupida y traicionera jungla de los grandes estudios cinematográficos, aprovechando al máximo el impulso inicial que las influencias de sus padres les habían brindado. Entre ellos estaba James Gordon MacArthur, y a ello contribuyó no sólo su gran calidad como actor, un físico agraciado -pese a su escasa altura para los cánones de la época-, un vozarrón de locutor de radio y una sonrisa de esas que abren cajas fuertes, que lo consolidaron como uno de los actores más prometedores y demandados entre el elenco de jóvenes estrellas adolescentes de la Walt Disney Productions, para la que habría de rodar cinco películas, todas ellas marcadas por un cierto éxito y no pocas buenas críticas para su joven protagonista.

Entre ellas, algunos muy populares como 'Los robinsones suizos de los Mares del Sur' o 'Third Man on the Mountain', un clásico apasionante sobre los inicios de la escalada en los Alpes suizos (otra vez un personaje helvético!) a mediados del siglo XIX y que ha brindado algunas de las mejores escenas de escalada tradicional en el cine, o 'Kidnaped', la versión disneyana de las aventuras del joven David Balfour imaginadas por el gran Robert Louis Stevenson y en la que compartió reparto con un estupendo Peter Finch como el bravucón rebelde jacobita Alan Breck.

Antes, había debutado por todo lo alto a los 12 años sobre las tablas del escenario en 'El trigo está verde', donde cosechó buenas críticas (lo vemos, aún niño, junto a su madre y un irreconocible-por el maquillaje- Bob Hope en la penúltima foto del post). Su primer papel para la televisión fue decisivo en el despegue de su meteórica carrera, dando vida al problemático adolescente Hal Ditmar en un Estudio Uno made in USA dirigido por un novel John Frankenheimer, quien eligió esta misma historia y actor para iniciar en 1957 su magnífica carrera cinematográfica con la peli 'The Young Stranger', nunca estrenada en España, y que se saldó con la nominación a los prestigiosos Premios BAFTA para su joven protagonista en la categoría de Debutante Más Prometedor. Su fantástica irrupción en el mundo del cine (y, seguramente, sus sólidos contactos paternos) propició que la Disney se fijara en él para un proyecto de campanillas, en el que se inspira buena parte de este post. Por aquel entonces, había comenzado a estudiar Historia en la Universidad de Harvard.

