







No me duelen prendas en confesar mi frustrada vocación como naturalista (que no naturista) y una vida dedicada al estudio de animales y plantas. Siempre ha mantenido que aquellos libros que recibí como regalo en mi Primera Comunión no sólo trazaron decisivamente mi vida futura, sino que fijaron en el fondo de mis neuronas aquellos asuntos en torno a los que girarían mis gustos y aficiones. Imagino que la bien intencionada señora que me regaló un volumen dedicado a la Etología, o, lo que es lo mismo, al 'Comportamiento animal', como igualmente se llamaba el libro, no era consciente de las puertas que yo podría abrir en mi interior con esa llave en forma de papeles encuadernados, en cuyo interior el gran Konrad Lorenz http://www.dailymotion.com/video/x6x3gl_konrad-lorenz-padre-de-la-etologia_school ejercía de maravilloso druida del mundo animal...
Todo esos estímulos sensoriales en torno al mundo natural, encontraban su perfecta catarsis cada vez que salía a pescar con mi abuelo a lomos de ese leñoso y esbelto corcel de los mares que era el 'Apolo', surcando hoy el feliz más allá por donde pululan esas obras de arte fruto de la maestría de los canteros de ribera. Recuerdo como maravilloso aquella tarde de verano en la fenecida mansión familiar garruchera, cuando mi abuelo Diego, en la oscuridad del rinconcito marinero junto a la chimenea, nos proyectó a toda la familia en varios rollos sucesivos el documental 'El mundo del silencio', con el que el gran Jacques-Yves Cousteau ganó un merecidísmo oscar al mejor documental. Por aquella época, comenzaban a emitir en TVE la apasionante serie 'Mundo submarino', con la que mi amor por la naturaleza aumentó a velocidades dignas de la capacidad multiplicatoria de un gremlin remojao al anochecer...
Respaldaban este bendito proselitismo pro naturaleza que entonces ejercía Cousteau otros dos geniales e irrepetibles colaboradores. Uno de ellos, la persona que más ha hecho por la naturaleza de nuestro país desde que al Sumo Hacedor le dio por inventarse esta inclasificable piel de toro, y que fuera tanto tiempo santo y seña de mi devoción, sintiendo muchísimo su muerte en trágicas circunstancias en tierras de Alaska. De Félix Rodríguez de la Fuente me gustaba todo, todo, todo... desde aquellas primeras colaboraciones en blanco y negro junto a María Luisa Seco hasta su apabullante 'El hombre y la Tierra', compraba sus enciclopedias, cuadernos de campo, documentales... Ahora combato el mono de su ausencia viendo los programazos de su joven sosias, Luis Miguel Domínguez http://www.youtube.com/watch?v=pPkufIM-Bwo, pero, lógicamente, no es lo mismo... No me he resistido a poneros la foto en la que, en presencia del legendario filólogo Ramón Menéndez Pidal instruye a Charlton Heston en las artes de la cetrería durante el rodaje en tierras hispanas de 'El Cid'.
El tercero en discordia era el simpatiquísimo biólogo británico David Bellamy, empeñado en demostrarnos con su humor socarrón que en cualquiera de nuestros hogares habitan más seres vivos que en cinco hectáreas de la selva amazónica. En 'El botánico', el barbado londinense cautivaba por su carácter entrañable, directo, divertido y siempre dispuesto a la denuncia contra los daños al medioambiente (pinchad el enlace y fliparéis de cómo era la tele un finde de aquel ya lejano 1981 en que el programa del inglés, en horario estelar, antecedía al propio Telediario http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1981/09/05/094.html).
El tercero en discordia era el simpatiquísimo biólogo británico David Bellamy, empeñado en demostrarnos con su humor socarrón que en cualquiera de nuestros hogares habitan más seres vivos que en cinco hectáreas de la selva amazónica. En 'El botánico', el barbado londinense cautivaba por su carácter entrañable, directo, divertido y siempre dispuesto a la denuncia contra los daños al medioambiente (pinchad el enlace y fliparéis de cómo era la tele un finde de aquel ya lejano 1981 en que el programa del inglés, en horario estelar, antecedía al propio Telediario http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1981/09/05/094.html).
Pero, si geniales son estos tres colosos de la divulgación sobre temas de naturaleza, ninguno alcanza en mi opinión al más genial comunicador en este campo tan complicado y específico; nadie ha llegado, ni probablemente llegará a la excelencia demostrada en sus programas por Sir David Attenborough, mi ídolo desde que siendo un niño descubrí sus series 'Vida en la tierra', 'Planeta viviente' pero, sobre todo, 'La vida a prueba', que marca un antes un después en la forma de concebir los documentales de naturaleza por sus innovadores enfoques y fascinantes imágenes... y de la que me compré hasta el libro editado con sus mejores momentos... Merecidísimo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales que hoy se le ha concedido a este comunicador nato y sorprendente, al que tanto le gusta surgir de entre unos arbustos como por arte de magia como posar ante la más venenosa serpiente o frente a un rinoceronte a punto de cargar... Un merecidísimo galardón para una de las grandes figuras de la BBC a quien la reina Isabel II le encarga cada año la coordinación y grabación de su mensaje navideño... otra prueba más de la sagacidad de la soberana británica, que sabe muy bien con quién jugarse las lentejas...
ENHORABUENA, MAESTRO, Y GRACIAS POR TU APASIONANTE LEGADO...

























