Su primera colaboración con el tío Walt, rodada durante sus vacaciones veraniegas en primero de carrera, habría de ser la adaptación de un reciente clásico de la literatura contemporánea norteamericana (apenas llevaba cuatro años publicado cuando se rodó la película), 'The Light in the Forest', escrito en 1953 por Conrad Richter, y que aún hoy día constituye una lectura obligada en los colegios e institutos de Secundaria norteamericanos, al estilo de lo que sería en la España de hace un par de décadas 'Tiempo de silencio', 'Los santos inocentes' o 'La colmena' (¿todavía se siguen leyendo estos tres títulos en nuestros centros educativos? ...espero de corazón que así sea...). Pomposamente bautizada al castellano por los fabulosos dobladores y adaptadores mexicanos al servicio de la Disney con el lírico título de 'Fulgor en la espesura' (TOMA YA!!!), tanto el filme como el libro relatan la historia del joven John Butler, de 18 años, quien a los cuatro había sido secuestrado por los indios Leni Lenape (los Delaware para los ingleses) de su granja durante las incursiones fronterizas que caracterizaron la Guerra de los Siete Años en tierras norteamericanas. Tras la derrota francesa en 1760 y la cesión de la Nueva Francia a los ingleses por la Paz de París en 1763 y la posterior derrota de los indios ese mismo año en el alzamiento del jefe ottawa Pontiac, los colonos presionaron a las autoridades para recuperar a muchos de sus parientes cautivos de los indios, que se contaban por centenares, muchos de ellos adoptados como auténticos hijos en sustitución de aquellos fallecidos entre las diferentes tribus nativas a causa de las enfermedades o las guerras. Encabezó la expedición a tierras indias el legendario coronel Henri Bouquet, el suizo vencedor de los guerreros de Pontiac en Bushy Run, quien volvió a casa con la mayoría de antiguos cautivos, pese a la resistencia de estos por sentirse más vinculados a sus nuevas familias indias que a sus hogares de origen, por causa de su educación en las costumbres indígenas. Tal es el caso del protagonista de la historia, el joven Butler, al que los Lenape llamban True Son/Hijo Verdadero, y que había sido adoptado por Cuyloga, el mismísimo jefe de la tribu. Obligado a volver con los suyos, Johnny se siente más indio que inglés y, tal y como le han enseñado, odia a los blancos y se niega a convivir con sus verderos padres, lo que le acarreará conflictos y más conflictos con sus nuevos vecinos. Precisamente, sabedoras de las dificultades de readaptación de estos cautivos blancos de los indios, las autoridades británicas lo han puesto bajo la tutela de un experto explorador y soldado de la frontera, Del Hardy, memorablemente encarnado por el gran Fess Parker (foto 6), actor eternamente consagrado para la posteridad como el inolvidable y carismático Davy Crockett de esa polular y recordada serie de telefilmes producida asimismo por la Disney y, años después, del otro gran pionero de la frontera, Daniel Boone, esta vez para la Fox.
A pesar de sus iniciales reticencias, Hijo Verdadero sí que acepta conocer a su hermano menor, Gordie, con el que mantiene una buena relación, aunque siente un intenso odio por su despreciable tío Wilse (un impagable Wendell Corey, famoso por haber interpretado años antes el recordado papel de policía amigo de James Stewart en 'La ventana indiscreta'), racista acérrimo cuya inquina contra los indios le hace cometer injusticias contra su joven pariente. Tras acusar a los indios de secuestradores de niños, Wilse se enzarza en una discusión con Johnny, al que abofetea tras considerar que le ha faltado al respeto, algo inconcebible entre los nativos americanos, quienes nunca castigaban con violencia física las conductas inapropiadas de sus menores.
Para complicar aún más la trama, Johnny se enamora de Shenandoe, la joven sirvienta acogida en casa de sus tíos después de que los indios asesinaran a sus padres (una lustrosa Carol Linley, mega-star juvenil de la época que también debutó en el cine con esta peli) y el bueno de Del Hardy, antes de partir a otro destino, consigue para el antiguo cautivo de los Leni Lenape un pequeño terreno en la montaña donde la pareja pueda vivir en paz su amor y formar una familia. Por si fuera poco, los 'primos' nativos de Hijo Verdadero se acercan a visitarlo a la aldea, y el tío Wilse dispara y mata a uno de ellos sin venir a cuento, simplemente por su odio hacia los 'salvajes'... Ello provoca que Johnny regrese con sus parientes al poblado indio, y que los Delaware se preparen para la guerra. Decidido a evitar un baño de sangre entre los dos mundos por los que se debate internamente, Johnny regresa a casa y se enfrenta con su tío, al que derrota. Una vez conseguida la paz entre ambos bandos, marcha a vivir feliz junto con Shenandoe en su nueva casa. Así termina esta historia cargada de buenos propósitos y morales, que abogaba por la coexistencia entre las razas en un momento delicado en la historia de Estados Unidos (obviamente, los problemas metafóricamente afrontados por el filme no se referían tanto a las relaciones de los blancos con los pocos indios vivos que quedaban entonces, sino con esa amplia minoría negra víctima de la segregación racial).

En ese sentido, la película es mucho más 'ingenua', si se me acepta la expresión, que la novela, mucho más descriptiva del contexto histórico y de la cultura de los indios. Hay partidarios a favor y en contra de ambas, pero, en general, y yo me adhiero a esta tendencia, somos mayoría los que apreciamos a cada una en su contexto. La película es entretenida y tiene su mensaje para los más pequeños, en el tono amable que caracterizaba a las películas con personajes de carne y hueso de la Disney de entonces, mientras que el libro aporta muchos matices que exceden de los límites que permite una película.

Otro punto fuerte a favor del filme es el excepcional reparto que acompaña a los ya mencionados, entre los que sobresalen la bellísima Joanne Dru o la mítica y siempre eficaz Jessica Tandy. la verdad es que todos los actores están excepcionales, con un descollante James MacArthur que encandiló tanto a Disney que le entregó el papel protagonista de esas tres películas ya mencionadas antes.
Por eso, sorprende mucho que, aunque reeditada varias veces en vídeo, 'Fulgor en la espesura' nunca haya sido editada en DVD para la venta al gran público, salvo en ediciones muy limitadas destinadas directamente a los centros educativos que cuestan 30 $, y que hacen de su posesión un auténtico tesoro de coleccionista para los cinéfilos.

Yo tuve la suerte de verla varias veces en aquellas reposiciones de 'Disneyland' que comenzaban al ritmo de aquel inolvidable "el mundo es cascada de colores, mágico mundo de colores, ...de colores...", y siempre me gustó mucho, ya que por aquel entonces me pareció un lujo a sumar a las pocas versiones salvables de 'El último mohicano' o de maravillosos clásicos como 'Drums along the Mohawk/Corazones indomables' o 'Los inconquistables', ambientados en ese mismo periodo en el que también transcurre mi tesis doctoral....

Tras el éxito cosechado, Jimmy rodó el resto de películas para el tío Walt también durante sus vaciones universitarias, aunque, tras el éxito de las tres primeras, había decidido abandonar la universidad, filmando las otras dos una vez ya desvinculado de Harvard. Posteriormente, y ya fuera del paraguas de la Disney, James MacArthur trabajó para la Warner Bros en la sentimental 'Fiebre en la sangre' ('Spencer's Mountain' en el original... ¡estos traductores nuestros...!), filme costumbrista de ambientación rural donde interpretaba al hijo de unos espléndidos Henry Fonda y Maureen O'Hara, y que fue adaptado a la televisión como la exitosa serie 'Los Waltons', donde el sensible Richard Thomas asumiría el mismo papel que llevó Jimmy a la gran pantalla. De esta película siempre se recuerda una de las frases más populares de su guión: "El mundo se echa a un lado y deja pasar a un hombre si éste sabe a dónde se dirige".
Precisamente, en 1960 había debutado en Broadway, consiguiendo un importante premio teatral por el gran éxito cosechado coprotagonizando 'Invitation to a March' junto a una jovencísima Jane Fonda (ambos aparecen en la foto 17 flanqueando a la adorable Celeste Holm, y menudo fajín de tartán escocés que me lleva él con el smoking), y entre sus otros triunfos escénicos de entonces están también 'Descalzos por el parque' y 'Johnny Loves Mary', pieza escrita a dúo por el matrimonio integrado por los dramaturgos Henry y Phoebe Ephron, padres de la popular directora de comedietas románticas Nora Ephron.

Otro de sus trabajos más populares de entonces fue otra película de producción británica, no estrenada en España aunque paradójicamente se rodara en nuestro país, en aguas de la Costa Brava, y que contaba en el reparto con una de las megaestrellas juveniles de la Disney, Hayley Mills, la inolvidable Pollyanna, hija del excelente actor inglés John Mills, que también participaba en el filme, y con quien MacArthur había compartido años antes éxito en 'Los robinsones de los Mares del Sur'. El rodaje de 'The Truth About Spring', película de piratas contemporáneos ambientada en el Caribe y donde surgía el inevitable romance entre sus jóvenes protagonistas (que se llevaban en la vida real 9 años de diferencia, 19 de ella por los 28 de él), además de ruinoso, por la chapucera y onerosa gestión en el alquiler de los barcos para el rodaje y la ambiciosa apuesta de filmarlo todo en escenarios naturales, debido a que las habituales transparencias y tomas en estudio dejaban una mala imagen entre el público asiduo a los filmes de aventuras marinas. Otro aspecto que chocaba no poco a los miembros del rodaje de origen español, como el grandioso director artístico Gil Parrondo, era la costumbre tan 'british', dado el origen de los productores y la mayoría del elenco, de parar el rodaje sí o sí a las cuatro y media de la tarde para tomar el té y merendar. Anécdotas de este y otro pelaje que no hicieron sino complicar la finalización de la película que tanto Jimmy como Hayley se tomaron como unas buenas vacaciones (foto 8) en tierras catalanas. Poco podía imaginar entonces el actor, cuando se calzaba el bañador, que estaba destinado a pasar a la posteridad asociado a algo tan marinero como las islas que constituyen el archipiélago hawaiano.

Y todo se debió, como sucede tantas y tantas veces en el mundo del cine, por una afortunada coincidencia. Cuando la estrella de James comenzó a declinar, se vio forzado a aceptar papeles menores, como el de predicador en el western protagonizado por Clint Eastwood 'Cometieron dos errores'. Pequeña pero memorable participación que, sin embargo, dejó muy buen sabor de boca al productor y coguionista del filme, Leonard Freeman, que estaba encantado tras el gran éxito obtenido, contra todo pronóstico, por un filme que inicialmente parecía una más de vaqueros.

Y es que ese mismo año Freeman se inventó una de las series más fascinantes y populares de la historia de la televisión, que casi 50 años después sigue marcando la pauta y sirviendo de inspiración dentro del género policiaco: HAWAI 5-0, mi serie favorita cuando aún no había cumplido yo mis diez años, ya que TVE la estrenó en 1973. Sus inolvidables títulos de crédito al son del mítico tema compuesto el genial Morton Stevens (director musical de las giras del Rat Pack-Sammy Davis Jr, Frank Sinatra y Dean Martin- y autor de popularísmas sintonías como 'Masada' o 'La ley del revolver') por fueron descaradamente copiados 20 años después por los de 'Miami Vice'... eso no habrá quien lo niegue... También el efectivo dúo de policías protagonistas ha conocido diversas reediciones posteriores, como el de Karl Malden y Michael Douglas en 'Las calles de San Francisco ' o el ya apuntado de Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, entre otros...

Hawai 5-0 tenía en Jack Lord (el primer Felix Leiter de la prolija saga de James Bond) a su supercarismático protagonista, en el papel de Steve McGarrett, un auténtico precedente en sus formas y modales de mi también admiradísimo Horatio Caine. Por ello, necesitaba un contapunto de rostro algo más amable, juvenil y con cara de ser un espabilado aprendiz del veterano policía. Tras rodarse el episodio piloto, se realizó un pase privado en el que los espectadores mostraron su descontento con el compañero de Lord. Y Leonard Freeman tuvo pronto clarísimo cual sería la mejor solución, el personaje le iba como anillo al dedo al joven MacArtur (¡qué paradoja, un actor de apellido escocés trabajando con un personaje cuyo apellido también remite a Escocia!). Nacía así una de las parejas más sólidas y queridas de la historia de la televisión: los agentes Steve McGarrett y Danny 'DANNO' Williams. De la boca del primero saldía la mítica frase de apenas tres palabras y una apóstrofe cargadas de frialdad que es todo un clásico entre la sociedad estadounidense, una muletilla de lo más popular y empleada aún hoy: "Book'em, Danno"... algo así como "empapélalos/enchirónalos, Danno" http://www.youtube.com/watch?v=uVz_kJpv-Fs&feature=related ... con la que McGarrett concluía los episodios una vez capturados los malvados a los que la policía hawaiana hacía frente.

Aunque la serie completó 12 temporadas hasta su finalización en 1980, James MacArthur ya no participó en la última, alegando que las tramas cada vez eran más previsibles, repetitivas y poco motivantes. Uno de sus mejores momentos, según siempre recordaba en las entrevistas, fue aquel capítulo en el que intervino su madre, Helen Hayes, interpetando a la tía Clara del bueno de Danno. El resto de su carrera artística iría asociada a diferentes papeles en telefilmes, obras de teatro y películas, aunque en 1997 retomó su personaje de Danno para una tv-movie ambientada en la serie y la que Dan Williams había sido elegido gobernador de Hawai.

En la vida real, tanto él como Jack Lord sucumbieron a los mil encantos del archipiélago polinésico y mientras el primero se instaló definitivamente a vivir, MacArthur visitó con frecuencia las islas, donde trabajó a menudo, era una personalidad tan querida como popular y recibió muchos premios y homenajes. Ahora que se ha rodado una nueva versión de 'Hawai 5-0' que en España tiene previsto estrenar Telecinco antes de Navidad (ya veremos el estropicio), los productores expresaron su intención de que James MacArthur hiciera un cameo en algún episodio, aunque ya no será posible. Jack lord, por su parte, había fallecido de Alzheimer en 1998.

Casado en tres ocasiones (con tres rubias, dos de ellas actrices poco conocidas) , MacArthur deja dos hijos, dos hijas y siete nietos.

Para todos aquellos interesados en la figura de este pequeño gran actor, os recomiendo visitar su página web oficial http://www.jamesmacarthur.com/javaindex.html, que cuenta con un fantástico y copioso archivo fotográfico. Tal vez después os den, como a mí, ganas de gritar a todo trapo: BOOK 'EM, DANNO!

5 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Mira que conseguir hacer apasionante la vida de un actor tan desconocido para gran parte de nosotros...

Pq me reconozco conocedor de la existencia de "Hawaii 5-0" pero no creo haber visto más de un episodio en toda mi vida, si no recuerdo mal salía Ricardo Montalbán y entre brumas recuerdo algún mal rollo relacionado con velas, cera, un rostro que se deshacía... o algo así, igual estoy casando al chino con Sofía Loren.

Lo que ma ha parecido atrapante ha sido tu magnífico relato de la epopeya india... ¿te gustan los temas de indios nativos americanos? no me había percatado ;-)

Y me ha hecho sonreir la mención al jefe Pontiac, que ha dado nombre a una marca de automóviles del grupo General Motors que antiguamente tenían como símbolo una efigie de este gran jefe indio:

http://www.bennygrunch.com/images/chief_pontiac.jpg

Mi señor padre tiene un vehículo de esa marca, en concreto un Pontiac Bonneville de 1962 descapotable, rojo y con capota blanca, que tiene en medio del cuenta kilómetros una pequeña silueta del personaje que se enciende cuando conectas las luces de cruce.

Cuando no haga tanto frío ya quedaremos con nuestras respectivas y damos una vuelta.

Un abrazo, mi siempre querido y admirado Unagi-san.

sushi de anguila dijo...

Me alegro de que te haya gustado. No sólo el cine español tiene secundarios de lujo o actores no tan populares. Este sí que era una verdadera estrella en su país, donde la gente asocia sus películas juveniles para la Disney como su propia infancia. Algo así para nosotros como Marisol, ROcío Dúrcal o Joselito, pero sin canturreos....

Lo del Ford Pontiac tiene una explicación bien curiosa. Durante su levantamiento contra los ingleses (cómo echaba el pobre jefe de los Ottawa de menos a los franceses, expulsados de esas tierras apenas dos años antes), los indios tomaron 8 fuertes (todos ex franceses, jejeje): Venango, Michilimackinac, Presqu'Isle, Le Boeuf, Sandusky, Saint Joseph, Ouiatenon y Miami, pero fracasron en la captura de Fort Niagara y sobre todo en los dos asedios de los puestos clave, imposibles de tomar por los indios carentes de artillería, salvo por el hambre o la traición... Fort Pitt (el antiguo Fort Duquesne, hoy Pittsburgh), cuyo sitio se cuenta de manera superentretenida en esa chulada de Cecil B. De Mille que es 'Los Inconquistables' -con Gary Cooper en el papelón del capitán Chris Holden-, y FORT DETROIT... asediado por el propio Pontiac en persona, quien dejó honda huella entre los habitantes de la ciudad llamada a convertirse en la capital mundial del automóvil, y que recordó a uno de sus 'vecinos' más ilustres con una filial de la General Motors productora de potentes cochazos y que quebró el año pasado, vendiendo a lo largo de 2010 los últimos ejemplares en stock, y un pabellonaco para más de 80.000 personas para acoger eventos y partidos de la NBA/NFL, construido en los años setenta y recientemente subastado tras enrar en quiebra, aunque sus nuevos dueños confían en revivir la pasada gloria del edificio...

COmo se ve, el jefe ottawa parece no haberle dado mucha suerte a sus ilustres tocayos....

Y lo de las parejas, pues cuando ajustemos nuestras agendas... dile a tu jefe de gabinete que llame al mío y se pongan de acuerdo... un abrazaco...

LOLA GRACIA dijo...

Qué delicia de post...Mariano, tienes que hace un libro con ilustraciones de todos estos post tuyos...

sushi de anguila dijo...

Me alegro de que te haya gustado, Lola. A veces, los personajes aparentemente anodinos, esconden tras de sí historias superinteresantes.

Me enteré de la muerte de James MacArthur nada más llegar a París, en una breve nota de prensa, y me quedé muy chuchurrío, porque, aunque hacía años que le había perdido la pista, todavía recuerdo esos irrepetibles cumpleaños infantiles en chalets de amigos en los que, para distraer a la jauría de críos, nos proyectaban en super 8 sus películas para la Disney.

Otro para la ilustre galería de 'In memoriam' de cada año en los oscars.

Lo del libro, no estaría mal, pero con lo que está cayendo... y encima, ya me dirás que conexión tienen entre sí mis posts para hacer algo coherente y vendible... jejeje...

Ventimiglia dijo...

No era yo mucho de Hawaii Five-0, lo confieso. En aquellos años sólo recuerdo ver en la tele La Casa del Reloj, Los Chiripitifláuticos, El Gran Circo de TVE y cosas así. De cosas de mayores algún episodio suelto del contenedor que formaron con McMillan y esposa, McCloud y Colombo.

Eso sí, si leemos la bigrafía de James MacArthur y nos limitamos sólo a su participación como secundario en series de TV, casi construimos la historia de éstas en una época con títulos míticos como 'El Virginiano', 'Bonanza' o 'La Isla de la Fantasía'. Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención es la cantidad de episodios en los que participó en 'Love Boat' (me gusta más el título original que la chorrada de la ¿traducción?). No sé si hubo alguien que hiciera tantos personajes diferentes que, además, salían cada uno de ellos en unos cuantos capítulos. Si mis fuentes de información no me mienten, hizo cuatro papeles distintos y participó en un total de trece episodios. Como bien dices, un secundario de los que hacen una época. Y todo eso al margen de los 259 episodios de Hawaii...